Yo no quiero ser mujer florero
Buff... un mal día...
Así, de repente, sin comerlo ni beberlo, me he visto obligada a asistir una reunión con unos clientes,de la cual no tenía conocimiento.
Mi primera noticia sobre la dichosa reunión, ha sido cuando los he visto entrar por la puerta veloces como el rayo directamente al despacho de mi jefe.
No me ha dado tiempo ni de ver quiénes eran, aunque tampoco hubiése servido de mucho porque físicamente no los conocía. Sólo he hablado varias veces por teléfono con uno de ellos.
Mi jefe me los ha presentado y me han "invitado" a pasar a la sala de juntas, para una reunión. He pensado que trataría sobre algún tema de mi incumbencia, pero va a ser que no... que vaaaaa... producción pura y dura. Si por lo menos se hubiésen tocado temas de calidad, mi presencia hubiése estado justificada pero nada de nada.
Me he pasado la hora y media de reunión más calladita que para qué. Oye que no emitir sonidos ni siquiera he estornudado a pesar de la alergia bestial que tengo.
Vamos que fijo que sólo se han percatado de mi presencia, porque hoy, precisamente hoy, el día de la reunión, se me ha ocurrido vestirme de adolescente con vaqueros y un poncho azul turquesa, ¡¡¡¡que se me tiene que ver incluso en las fotos del meteosat!!!!. Atentos al tiempo esta noche... la mancha azul turquesa que se ve en mañilandia soy yo.
Estimado jefe:
La próxima vez que cuente conmigo para asistir a una reunión en plan florero, le agradecería me lo hiciese saber con la suficiente antelación, para por lo menos venir vestida acorde con la ocasión.
Usted ya me entiende... de tia buena... como la que llevamos a la Feria de Muestras. ¿O acaso no me ve lo suficientemente capacitada para hacer de objeto decorativo?
Al menos si he de hacer de florero, lo haré con todas las consecuencias. Eso sí, agradecería no me achacase a mi como algo personal, el despiste de los clientes si la reunión no va por los derroteros previstos. Es lo que tienen los escotes.
Su estimada empleada, esta que lo es:
Yo misma
Así, de repente, sin comerlo ni beberlo, me he visto obligada a asistir una reunión con unos clientes,de la cual no tenía conocimiento.
Mi primera noticia sobre la dichosa reunión, ha sido cuando los he visto entrar por la puerta veloces como el rayo directamente al despacho de mi jefe.
No me ha dado tiempo ni de ver quiénes eran, aunque tampoco hubiése servido de mucho porque físicamente no los conocía. Sólo he hablado varias veces por teléfono con uno de ellos.
Mi jefe me los ha presentado y me han "invitado" a pasar a la sala de juntas, para una reunión. He pensado que trataría sobre algún tema de mi incumbencia, pero va a ser que no... que vaaaaa... producción pura y dura. Si por lo menos se hubiésen tocado temas de calidad, mi presencia hubiése estado justificada pero nada de nada.
Me he pasado la hora y media de reunión más calladita que para qué. Oye que no emitir sonidos ni siquiera he estornudado a pesar de la alergia bestial que tengo.
Vamos que fijo que sólo se han percatado de mi presencia, porque hoy, precisamente hoy, el día de la reunión, se me ha ocurrido vestirme de adolescente con vaqueros y un poncho azul turquesa, ¡¡¡¡que se me tiene que ver incluso en las fotos del meteosat!!!!. Atentos al tiempo esta noche... la mancha azul turquesa que se ve en mañilandia soy yo.
Estimado jefe:
La próxima vez que cuente conmigo para asistir a una reunión en plan florero, le agradecería me lo hiciese saber con la suficiente antelación, para por lo menos venir vestida acorde con la ocasión.
Usted ya me entiende... de tia buena... como la que llevamos a la Feria de Muestras. ¿O acaso no me ve lo suficientemente capacitada para hacer de objeto decorativo?
Al menos si he de hacer de florero, lo haré con todas las consecuencias. Eso sí, agradecería no me achacase a mi como algo personal, el despiste de los clientes si la reunión no va por los derroteros previstos. Es lo que tienen los escotes.
Su estimada empleada, esta que lo es:
Yo misma





