Mañanas de invierno
Despertares de soledad
en frías mañanas de invierno,
vistiendo el tibio amanecer
arropando la suave luz del desencanto.
Venus alza sus manos candorosas
intentado dar algo de calor
a los frios corazones helados,
sosegando el dolor del desamor.
Más la gelidez de la mañana
sigue empañando los cristales rotos.
Esos que el tiempo no cura,
sólo amortigua,
como colchones de seda
que se rasgan al màs fino contacto.
El hada emerge con su luz,
apaciguando la noche desolada,
acurrucando el miedo de caramelo
ese dulce, cálido y tibio
como algodones de amapolas en flor
que se abren en bosques de risas azules.
En las mañanas de invierno.





