El Gran Chemano (último programa)
Un fin de semana más, como suele suceder una vez al mes, me quedo sólo en casa. Cada vez que esto pasa, me gusta planificarme estos días que tengo para mí de forma que haga, por un lado, cosas que tengo que hacer (por ejemplo, ordenar mi cuarto), por otro cosas que me apetece hacer (como bajarme a ver La Novia Cadáver en V.O.) y también cosas de "obligado cumplimiento" (ir a ver a mi Dama de Elche).
Pero resulta que para este finde, no se me ocurre nada especial que hacer, salvo quedarme en casa a refugio de la nieve. Así que he decidido poner en marcha un nuevo concurso, en el que podéis participar todo aquel o aquella que se pase por aquí y le apetezca. Desde ahora y hasta el sábado a mediodía, se aceptan propuestas para matar mi tiempo libre. Se acepta todo tipo de sugerencias, con varias condiciones:
- Debe ser algo que se pueda hacer en Madrid capital.
- Debe ser algo que no necesariamente requiera de terceras personas.
- No debe ser algo ilegal, peligroso u ofensivo.
- Mi presupuesto para el evento no será superior a 15€
La propuesta elegida (en ningún lado pone que tenga que elegir una a la fuerza) se llevará a cabo durante el sábado por la tarde-noche o el domingo por la mañana, como muy tarde, hasta las 14 horas. La semana que viene pondré el post con el resultado y, si es posible, lo documentaré gráficamente. ¿El premio para quién haga la propuesta ganadora? Pues nada, proponedlo si queréis, total, nadie os asegura que os vaya a hacer caso...
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Cabeza TV ha decidido retirar de la programación el espacio de entretenimiento "Gran Chemano", debido a los bajos índices de audiencia y participación.
En este último programa, pudimos ver al único participante tomar una difícil decisión. La propuesta de Rafa tenía su gracia, pero debido a las inclemencias meteorológicas (y a otras razones más que no han sido reveladas), decidió desechar la opción de la Casa de Campo. Así, hemos podido ver cómo Chema ha pasado todo el fin de semana ejercitando el asobine, pertrechado bajo una manta y sobre un colchón en el suelo del salón. Y este sería el resumen del primer y último fin de semana del "Gran Chemano".
Es por ello que la propuesta ganadora ha sido la de Dilemasyonkis. No obstante, al no haber hecho ninguna propuesta de premio, se entiende que dicha participante renuncia a conseguir su regalo por ser la opción elegida.
P.D.: En cuanto a lo de "qué mejor compañía puedes pedir que tú mismo?", se me ocurre alguna respuesta, que no comento por falta de espacio.
Pero resulta que para este finde, no se me ocurre nada especial que hacer, salvo quedarme en casa a refugio de la nieve. Así que he decidido poner en marcha un nuevo concurso, en el que podéis participar todo aquel o aquella que se pase por aquí y le apetezca. Desde ahora y hasta el sábado a mediodía, se aceptan propuestas para matar mi tiempo libre. Se acepta todo tipo de sugerencias, con varias condiciones:
- Debe ser algo que se pueda hacer en Madrid capital.
- Debe ser algo que no necesariamente requiera de terceras personas.
- No debe ser algo ilegal, peligroso u ofensivo.
- Mi presupuesto para el evento no será superior a 15€
La propuesta elegida (en ningún lado pone que tenga que elegir una a la fuerza) se llevará a cabo durante el sábado por la tarde-noche o el domingo por la mañana, como muy tarde, hasta las 14 horas. La semana que viene pondré el post con el resultado y, si es posible, lo documentaré gráficamente. ¿El premio para quién haga la propuesta ganadora? Pues nada, proponedlo si queréis, total, nadie os asegura que os vaya a hacer caso...
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Cabeza TV ha decidido retirar de la programación el espacio de entretenimiento "Gran Chemano", debido a los bajos índices de audiencia y participación.
En este último programa, pudimos ver al único participante tomar una difícil decisión. La propuesta de Rafa tenía su gracia, pero debido a las inclemencias meteorológicas (y a otras razones más que no han sido reveladas), decidió desechar la opción de la Casa de Campo. Así, hemos podido ver cómo Chema ha pasado todo el fin de semana ejercitando el asobine, pertrechado bajo una manta y sobre un colchón en el suelo del salón. Y este sería el resumen del primer y último fin de semana del "Gran Chemano".
Es por ello que la propuesta ganadora ha sido la de Dilemasyonkis. No obstante, al no haber hecho ninguna propuesta de premio, se entiende que dicha participante renuncia a conseguir su regalo por ser la opción elegida.
P.D.: En cuanto a lo de "qué mejor compañía puedes pedir que tú mismo?", se me ocurre alguna respuesta, que no comento por falta de espacio.
Estrecheces y brevedades (11)
SEMANA
A Eleuterio Menéndez nunca le pasaron cosas muy interesantes. Nació una noche lluviosa de lunes. Un martes, mientras amanecía, conoció a Sofía, que comenzaba a trabajar en la panadería de su barrio, a la que más tarde convertiría en su mujer, y con la que tendría un único hijo, al que llamaron Ernesto, y que nació un miércoles por la mañana. Un jueves a mediodía, Eleuterio fue despedido de su trabajo, en una fabrica de perchas. Decidió ocultarselo a Sofía, a la que semanas después encontró follando con un tipo bajito, un viernes que volvió pronto a casa, después de comer. Se quedó en silencio, sentado en el salón, hasta que el tipo bajito salío de la casa, sin haberse dado cuenta de que Eleuterio estaba allí. Sin el menor reparo, se acercó a la puerta de la casa. La abrió y la volvió a cerrar de un portazo, simulando que acababa de entrar. Había decidido olvidarse de aquello. No estaba de humor. Fue un sábado a media tarde cuando recuperó el humor, cuando un excompañero le contó que el tipo bajito era quién habían contratado en su puesto en la fábrica de perchas. La vida de Eleuterio Menéndez terminó el domingo siguiente, por la noche. Llovía.
Efectivamente, la vida de Eleuterio nunca fue interesante. Pero poca gente puede resumir su vida en siete días.
A Eleuterio Menéndez nunca le pasaron cosas muy interesantes. Nació una noche lluviosa de lunes. Un martes, mientras amanecía, conoció a Sofía, que comenzaba a trabajar en la panadería de su barrio, a la que más tarde convertiría en su mujer, y con la que tendría un único hijo, al que llamaron Ernesto, y que nació un miércoles por la mañana. Un jueves a mediodía, Eleuterio fue despedido de su trabajo, en una fabrica de perchas. Decidió ocultarselo a Sofía, a la que semanas después encontró follando con un tipo bajito, un viernes que volvió pronto a casa, después de comer. Se quedó en silencio, sentado en el salón, hasta que el tipo bajito salío de la casa, sin haberse dado cuenta de que Eleuterio estaba allí. Sin el menor reparo, se acercó a la puerta de la casa. La abrió y la volvió a cerrar de un portazo, simulando que acababa de entrar. Había decidido olvidarse de aquello. No estaba de humor. Fue un sábado a media tarde cuando recuperó el humor, cuando un excompañero le contó que el tipo bajito era quién habían contratado en su puesto en la fábrica de perchas. La vida de Eleuterio Menéndez terminó el domingo siguiente, por la noche. Llovía.
Efectivamente, la vida de Eleuterio nunca fue interesante. Pero poca gente puede resumir su vida en siete días.
Feliz San Valentín, Bocachoti
Mira, definitivamente, no sé si será nuestro día o no, pero sí sé que me apetece regalarte a SuperÑoño en mi blog. Al fin y al cabo, es nuestro sketch, no?
Que pases un buen día, oveji.
Un año de Cabeza.
"Me llamo Chema. Tengo 25 años, quince minutos y una cabeza..." Así comenzaba, hace exactamente un año, este invento al que bauticé como "La Cabeza de Chema". Desde entonces, muchas cosas han cambiado. Para empezar, ya no son 25, desde hace un ratito. Entonces, la frase que acompañaba a la cabecera era: "Cuando la vida es más interesante en tu mente que fuera de ella." Y supongo que sigue siendo cierto. No he dejado de montarme mis propias películas, en las que todo es estupendo, y donde todo me va bien. Aunque el caso es que, poco a poco, la vida fuera de la cabeza está siendo más interesante.
Por aquel entonces, estaba recién aterrizado en Madrid, con un Master en proceso y sin trabajo. Un año después, he acabado las clases, me he hecho con la ciudad y parece que el trabajo que tengo se acerca aunque sea un poquito a mi trabajo perfecto. Supongo que se puede mejorar, pero creo que mi vigésimoquinto año de vida se puede archivar como positivo.
Y en cuanto al primer año de La Cabeza, qué puedo decir... Que ha sido una buena idea, para empezar. Gracias a la Cabeza, he conocido gente que de otra forma no habría conocido. Gente con la que hablar un rato, gente con la que hablar hasta las 2 de la mañana, gente que me lee a menudo, gente que se pasa de vez en cuando, gente que se preocupa por mí cuando viajo a Elche... Muchas gracias a tod@s los que habéis dedicado aunque sea un momento a leer las absurdeces que Chema escribe en su Cabeza.
¿Y qué nos espera a partir de ahora, a la Cabeza y a mí? Pues, francamente, querida... no lo sé. Pero seguro que, sea lo que sea, siempre habrá una parte que se quede aquí, en la Cabeza.
Bueno, pero basta ya de charla. Esto es una fiesta, no? Hala, pues pasad, serviros un trozo de tarta y una copa de lo que querais. ¿Que de qué es la tarta? De lo que os guste. Recordad que en la Cabeza todo es como tú te lo imagines...
Por aquel entonces, estaba recién aterrizado en Madrid, con un Master en proceso y sin trabajo. Un año después, he acabado las clases, me he hecho con la ciudad y parece que el trabajo que tengo se acerca aunque sea un poquito a mi trabajo perfecto. Supongo que se puede mejorar, pero creo que mi vigésimoquinto año de vida se puede archivar como positivo.
Y en cuanto al primer año de La Cabeza, qué puedo decir... Que ha sido una buena idea, para empezar. Gracias a la Cabeza, he conocido gente que de otra forma no habría conocido. Gente con la que hablar un rato, gente con la que hablar hasta las 2 de la mañana, gente que me lee a menudo, gente que se pasa de vez en cuando, gente que se preocupa por mí cuando viajo a Elche... Muchas gracias a tod@s los que habéis dedicado aunque sea un momento a leer las absurdeces que Chema escribe en su Cabeza.
¿Y qué nos espera a partir de ahora, a la Cabeza y a mí? Pues, francamente, querida... no lo sé. Pero seguro que, sea lo que sea, siempre habrá una parte que se quede aquí, en la Cabeza.
Bueno, pero basta ya de charla. Esto es una fiesta, no? Hala, pues pasad, serviros un trozo de tarta y una copa de lo que querais. ¿Que de qué es la tarta? De lo que os guste. Recordad que en la Cabeza todo es como tú te lo imagines...
El sulibeyo, el baile del swing y el nacimiento del cocacolismo
Mira que es una vida extraña esta. O tal vez el raro sea yo. Hace justo 7 días me veía con un pie fuera de la empresa. Pues hoy siento que podría estar en ella todo el tiempo del mundo. Y ya no sólo hablo de dinero, ni de tranquilidad, ni siquiera de mi futuro profesional. Durante este fin de semana, y todavía hoy, me he sentido más en familia que nunca con mis compañeros de trabajo. Creo que puedo afirmar sin ninguna duda que este ha sido el mejor fin de semana desde que estoy en Madrid, y puede que de mucho tiempo atrás.
La cosa comenzó el viernes a eso de la una. Bueno, en realidad desde antes. Porque la perspectiva de irnos de seminario a Mallorca, como que nos quitó las ganas de trabajar. Fue un día laboral "tranquilo". Música, almuerzos, y hasta unos toques con un balón de espuma. Hasta que, a eso de las 3 y media, nos fuimos para el aeropuerto, con las mochilas cargadas de ilusión y una bolsa llena de ponchos, guitarras y bigotes postizos...
Llegado este punto, encontramos mi primer "estreno". A mis 25 años, todavía no había subido a un avión. Yo, que quiero llegar alto en la vida... Bueno, el caso es que no era algo que me preocupara. Pero algo más que tacho de la lista. Al bajar del avión, nos encontramos con la delegación de Barcelona, de la que no conocía más que a dos compañeros. Una buena panda, la gran mayoría gente joven. En total, unas 60 personas, a las que, poco después, el autobús dejó en la puerta de un "hotelito" de Cinco Estrellas Gran Lujo. Me faltan palabras. La habitación era más grande que mi casa. Y la cama, como mi salón. La verdad es que ha sido frustante volver a mi dormitorio y compararlo...
Sin tiempo para cerrar la boca, de lo embobados que estábamos, de nuevo al autobús, a cenar a una Masía tradicional. Cena escasa, pero de calidad. Primeras risas, y primeros copazos de vino. La noche empezaba a animarse. Continuó la fiesta en nuestra habitación, que desde el principio se convirtió en el centro neurálgico de las noches. Como el precio de las copas en el hotel era prohibitivo, nuestra estrategia fue botellón en el cuarto de los novatos. De esta estrategia, que teníamos que completar con botellines de Coca-Cola, nació una nueva modalidad artística que pronto causará furor en todo el mundo. Más abajo la explicaré.
Resumiendo: hasta las cinco en la habitación, descubriendo el lado más divertido y oculto de los compañeros/as de trabajo. Lo siguiente que recuerdo es el teléfono sonando de recepción para que levantaramos. ¡A las 8:15! No hay derecho... Encima, corre corriendo, casi no pudimos disfrutar de mi comida favorita del día, el desayuno. En un buffet de ensueño. Y todo porque teníamos divertidas reuniones durante todo el día. La primera sirvió para comenzar a tomar el protagonismo que, sorprendentemente, acabamos alcanzando en este fin de semana. Esta vez, junto a mis dos compañeros, porque llegamos tarde al inicio de la reunión, justo después de que la Directora General preguntara por nosotros para darnos la bienvenida como debutantes en el seminario. Al entrar por la puerta, el primer aplauso del día. No empezabamos mal, no.
El resto del día, aburridas (algunas más que otras) reuniones, charlas, trabajos en grupo y esas cosas que se hacen pensando que ayudan a mejorar el rendimiento de los empleados. Entre unas y otras, y antes de comer, tuve tiempo para comprobar cómo no me voy a ganar la vida jugando al golf. Soy tan malo jugando al golf como calculando fractales. Y mira que tuve un gran profesor, que me intentó enseñar la posición, los movimientos, el "baile del swing", pero nada... lo más que conseguí fueron un par de tiros a 70 metros. Ya sé que esto retrasa mi incorporación a la jet set, pero tendré que asumirlo...
Después de la última reunión, un poquito de spa para relajarnos... y preparar el gran número del día. Como actividad lúdica del seminario, no se les ocurrió otra cosa que organizar un concurso de playback. Por grupos, teníamos que disfrazarnos y coreografiar una canción. Mi grupo era el más reducido de todos, con lo cual, el tiempo que los demás nos iban a mirar a cada uno era estadísticamente mayor. ¿Nuestra canción? Creo que a estas alturas ya no hace falta decir cual es, no? Pues allí nos plantamos, sin haber ensayado ni nada, cuatro capullos disfrazados de mexicanos, que poco antes habían valorado la posibilidad de retirada por excesivo sentimiento de ridículo. y encima (no sé como acabo metiendome en estos berenjenales) yo era el "solista", que hace la introducción. Sin embargo, definitivamente algo está cambiando en mí. No sólo superé a mi propia vergüenza, sino que conseguí hasta disfrutar de lo que hacía. Nos metimos tanto en el papel que arrancamos una de las mayores ovaciones de la noche. Aunque las 11 actuaciones estuvieron divertidisimas. Hacía tiempo que no me reía tanto. Y para colmo, mi equipo se quedó en u más que honroso 3er puesto, consiguiendo ser el único al que votaron todos los participantes, a un punto del segundo y a 11 del primero. Lo que me valió para que, durante toda la noche, los compañeros de oficina me recordaran una y otra vez lo bien que lo había hecho. Hasta me lo he creído. En el fondo les comprendo. Porque el contraste del sosainas que puedo parecer en el trabajo con el tipo disfrazado de chicano que hizo un papel medio decente, unido a una canción divertida y una puesta en escena bien ejecutada (atentos a la frasecita, ni el Jose Luis Moreno...), debió ser bastante fuerte. Ahora noto que me miran diferente...
Y para rematar el día, más alcohol en la habitación 435, a la que acabamos cargando 60 euros en Coca-Cola, y juntando una colección tal de botellines que nos dio para esto:

Cocacolismo: dícese del movimiento artístico que consiste en disponer en una línea más o menos recta, el mayor número de botellas vacías de refresco posible. De momento, hemos fijado una marca de unos 30 metros.
Y del domingo, poco que reseñar. Unos tiritos más de golf, una comida en un restaurante de cinco tenedores en el Puerto de Mallorca, y vuelta a casa. Vamos, lo que yo hago todos los domingos...
Y lo dejo aquí, porque estoy agotado de escribir. Más detalles e imágenes del evento, en futuras conversaciones por messenger. Lo siento, pero es que ha dado para tantas anécdotas que estoy un poco monotemático.
La cosa comenzó el viernes a eso de la una. Bueno, en realidad desde antes. Porque la perspectiva de irnos de seminario a Mallorca, como que nos quitó las ganas de trabajar. Fue un día laboral "tranquilo". Música, almuerzos, y hasta unos toques con un balón de espuma. Hasta que, a eso de las 3 y media, nos fuimos para el aeropuerto, con las mochilas cargadas de ilusión y una bolsa llena de ponchos, guitarras y bigotes postizos...
Llegado este punto, encontramos mi primer "estreno". A mis 25 años, todavía no había subido a un avión. Yo, que quiero llegar alto en la vida... Bueno, el caso es que no era algo que me preocupara. Pero algo más que tacho de la lista. Al bajar del avión, nos encontramos con la delegación de Barcelona, de la que no conocía más que a dos compañeros. Una buena panda, la gran mayoría gente joven. En total, unas 60 personas, a las que, poco después, el autobús dejó en la puerta de un "hotelito" de Cinco Estrellas Gran Lujo. Me faltan palabras. La habitación era más grande que mi casa. Y la cama, como mi salón. La verdad es que ha sido frustante volver a mi dormitorio y compararlo...
Sin tiempo para cerrar la boca, de lo embobados que estábamos, de nuevo al autobús, a cenar a una Masía tradicional. Cena escasa, pero de calidad. Primeras risas, y primeros copazos de vino. La noche empezaba a animarse. Continuó la fiesta en nuestra habitación, que desde el principio se convirtió en el centro neurálgico de las noches. Como el precio de las copas en el hotel era prohibitivo, nuestra estrategia fue botellón en el cuarto de los novatos. De esta estrategia, que teníamos que completar con botellines de Coca-Cola, nació una nueva modalidad artística que pronto causará furor en todo el mundo. Más abajo la explicaré.
Resumiendo: hasta las cinco en la habitación, descubriendo el lado más divertido y oculto de los compañeros/as de trabajo. Lo siguiente que recuerdo es el teléfono sonando de recepción para que levantaramos. ¡A las 8:15! No hay derecho... Encima, corre corriendo, casi no pudimos disfrutar de mi comida favorita del día, el desayuno. En un buffet de ensueño. Y todo porque teníamos divertidas reuniones durante todo el día. La primera sirvió para comenzar a tomar el protagonismo que, sorprendentemente, acabamos alcanzando en este fin de semana. Esta vez, junto a mis dos compañeros, porque llegamos tarde al inicio de la reunión, justo después de que la Directora General preguntara por nosotros para darnos la bienvenida como debutantes en el seminario. Al entrar por la puerta, el primer aplauso del día. No empezabamos mal, no.
El resto del día, aburridas (algunas más que otras) reuniones, charlas, trabajos en grupo y esas cosas que se hacen pensando que ayudan a mejorar el rendimiento de los empleados. Entre unas y otras, y antes de comer, tuve tiempo para comprobar cómo no me voy a ganar la vida jugando al golf. Soy tan malo jugando al golf como calculando fractales. Y mira que tuve un gran profesor, que me intentó enseñar la posición, los movimientos, el "baile del swing", pero nada... lo más que conseguí fueron un par de tiros a 70 metros. Ya sé que esto retrasa mi incorporación a la jet set, pero tendré que asumirlo...
Después de la última reunión, un poquito de spa para relajarnos... y preparar el gran número del día. Como actividad lúdica del seminario, no se les ocurrió otra cosa que organizar un concurso de playback. Por grupos, teníamos que disfrazarnos y coreografiar una canción. Mi grupo era el más reducido de todos, con lo cual, el tiempo que los demás nos iban a mirar a cada uno era estadísticamente mayor. ¿Nuestra canción? Creo que a estas alturas ya no hace falta decir cual es, no? Pues allí nos plantamos, sin haber ensayado ni nada, cuatro capullos disfrazados de mexicanos, que poco antes habían valorado la posibilidad de retirada por excesivo sentimiento de ridículo. y encima (no sé como acabo metiendome en estos berenjenales) yo era el "solista", que hace la introducción. Sin embargo, definitivamente algo está cambiando en mí. No sólo superé a mi propia vergüenza, sino que conseguí hasta disfrutar de lo que hacía. Nos metimos tanto en el papel que arrancamos una de las mayores ovaciones de la noche. Aunque las 11 actuaciones estuvieron divertidisimas. Hacía tiempo que no me reía tanto. Y para colmo, mi equipo se quedó en u más que honroso 3er puesto, consiguiendo ser el único al que votaron todos los participantes, a un punto del segundo y a 11 del primero. Lo que me valió para que, durante toda la noche, los compañeros de oficina me recordaran una y otra vez lo bien que lo había hecho. Hasta me lo he creído. En el fondo les comprendo. Porque el contraste del sosainas que puedo parecer en el trabajo con el tipo disfrazado de chicano que hizo un papel medio decente, unido a una canción divertida y una puesta en escena bien ejecutada (atentos a la frasecita, ni el Jose Luis Moreno...), debió ser bastante fuerte. Ahora noto que me miran diferente...
Y para rematar el día, más alcohol en la habitación 435, a la que acabamos cargando 60 euros en Coca-Cola, y juntando una colección tal de botellines que nos dio para esto:

Cocacolismo: dícese del movimiento artístico que consiste en disponer en una línea más o menos recta, el mayor número de botellas vacías de refresco posible. De momento, hemos fijado una marca de unos 30 metros.
Y del domingo, poco que reseñar. Unos tiritos más de golf, una comida en un restaurante de cinco tenedores en el Puerto de Mallorca, y vuelta a casa. Vamos, lo que yo hago todos los domingos...
Y lo dejo aquí, porque estoy agotado de escribir. Más detalles e imágenes del evento, en futuras conversaciones por messenger. Lo siento, pero es que ha dado para tantas anécdotas que estoy un poco monotemático.
Algo está cambiando....
Y no lo digo porque sea la primera vez que pillo una borrachera un martes. Qué pesadilla! Vengo del metro, de los veinte minutos más largos de mi vida. Y de paso, he vuelto a confirmar mi teoría: orinar después de veinte minutos aguantando, es de lo más parecido a un orgasmo. Qué sensación de liberación, por favor. Y por el camino, una de las anécdotas más divertidas de los últimos tiempos: yo, pidiendo excusas a un tío que andaba pidiendo en el metro, por pasar riéndome al lado de él. Se ha pensado que me reía de él, cuando yo sólo iba pensando en cosas no-acuáticas para no hacermelo encima. ¿Pues no que se ha puesto a amenazarme con una cáscara de plátano en la mano? Y yo acojonado. Cuando me he dado cuenta del personaje que tenía delante, me he reído como nunca. Pero qué mal rato he pasado...
Bueno, a lo que iba. Que parece que, por el momento, voy a tener que dejar aparcada la idea de buscar un nuevo curro. ¿La razón para convencerme? Pues, según quien me ha informado, la mayor subida salarial de la empresa. Me lo he creído, más que nada, porque, porcentualmente, puede que lo sea, ya que he pasado de cobrar una miseria a una miseria aceptable. O no tan miseria. La verdad es, que me había hecho tanto a la idea de que no me iban a subir, que lo que me he encontrado luego me ha sorprendido. Y de paso, viene a darme un poco de estabilidad económica. No tanto como para comprarme un yate al contado, pero para el tiempo que llevo peleandome con el "sistema", no está mal. Después de todo, parece que hasta me tienen en cuenta en la empresa. (Si, no me lo repitas más, soy un tío de poca fe...)
Y después de todo esto, me da por pensar... Si las cosas en la empresa siguen tan inestables como antes, si sigue pareciendo que todo se puede ir al garete a poco que vengan mal dadas... ¿por qué yo ahora me siento como si esto fuera mejor que nunca? ¿tanto me importaba el dinero? Prefiero no pensar en ello, que me deprimo. En algún momento, hace tiempo, me dije que lo importante para mí era estar a gusto en mi trabajo. Y si ahora lo estoy, ¿por qué c*** me da por pensar estas cosas?
Pensandolo bien, debería centrar mis pensamientos en dos cosas... Perjúmenes y Mallorca. ¿Que qué relación tienen estos dos conceptos? Próximamente en "La Cabeza de Chema". Y me voy a dormir, que mañana no quiero ir a currar con resaca...






