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VUELVE LA AMANTE
Entre las caza-maridos y las feas, existe Amanda.
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Sindicación
 
Antes de hablar de mis vacaciones, me apetecía hablar de esto.
Hubo un tiempo en que era perfectamente capaz de predecir acontecimientos y, mucho más extraordinario, predecir sentimientos en personas queridas que podían estar a cientos de kilometros y con las que no tenía contacto alguno.

Recuerdo que con 14 años le dije a mi madre que había soñado que aquella misma tarde mi hermana tendría un accidente en el que se vería implicado mi padre y agua, mucha agua.

Mi madre sonrío y me dijo que no me preocupase, que ni mi padre ni mi hermana tenían intención alguna de acercarse al mar aquel día, más que nada porque estábamos en pleno mes de diciembre.

Pero el accidente sucedió: mi padre duchaba a mi hermana y en un gesto brusco de ella se enredó con el cable y en su nerviosismo mi padre tiró del mismo, ahogándola. De no ser por los gritos, ni mi madre ni yo hubiésemos acudido a tiempo para desenredar el cable del cuello y conseguir tranquilizar a mi padre que seguía tirando creyendo hacer lo correcto.

A los 16 años me desperté de madrugada vomitando: al día siguiente me enteré de que mi hermana mayor que estaba entonces de vacaciones en Inglaterra había sido diagnosticada de una salmonelosis precisamente a esa hora en un hospital londinense. Los vómitos y la deshidratación que padeció la acompañó más de dos semanas, mientras que yo estaba perfectamente sana.

Con el tiempo, esas pequeñas intiuciones fueron limitándose a situaciones muchos más típicas que casi todos hemos vividos: saber que va a sonar el teléfono antes de que suene, intuir que un amigo está pasando un mal momento, incluso conseguí salvar de un robo seguro a mi motocicleta (entonces mi más preciada propiedad) cuando me desperté de madrugada y obligué a mi madre a acompañarme al parking a dos calles de nuestra casa de verano porque había soñado que me la robaban. Sorprendimos a dos jóvenes serrando el candado.

La psicología, que trata de ser lo más científica posible y encontrar explicaciones razonables a este tipo de circunstancias a priori inexplicables, habla de “actualizaciones” más que de intuiciones: aparentemente nuestro cerebro procesa tal cantidad de información que la mayoría de ella permanece escondida hasta que se actualizan y surgen apareciendo en forma de alarmas.

Quizás yo había visto merodear a aquellos jóvenes en el parking, o había escuchado que habían robado allí a la hora en que me desperté. Quizás había visto a mi padre bañar a mi hermana con la ducha de teléfono y como ella se revolvía nerviosamente porque le disgustaba el agua demasiado fría. Quizás una noticia leída acerca de una pasa de salmonelosis y una conversación con mi hermana en que me contó que aquella noche había cenado huevos me llevó a somatizar lo que creía podía ser una infección en ella.

Quizás todas las veces que hablo con Luis soy perfectamente capaz de entender su estado de ánimo y por eso sé, días después de haber hablado con él, que está pasando un mal momento, o está feliz y deseoso de volver a verme.

El caso es que he aprendido a fiarme al cien por cien de ese tipo de alarmas, no por algo sobrenatural, sino porque creo en esa teoría de la actualización y de que mi cerebro procesa información a velocidad de vértigo, mientras yo creo que estoy simplemente pensando.

De ahí que me sienta tranquila cuando no intuyo nada respecto a mi hija, y tremendamente inquieta cuando siento que algo va a suceder.
No tiene nada que ver con el miedo a que algo suceda, que siempre existe en las mamás, e imagino que en los papás también. Es más bien notar que una alarma se pone en marcha, se enciende y que tienes que escuchar lo que te dice.

El único accidente que ha tenido mi hija fue hace muchos años, cuando se empeñó en llevar ella el carrito de la compra. Se encendieron todas mis alarmas, pero se puso pesada y pensé que no debía escucharme, que nada puede ocurrir por dejar un carrito a una cría de cinco años. Pensé que debía escucharla a ella y acallar sus llantos y súplicas.

Cogió el carrito y al correr efusivamente con él, chocó contra un bordillo y el mango le partió la nariz.

Nunca más.

No sé por qué me da por pensar que hubo un piloto de Spanair que tuvo esa intuición. Que creyó hacer lo correcto y sentirse confiado y seguro cuando le dijeron que no pasaba nada.

Ni él ni las 153 personas que quizás pudieron escucharse podrán decir eso de “nunca más.”

Creo que todos los que volamos con frecuencia, especialmente con Spanair (una de mis compañía fetiche: al ser aviofóbiga suelo contratar compañías que tengan aviones MD-82, porque la sensación al despegue es mucho menor que en un Airbus al tener los motores en la parte trasera) ayer tuvimos un momento de recuerdo, pena, dolor y pensamiento para todos ellos: ni siquiera hubo espacio para el miedo.
 
Comentario:
¿Y los sueños?
Paradójicamente, cuanto más mayor me vuelvo más confío en estos sueños que me hacen sentir.
Los últimos son alarmantes y lo que ha pasado despue´s así lo ha confirmado
 
Comentario:
A mí también me ha pasado eso muchas veces, y le había dado la misma explicación, aunque no había oído nunca hablar de esa teoría, ni conocía su nombre real. Ahora ya sí.
(me gustaría saber tu nueva dirección, ¿vale con esto o es necesario el mail?)
 
Comentario:
Pegasus yo no insisto en nada: tengo aviofobia desde que tengo uso de razón, y como ya sabes, es un trastorno irracional sin que haya una base empírica alguna acerca de las cosas que los aviofóbicos decimos. A mí me da más sensación un Airbus que un MD, pero bien puede ser una chorrada de una enferma por fobia simple.
No entiendo muy bien eso de "conociéndote sé que seguirás insistiendo..." para empezar porque que yo sepa no tengo el gusto, y para terminar, porque si de algo soy consciente es de mis limitaciones, y desde luego de aviones no tengo ni puta idea.
 
Comentario:
Soy tecnico mantenimiento aviones. De Iberia para mas señas. Conociendote, sé que seguirás insistiendo en que la sensación de despegue es mayor en el A320 que en MD, a pesar de que este al llevar los motores en cola necesite mayor inclinación para despegar e incluso en vuelo nivelado lleve unos grados de inclinación extra, por asi decirlo.
Han hablado de la fiabilidad del MD, que es muy grande. Cierto, pero mucho más fiable es el A320 y como prueba de ello busca y haz una comparativa entre el numero de aviones fabricados volando y numero de acidentes de cada flota.
No imaginas la cantidad de tonterias que se han dicho estos dias en los medios de comunicacion, como de entrada, que nada tubo que ver el motivo que haya sido el acidente con el motivo por el que el avion regresó a parking. Y creeme, si el piloto hubiera intuido algo malo, no habría salido. Yo trabajo con ello a diario Y estoy lleno de experiencias aaligual que todos los que nos dediquemos a estocuiosas. Un beso a pesar de todo
 
Comentario:
Por deformación profesional cuando me embarco en un avión (cosa frecuente en mi vida cada semana) siempre pienso en:
a) Habrán hecho bien las revisiones?.
b) Es el medio más seguro? o simplemente es una cuestión de estadística?, estamos más tiempo en coche que en aviones por lo que si lo medimos por horas de exposición al riesgo no me salen las cuentas.
c) El piloto lleva un plus si no se retrasa a pesar de algún "problemilla"?

En resumen.. demasiadas variables.. y como no tengo la suerte de ser intuitivo nunca tengo buenas sensaciones. Un tortura
 
Comentario:
Yo tengo un amigo ingeniero aeronaútico que solía decir medio en broma medio en serio: "yo sé perfectamente las bases científicas que sustentan a los aviones en el aire pero joder, es que pesan mucho".

Efectivamente, las estadísticas son tozudas y clarificadoras pero, como dice PacoPepe, el problema de los aviones es que son lógicos pero van en contra de nuestro instinto.

Lo mismo que por mucho que yo sepa que las fuerzas que sustentan a una moto en movimiento son poderosísimas siempre considero que un aparato que cuando se queda quiero se cae no puede ser seguro, considero que algo que no tiene contacto con el suelo siempre es suceptible de caerse.

Jamás he tenido miedo a volar pero, como todos, en los momentos de despegar y aterrizar, por un segundo, aparecen los más terrible temores.

Mi única esperanza con la gente del accidente es que al menos no se dieran cuenta de que pasaba.
 
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Totalmente identificada contigo.
Yo hago caso, e incluso de mis sueños.
 
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Para mi una semana dificil aparte de mucha gente anonima una colega(vamos de esas personas que ni son amigas ni conocidas punto medio)y un conocido iban en ese avion y yo suelo viajar en ese vuelo, me libre de chiripa iba a pasar esa semana en Madrid e iba a volver en el, al final los planes cambiaron y se postpuso el viaje no se si intuicion o casualidad, pero creo q es de esas cosas que dices "no era mi hora" Un beso guapa
 
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Al hilo de tu post, y si me lo permites, dejo un enlace para que, el que lo desee, pueda descargarse vía emule la película-denuncia "Whisky Romeo Zulu" sobre el tema de seguridad en los aviones, basada en hechos reales. Es de las que provocan cine forum y aportan luz y verdad sobre estos temas, no especulaciones.
Felicidades por tu blog.

http://www.elitedivx.com/descarga/61113204086/1/whisky-romeo-zulu.html
 
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Que.. eso, soy yo. Invitado, sí, pero siempre yo.
 
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Ya, pero aunque el vuelo no sea un momento crítico, a mí el susto (sobre todo al despertarte) no me lo quita nadie.

Respecto al resto del tema, aunque confío en tu teoría de las actualizaciones como profesional que eres, también creo mucho en las coincidencias, y resulta que es probable que hayas soñado otras veces con que te roban algo, o con que alguien está enfermo, y no por ello ha sido nada real.

Mira, sigues por Málaga o donde te has metido? O has terminado ya tus vacaciones y estos días te paseas por la consulta con un bronceado espectacular, tacón alto y sonrisa de "acabo de volver de vacaciones, con alguna ojera que otra pero he dejado a los malagueños bien satisfechos"? Porque una profesional sabrá esquivar el síndrome ese post-vacacionel, no?

Besos
 
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Pues ves, en vuelo yo no tengo miedo porque como buena aviofóbica conozco las estadísticas, he hablado con pilotos, he hecho cursos para superar el miedo con Iberia... y sé que los accidentes suceden en el despegue o en el aterrizaje, y que un avión es prácticamente imposible que caiga en pleno vuelo.
De todas formas, aunque tratando de hilarlo con el recuerdo de esta tragedia, sólo pretendía hablar de esas intuiciones que todos tenemos, pequeñas sensaciones que solemos desechar con un simple "no no, vaya tontería, no va a pasar nada". Y que no hay que desechar nunca.
Las alarmas en la violencia de género, por ejemplo, salvarían a la gran mayoría de las víctimas.
 
Comentario:
Yo por trabajo utilizo más el avión que el coche, aunque cada vez con menos frecuencia, y creo que todos hemos tenido alguna vez esa sensación de miedo que te hace cerrar los ojos unos instantes y pensar en las cosas buenas que has vivido. Creo que la fobia a volar está muy extendida, aunque se empeñen en asegurarnos que es el transporte más seguro.
La mayor parte de mis vuelos son transoceánicos-express: salir de Madrid, Oporto o Lisboa, llegar a algún punto de América (que varía con frecuencia), un par de días y volver. La ida la suelo hacer despierto, y a la vuelta tomo algo para dormir, por eso del jet lag, y reconozco que despertarte en medio de la noche por las turbulencias de una avión enorme en medio del océano es de las sensaciones más desagradables que hay. Y, aunque se empeñen en intentar convencerme de que es un transporte seguro, siempre pienso que, cuando voy en mi coche y hay algún problema (ya sea climatológico o técnico) tengo la posibilidad de parar y poner el pie en el suelo. Eso no sucede en un avión en medio del Atlántico.

De todas formas, de lo que sí estoy convencido, o por lo menos intento estarlo, es de que una compañía de aviación comercial no correría el más mínimo riesgo de tener un accidente si fuese consciente de que algo no iba bien. No se pueden permitir ese lujo, al igual que, como decía el otro día alguien en la tele ante la pregunta de un periodista dudando de la seguridad de los aviones MD, en aviación comercial no se puede hablar de aviones más seguros y aviones menos seguros. Todos son seguros, sería un juego macabro decir lo contrario.

Salud
 
Comentario:
Que pesar, de veras, mi corazón y mi mente desde México no sólo para la familia de los fallecidos, sino para todos los españoles... No hay palabras para describir esta tragedia.
Arriba y adelante, que en las cosas duras y tristes, España siempre demuestra una fortaleza ejemplar.
Gracias por prestarme este cachito de tu post, Amanda, para este mensaje. Un beso para todos.
 
Comentario:
yo soy de las palmas y me alegra ke hayas dedicado una ultima parte de tu post a esa tragedia ke yo,,por lo ke me toca,,no olvidaré jamas...gracias
No