Lo que no me pase a mi...
Llevo desde el miércoles notándome rara. Estoy mareada y no tengo anemia ni estoy embarazada, así que pensé que sería por el dolor.
En Hospital Central he visto que a veces se desmayan de dolor, así que seguro que mis mareaos y mi extraño estado de pseudo-aletargamiento neuronal, tenían que venir por ahí.
También paso por momentos de agitamiento, de no puedo estar quieta, pero los he achacado al dolor del dedo, que eso de que te lo estiren con una férula infernal es jodido.
Ayer tenía que ir a defensa personal a decir que mi carrera como luchadora, se interrumpe momentáneamente y a despedirme de mis compis, así que me puse el instrumento de tortura que me había quitado un ratin para descansar y como dolía tanto me tomé una pastilla.
Llegué a clase en un momento de hiperacitvidad total. Mientras les contaba el diagnóstico y tratamiento iba paseando por la clase.
De repente me dice la profesora... Yomisma.. .estás colocada. Tienes las pupilas dilatadas. ¿Qué estás tomando?
Pueeesss estoy tomando el medicamento X.
Jodeeerrrr... eso con una cerveza es la bomba, ¿no habrás bebido algo?
¿Yo? que va... si sólo me he tomado cinco pastis desde el martes por la tarde, y con agua, no veas el mogollón de agua que bebo últimamente.
Definitivamente: estás colocada.
¡Oleeee mi primer colocón! aunque yo no le veo la gracia a esto de ir agilipollada.
En Hospital Central he visto que a veces se desmayan de dolor, así que seguro que mis mareaos y mi extraño estado de pseudo-aletargamiento neuronal, tenían que venir por ahí.
También paso por momentos de agitamiento, de no puedo estar quieta, pero los he achacado al dolor del dedo, que eso de que te lo estiren con una férula infernal es jodido.
Ayer tenía que ir a defensa personal a decir que mi carrera como luchadora, se interrumpe momentáneamente y a despedirme de mis compis, así que me puse el instrumento de tortura que me había quitado un ratin para descansar y como dolía tanto me tomé una pastilla.
Llegué a clase en un momento de hiperacitvidad total. Mientras les contaba el diagnóstico y tratamiento iba paseando por la clase.
De repente me dice la profesora... Yomisma.. .estás colocada. Tienes las pupilas dilatadas. ¿Qué estás tomando?
Pueeesss estoy tomando el medicamento X.
Jodeeerrrr... eso con una cerveza es la bomba, ¿no habrás bebido algo?
¿Yo? que va... si sólo me he tomado cinco pastis desde el martes por la tarde, y con agua, no veas el mogollón de agua que bebo últimamente.
Definitivamente: estás colocada.
¡Oleeee mi primer colocón! aunque yo no le veo la gracia a esto de ir agilipollada.
Lo que pasa por copiar en los exámenes
Profesores del mundo, debéis poner los cinco sentidos para que vuestros alumnos no copien. Tenéis que estar especialmente atentos en la facultad de medicina de Zaragoza y donde quiera que sea que estudien los radiólogos.
Porque fijo que copian todos.
Si no, ¿cómo se explica que 4 médicos y 4 radiólogos con ayuda de ocho radiografías hayan sido capaces de no ver una rotura astillada en mi dedo? Sólo les faltó decirme que era una quejica.
Tras dos meses y medio largos y llegar por casualidad a un traumatólogo especialista en manos, la ha visto.
Dicen que a la tercera va la vencida... en mi caso a la quinta.
¿Qué hago? ¿Vuelvo a visitarlos con las 10 radiografías y les explico lo que es una rotura con el hueso astillado? ¿Les explico lo dolorosa que va a ser la rehabilitación y que esta noche ni con los opiáceos he dormido? ¿O mejor les intento echar un mal de ojo para que les pase lo mismo?
PD.: Joer que bien escribo con una mano.
Porque fijo que copian todos.
Si no, ¿cómo se explica que 4 médicos y 4 radiólogos con ayuda de ocho radiografías hayan sido capaces de no ver una rotura astillada en mi dedo? Sólo les faltó decirme que era una quejica.
Tras dos meses y medio largos y llegar por casualidad a un traumatólogo especialista en manos, la ha visto.
Dicen que a la tercera va la vencida... en mi caso a la quinta.
¿Qué hago? ¿Vuelvo a visitarlos con las 10 radiografías y les explico lo que es una rotura con el hueso astillado? ¿Les explico lo dolorosa que va a ser la rehabilitación y que esta noche ni con los opiáceos he dormido? ¿O mejor les intento echar un mal de ojo para que les pase lo mismo?
PD.: Joer que bien escribo con una mano.
¿Lo echamos a suertes?
¡Jo tia que fuerte que fuerte lo que me ha pasado!
Como iba a la caza de un deporte alternativo mientras mi dedo se cura, se me ocurrió la genial idea de retomar el baile, aunque claro, me encontré con un pequeño problema: no tengo pareja.
El caso es que a primeros de mayo, charlando por teléfono con un cliente, que según mi jefe me vacila, me dijo algo así como...buff que cansado estoy, estoy como si hubiése estado bailando merengue dominicano toda la noche. Pa chula yo, así que le dije... bahh no me das pena, si hubiése sido jive... eso sí que cansa.
-Cliente: Vaya, ¿sabes distinguir el merengue dominicano del otro? ¿y sabes lo que es el jive?
-Yomisma: Pues claro, ya sabes que yo sé de todo. Cuando llamas siempre termino resolviendo. (Toma ya...jajaja)
-Cliente: Y ¿dónde bailas?
-Yomisma: buff pues hace seis o siete años bailaba en la academia X, pero luego ya lo dejé.
-Cliente: ¿Y cómo es que lo dejaste?
-Yomisma: Pues porque mi pareja de baile se trasladó a otra ciudad y no encontré otra pareja.
-Cliente: Oye pues... estoy pensando que... es que yo busco pareja de baile y tampoco encuentro. ¿Qué te parece si nos vemos esta semana en el Garito X, que dan clases de salsa, y probamos a ver qué tal?
-Yomisma: Pues... es queeeeee... bailar me apetece bailar, pero me da palo bailar con alguien que no conozco. Además, vete tú a saber si podemos bailar juntos, no es fácil acoplarse a una nueva pareja. Además hemos bailado en distinto sitio, probablemente no conozcamos los mismos pasos.
-Cliente: Bueno a mi también me da palo, no te creas, pero yo creo que en un tiempo prudencial podremos adaptarnos y bailar juntos. Además me dijo J.M. que eres muy alta, así que me vendrás bien que normalmente me vienen pequeñitas.
-Yomisma: ¿Que J.M te dijo que soy alta? ¡Yo pensé que el día que vino por aquí, era para ver la nueva máquina que habíamos comprado, no a mi para luego daos el parte!
-Cliente: ja ja ja. Bueno mira, hacemos una cosa. Te voy a dar mi correo personal, te lo piensas y quedamos. Al Garito X van mis ex compis de baile y podemos hacer un grupo majete.
Al final, tras consultarlo con unos amigos que también van al Garito X a bailar salsa, llegamos a la conclusión de que no pasaba nada por probar. Así que, cuatro días más tarde le puse un email diciendo que bueno, que me daba mucho palo, pero que me apetecía mucho bailar. Que mis amigos iban por ese garito los jueves y que podríamos vernos allí.
Como ya había pasado un tiempo y no había contestado, yo no dije ni mu, por supuesto, pensé que se había arrepentido y cuando hablamos alguna otra vez por teléfono no le dije nada.
Ante ayer, fui a un fisio para que enseñase ejercicios para recuperar el dedo más rápido. Era la segunda vez que iba, y claro, nos pusimos a charlar.
-Fisio: Bueno ¿y no has pensado cambiar los deportes que practicas por algo más relajado? Porque vamos, la cara que llevas... ¡da miedo!
-Yomisma: Huy que exagerado eres. ¡Que lo del dedo no fue con el mismo deporte que lo del labio! La verdad es que parece más de lo que es.
-Fisio: Ya ya... ¿pero no has pensado en algo más tranquilo como el ajedrez? Aunque bueno, con el ajedrez no te lesionarías y no hubiéses venido por aquí.
-Yomisma: (oño ¿el fisio me está vacilando?) Pues sí, he pensado en el baile de salón o caribeño, pero no te creas, que parece que no, pero también es deporte de riesgo. Una vez me hice un esguince de rodilla bailando.
-Fisio: ¿Bailas? Vaya... a mi me encanta. Estoy mirando a ver si busco tiempo para apuntarme a una academia de baile.
-Yomisma: Sí, yo también, pero primero tengo que encontrar pareja.
-Fisio: ¿No tienes pareja?
-Yomisma: No, no
-Fisio: Digo de baile eh...
-Yomisma: Yo también decía de baile.
-Fisio: ¿Y de la otra? Te lo digo por si se pone celoso si bailas con otro y te prohibe bailar...
-Yomisma: Tú no te preocupes por eso. No ha nacido todavía el tio que a mi me prohiba algo. (Que quieres saber si tengo churri... lo llevas claro... jejeje)
-Fisio: Oye, ¿qué te parece si quedamos y vamos a bailar una noche al Garito X? Está bastante bien y suelen hacer rueda cubana.
-Yomisma: Buff es que yo la rueda como que no... no la he bailado nunca y claro como conozco tan pocos pasos, lo único que puedo hacer es liarla.
-Fisio: Bueno no pasa nada, vamos allí, nos ponemos en un ladito, yo te enseño pasos y luego nos metemos en la rueda. Además piensa una cosa, si te parezco feo y repelente, en la rueda vas a bailar muy poco conmigo estarás cambiando de pareja todo el tiempo.
-Yomisma: Huy pues tengo amigos que van a ese garito a bailar. Por cierto, ahora que lo pienso... no conocerás a alguien más que quiera bailar ¿verdad? Tengo una amiga que también se animaría.
-Fisio: Bueno ya preguntaré a ver, que seguro que sale alguien. La verdad es que resulta dificil encontrar pareja de baile.
Vente la semana que viene sobre las nueve, que es cuando cierro, vemos qué tal haces los ejercicios, y nos tomamos algo y hablamos.
-Yomisma: ok.
Así que nada, yo más contenta que el Macario, porque por fin, tras varios años voy a retomar el baile.
Ayer abro el correo y... huy... si me ha puesto un correo el de la Empresa E... ¡a buenas horas! A ver qué quiere...
"Hola Yomisma. Perdona que no te haya contestado antes, pero no había mirado el correo hasta hoy. Termino tan harto de ordenador en el trabajo, que cuando llego a casa lo que menos me apetece es encenderlo. Veo que por fin, te has decidido a bailar conmigo. Al principio nos costará, pero estoy seguro de que podemos acoplarnos perfectamente para empezar en una academia para el curso que viene. Ya me dirás cuándo vais a ir al Garito X y nos vemos allí."
Oh oh... Houston Houston, tenemos un problema. Tengo dos parejas de baile. ¿Y ahora qué hago? ¿Le paso uno a Antoñita? ¿Pero a cuál? ¿Ellos estarán de acuerdo? Bufff. Voy a llamar a Y. a ver si se le ocurre algo.
-Yomisma: Y. ¿te acuerdas que te dije que ya tenía pareja de baile? Pues ahora tengo dos.
-Y.: jajaja ¡que guay, a pares!
-Yomisma: ¡sí claro, pues a ver qué hago ahora! ¡Que encima tengo remordimientos de conciencia!
-Y.: pues muy fácil. Con uno puedes bailar salón y con el otro caribeños.
-Yomisma: Claro, claro... lo malo es que no te he dicho lo mejor... los dos me han propuesto ir a bailar al Garito X.
-Y.: ¡Oye que guay! ¡seguro que Ro los conoce! Dime cómo se llaman, que esta tarde lo veré en clase y así por lo menos sabremos cuál está más bueno. ¿Te fias del gusto de Ro?
-Yomisma: nena... ¿desde cuando a Ro le gustan los tios? y joder ¡que yo sólo quiero bailar!
Como iba a la caza de un deporte alternativo mientras mi dedo se cura, se me ocurrió la genial idea de retomar el baile, aunque claro, me encontré con un pequeño problema: no tengo pareja.
El caso es que a primeros de mayo, charlando por teléfono con un cliente, que según mi jefe me vacila, me dijo algo así como...buff que cansado estoy, estoy como si hubiése estado bailando merengue dominicano toda la noche. Pa chula yo, así que le dije... bahh no me das pena, si hubiése sido jive... eso sí que cansa.
-Cliente: Vaya, ¿sabes distinguir el merengue dominicano del otro? ¿y sabes lo que es el jive?
-Yomisma: Pues claro, ya sabes que yo sé de todo. Cuando llamas siempre termino resolviendo. (Toma ya...jajaja)
-Cliente: Y ¿dónde bailas?
-Yomisma: buff pues hace seis o siete años bailaba en la academia X, pero luego ya lo dejé.
-Cliente: ¿Y cómo es que lo dejaste?
-Yomisma: Pues porque mi pareja de baile se trasladó a otra ciudad y no encontré otra pareja.
-Cliente: Oye pues... estoy pensando que... es que yo busco pareja de baile y tampoco encuentro. ¿Qué te parece si nos vemos esta semana en el Garito X, que dan clases de salsa, y probamos a ver qué tal?
-Yomisma: Pues... es queeeeee... bailar me apetece bailar, pero me da palo bailar con alguien que no conozco. Además, vete tú a saber si podemos bailar juntos, no es fácil acoplarse a una nueva pareja. Además hemos bailado en distinto sitio, probablemente no conozcamos los mismos pasos.
-Cliente: Bueno a mi también me da palo, no te creas, pero yo creo que en un tiempo prudencial podremos adaptarnos y bailar juntos. Además me dijo J.M. que eres muy alta, así que me vendrás bien que normalmente me vienen pequeñitas.
-Yomisma: ¿Que J.M te dijo que soy alta? ¡Yo pensé que el día que vino por aquí, era para ver la nueva máquina que habíamos comprado, no a mi para luego daos el parte!
-Cliente: ja ja ja. Bueno mira, hacemos una cosa. Te voy a dar mi correo personal, te lo piensas y quedamos. Al Garito X van mis ex compis de baile y podemos hacer un grupo majete.
Al final, tras consultarlo con unos amigos que también van al Garito X a bailar salsa, llegamos a la conclusión de que no pasaba nada por probar. Así que, cuatro días más tarde le puse un email diciendo que bueno, que me daba mucho palo, pero que me apetecía mucho bailar. Que mis amigos iban por ese garito los jueves y que podríamos vernos allí.
Como ya había pasado un tiempo y no había contestado, yo no dije ni mu, por supuesto, pensé que se había arrepentido y cuando hablamos alguna otra vez por teléfono no le dije nada.
Ante ayer, fui a un fisio para que enseñase ejercicios para recuperar el dedo más rápido. Era la segunda vez que iba, y claro, nos pusimos a charlar.
-Fisio: Bueno ¿y no has pensado cambiar los deportes que practicas por algo más relajado? Porque vamos, la cara que llevas... ¡da miedo!
-Yomisma: Huy que exagerado eres. ¡Que lo del dedo no fue con el mismo deporte que lo del labio! La verdad es que parece más de lo que es.
-Fisio: Ya ya... ¿pero no has pensado en algo más tranquilo como el ajedrez? Aunque bueno, con el ajedrez no te lesionarías y no hubiéses venido por aquí.
-Yomisma: (oño ¿el fisio me está vacilando?) Pues sí, he pensado en el baile de salón o caribeño, pero no te creas, que parece que no, pero también es deporte de riesgo. Una vez me hice un esguince de rodilla bailando.
-Fisio: ¿Bailas? Vaya... a mi me encanta. Estoy mirando a ver si busco tiempo para apuntarme a una academia de baile.
-Yomisma: Sí, yo también, pero primero tengo que encontrar pareja.
-Fisio: ¿No tienes pareja?
-Yomisma: No, no
-Fisio: Digo de baile eh...
-Yomisma: Yo también decía de baile.
-Fisio: ¿Y de la otra? Te lo digo por si se pone celoso si bailas con otro y te prohibe bailar...
-Yomisma: Tú no te preocupes por eso. No ha nacido todavía el tio que a mi me prohiba algo. (Que quieres saber si tengo churri... lo llevas claro... jejeje)
-Fisio: Oye, ¿qué te parece si quedamos y vamos a bailar una noche al Garito X? Está bastante bien y suelen hacer rueda cubana.
-Yomisma: Buff es que yo la rueda como que no... no la he bailado nunca y claro como conozco tan pocos pasos, lo único que puedo hacer es liarla.
-Fisio: Bueno no pasa nada, vamos allí, nos ponemos en un ladito, yo te enseño pasos y luego nos metemos en la rueda. Además piensa una cosa, si te parezco feo y repelente, en la rueda vas a bailar muy poco conmigo estarás cambiando de pareja todo el tiempo.
-Yomisma: Huy pues tengo amigos que van a ese garito a bailar. Por cierto, ahora que lo pienso... no conocerás a alguien más que quiera bailar ¿verdad? Tengo una amiga que también se animaría.
-Fisio: Bueno ya preguntaré a ver, que seguro que sale alguien. La verdad es que resulta dificil encontrar pareja de baile.
Vente la semana que viene sobre las nueve, que es cuando cierro, vemos qué tal haces los ejercicios, y nos tomamos algo y hablamos.
-Yomisma: ok.
Así que nada, yo más contenta que el Macario, porque por fin, tras varios años voy a retomar el baile.
Ayer abro el correo y... huy... si me ha puesto un correo el de la Empresa E... ¡a buenas horas! A ver qué quiere...
"Hola Yomisma. Perdona que no te haya contestado antes, pero no había mirado el correo hasta hoy. Termino tan harto de ordenador en el trabajo, que cuando llego a casa lo que menos me apetece es encenderlo. Veo que por fin, te has decidido a bailar conmigo. Al principio nos costará, pero estoy seguro de que podemos acoplarnos perfectamente para empezar en una academia para el curso que viene. Ya me dirás cuándo vais a ir al Garito X y nos vemos allí."
Oh oh... Houston Houston, tenemos un problema. Tengo dos parejas de baile. ¿Y ahora qué hago? ¿Le paso uno a Antoñita? ¿Pero a cuál? ¿Ellos estarán de acuerdo? Bufff. Voy a llamar a Y. a ver si se le ocurre algo.
-Yomisma: Y. ¿te acuerdas que te dije que ya tenía pareja de baile? Pues ahora tengo dos.
-Y.: jajaja ¡que guay, a pares!
-Yomisma: ¡sí claro, pues a ver qué hago ahora! ¡Que encima tengo remordimientos de conciencia!
-Y.: pues muy fácil. Con uno puedes bailar salón y con el otro caribeños.
-Yomisma: Claro, claro... lo malo es que no te he dicho lo mejor... los dos me han propuesto ir a bailar al Garito X.
-Y.: ¡Oye que guay! ¡seguro que Ro los conoce! Dime cómo se llaman, que esta tarde lo veré en clase y así por lo menos sabremos cuál está más bueno. ¿Te fias del gusto de Ro?
-Yomisma: nena... ¿desde cuando a Ro le gustan los tios? y joder ¡que yo sólo quiero bailar!
El concierto de mi vida.
Ayer fui con mi amiga la pequeñaja a un concierto de un tio que ella conoce. Vamos que fuimos de figurantes para llenar el garito.
No sé si habéis visto el anuncio ese del 11888 en el que dos chicas van a una fiesta y terminan acojonaitas... pues más o menos eso fue lo que nos pasó a nosotras.
El garito tiene forma de T, y el escenario está justo donde se unen los dos palitos. Claro... no era cuestión de quedarse allí enfrente porque como no teníamos ni idea de lo que cantaba iba a quedar muy mal que se notase que ibamos por hacer bulto, así que decidimos ir hacia los laterales.
Normalmente la pequeñaja suele ir por delante, que como se escurre fácilmente, es la que abre hueco para que luego yo pase y mientras yo protejo la retaguardia. De pronto la pequeñaja se da la vuelta y me dice...huy que miedo...pasa tú delante... Miro al frente y veo esa zona llena de humo y tios gigantes tatuados, con greñas, pañuelos, cuero, vaquero y cervezas al mogollón... digo ¡coño los "Ángeles de lnfierno"! Bahh que estos no hacen nada mujer, lo he visto en las pelis... tú sigueme y nos los mires.
Pero vamos a ver... señores "Ángeles del Infierno", ustedes no han oído nunca eso del perdón... por favor... gracias... o el me dejas pasar? que vale... que tienen look de malotes, pero por eso tienen que empujarnos? yo no sé como ustedes osaron hacer eso... que llevo el labio partido, ¡que soy más macarra que todos ustedes juntos!
En fin...que debe ser que no les di miedo, porque anda que no nos costó pasar al otro lado buff... según la pequeñaja la culpa era de mi camiseta. Sólo a mi se me podía ocurrir ir a un concierto de moteros con una camiseta roja con unas letras plateadas grandes que pone mala mujer. ¡Joder nena! ¡yo que sabía que era de moteros!
Lo malo fue que cuando conseguimos atravesarlos, vimos que habían cerrado la otra salida con un toro mecánico y tuvimos que volver a pasar, con los consiguientes empujones y cachondeito de los moteros. Y yo que pensaba que eso sólo lo hacían en las pelis... Alee de vuelta al palito largo de la T!!!
El palito largo de la T, tampoco era buen sitio, era zona de distribución y paso, así que entre el gilipichi del camarero, que normalmente no es así, pero se ve que para integrarse en el ambiente decidió que cuando iba con vasos la mejor manera de abrirse camino era primero meter el codo... despues girarlo para desplazar a quien le molestase...meter la pierna y la cadera... con el culo desplazar al obstáculo y ya pasar, y los moteros pasando de un lado al otro para buscar a su rebaño... decidimos ir al otro extremo de la T a ver si allí había más suerte.
Alli estaban "Los diablos sobre ruedas" no sé... llegué a la conclusión de que para ser de un grupo moteros hay que cumplir determinados requisitos además de la vestimenta. "Los diablos sobre ruedas" no empujaban como "Los Ángeles de infierno" y con un por favor y un gracias te dejaban pasar. También eran más pequeñitos así que su aspecto era menos intimidante.
Mmmmm.... a ver si es que el maquillaje ya me había bajado y se notaba más mi labio partido y eso les intimidó... no sé... El caso es que aparentemente era mejor sitio...hasta que pusieron una cancioncilla de esas del oeste y decidieron bailar. ¡Otra vez de lado a lado arrastradas por la marea humana de moteros!
Yo me llegué a plantear subir al escenario y ponerme así en un ladito... sin molestar a nadie. Total, si presuntamente sólo iba a salir uno, no necesitaba todo el sitio, ¿no?
Al final decidimos quedamos en la parte central, que parecía terreno neutral, aunque nos pasásemos toda la noche soportando los codazos del camarero, pero que oye, que si ya lo ves venir, con protegerte las partes blandas, que es donde más duele... no pasa nada, no hay dolor.
Yo le decía a la pequeñaja..nena hoy nada de brugal, hoy te bebes una cerveza, que tenemos que integrarnos...vamos a ponernos las cazadoras vaqueras aunque haga calor, que así pasaremos más desapercibidas y a bailar como si nos encantase ésto.
Al final el concierto no estuvo mal. El tio majete, pero anda que ir subiendo a los amiguitos al escenario... si terminaron arriba cantando la relaciones públicas del bar con cuatro camareros de bailarines!!! Yo estaba acojonaita... digo de un momento a otro dirán... a ver... esa de rojo del fondo...¡que suba!
No sé si habéis visto el anuncio ese del 11888 en el que dos chicas van a una fiesta y terminan acojonaitas... pues más o menos eso fue lo que nos pasó a nosotras.
El garito tiene forma de T, y el escenario está justo donde se unen los dos palitos. Claro... no era cuestión de quedarse allí enfrente porque como no teníamos ni idea de lo que cantaba iba a quedar muy mal que se notase que ibamos por hacer bulto, así que decidimos ir hacia los laterales.
Normalmente la pequeñaja suele ir por delante, que como se escurre fácilmente, es la que abre hueco para que luego yo pase y mientras yo protejo la retaguardia. De pronto la pequeñaja se da la vuelta y me dice...huy que miedo...pasa tú delante... Miro al frente y veo esa zona llena de humo y tios gigantes tatuados, con greñas, pañuelos, cuero, vaquero y cervezas al mogollón... digo ¡coño los "Ángeles de lnfierno"! Bahh que estos no hacen nada mujer, lo he visto en las pelis... tú sigueme y nos los mires.
Pero vamos a ver... señores "Ángeles del Infierno", ustedes no han oído nunca eso del perdón... por favor... gracias... o el me dejas pasar? que vale... que tienen look de malotes, pero por eso tienen que empujarnos? yo no sé como ustedes osaron hacer eso... que llevo el labio partido, ¡que soy más macarra que todos ustedes juntos!
En fin...que debe ser que no les di miedo, porque anda que no nos costó pasar al otro lado buff... según la pequeñaja la culpa era de mi camiseta. Sólo a mi se me podía ocurrir ir a un concierto de moteros con una camiseta roja con unas letras plateadas grandes que pone mala mujer. ¡Joder nena! ¡yo que sabía que era de moteros!
Lo malo fue que cuando conseguimos atravesarlos, vimos que habían cerrado la otra salida con un toro mecánico y tuvimos que volver a pasar, con los consiguientes empujones y cachondeito de los moteros. Y yo que pensaba que eso sólo lo hacían en las pelis... Alee de vuelta al palito largo de la T!!!
El palito largo de la T, tampoco era buen sitio, era zona de distribución y paso, así que entre el gilipichi del camarero, que normalmente no es así, pero se ve que para integrarse en el ambiente decidió que cuando iba con vasos la mejor manera de abrirse camino era primero meter el codo... despues girarlo para desplazar a quien le molestase...meter la pierna y la cadera... con el culo desplazar al obstáculo y ya pasar, y los moteros pasando de un lado al otro para buscar a su rebaño... decidimos ir al otro extremo de la T a ver si allí había más suerte.
Alli estaban "Los diablos sobre ruedas" no sé... llegué a la conclusión de que para ser de un grupo moteros hay que cumplir determinados requisitos además de la vestimenta. "Los diablos sobre ruedas" no empujaban como "Los Ángeles de infierno" y con un por favor y un gracias te dejaban pasar. También eran más pequeñitos así que su aspecto era menos intimidante.
Mmmmm.... a ver si es que el maquillaje ya me había bajado y se notaba más mi labio partido y eso les intimidó... no sé... El caso es que aparentemente era mejor sitio...hasta que pusieron una cancioncilla de esas del oeste y decidieron bailar. ¡Otra vez de lado a lado arrastradas por la marea humana de moteros!
Yo me llegué a plantear subir al escenario y ponerme así en un ladito... sin molestar a nadie. Total, si presuntamente sólo iba a salir uno, no necesitaba todo el sitio, ¿no?
Al final decidimos quedamos en la parte central, que parecía terreno neutral, aunque nos pasásemos toda la noche soportando los codazos del camarero, pero que oye, que si ya lo ves venir, con protegerte las partes blandas, que es donde más duele... no pasa nada, no hay dolor.
Yo le decía a la pequeñaja..nena hoy nada de brugal, hoy te bebes una cerveza, que tenemos que integrarnos...vamos a ponernos las cazadoras vaqueras aunque haga calor, que así pasaremos más desapercibidas y a bailar como si nos encantase ésto.
Al final el concierto no estuvo mal. El tio majete, pero anda que ir subiendo a los amiguitos al escenario... si terminaron arriba cantando la relaciones públicas del bar con cuatro camareros de bailarines!!! Yo estaba acojonaita... digo de un momento a otro dirán... a ver... esa de rojo del fondo...¡que suba!
¿Seguro que el deporte es salud?
Dicen que el deporte es salud... pero yo no lo tengo nada claro. Bueno sí... quizá me esté dando salud mental. Me siento más fuerte. Más centrada.
Dicen que el deporte te cambia el cuerpo. Pues sí, yo doy fe. El mio ha cambiado de color... ¡a morado!
Desde que he vuelto a hacer deporte se me ha quedado un dedo amoratado, encogido e inflamado. Toma cambio para 4-6 meses.
Pero no es sólo eso...ayer experimenté una nueva transformación. ¿A quién se le ocurre ir a darse de hostias con una camiseta de tirante finito? Pues creo que sólo a mi... así voy... Jooo es que en clase pasamos mucho calor.
Llevo la espalda llena de marcas rojas; en el hombro izquiedo es como si un gato se me hubiése colgado y resbalado, dejando a su paso cuatro marcas rojas de unos milímetros de anchura.
Me debí rozar el codo con alguna de las esquinas de una colchoneta, y lo llevo despellejado. Es raro, llevo un quemazo similar al de los ciclistas.
Después dije...mmm mi rodilla izquierda se resiente... voy a remangarme los pantalones.... joer no sabía que cabían tres moraduras en una sóla rodilla. No me he querido mirar más... supongo que cuando me vuelva a duchar esta tarde, podré hacer un nuevo inventario de golpes.
¡Por llevar... llevo hasta una uña clavada en el canalillo!
Pero bueno, todo eso, yendo vestida no se nota... bueno sí... se nota que ando como si me hubiésen dado una paliza, porque me duele toooodo el cuerpo. Coño... ¿como si me la hubiésen dado?... ¡es que me la dieron!
Pero ese no es el mejor cambio no... ayer probé el sabor de mi propia sangre. Un codazo en la boca... y labio partido por dentro. Me lo dió la profesora, que es como rambo pero en chica... bufff me dejó más contenta...
Mi primer impulso fue contarme los dientes... vale... estaban todos... menos mal... pero no me atrevía ni a mirarme al espejo.
Cuando fui al baño a limpiarme la sangre, vi mi nueva cara deportiva. Estoy mona sí... no necesito silicona en el labio inferior. Lo malo es que no me ha quedado muy simétrico que digamos, pero oye a Esther Cañadas tampoco y sigue trabajando como modelo.
Creo que es el momento de ponerme un pendiente en la boca, si total ya llevo el agujero a medio hacer... no puede doler.
He descubierto el poder del hielo. Te pones un cubito de hielo... y labio anestesiao. Ya lo de hacer como en las pelis y ponerme un filete de carne... como que no...que me daba un asquillo que no veas.
Así que nada, voy a tener que vivir con un trozo de hielo pegado a mi cara para que baje la inflamación. Que la gente te mira raro si te ven llena de golpes. ¡Mi vecino debió pensar que me habían pegado una paliza, hay que ver cómo me miraba!
Mis compis esta mañana han preguntado si había tenido un accidente con el coche o si me había estampado contra una puerta. Cuando les he enseñado algunas de mis heridas de guerra...iban cambiando la cara. ¡Me han dicho que soy muuuuy burra!
En estos casos, lo que queda bien es decir... no si la otra quedó peor... pero que va... ¡que peleé con rambo! no le debí de hacer na de na. Cuando me inmovilizaba y me decía...venga... sal... y yo le decía... joder que no puedo ya ni con mi alma... la cabrona me estragulaba y me decía... tú verás si sales o no... no me quedaba otra que luchar.
Eso sí... Antoñita me jaleaba... venga Yomismaaaa que tú puedesssss... ¡¡¡¡sube el culo!!!!... no si yo lo intentaba... pero joer... las pocas fuerzas que me quedaban las usaba en liberarme el cuello y girar el cuerpo para intentar quitármela de encima, pero ya no me quedaba fuerza para más.
Es lo que tiene "salir del armario" en clase... que como una vez ya te han pegado, la profesora se lo toma como algo personal, y te quiere convertir en otra rambo para que si lo vuelve a intentar, sea él el que termine morado.
Hacerse amiguita de la profesora y decirle que te gusta luchar tiene sus pros y sus contras... al final de clase siempre terminamos Antoñita la Fantástica y yo, con la profa dándonos palos y practicando más llaves.
Por cierto... ni entre las dos podemos con ella, y eso que dice que somos las más fuertes.
En fin, que si con una venda en la mano se liga mogollón porque todo el mundo te pregunta qué te ha pasado, y cuando dices que ha sido cogiendo un rebote te miran flipaos... no quiero ni pensar lo que puede ser cuando me pregunten qué me ha pasado en la boca y diga... nada me la han partido en una pelea.
Lo mejor o lo peor, no lo tengo muy claro, es que estoy orgullosa de mis heridas de guerra.
He descubierto que me gusta pelear. Que no pasa nada. Que a las mujeres, desde pequeñas nos han dicho que pegarse es cosa de chicos y por eso tenemos tanto miedo, que como sucedió en mi caso, nos bloquea.
He perdido el miedo a los golpes. El dolor de los golpes, en unos días se pasa, o en unas semanas. Lo peor, es no defenderte. Es lo que te deja secuelas: el quedarte bloqueada y ponerte a llorar.
Como dijo Antoñita, si le hubiésen preguntado si alguien se quedaría bloqueada en un caso así, jamás hubiése dicho mi nombre. Les decía al resto que ellas no me conocían, pero que aunque allí esté de risas y tal... tengo mucho carácter y he puesto en su sitio a más de un tio en momentos en los que ellas se acojonaban.
He descubierto que cuando conté mi experiencia en clase y lo hice llorando... no fue de miedo... fue de rabia por que un tio me hubiése pegado. ¡Joder, que soy muy grande y fuerte! no sé si hubiése podido con él, pero marcado seguro que lo hubiése dejado. También fue porque hasta ese momento, me sentía como si nadie me entendiese. De hecho, cuando lo conté, la lumbreras de turno dijo... ¿que te pegaron a ti? ¡con lo grande que eres y la fuerza que tienes! Me sentía avergonzada. ¡Joder que la agredida fui yo! no tengo que avergonzarme. Eso se terminó.
Con lo que difrutan los tios así es con el miedo. Si te defiendes, se acojonan porque son unos cobardes. Son tan limitados, que ni se les pasa por la imaginación que vayas a defenderte.
I. me convenció de que cuando lo volví a ver un año después y estuve cuatro días vomitando, no fue por miedo, fue por asco. Por el asco que me daba semejante energúmeno.
Ya entro a saco a pelear. Ya no tengo miedo a salir a la calle y encontrarme al hijo de puta que me pegó.
Merece la pena el cambio de color, ¿no?
Dicen que el deporte te cambia el cuerpo. Pues sí, yo doy fe. El mio ha cambiado de color... ¡a morado!
Desde que he vuelto a hacer deporte se me ha quedado un dedo amoratado, encogido e inflamado. Toma cambio para 4-6 meses.
Pero no es sólo eso...ayer experimenté una nueva transformación. ¿A quién se le ocurre ir a darse de hostias con una camiseta de tirante finito? Pues creo que sólo a mi... así voy... Jooo es que en clase pasamos mucho calor.
Llevo la espalda llena de marcas rojas; en el hombro izquiedo es como si un gato se me hubiése colgado y resbalado, dejando a su paso cuatro marcas rojas de unos milímetros de anchura.
Me debí rozar el codo con alguna de las esquinas de una colchoneta, y lo llevo despellejado. Es raro, llevo un quemazo similar al de los ciclistas.
Después dije...mmm mi rodilla izquierda se resiente... voy a remangarme los pantalones.... joer no sabía que cabían tres moraduras en una sóla rodilla. No me he querido mirar más... supongo que cuando me vuelva a duchar esta tarde, podré hacer un nuevo inventario de golpes.
¡Por llevar... llevo hasta una uña clavada en el canalillo!
Pero bueno, todo eso, yendo vestida no se nota... bueno sí... se nota que ando como si me hubiésen dado una paliza, porque me duele toooodo el cuerpo. Coño... ¿como si me la hubiésen dado?... ¡es que me la dieron!
Pero ese no es el mejor cambio no... ayer probé el sabor de mi propia sangre. Un codazo en la boca... y labio partido por dentro. Me lo dió la profesora, que es como rambo pero en chica... bufff me dejó más contenta...
Mi primer impulso fue contarme los dientes... vale... estaban todos... menos mal... pero no me atrevía ni a mirarme al espejo.
Cuando fui al baño a limpiarme la sangre, vi mi nueva cara deportiva. Estoy mona sí... no necesito silicona en el labio inferior. Lo malo es que no me ha quedado muy simétrico que digamos, pero oye a Esther Cañadas tampoco y sigue trabajando como modelo.
Creo que es el momento de ponerme un pendiente en la boca, si total ya llevo el agujero a medio hacer... no puede doler.
He descubierto el poder del hielo. Te pones un cubito de hielo... y labio anestesiao. Ya lo de hacer como en las pelis y ponerme un filete de carne... como que no...que me daba un asquillo que no veas.
Así que nada, voy a tener que vivir con un trozo de hielo pegado a mi cara para que baje la inflamación. Que la gente te mira raro si te ven llena de golpes. ¡Mi vecino debió pensar que me habían pegado una paliza, hay que ver cómo me miraba!
Mis compis esta mañana han preguntado si había tenido un accidente con el coche o si me había estampado contra una puerta. Cuando les he enseñado algunas de mis heridas de guerra...iban cambiando la cara. ¡Me han dicho que soy muuuuy burra!
En estos casos, lo que queda bien es decir... no si la otra quedó peor... pero que va... ¡que peleé con rambo! no le debí de hacer na de na. Cuando me inmovilizaba y me decía...venga... sal... y yo le decía... joder que no puedo ya ni con mi alma... la cabrona me estragulaba y me decía... tú verás si sales o no... no me quedaba otra que luchar.
Eso sí... Antoñita me jaleaba... venga Yomismaaaa que tú puedesssss... ¡¡¡¡sube el culo!!!!... no si yo lo intentaba... pero joer... las pocas fuerzas que me quedaban las usaba en liberarme el cuello y girar el cuerpo para intentar quitármela de encima, pero ya no me quedaba fuerza para más.
Es lo que tiene "salir del armario" en clase... que como una vez ya te han pegado, la profesora se lo toma como algo personal, y te quiere convertir en otra rambo para que si lo vuelve a intentar, sea él el que termine morado.
Hacerse amiguita de la profesora y decirle que te gusta luchar tiene sus pros y sus contras... al final de clase siempre terminamos Antoñita la Fantástica y yo, con la profa dándonos palos y practicando más llaves.
Por cierto... ni entre las dos podemos con ella, y eso que dice que somos las más fuertes.
En fin, que si con una venda en la mano se liga mogollón porque todo el mundo te pregunta qué te ha pasado, y cuando dices que ha sido cogiendo un rebote te miran flipaos... no quiero ni pensar lo que puede ser cuando me pregunten qué me ha pasado en la boca y diga... nada me la han partido en una pelea.
Lo mejor o lo peor, no lo tengo muy claro, es que estoy orgullosa de mis heridas de guerra.
He descubierto que me gusta pelear. Que no pasa nada. Que a las mujeres, desde pequeñas nos han dicho que pegarse es cosa de chicos y por eso tenemos tanto miedo, que como sucedió en mi caso, nos bloquea.
He perdido el miedo a los golpes. El dolor de los golpes, en unos días se pasa, o en unas semanas. Lo peor, es no defenderte. Es lo que te deja secuelas: el quedarte bloqueada y ponerte a llorar.
Como dijo Antoñita, si le hubiésen preguntado si alguien se quedaría bloqueada en un caso así, jamás hubiése dicho mi nombre. Les decía al resto que ellas no me conocían, pero que aunque allí esté de risas y tal... tengo mucho carácter y he puesto en su sitio a más de un tio en momentos en los que ellas se acojonaban.
He descubierto que cuando conté mi experiencia en clase y lo hice llorando... no fue de miedo... fue de rabia por que un tio me hubiése pegado. ¡Joder, que soy muy grande y fuerte! no sé si hubiése podido con él, pero marcado seguro que lo hubiése dejado. También fue porque hasta ese momento, me sentía como si nadie me entendiese. De hecho, cuando lo conté, la lumbreras de turno dijo... ¿que te pegaron a ti? ¡con lo grande que eres y la fuerza que tienes! Me sentía avergonzada. ¡Joder que la agredida fui yo! no tengo que avergonzarme. Eso se terminó.
Con lo que difrutan los tios así es con el miedo. Si te defiendes, se acojonan porque son unos cobardes. Son tan limitados, que ni se les pasa por la imaginación que vayas a defenderte.
I. me convenció de que cuando lo volví a ver un año después y estuve cuatro días vomitando, no fue por miedo, fue por asco. Por el asco que me daba semejante energúmeno.
Ya entro a saco a pelear. Ya no tengo miedo a salir a la calle y encontrarme al hijo de puta que me pegó.
Merece la pena el cambio de color, ¿no?