Estrecheces y brevedades (7)
EL TERCER ROCA DESDE EL SOL
... zumbido. Cuatro. Otro zumbido. Cinco. Otro más. Seis. Siete. Ocho. Sintió que podría pasarse la noche entera mirando aquel objeto reluciente. Hacía varios minutos que lo vio posarse desde la terraza, y no podía apartar la mirada. Nueve. ni tan siquiera había fijado mucho la vista en el humanoide que se dirigía hasta su casa. Diez. Sólo lo justo para advertir lo equivocado que estaba el cine sobre estos seres. Once. Pero no se sentía amenazado, por próxima que pudiera sentir su presencia. Doce. Incluso le pareció oir pasos en la escalera. Trece. Afinó entonces el oído...
Catorce.
Lo siguiente pasó tan rápido como una estrella fugaz. Quince. La puerta del baño. Dieciseis. La cisterna que se vacía. Diecisiete. Pasos que bajan la escalera. Dieciocho. La nave se pone en marcha. Diecinueve. Desaparecen los tres: máquina, humanoide y zumbidos.
"Normal, -pensó- un apretón espacial."
No se dio cuenta entonces, pero acababa de descubrir el mayor secreto de la historia de la ufología.
Nunca había estado en un lugar así
Así es. Tengo que reconocerlo. Me habría gustado que fuera antes, pero no me avengüenzo de reconocer que ayer fue mi primera vez. Ha valido la pena esperar, y puede que no lo olvide en mucho tiempo. Aunque no estoy en mi mejor momento económico, creo que ha sido una buena inversión. 40 euros me gasté, pero visto el resultado no me habría importado pagar un poco más. Unos amigos han venido a Madrid, y me convencieron para ir. Ha sido una grata experiencia.

Y es que ya estaba bien. Casi un año viviendo en Madrid, y todavía no había ido a ningún musical. Y qué mejor estreno que Cabaret. Me he divertido como un enano. Creo que aún tengo los pelos de punta. No soy un buen crítico, por lo que no podría explicar aspectos técnicos. Tan sólo la sensación que me ha dejado. Me quedé impresionado por la interpretación de los actores, y por la historia, que me enganchó desde el principio. Si no hubiera sido por un malinterpretado sentido del ridículo, tal vez alguna lágrima de emoción se me habría escapado.
Y entre canción y canción, un par de moralejas. La primera es que la vida no es un Cabaret infinito. No existen los happy endings. Sin embargo, es importante disfrutar del camino. Y la segunda, triste pero cierta:
Money makes the world go around
The world go around
The world go around
Money makes the world go around
It makes the world go 'round.
A mark, a yen, a buck, or a pound
A buck or a pound
A buck or a pound
Is all that makes the world go around,
That clinking clanking sound
Can make the world go 'round.
Money money money money money money
Money money money money money money
Money money money money money money
Money money .....
En definitiva, una gran obra. Al menos ha mí me ha marcado. Supongo que es normal la primera vez...
¡Socorro, soy un Sim!

Llevo unos días con una paranoia nueva. De vez en cuando miro para arriba, en busca de una especie de diamante verde sobre mi cabeza. Al mirarme al espejo, intento verlo, pero no lo consigo. Y aunque no lo vea, sé que está ahí. Y es que tengo la impresión de que mi vida se ha convertido en un videojuego.
Nunca me ha hecho gracia el juego de los Sims. Se trata de manejar a un tipo, decorarle la casa, buscarle trabajo, y estar pendiente de que coma y que no se mee encima. Demasiado aburrido para un videojuego. Pero cuando es uno mismo el que está en el pellejo de estos personajes, la cosa cambia. Empiezo a darme cuenta de lo bien hecho que está el jodido juego. Es la vida misma. Ahora mismo, yo también tengo los contadores que en Los Sims te indican el grado de felicidad del individuo. Por ejemplo:
Las barras de conocimiento y trabajo, van aumentando, y tienen un bonito color verde. En el trabajo la cosa va bastante bien, y el master me está dando una visión de las cosas que no tenía. Ambos medidores subiendo. Lo malo: estas dos actividades me quitan tiempo para dedicarle a otras.
La barra "social" también está verde, aunque yo me empeñe en verla a veces de otro color. Si de algo no puedo tener queja es de mis amigos. Siempre están ahí, aunque sea para tener una conversación sin sentido.
La barra de "hogar" no está del todo mal. He conseguido adaptarme bien a la casa y, salvo por un par de aspectos (esta cama de 80 cm me va a matar) puedo decir que estoy cómodo aquí.
El problema empieza a partir del contador de dinero. Es aquí donde la estrategia en el juego aparece. El fin de mes es cada vez más largo, y empieza a pasarme algo que nunca había tenido que hacer desde los 18: pedir dinero. Por suerte mis padres me están apoyando en lo que van pudiendo. Pero eso no suele ser suficiente para completar el juego con éxito. Mis deudas con amigos empiezan a ser preocupantes. Y es este nivel el que condiciona al resto de barras de estado. Por ejemplo:
- Alimentación: no es que no coma, pero cenar sandwichs de chorizo y comer pasta y arroz casi todos los días no es lo que yo entiendo por disfrutar de la comida.
- Ocio: hace tiempo que ir al cine o comprame un libro o DVD son gastos tan meditados como si me comprara un coche.
- Vestuario: se acerca el veranito, y con sólo cuatro camisetas y dos camisas de manga corta no voy muy bien servido, que digamos.
Y del plano sentimental, mejor no comentar. Además de por una serie de factores complejos, mi falta de tiempo y energía hacen que este asunto esté en "Stand by".
Así que, en términos generales, mi barra de estado estaría de un color amarillento. Digamos que un poco por encima de la mitad. He tenido momentos mejores, pero simplemente con las perspectivas que tengo para cuando acabe el master, no puedo más que tirar para adelante como sea, que los buenos tiempos están al caer.
Además, algo me dice que a partir de la semana que viene podré ver reducidos mis problemas económicos... the sun will rise again.
Lo más divertido de todo esto es cómo me las tengo que ingeniar para repartir mi escasos recursos para sacar todo adelante. A veces me siento como en una aventura gráfica. Es estresante, pero cuando pasen unos meses podré decir que ha valido la pena.
Otra cosa positiva: por lo menos no me meo encima como los puñeteros Sims.
Creo que este es el inicio de una gran amistad...
Hace unas semanas corrió por los blogs que suelo visitar, un tema interesante sobre la música que nos gustaba a cada un@. Pienso que conocer los gustos de alguien dice mucho de cómo es esa persona. Así que, con ese espíritu, voy a intentar empezar un "hilo común" más interesante aún. Se trata, como no, de gustos cinematográficos.
Ahí van los míos:
Tamaño de mi colección de películas: Unas 100 en DVD, unas 170 en VHS, y XXX en DivX. (estas no las pongo, porsi acaso. Oos recuerdo que es ilegal bajarse pelis de Internet. Yo sólo me bajo cine que no puedo encontrar en las tiendas o, que simplemente, no me atrevo a comprar, como Lemonade Joe, Supermaderos o El Potro se desboca)
Última película que he comprado en DVD: No valen colecciones de periódicos. La última que me compré fue "21 gramos", y ya hace un cojón de tiempo. Tengo un mono de comprarme pelis.... cuando tenga disponibilidad de dinero la FNAC subirá su cotización en Bolsa.
Última película vista en cine: Aunque suene a tópico, "La venganza de los Sith". Eso sí, en formato digital y una pantalla del tamaño de Australia. Nunca he sido muy fan de Star Wars, pero tengo que decir que ésta me enganchó.
Mis cinco películas de cabecera:
Casablanca: Una historia de "amor interruptus" con el Bogart más triste y la Bergman más reluciente, salpicada de frases míticas. "De todos los cafés del mundo, tuvo que elegir el mío”.
Con la muerte en los talones: Y, por extensión, gran parte del cine de Hitchcock. Pero ésta en concreto me convence por cómo una historia absurda se convierte en todo un ejercicio de suspense y acción, con un ritmo acertadísimo.
Man on the Moon: Para mí, la película del buen rollo por definición. Me encanta el personaje de Jim Carrey. Descarado, imaginativo y mucho más gracioso que cuando se pone a hacer caras raras.
Eduardo Manostijeras: ¿Qué puedo decir? Este cuento me hechizó desde que la ví con diez años. Pura magia.
Perros de Paja: como representante del cine de los 70. Una historia dura, díficil de digerir, pero que deja asomar un poco de belleza y humanidad entre tanta violencia.
Bueno, me da la impresión que me dejo alguna, pero estas cinco están entre mi Top 10 seguro. Hala, ahora toca pasar el testigo. Si alguien no sabe de qué escribir, ya no tenéis escusa...
El Indescriptible
GirlCanRock
Hayquejodersetu
Buffy
Rafa (bueno, este no tiene blog, pero si te apetece, puedes comentar algo, no todo va a ser temas futbolísticos...)
Y, en definitiva, a tod@ l que le apetezca.
Estrecheces y brevedades (6)
ILUSIÓN
Mis ojos no se habían acostumbrado aún al humo, la oscuridad y los focos, cuando ya la había visto. Una noche más, su sonrisa volvía a paralizarme. Tan lejos, tan cerca. Ni más diosa ni más plebeya que ninguna, tenía algo que la hacía especial. Parapetado en mi trinchera, la veía moverse, reir, mientras mi mente dibujaba significados en cada uno de sus gestos, cada una de sus miradas. Cantaba. Y el estribillo de las canciones sonaba con su voz. Por un momento sentí que la distancia se hacía menor, que el camino a sus ojos no era menor que el espacio que me separaba del suelo. Llevábamos demasiado tiempo mirándonos como para ser casualidad. Me preguntaba si por su cabeza pasaban los mismos pensamientos que por la mía. Sólo había una manera de comprobarlo. En unos segundos, cientos de conversaciones y frases absurdas pasaron por mi cabeza. El tiempo justo de ver cómo de la oscuridad tras de su cintura salían dos manos, seguidas de una lengua que al poco estaba recorriendo lugares que ni su dentista conocía.
La música volvió a sonar, y aparecieron alrededor de mí cientos de personas, ajenas a mi historia de amor unilateral. Me encontré entonces caminando hacia la puerta, sonriendo como un zoquete. Podía haber sido peor, me dije. Por lo menos esta vez tenía dinero para el taxi...
Abonando mi vida...
Primero de mes...
Hace unos días que no escribo nada en esta cosa. Y la verdad, no encuentro un motivo muy, muy fuerte. Supongo que será cosa del calor, peor estoy entrando en una fase de desgana y dudas...
Como ejemplo, esta tarde, haciendo una limpieza rutinaria en la "terraza" me he encontrado con mi planta, bastante descuidada (para quién no haya estado en él, diré que el piso es pequeño y la planta no es precisamente un mini cactus). Pues el caso es que llevaba más de un mes sin regar a la pobre. me había olvidado completamente de ella. Creo que no está muerta del todo. Es una de esas que aguanta bastante sin agua (no recuerdo el nombre). Pero tiene un aspecto fatal, casi terminal. Al verla he pensado que era un fiel reflejo de cómo estoy estos días. Algo más pesimista que de costumbre, apagadillo. A veces pienso que esto me está superando, que no sé si donde me lleva el viento es donde quiero ir. Cómo me cabrean estas cosas. Yo, que siempre me había considerado fuerte, optimista...
Así que he tomado una determinación. He cogido la planta, le he rellenado el tiesto con tierra, le he soterrado las raices y la he regado. Me he propuesto sacar adelante a la puta planta. Del mismo modo que pienso sacar adelante la situación en la que estoy. Ya está bien de lamentarme. Me quedan dos meses para que se acabe el Master, y tenemos que entregar un proyecto que no acaba de coger forma. A partir de ahora, mi principal misión debe ser que este proyecto sea lo que tiene que ser. Se acabaron las excusas. Voy a hacer lo que pueda para cumplir este doble objetivo: en dos meses tengo que encauzar el proyecto, y la planta tiene que estar verde y brillante para entonces. Y si para ello hay que dormir menos, o dejar de hacer otras cosas, pues me sacrifico y punto. (menos el último fin de semana del mes, que tengo reservado para unos días gastronómico-culturales ;-)
Y mira que no me gusta poner este tipo de temas. Prefiero algo divertido aunque sea absurdo. Pero quería dejar esto por escrito. Ya vendrán tiempos mejores.






