Ya sabía yo que ayer no era nuestro día...
Es que nunca aprendo!! Sé que mi intución realmente funciona, así que ¿por qué no me quedé en la cama ayer durante todo el día? nooo que vaaaa encima tentando a la suerte y todo el día danzando por ahí con el coche... si mi pequeñín tampoco tenía su día!!
Iba a ir a comer a casa de una amiga, a tomar el sol y después a clase... sí sí... para tomar el sol en bikini estaba ayer el día... Pero bueno, que salí de currar, me monté en el pequeñín y me dispuse a perderme de camino.
Me había pasado la mañana bebiendo agua en el curro, así que decidí no eliminarla al salir de currar para darle presión al asunto. Con una lógica aplastante pensé... si tengo prisa por llegar estaré más atenta al camino y no me perderé. ¡¡¡¡Claroooooo que gran idea!!!!
Por supuesto me perdí... era suceso seguro. Hice mal la rotonda y me fui a otro sitio.
Llegué tarde a casa de mi amiga, encanada de risa y quitando a su pobre perro de mi camino porque claro...el agua hacía de las suyas.
Finalmente la tarde se convirtió en una tarde de chicas.
Como estábamos fuera de Zaragoza... tuvimos que ir en coche y me tocó a mi. Odio conducir. Sólo lo hago para ir a trabajar y al volver a casa aparco y voy en bus o andando. Me pongo muy nerviosa, pero entre que lo llevase L. que a pesar de ser super pija se converte en un cruce entre camionero machote y niñato maquinero, o conducir yo... lo tuve claro.
No os preocupeis, conozco un atajo. ¡La madre que la parió! un camino de tierra lleno de agujeros tan estrecho que podíamos coger las flores de los laterales por la ventanilla. De repente me dice... ¿oye tú sabes arrancar en cuesta? Primer momento crítico...sí... ¿por? nada nada... mejor. Joder cuesta... ¡seguro que el Alpe d'Huez tiene menos pendiente!.
Finalmente llegamos a un centro comercial en el que sufrimos un fenómeno paranormal: las paredes del parking se iban avalanzando sobre nosotras y casi no cabíamos, así que para alejarlas... a gritar.
De las compras ni me acuerdo porque bastante tenía con pensar que tenía que seguir conduciendo.
De repente a estas lumbreras no se les ocurre otra cosa que ir al centro en plena hora punta y con mi pequeñín.
No te preocupes mujer, que yo te voy indicando y lo dejamos en un parking. Sí sí... yo tranquilísima vamos. No se les ocurrió otra cosa que ponerse a gritar a cada tio que veían... "ese culitoooo que no pase hambreeee" eso sí con las ventanillas arriba, pero yo creo que se les oía porque alguno nos miraba.
No contentas con eso se pusieron a bailar, así que tuvimos entretenidos al resto de ocupantes de la vía. Eso ya sin contar al "momentazo" con los pavitos del mercedes...
De pronto encontramos la explicación al atasco. Los municipales estaban regulando el tráfico, y no se les ocurre otra cosa que dejarme la útlima en un cruce. Yo histérica viendo a los coches pasar cerca y mientras mis amigas seguían bailando y yo gritando que parasen que mi coche se movía.
En ese momento se oye... craaashhhhh plofffff... y noto que mi pequeñín se mueve. ¡Que le han dado a mi pequeñín, que le han dado! venga a gritar sin saber si reir o llorar.
Bajaaa L que yo no puedo mirar no puedoooo!!!! Ella ni corta ni perezosa, abre la puerta y... ¡¡¡cabróóóóóónnnn que haceeeessss!!!. El municipal que venía, el taxista que se baja, una amiga llorando de risa, yo no sabía si me reía o lloraba, la otra gritando cabrón, los del mercedes mirando... de pronto vuelve mi amiga calladita y dice... no ha sido al pequeñín, han sido dos taxis. Así que tuvimos que agachar la cabeza, echar los seguros y rezar todo lo que sabíamos para que el semáforo se pusiera verde, el otro municipal nos diese paso, el taxista no nos partiese la cara por llamarlo cabrón y los niñatos del mercedes dejasen de reir.
Lo de la cabeza baja y el silencio les duró hasta el siguiente semáforo. A carcajada limpia y las jodías diciendo... yomisma algún día seguro que te puedes reir de esto... joer algún día... ¡¡¡pero hoy no!!!
Luego vinieron los cantos a gritos. ¡¡Si hasta me ponían micro para que les hiciese algún solo!!
Ayer aprendí una cosa: se ve que si uno coge las rotondas dando gritos ¡¡¡para dónde para dónde!!!, le viene algo así como una iluminación divina y toma la salida correcta.
Cuando aparqué el coche en casa a las nueve de la noche y bajé, me temblaban los brazos y las piernas. Parecía una contractura con patas. Y por supuesto la garganta tocada de tanto gritar.
No hay mal que por bien no venga. ¡¡Menudo culo se me ha puesto un culo de llevarlo tan apretao bufff!!
Iba a ir a comer a casa de una amiga, a tomar el sol y después a clase... sí sí... para tomar el sol en bikini estaba ayer el día... Pero bueno, que salí de currar, me monté en el pequeñín y me dispuse a perderme de camino.
Me había pasado la mañana bebiendo agua en el curro, así que decidí no eliminarla al salir de currar para darle presión al asunto. Con una lógica aplastante pensé... si tengo prisa por llegar estaré más atenta al camino y no me perderé. ¡¡¡¡Claroooooo que gran idea!!!!
Por supuesto me perdí... era suceso seguro. Hice mal la rotonda y me fui a otro sitio.
Llegué tarde a casa de mi amiga, encanada de risa y quitando a su pobre perro de mi camino porque claro...el agua hacía de las suyas.
Finalmente la tarde se convirtió en una tarde de chicas.
Como estábamos fuera de Zaragoza... tuvimos que ir en coche y me tocó a mi. Odio conducir. Sólo lo hago para ir a trabajar y al volver a casa aparco y voy en bus o andando. Me pongo muy nerviosa, pero entre que lo llevase L. que a pesar de ser super pija se converte en un cruce entre camionero machote y niñato maquinero, o conducir yo... lo tuve claro.
No os preocupeis, conozco un atajo. ¡La madre que la parió! un camino de tierra lleno de agujeros tan estrecho que podíamos coger las flores de los laterales por la ventanilla. De repente me dice... ¿oye tú sabes arrancar en cuesta? Primer momento crítico...sí... ¿por? nada nada... mejor. Joder cuesta... ¡seguro que el Alpe d'Huez tiene menos pendiente!.
Finalmente llegamos a un centro comercial en el que sufrimos un fenómeno paranormal: las paredes del parking se iban avalanzando sobre nosotras y casi no cabíamos, así que para alejarlas... a gritar.
De las compras ni me acuerdo porque bastante tenía con pensar que tenía que seguir conduciendo.
De repente a estas lumbreras no se les ocurre otra cosa que ir al centro en plena hora punta y con mi pequeñín.
No te preocupes mujer, que yo te voy indicando y lo dejamos en un parking. Sí sí... yo tranquilísima vamos. No se les ocurrió otra cosa que ponerse a gritar a cada tio que veían... "ese culitoooo que no pase hambreeee" eso sí con las ventanillas arriba, pero yo creo que se les oía porque alguno nos miraba.
No contentas con eso se pusieron a bailar, así que tuvimos entretenidos al resto de ocupantes de la vía. Eso ya sin contar al "momentazo" con los pavitos del mercedes...
De pronto encontramos la explicación al atasco. Los municipales estaban regulando el tráfico, y no se les ocurre otra cosa que dejarme la útlima en un cruce. Yo histérica viendo a los coches pasar cerca y mientras mis amigas seguían bailando y yo gritando que parasen que mi coche se movía.
En ese momento se oye... craaashhhhh plofffff... y noto que mi pequeñín se mueve. ¡Que le han dado a mi pequeñín, que le han dado! venga a gritar sin saber si reir o llorar.
Bajaaa L que yo no puedo mirar no puedoooo!!!! Ella ni corta ni perezosa, abre la puerta y... ¡¡¡cabróóóóóónnnn que haceeeessss!!!. El municipal que venía, el taxista que se baja, una amiga llorando de risa, yo no sabía si me reía o lloraba, la otra gritando cabrón, los del mercedes mirando... de pronto vuelve mi amiga calladita y dice... no ha sido al pequeñín, han sido dos taxis. Así que tuvimos que agachar la cabeza, echar los seguros y rezar todo lo que sabíamos para que el semáforo se pusiera verde, el otro municipal nos diese paso, el taxista no nos partiese la cara por llamarlo cabrón y los niñatos del mercedes dejasen de reir.
Lo de la cabeza baja y el silencio les duró hasta el siguiente semáforo. A carcajada limpia y las jodías diciendo... yomisma algún día seguro que te puedes reir de esto... joer algún día... ¡¡¡pero hoy no!!!
Luego vinieron los cantos a gritos. ¡¡Si hasta me ponían micro para que les hiciese algún solo!!
Ayer aprendí una cosa: se ve que si uno coge las rotondas dando gritos ¡¡¡para dónde para dónde!!!, le viene algo así como una iluminación divina y toma la salida correcta.
Cuando aparqué el coche en casa a las nueve de la noche y bajé, me temblaban los brazos y las piernas. Parecía una contractura con patas. Y por supuesto la garganta tocada de tanto gritar.
No hay mal que por bien no venga. ¡¡Menudo culo se me ha puesto un culo de llevarlo tan apretao bufff!!
Comentario:
Bueno.....siempre queda mañana. jajajajaja, la verdad es q hasta a mi m superas...chikito dia.....





