Lo que va a dar ésto de sí...
Primer entrenamiento tras la lesión. LLegamos al pabellón Antoñita y yo con los balones y nos encontramos nuestra pista invadida por tres pijas rubias. Nos planteamos echarlas pero vemos que estamos en inferioridad numérica y decidimos esperar al resto del equipo.
De pronto se acercan y nos dicen... ¿sois las que tenéis la pista a las 21:30? Sí, somos nosotras... ahh pues es que somos del mismo equipo. ¿Sí? vaya no lo sabíamos.
Nos presentamos y tal, y como la entrenadora no aparecía, decidimos ponernos manos a la obra.
Tras pasarme diez minutos intentando enseñar a tirar a Antoñita la Fantástica y a una de las otras (ninguna de las dos había jugado nunca a baloncesto) y que ellas decidieran que eso de tirar con una mano y con el balón dando vueltas como que no... decidí dejarlas por imposible y practicar tiro porque yo teóricamente no podía entrenar hasta dentro de dos semanas. Si no queréis aprender, problema vuestro, pero luego nada de lloriqueos cuando os toque calentar banquillo.
Estaba debatiendo las distintas posibilidades de entrenamiento con las nuevas, cuando de repente escuchamos a Antoñita gritar como una loca: ¿¿¿¿Me habéis visto??? ¿¿¿ Me habéis visto??? Todo esto dando saltitos... Pues no, no te hemos visto, ¿qué has hecho?... ¡¡¡He metido una canasta desde donde se tiran esos que me dices que no salte!!! (línea de tiros libres) Jooooo ¿¿y por qué no me habéis visto??... Pues porque no estábamos mirando, pero no pasa nada que nos lo creemos venga... (ella seguía emocionadísima dando saltitos).
Dos pistas más allá había un equipo de chicos entrenando... bueno entrenando hasta ese momento porque estaban al borde del colapso por las carcajadas de ver a Antoñita saltando por haber metido una canasta.
Mientras Antoñita seguía refunfuñando porque no la habíamos visto, el entrenador del otro equipo pasó de camino al vestuario por nuestro lado riéndose, oportunidad que evidentemente no iba a dejar pasar Antoñita... oyee perdona... ¿tú me has visto meter una canasta desde aquí?... Sí, sí, yo te he visto, la ha metido limpia... ¡Véis! ¡Os lo he dicho! Muchas gracias señor... De nada mujer... por cierto, perdona que te lo pregunte ¿a tí te ha enseñado alguien a tirar?... No, que va, a mi nadie... (¿la mato y digo que se ha muerto sola o lo dejo estar?)... ¿Te importa que te enseñe? Bueno si queréis os enseño a todas, soy entrenador de ese equipo de senior de segunda división, el de la coleta es mi hijo y yo soy entrenador nacional desde hace treinta años... Antoñita ya super emocionada porque por fin alguien le iba a enseñar a tirar (debía pensar que el hombre este no le iba a decir lo de las vueltecicas del balón) y yo allí escéptica perdida por la aparición de un extraño personaje con pinta de viejo verde que se había ofrecido a enseñarnos a tirar y que además se había permitido decirnos a una de las nuevas y a mi, que habíamos jugado en categoría más alta que su equipo que no sabíamos tirar tampoco, venga hombre... pero eso sí... Antoñita emocionada perdida porque por fin iba a tener un entrenador de verdad.
Se pone a explicarnos el tio y de repente dice Antoñita... ¡andaaaa ya sé cómo es! y le dice a la otra que no había jugado nunca... ¡después de tirar se te tienen que quedar las manos como si estuvieses diciendo osea! Aquí ya, el entrenador nacional, decidió dejarla por imposible y pasar a otra cosa.
Resultado del entrenamiento dirigido por el espontáneo: yo me piqué porque a ver quién se había creído ese, decirme que no sabía tirar ni pasar con fuerza... resultado abductor un poco más espachurrao por forzarlo corriendo y un dolor de manos por los pases bestiales que terminamos haciéndonos el espontáneo y yo, una de las nuevas con un dedo inflamado (tenía pinta de esguince) porque según el espontáneo tampoco tenía fuerza y le metía unos balones que un poco más y salía hacia atras, Antoñita despotricando porque mira tú qué tontería es esa de que el balón de vueltas que ese hombre no debía ser muy buen entrenador, la nueva tira-piedras cabreada porque le había dicho que era una bruta, y la otra de las nuevas mosqueada porque a una de las nuevas y a mi, nos había dicho que podíamos meter treinta puntos por partido cada una y a ella no.
¿Vaya pero no decía que no sabíamos tirar?
Estoy pensando que deberíamos hacer como propusieron el hermano y el marido de Antoñita la Fantástica cuando les dijo que se había "apuntado" a un equipo de baloncesto. Ponerla de mascota. Porque hay que ver la vidilla que les da a los entrenamientos.
De pronto se acercan y nos dicen... ¿sois las que tenéis la pista a las 21:30? Sí, somos nosotras... ahh pues es que somos del mismo equipo. ¿Sí? vaya no lo sabíamos.
Nos presentamos y tal, y como la entrenadora no aparecía, decidimos ponernos manos a la obra.
Tras pasarme diez minutos intentando enseñar a tirar a Antoñita la Fantástica y a una de las otras (ninguna de las dos había jugado nunca a baloncesto) y que ellas decidieran que eso de tirar con una mano y con el balón dando vueltas como que no... decidí dejarlas por imposible y practicar tiro porque yo teóricamente no podía entrenar hasta dentro de dos semanas. Si no queréis aprender, problema vuestro, pero luego nada de lloriqueos cuando os toque calentar banquillo.
Estaba debatiendo las distintas posibilidades de entrenamiento con las nuevas, cuando de repente escuchamos a Antoñita gritar como una loca: ¿¿¿¿Me habéis visto??? ¿¿¿ Me habéis visto??? Todo esto dando saltitos... Pues no, no te hemos visto, ¿qué has hecho?... ¡¡¡He metido una canasta desde donde se tiran esos que me dices que no salte!!! (línea de tiros libres) Jooooo ¿¿y por qué no me habéis visto??... Pues porque no estábamos mirando, pero no pasa nada que nos lo creemos venga... (ella seguía emocionadísima dando saltitos).
Dos pistas más allá había un equipo de chicos entrenando... bueno entrenando hasta ese momento porque estaban al borde del colapso por las carcajadas de ver a Antoñita saltando por haber metido una canasta.
Mientras Antoñita seguía refunfuñando porque no la habíamos visto, el entrenador del otro equipo pasó de camino al vestuario por nuestro lado riéndose, oportunidad que evidentemente no iba a dejar pasar Antoñita... oyee perdona... ¿tú me has visto meter una canasta desde aquí?... Sí, sí, yo te he visto, la ha metido limpia... ¡Véis! ¡Os lo he dicho! Muchas gracias señor... De nada mujer... por cierto, perdona que te lo pregunte ¿a tí te ha enseñado alguien a tirar?... No, que va, a mi nadie... (¿la mato y digo que se ha muerto sola o lo dejo estar?)... ¿Te importa que te enseñe? Bueno si queréis os enseño a todas, soy entrenador de ese equipo de senior de segunda división, el de la coleta es mi hijo y yo soy entrenador nacional desde hace treinta años... Antoñita ya super emocionada porque por fin alguien le iba a enseñar a tirar (debía pensar que el hombre este no le iba a decir lo de las vueltecicas del balón) y yo allí escéptica perdida por la aparición de un extraño personaje con pinta de viejo verde que se había ofrecido a enseñarnos a tirar y que además se había permitido decirnos a una de las nuevas y a mi, que habíamos jugado en categoría más alta que su equipo que no sabíamos tirar tampoco, venga hombre... pero eso sí... Antoñita emocionada perdida porque por fin iba a tener un entrenador de verdad.
Se pone a explicarnos el tio y de repente dice Antoñita... ¡andaaaa ya sé cómo es! y le dice a la otra que no había jugado nunca... ¡después de tirar se te tienen que quedar las manos como si estuvieses diciendo osea! Aquí ya, el entrenador nacional, decidió dejarla por imposible y pasar a otra cosa.
Resultado del entrenamiento dirigido por el espontáneo: yo me piqué porque a ver quién se había creído ese, decirme que no sabía tirar ni pasar con fuerza... resultado abductor un poco más espachurrao por forzarlo corriendo y un dolor de manos por los pases bestiales que terminamos haciéndonos el espontáneo y yo, una de las nuevas con un dedo inflamado (tenía pinta de esguince) porque según el espontáneo tampoco tenía fuerza y le metía unos balones que un poco más y salía hacia atras, Antoñita despotricando porque mira tú qué tontería es esa de que el balón de vueltas que ese hombre no debía ser muy buen entrenador, la nueva tira-piedras cabreada porque le había dicho que era una bruta, y la otra de las nuevas mosqueada porque a una de las nuevas y a mi, nos había dicho que podíamos meter treinta puntos por partido cada una y a ella no.
¿Vaya pero no decía que no sabíamos tirar?
Estoy pensando que deberíamos hacer como propusieron el hermano y el marido de Antoñita la Fantástica cuando les dijo que se había "apuntado" a un equipo de baloncesto. Ponerla de mascota. Porque hay que ver la vidilla que les da a los entrenamientos.
Comentario:
Joer Riostrilla que cabrito jajaja odio las trencitas, pero bueno podía ser peor... siempre nos quedarán las entre-líneas.
Mmmm se las tengo que enseñar a Antoñita...
Mmmm se las tengo que enseñar a Antoñita...
Comentario:
Yo cuando, estaba de entrenador ,,,jejeje
pues francamente, tirar tiritos libres, pues como que no!!, preferia reirme haciendoles hacer la trenza, hasta de cinco, les o las puteaba o me partia, los tiritos el dia que estaba de buenas.
Jejejejejejej, que bien me lo pasaba entonces practicando deporte,
pues francamente, tirar tiritos libres, pues como que no!!, preferia reirme haciendoles hacer la trenza, hasta de cinco, les o las puteaba o me partia, los tiritos el dia que estaba de buenas.
Jejejejejejej, que bien me lo pasaba entonces practicando deporte,
Comentario:
Poco a poco mujer. Antoñita va a resultar ser un "crack" y tú, cúrate antes de hacer nada la lesió, que es una cosa muy jodida.
Espero el resultado de vustro próximo entrenamiento, seguro que tampoco tiene desperdicio, jejejeje.
Espero el resultado de vustro próximo entrenamiento, seguro que tampoco tiene desperdicio, jejejeje.
Comentario:
Me has vuelto a recordar cuando mis colegas y yo nos juntábamos para jugar a fútbol, como cabe esperar, siempre aparecen los espontáneos que te retan, sin saber, pobrecillos, que somos mogollón de hijoputas y guarros jugando, y que más de la mitad del equipo iba "emporrao".
Los partidos nunca duraban mas de 40 minutos, todos por el campo tosiendo, escupiendo gapos, tomando aire, mientras el equipo rival sufriendo las patadas, zancadillas y el juego sucio que practicábamos, erá una buena manera de echarlos, y si no funcionaba, nos insultábamos entre nosotros, cosas como........hijo de puta pásala bien!!!!!!! me cago en tu padre, como has fallado eso pinpín? claro, es que había confianza y el equipo contrario se quedaba desconcertado......que tiempos aquellos...
Los partidos nunca duraban mas de 40 minutos, todos por el campo tosiendo, escupiendo gapos, tomando aire, mientras el equipo rival sufriendo las patadas, zancadillas y el juego sucio que practicábamos, erá una buena manera de echarlos, y si no funcionaba, nos insultábamos entre nosotros, cosas como........hijo de puta pásala bien!!!!!!! me cago en tu padre, como has fallado eso pinpín? claro, es que había confianza y el equipo contrario se quedaba desconcertado......que tiempos aquellos...





