logotipo

img_google
.
.
Acerca de
Y la cabeza sigue dando vueltas. Y cada vuelta que da, encuentra un motivo para dar otra. Con el impulso de las dudas y el propósito de elegir lo correcto ¿y eso que es? Muchas veces se detiene a inventar historias, dejando la mía a medio escribir. No sé qué haría yo sin mi cabeza. Donde la vida es más interesante que fuera de ella.
Sindicación
 
Conversaciones con La Cabeza
Es de noche. La oscuridad de la habitación no pronostica que nada diferente vaya a ocurrir. Pero de repente, con un gesto inquieto, una mano aparece entre la penumbra, y al poco le sigue el resplandor de un monitor de ordenador. Son las 3 de la mañana y está a punto de suceder algo terrible...

Chema (pensando): Vamos a ver, creo que estaba por aquí la opción... blogs punto ya punto com... puede que si toco aquí...

Cabeza: ¡Eh! ¿Donde vas, listo? ¿Qué te crees, que porque esté aquí medio asobiná, no me doy cuenta de lo que estás haciendo?

Chema: Eh? Como? Yo no estoy haciendo nada.. He entrado a... consultar la cartelera del cine.

Cabeza: Ya, la cartelera del cine... ¿Tú te crees que yo soy tonta, verdad?

Chema: Bueno, vale. Tienes razón. Iba a...

Cabeza: ... cerrar el blog, no?

Chema: Resumiendo, sí

Cabeza: Y no pensabas consultarme, claro

Chema: Ya sé lo que opinas, no necesito consultarte para que me digas que no quieres que cierre el blog, que para algo lleva tu nombre, que la mayoría de cosas las has escrito tú, que blablabla... Pero lo cierto es que tampoco me das solución. Ya no inventas historias como antes. No hace falta que te recuerde el tiempo que llevamos sin postear nada en condiciones, o el hecho de que ya no nos lee nadie.

Cabeza: Antes eso no te importaba. Siempre me habías dicho que este diario era para ti. Que no te importaba que lo leyeran miles, millones, o ninguna persona.

Chema: Sigue sin importarme. Además, sé que no hago bien en culparte. Tengo tanta parte de responsabilidad como tú en este oasis creativo.

Cabeza: Que bonito.. hasta haces metáforas sin mi ayuda...

Chema: Mantente lejos de la ironía, Cabeza

Cabeza: Mira, ya te he dicho mil veces lo que pienso, pero te lo voy a dejar muy clarito. Me estás dando mucho trabajo últimamente. Y no me refiero sólo a tu profesión. Esa es mi labor y la asumo. Pero hay otros temas que debes tratarlos con los órganos afectados. No me importa ayudarte, pero creo que para ciertos temas debes hablar con... otras vísceras, ya sabes.

Chema: Lo sé, lo sé. Sabes que siempre he confiado más en ti que en... esas "otras vísceras".

Cabeza: Escúchale alguna vez, te hará bien.

Chema: Mira, vamos a hacer una cosa. Intentaré liberarte de mis movidas más personales, a cambio de que te hagas cargo tú del chiringuito.

Cabeza: Me parece justo. ¿Cuándo quieres que empiece?

Chema: Tómate tu tiempo. Nadie está esperando que publiques, así que...

Cabeza: Bueno, me pongo a ello. De todas formas, ya sabes que siempre que quieras y tengas algo que contar, estarás invitado a hacerlo. Y si necesitas que te ayude a algo, no tienes más que decírmelo.

Chema: Trato hecho, pues. Apagaré el ordenador. Buenas noches Cabeza. Oye... ¿te he dicho alguna vez que te quiero?

Cabeza: Vete a tomar por culo, anda. Buenas noches.



Y esta, amigo lector (si es que existes), es la historia del día en que la cabeza de Chema tomó el control absoluto de La Cabeza de Chema. Dentro de pocos días podremos ver si, efectivamente, vuelve la creatividad a este blog. Todo parece indicar que será así. Tampoco dudéis que Chema acabará apareciendo en algún rincón del blog. Puede que no sea hoy, ni tampoco mañana. Pero aparecerá. Ya sabéis que sin su Cabeza, Chema no sería nada.