¿Cómo saber huir???
Estoy mal escrita, con tinta corrida y tapas descosidas... me acumulo en palabras retorcidas que no describen ni por un momento lo que siento, pongo acentos donde no debo, aprovecho todos los puntos suspensivos del mundo para no decir.
Tengo un titulo sin nombre y un nombre que no figura en ninguna parte, todas las vocales acorraladas en una mano que a menudo tacha y vuelve a tachar.
Soy todos los reglones torcidos, un punto seguido a lo que duele, una mirada rasgada en el rabillo de la “a” y me pongo en acertijos que difícilmente descifraré...
Y ya se me han olvidado los comienzos de los cuentos, como el “era se una vez” los finales de perdices y los colorines colorados.
¿Cómo saber huir? Cuando el significado de tu significado sigue tallado en las letras que descubres en ti...
Tengo un titulo sin nombre y un nombre que no figura en ninguna parte, todas las vocales acorraladas en una mano que a menudo tacha y vuelve a tachar.
Soy todos los reglones torcidos, un punto seguido a lo que duele, una mirada rasgada en el rabillo de la “a” y me pongo en acertijos que difícilmente descifraré...
Y ya se me han olvidado los comienzos de los cuentos, como el “era se una vez” los finales de perdices y los colorines colorados.
¿Cómo saber huir? Cuando el significado de tu significado sigue tallado en las letras que descubres en ti...
Un cielo mas bien infierno...
El sonido de las chanclas acentúa el tiempo de verano, parece una contestación constante de unos a otros y se oye “clas clas...clos clos”excesos de pocas ropas, rutinas de agua, bocas mas bien asfixiadas, un abanico en hora punta de un metro que parece mas lleno que de costumbre...
Cuerpos y más cuerpos, miradas y más miradas con babeos incluidos, caras ausentes en contra de los michelines... infinita búsqueda de sombra en soledad y un pensar “veinte minutos mas y me da...”
Madrid un cielo mas bien infierno,con su olor de asfalto poco oxigenado y olor a humanidad por donde quiera que vas...Madrid sin playa...y sigo pensando que solo quiero un flotador un cubo y una pala,agua y agua...

Cuerpos y más cuerpos, miradas y más miradas con babeos incluidos, caras ausentes en contra de los michelines... infinita búsqueda de sombra en soledad y un pensar “veinte minutos mas y me da...”
Madrid un cielo mas bien infierno,con su olor de asfalto poco oxigenado y olor a humanidad por donde quiera que vas...Madrid sin playa...y sigo pensando que solo quiero un flotador un cubo y una pala,agua y agua...

La otra cara de Sol
Durante años... quién no ha visto a la anciana de las cerillas, con su pequeño cártel, la espalada encorvada y la cabeza cubierta por un pañuelo negro conjuntado con el resto de su vestuario.
A la vuelta, la mujer sentada... sin piernas ni brazos, pasa horas y horas en la misma posición. Con la mirada inquieta y triste, una tristeza tan grande que si te fijas...duele.
No suele decir nada, pero también presenta ese cartel indicando su miseria, esa que poco a poco la va matando...
Un poco mas arriba el hombre que suplica, se postra de rodillas como si estuviese rezándole a la gente, a nosotros los paseantes y consumidores habituales de la zona... da que pensar, que alguien suplique por una moneda y ver como un policía, le indica de forma fría que no puede hacer eso que se mueva, con el poder de una porra en la mano derecha y me quedo pensando”¿que mal está haciendo?”
Si no hace eso igual hoy no come, pero al señor agente parece que le importa más que eso no moleste a los viandantes, en fin!!!
¿Quién es el miserable?
Y cada día que paso por las callejuelas del centro hay alguien sin techo, con su vida a cuestas, con esa mirada que me hace recordar que no existen excusas que justifiquen el dolor de las personas y que pone en vilo la razón...
“Podría contarlos, pero no me salen las cuentas.”
A la vuelta, la mujer sentada... sin piernas ni brazos, pasa horas y horas en la misma posición. Con la mirada inquieta y triste, una tristeza tan grande que si te fijas...duele.
No suele decir nada, pero también presenta ese cartel indicando su miseria, esa que poco a poco la va matando...
Un poco mas arriba el hombre que suplica, se postra de rodillas como si estuviese rezándole a la gente, a nosotros los paseantes y consumidores habituales de la zona... da que pensar, que alguien suplique por una moneda y ver como un policía, le indica de forma fría que no puede hacer eso que se mueva, con el poder de una porra en la mano derecha y me quedo pensando”¿que mal está haciendo?”
Si no hace eso igual hoy no come, pero al señor agente parece que le importa más que eso no moleste a los viandantes, en fin!!!
¿Quién es el miserable?
Y cada día que paso por las callejuelas del centro hay alguien sin techo, con su vida a cuestas, con esa mirada que me hace recordar que no existen excusas que justifiquen el dolor de las personas y que pone en vilo la razón...
“Podría contarlos, pero no me salen las cuentas.”

Esas cosas que siempre quedan...
Aún recuerdo el olor que alimentaba la compañía de mi abuela, ese olor ligero con sabor a violetas que compraba a granel en la esquina que llevaba hacia el mercado.
Recuerdo las cuentas de sopa de estrellas para hacer collares ,los bocatas de leche condensada a las cinco de la tarde, su forma de mirarme y de mimarme.
Esas tardes maravillosas en la finca a las afueras de fuencarral, donde me cogía de la mano y yo con la misma curiosidad de siempre la seguía con los ojos gigantes, al granero a recoger los huevos, nunca olvidare el tacto caliente y el cuidado con el que debía recogerlos...
Es increíble como todas imágenes vuelven a mi cabeza como si estuviesen pasando en este preciso instante... el caballo que casi me come la mano equivocándome con una zanahoria, la recogida de las uvas, las carreras que nos hacíamos huyendo de mis abuelos porque les robábamos las sandias... jajaja
Aún sigo viendo a mi abuela como la maga de mis sueños, siempre me dejaba pensando en como lo hacia... guardaba un pañuelo blanco con una letra bordada entre sus pechos y cada vez que lo sacaba, la observaba... lo abría poco a poco tal cual mago y allí se encontraban todo tipo de cosas de valor, monedas, pulseras, anillos, incluso algún boton.
Lo repartía entre todo hasta dejarlo vacío la siguiente vez que la veía, volvía a estar lleno para volver a vaciarlo.
La verdad es que la generosidad de mi abuela no tenia medida exacta y aún la sigo recordando como si fuese ayer... diciendome “Seilita Seilita”con su sonrisa enorme y el corazón por esencia.
Y la echo de menos cada día.
Recuerdo las cuentas de sopa de estrellas para hacer collares ,los bocatas de leche condensada a las cinco de la tarde, su forma de mirarme y de mimarme.
Esas tardes maravillosas en la finca a las afueras de fuencarral, donde me cogía de la mano y yo con la misma curiosidad de siempre la seguía con los ojos gigantes, al granero a recoger los huevos, nunca olvidare el tacto caliente y el cuidado con el que debía recogerlos...
Es increíble como todas imágenes vuelven a mi cabeza como si estuviesen pasando en este preciso instante... el caballo que casi me come la mano equivocándome con una zanahoria, la recogida de las uvas, las carreras que nos hacíamos huyendo de mis abuelos porque les robábamos las sandias... jajaja
Aún sigo viendo a mi abuela como la maga de mis sueños, siempre me dejaba pensando en como lo hacia... guardaba un pañuelo blanco con una letra bordada entre sus pechos y cada vez que lo sacaba, la observaba... lo abría poco a poco tal cual mago y allí se encontraban todo tipo de cosas de valor, monedas, pulseras, anillos, incluso algún boton.
Lo repartía entre todo hasta dejarlo vacío la siguiente vez que la veía, volvía a estar lleno para volver a vaciarlo.
La verdad es que la generosidad de mi abuela no tenia medida exacta y aún la sigo recordando como si fuese ayer... diciendome “Seilita Seilita”con su sonrisa enorme y el corazón por esencia.
Y la echo de menos cada día.
Una vez me preguntaron,... que me contaba y solo se me ocurrio decir esto,no sé si tiene sentido pero aquí lo dejo...
Yo siempre cuento...
cuento que mis dedos están fríos,
mi boca seca,
el corazón de rastrojo
que miro alguna imagen pasajera
de la que no sé si tan si quiera, me acordaré mañana.
Que recuerdo cosas
que he hablado con alguien hace un rato,
mi madre y sus
comete el pescado...
me cuento que las cuentas
no me salen cuando cuento,
los minutos para que alguien me quiera de una vez...
que hoy como cada día pensé en ti
y en otras personas.
Que me duele el mundo,
que la miseria no es justa,
que borraría de los mapas lo ilógico de la vida,
que matar por matar
destruye lo poco que conseguimos crear
y que cuando llegue a casa volveré a leer
el diario donde no escribo nunca,
me enredaré en mi edredón de plumas
y soñare con un beso
que no me pertenece.
Querré no haber perdido el tiempo
y sabré que lo he perdido...
después de eso
podría seguir contándote
todas las cosas que quieras que te cuente.