Citas a ciegas.
Mi primera experiencia con eso de las citas a ciegas, fue por obra y gracia de mi hermana, que es muy ONG y esas cosas, pero igual de guarrilla que yo. Andaba la mujer recién separada y con ganas de marcha, y visto (y descartado) lo que el mercado ofrecía a una mujer con inquietudes sociales, se las ingenió para apuntarse a cuantos sitios de citas web hubieran y follarse todo lo follable. No me quedó muy claro, por aquel entonces, si andaba buscando compañero de aventuras voluntarias o pegarse una aventura voluntariamente, pero bueno, se la veía feliz.
Tanto era así, que le pedí me aleccionara en eso de nicks y messengers y hasta me creó una cuenta monísima que todavía, siete años después, mantengo. Como las dos andábamos en el mismo sitio y mi hermana, ya lo he dicho, es muy de ayudar a los demás, me iba pasando los perfiles que ella descartaba por feos o por tontos, según le diera. Creo que no conocí mayor panda de chalados, depravados, enfermos mentales y asociales como en aquella época.
Pero en estas, mi hermana se encaprichó de un tío cuya foto era la hostia: una mezcla entre Brad Pitt y George Clonney, casi nada. Claro que llevaba gafas de sol, gorra marinera y la boca cortada, así que bien pudiera haber sido una mezcla de El Fari y Micheal Jackson, vaya usted a saber (con mis respetos a El Fari, si es que los recibe.) El tema fue que el guaperillas aparente se encaprichó no con ella, si no conmigo, y claro, entre la foto y la curiosidad y que hasta entonces todo eran subnormales profundos y éste parecía un tipo normal superficial, pues quedé con él.
Me gasté 150 euros en aquella cita, transformados en pesetas que es lo que se llevaba en el año 2000. Peluquería, lencería, maquillaje y top nuevo. Quedamos en un bar céntrico, y yo iba tan nerviosa que creí me daría un pasmo antes de entrar. Pero no: el pasmo me dio justo después de conocerle. Efectivamente, era un feo de los auténticos, tonto del culo y encima un chulo putas que se pasó las dos horas de la cena contándome su máster en IESE, su paso por la Universidad de Columbia y su trabajo de ejecutivo importante de importante multinacional que según él (idiota) no iba a revelar por no poner en peligro su imagen profesional.
Cuando salimos del restaurante (con creces le hice pagar los 150 euros invertidos pidiéndome un Vega Sicilia que se me había antojado) apareció un taxi y como por arte de magia me escabullí en él despidiéndome con un simple “no, no me llames.”
La cita dio de sí seis o siete cenas de amigos, venga a descojonarse de mí, venga a llamarme pringada, venga a reírse. Ahora ellos tienen citas a ciegas y la que se parte soy yo, pero eso es otra historia.
El caso es que seguí insistiendo, porque por aquel entonces mi hermana se estaba follando a un holandés de metro ochenta que había conocido en la misma página de contactos.
Soy incapaz de recordar cuántas citas he tenido en este plan: algunas fueron sorprendentes, otras un puto rollo, muy pocas excepcionales y alguna rozó lo psicopático.
Pero todas ellas valieron la pena el día en que, enamorada hasta las trancas de un tío que ni siquiera había visto en foto, con el que no chatee jamás, del que no sabía ni siquiera su nombre real, y con el que no había hablado nunca, me aventuré a tener mi cita a ciegas (y muy ciega) número tropecientos.
Nos habíamos intercambiado mails diarios durante 60 días y todo estaba en su imaginación y en la mía. Así que cuando escribió que vendría a mi ciudad, no dudé ni un segundo en quedar con él.
Eran las cuatro de la tarde. Yo estaba en mi despacho, charlando con una compañera y fumando mal que le pesase a quién ya había impuesto la Ley Antitabaco en mi consulta. De pronto sonó mi móvil. No reconocí el número. Contesté con un forzado “¿Quién es?” y entonces su imagen, su fantasía, su posibilidad se hizo realidad.
No olvidaré jamás ese “hola bonita. Soy yo: tu cita a ciegas de esta noche.” Recuerdo a Piazzola tocando el bandoleón, a Pavarotti cantando Turandot, a Barbra Streisand tarareando en voz baja, a un coro de perfectas chicas bailando sobre pétalos de rosa y a Nacho Vidal follándome por detrás… ¡qué momentazo!
Cuando nos conocimos, por fin, unas horas más tarde, me enamoré por tercera vez en menos de doce horas y del mismo hombre. Fue la cita más increíble que he tenido la oportunidad de vivir.
Hasta ahora.
Lo cierto es que la pasión que despertó en mí aquel Nick infantil, me alimentó durante años. Lástima que él no me alimentara en consonancia: a los siete meses de profundo y apasionado amor, me dijo que estaba casado y que por eso nunca nos veíamos en su ciudad, tenía el móvil apagado a partir de las nueve de la noche, y su empresa (esta vez con bastante menos estupidez que en el caso de mi primera cita) se mantenía en confidencia. Me dejó, obviamente. Digo lo de “obviamente” porque tan enamorada estaba yo, que tal detalle me dio absolutamente igual. Sólo quería seguir escuchando a Piazzola cada vez que él me llamaba y decía “hola bonita. Soy yo: tu cita real.”
Creo que pronto voy a volver a tener una de esas citas: de momento suena, lejano, Marc Anthony y su “vivir lo nuestro.” Pero todo llegará… basta con pedirle a Piazzola que toque mucho más fuerte.
Tanto era así, que le pedí me aleccionara en eso de nicks y messengers y hasta me creó una cuenta monísima que todavía, siete años después, mantengo. Como las dos andábamos en el mismo sitio y mi hermana, ya lo he dicho, es muy de ayudar a los demás, me iba pasando los perfiles que ella descartaba por feos o por tontos, según le diera. Creo que no conocí mayor panda de chalados, depravados, enfermos mentales y asociales como en aquella época.
Pero en estas, mi hermana se encaprichó de un tío cuya foto era la hostia: una mezcla entre Brad Pitt y George Clonney, casi nada. Claro que llevaba gafas de sol, gorra marinera y la boca cortada, así que bien pudiera haber sido una mezcla de El Fari y Micheal Jackson, vaya usted a saber (con mis respetos a El Fari, si es que los recibe.) El tema fue que el guaperillas aparente se encaprichó no con ella, si no conmigo, y claro, entre la foto y la curiosidad y que hasta entonces todo eran subnormales profundos y éste parecía un tipo normal superficial, pues quedé con él.
Me gasté 150 euros en aquella cita, transformados en pesetas que es lo que se llevaba en el año 2000. Peluquería, lencería, maquillaje y top nuevo. Quedamos en un bar céntrico, y yo iba tan nerviosa que creí me daría un pasmo antes de entrar. Pero no: el pasmo me dio justo después de conocerle. Efectivamente, era un feo de los auténticos, tonto del culo y encima un chulo putas que se pasó las dos horas de la cena contándome su máster en IESE, su paso por la Universidad de Columbia y su trabajo de ejecutivo importante de importante multinacional que según él (idiota) no iba a revelar por no poner en peligro su imagen profesional.
Cuando salimos del restaurante (con creces le hice pagar los 150 euros invertidos pidiéndome un Vega Sicilia que se me había antojado) apareció un taxi y como por arte de magia me escabullí en él despidiéndome con un simple “no, no me llames.”
La cita dio de sí seis o siete cenas de amigos, venga a descojonarse de mí, venga a llamarme pringada, venga a reírse. Ahora ellos tienen citas a ciegas y la que se parte soy yo, pero eso es otra historia.
El caso es que seguí insistiendo, porque por aquel entonces mi hermana se estaba follando a un holandés de metro ochenta que había conocido en la misma página de contactos.
Soy incapaz de recordar cuántas citas he tenido en este plan: algunas fueron sorprendentes, otras un puto rollo, muy pocas excepcionales y alguna rozó lo psicopático.
Pero todas ellas valieron la pena el día en que, enamorada hasta las trancas de un tío que ni siquiera había visto en foto, con el que no chatee jamás, del que no sabía ni siquiera su nombre real, y con el que no había hablado nunca, me aventuré a tener mi cita a ciegas (y muy ciega) número tropecientos.
Nos habíamos intercambiado mails diarios durante 60 días y todo estaba en su imaginación y en la mía. Así que cuando escribió que vendría a mi ciudad, no dudé ni un segundo en quedar con él.
Eran las cuatro de la tarde. Yo estaba en mi despacho, charlando con una compañera y fumando mal que le pesase a quién ya había impuesto la Ley Antitabaco en mi consulta. De pronto sonó mi móvil. No reconocí el número. Contesté con un forzado “¿Quién es?” y entonces su imagen, su fantasía, su posibilidad se hizo realidad.
No olvidaré jamás ese “hola bonita. Soy yo: tu cita a ciegas de esta noche.” Recuerdo a Piazzola tocando el bandoleón, a Pavarotti cantando Turandot, a Barbra Streisand tarareando en voz baja, a un coro de perfectas chicas bailando sobre pétalos de rosa y a Nacho Vidal follándome por detrás… ¡qué momentazo!
Cuando nos conocimos, por fin, unas horas más tarde, me enamoré por tercera vez en menos de doce horas y del mismo hombre. Fue la cita más increíble que he tenido la oportunidad de vivir.
Hasta ahora.
Lo cierto es que la pasión que despertó en mí aquel Nick infantil, me alimentó durante años. Lástima que él no me alimentara en consonancia: a los siete meses de profundo y apasionado amor, me dijo que estaba casado y que por eso nunca nos veíamos en su ciudad, tenía el móvil apagado a partir de las nueve de la noche, y su empresa (esta vez con bastante menos estupidez que en el caso de mi primera cita) se mantenía en confidencia. Me dejó, obviamente. Digo lo de “obviamente” porque tan enamorada estaba yo, que tal detalle me dio absolutamente igual. Sólo quería seguir escuchando a Piazzola cada vez que él me llamaba y decía “hola bonita. Soy yo: tu cita real.”
Creo que pronto voy a volver a tener una de esas citas: de momento suena, lejano, Marc Anthony y su “vivir lo nuestro.” Pero todo llegará… basta con pedirle a Piazzola que toque mucho más fuerte.
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Si hay tios buenosssss en la red!!!!!
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Si hay tios buenosssss en la red!!!!!
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Vale, páginas de contactos, malas experiencias acumuladas. Pero....y aqui, ¿cuantas citas y como de interesantes te han salido? Eso si nos interesa a tu legión de seguidores. ¿Alguno consiguió alguna vez acercarse a la Amanda de carne y hueso, olvidandose del mito? ¿Se mantuvo a la altura?
En realidad venia a contarte que me he mudado y si no me dejan hablar de mi mudanza, pues me voy http://elbotxo.4sql.net/wordpress, o bien como siempre www.elbotxo.eu
En realidad venia a contarte que me he mudado y si no me dejan hablar de mi mudanza, pues me voy http://elbotxo.4sql.net/wordpress, o bien como siempre www.elbotxo.eu
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Valiente tu Amanda para seguir intentandolo, yo tuve una "primera y ultima" cita a ciegas cuando vi que el tio era de lo mas feo y tonto charle con el 5 minutos le dije q tenia un imponderable q me disculpe y q no me llame (por cierto creo q no tenia mi numero) de alli bien curada quede (solo decia entre mi, joder q ciegas no se puede).
Besos
Besos
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Hola Amanda!
Llevo ya algún leyendo tu blog y debo decir que me encanta. Qusiera hacerte una pregunta ¿es demasiado cruel enviarle un email a un amante donde le invito a que compre viagra? Es que se ha enfandado un poquito y no entiendo por que razón...
Sigue tan auténtica
Un saludo
Llevo ya algún leyendo tu blog y debo decir que me encanta. Qusiera hacerte una pregunta ¿es demasiado cruel enviarle un email a un amante donde le invito a que compre viagra? Es que se ha enfandado un poquito y no entiendo por que razón...
Sigue tan auténtica
Un saludo
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En internet hay de todo, como en la vida real.
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Así que te consideras unna guarrilla...Solo porque te gusta follar?
Comentario:
me a sorprendido... la historia...pero gratamente...
Un beso
Un beso
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Si pasan si,y la red esta llena de tíos buenos, buscando cacho, como nosotras, solo hay que tener paciencia y dedicarle algo de tiempo. Yo me he comido varios bomboncitos, y los que me quedan, tambíen he dado con muchos sapos, pero a esos te los quitas de encima y punto.
En la red hay de todo, estamos hasta nosotros.....
En la red hay de todo, estamos hasta nosotros.....
Comentario:
Piazzolla......cuando lo descubri tambien desee q sonara para mi...q suerte bandida.
Muxus
Muxus
Comentario:
Bueno por lo menos a alguien conociste de esta manera; porque mi experiencia en la web para conocer gente fue horrible....tan horrible, que nunca más....
Comentario:
Ensaimada, si amanda es un tío este sería el momento de plantearme mi homosexualidad por que a mí me encanta.
Un Saludo
Un Saludo
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Qué cosas dice "Ensaimada", eso de que no hay tíos buenos en la red. Recuerdo que unos amigos me decían exactamente eso y que dejara ya esa chorrada de internet. Y dio la casualidad que un amigo, que había conocido por internet y con el que mantenía una aventura, me acababa de mandar unas fotos. Así que ni corta ni perezosa (fue para fardar, ya lo sé) cogí el móvil y les enseñé las fotos decentes claro, las otras no. El caso es que estos dos amigos (gays ambos y paraja) casi me quitan el móvil para robarme el número de teléfono del chico. La verdad es que desde aquel día que lo conocí pienso todo lo contrario a ti, querida ensaimada, chicos buenos en la red, en la vida real te juro que no he visto un tío tan bueno como ese y como otros que conozco. También puede ser que tenga una suerte increible, pero para el caso es mi suerte...jajajaj. Dicen por ahí busca y encontrarás no? jajajaj.
Comentario:
Estaba pensando en cambiarme el nick por Tweety, lastima que no existiera en tiempo de godos.
Por cierto tengo un amigo porteño que ni tocando coge.
Por cierto tengo un amigo porteño que ni tocando coge.
Comentario:
Citas a ciegas sólo he tenido las que me han organizado amig@s, lo típico de, puestengounaamigamajisima... Creo que lo han echo por pura envidia de mi soltería. El caso es que no recuerdo ninguna que saliese bien.
Comentario:
¿Tanto te molestó que te dijera lo de mi master de IESE?
¿Sólo por eso te metiste en el taxi?
¿Sólo por eso te metiste en el taxi?
Comentario:
Y es él? El que te ha vuelto a llamar y vais a quedar de nuevo?
Que cosas tan bonitas y al final tan tristonas te pasan...
Un saludo.
Que cosas tan bonitas y al final tan tristonas te pasan...
Un saludo.
Comentario:
Ese hombre es Luis?
Comentario:
Ligando con lo que decías antes, a los idiotas nos da igual el modo de aspirar a ser felices, con vivencias reales o con fantasías. Los idiotas somos así, pero solemos salir empapados.
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por lo demas..no hay hombre pr muy inteligente y buen escritor que fuera.. que pueda saber a concho el pensar y sentir de una mujer.. nadie.. eso si es una fantasia...!!
Comentario:
que manera de expresar la envidia esa "ensaimada"..jajaja
si psan o no el punto es que ya sea real o en la mente.. cuando lo lees lo vives.. y es todo un placer......
amanda meses que no te leia.. me he reido y pensado en cada uno de tus super post..
saludos..
si psan o no el punto es que ya sea real o en la mente.. cuando lo lees lo vives.. y es todo un placer......
amanda meses que no te leia.. me he reido y pensado en cada uno de tus super post..
saludos..
Comentario:
la fantasia de un tio?si fuera una fantasia, para mi seria la de una tia! yo quiero ser como ella, jaja
Comentario:
Amanda, trata que Don Astor no toque "Años de Soledad". Besos
Comentario:
No me jodas mis recuerdos, ensaimada. Este, en particular. Es demasiado preciado para mí. Por cierto, el hombre del que hablo (el de mi cita maravillosa) decía no hace mucho "sabes que atesoro mis recuerdos de ti?" Me parece una frase perfecta, como todas las suyas.
Comentario:
Tú eres un hombre. Que esas cosas no pasan, nena. Que no hay tíos buenos en la red, que si los hay es porque están tarados. Que las tías no se tiran tan fácilmente a tantos tíos. Que Amanda es la fantasía de un tío. Fijo. No, hombre, no, que esas cosas no pasan en la vida real...





