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La crisis de los treinta
¿Estoy como una chota o es cosa de la edad?
Acerca de
Es muy dificil describirse, es más... últimamente ni yo misma sé cómo soy. Mi vida a dado un giro de 360 grados este año, eso es lo malo, un giro completo para volver al mismo sitio. Supongo que después de la tempestad siempre llega la calma.
Sindicación
 
Frikis somos más
El viernes estábamos Antoñita la Fantástica y yo de marcha en uno de nuestros garitos habituales, cuando mirando alrededor nos pareció estar en un territorio hostil.

Por diversas circunstancias ajenas a nuestra voluntad, últimamente no hemos salido demasiado y nos hemos llevado la sorpresa de que la gente que iba a ese bar ha debido de hacer lo mismo. Antes era como estar en casa, siempre había gente conocida aunque sólo fuera de vista, el viernes sólo conocíamos a los camareros y el garito parecía diferente.

En la planta de abajo, había una fiesta de yogurines.

En la de arriba las yogurinas éramos nosotras.

Voy a describir a nuestros compis de bar:

-Un grupo de siete personas de cuarenta y tantos, cuatro mujeres, de esas rubias pintarrajeadas que huelen a cremas que tiran para atrás, con vaqueros apretados y tops enseñando carne, y tres hombres, que eran pareja de tres de ellas. Hay que decir que nos costó un ratillo saber quién iba con quién. Eso parecía sodoma y gomorra.

-Un grupo de diez o doce, de entre treinta y muchos y cuarenta y pocos, que se lo estaban pasando pipa imitando a las rubias cuando se ponían a "bailar" en plan "sexy". (Nótese el entrecomillado del "bailar" y del "sexy")

-Un grupo de tres tios, dos bajitos regordetes calvos de unos cuarenta y otro con una borrachera que no se debía ni de acordar de su nombre, de treinta y tantos. Iban tan borracho, que tras venir tres o cuatro veces a decirnos algo, Antoñita y yo seguíamos sin saber qué idioma hablaba, y eso que le hicimos repetir varias veces lo que nos decía. A la décima incursión, descubrimos que parecía español nativo, pero todavía tenemos dudas.
Al final el borracho decidió atacar a las rubias emparejadas sin percatarse de que los otros eran sus parejas, pero no pasa nada, la gente con dos copas es muy sociable, y ellos amablemente le informaron de cuál era la que estaba suelta, entre todos eligieron un calvito para ella, y terminaron intercambiándose teléfonos cuando se fueron del garito.

-Antoñita y yo, en un rinconcito pegadas a la máquina de tabaco por aquello de dejar encima los abrigos, intentando no ver el panorama tan desolador, y enfrascadas en una conversación sobre si Antoñita, morena de ojos oscuros, y su marido rubio de ojos azules, podían o no podían tener hijos rubios o de ojos azules. Vamos toda una charla sobre genes dominantes y recesivos, digna de un congreso de ingeniería genética.

Mención aparte merecen los tres maríos de cuarenta y muchos que había en hilera en la barra dándose la espalda el de delante al de detrás, aproximádamente a un metro de distancia uno de otro, y que cuya única distracción era contemplarnos, y de cuando en cuando venir a dar la paliza para invitarnos a tomar algo.

Yo le dije a Antoñita... hija termínate eso de un trago. Me siento observada y me están poniendo de los nervios esos tres frikis que están en fila.

Antoñita en ese momento tuvo una revelación:
-Antoñita: oye... ¿te das cuenta que las únicas que estamos sin interaccionar con nadie en una esquina a nuestra bola somos nosotras?
-Yomisma: sí Antoñita pero no te creas que me importa, estamos rodeadas de frikis que no hacen mas que mirarnos e incordiar, que esos tres de ahí se deben de creer que están en el cine y que nosotras vamos a protagonizar un cortometraje lésbico y por eso no nos quitan ojo de encima.
-Antoñita: ya pero el resto del bar interacciona entre sí... el grupo ese imita a las cuarentonas, el borracho interacciona con todos, sus amigos lo intentan, esos tres de allí intentan interaccionar con nosotras... las únicas que no nos hemos integrado somos nosotras. NOSOTRAS SOMOS LAS FRIKIS.

Total que nada, que como Antoñita lo dijo tan convencida cualquiera le dice que no, así que ya tengo deberes para este fin de semana: tendré que verme la trilogía del Señor de los Anillos, ponerme un par de ensaimadas en las orejas para disfrazarme de la princesa esa de la guerra de las galaxias para carnaval, leerme tres o cuatro comics de esos de manga y elegir un personaje para la próxima convención de frikis y no sé cuántas cosas más. Joder ya me he estresado.




 
Comentario:
No hace falta llegar hasta esos límites para ser friki, con algo menos también vale. Y si te sirve de consuelo, casi todos somos un poquito frikis por algo.

P.D. ¿Todavía estoy esperando los pompones?

Un beso.
No