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Donde cuento cuentos
Pensamientos al aire para compartir :-)
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Pues soy Óscar, una personita más por aquí, con las alegrías y las preocupaciones de todos, pero con cierta tendencia a compartirlas.
Sindicación
 
Ignorar y Felicidad
Ayer me vine a casa antes de lo habitual porque no me encontraba bien. Tenía dolor de garganta y de cabeza y sinceramente, pocas ganas de trabajar. Así que me eché una siesta y me levanté con ánimos renovados. Y adivinad qué. Me sentí culpable y me puse a trabajar en casa.

Aún así, por la noche empecé mi nuevo libro. Después de mucho tiempo, he conseguido terminar el último de Harry Potter. La verdad que el libro está muy bien, pero esto de empezar un libro recién llegado a un nuevo lugar no es muy buena idea. He tenido tiempo para todo menos para el pobre Harry, que estaba yendo y viniendo, dejándose el pellejo, mientras yo hacía vida social en Buffalo. Si algo me ha encantado de la saga Harry y amigos es la familiaridad que adquieren los personajes en tu interior. Frente a un nuevo libro de Potter, sentía que iba a leer las venturas y desventuras de viejos amigos. Básicamente lo que estáis haciendo ahora vosotros leyendo mi blog. Bueno, no quiero desvelar finales, que sé que hay muchos seguidores que aún no lo han leído. Recomendable.

El caso es que la semana pasada me fui a la librería de mi barrio "Talking Leaves" (Hojas Parlantes u Hojas que Hablan). Qué nombre tan bonito para una librería, ¿no creéis? Es una librería acogedora que anima a pasar tiempo en ella. El local donde se encuentra es viejo, pero precisamente tiene ese encanto que evoca tiempos pasados. Y tiene varios sillones repartidos por la librería, uno de los cuales siempre está ocupado por un perro negro que te mira con cara de "acaricíame que me siento solo porque no sé leer y me paso el día aquí".
Allí es donde encontré mi nuevo libro.

Me tumbé en mi cama, encendí la lámpara de noche, me arropé con la manta y empecé a leer. Oye, y no hay nada mejor que sintonizar con el libro nada más comenzar.

El caso, es que el personaje principal, George, estaba pensando y se decía a sí mismo esta frase:

"The secret of contentment , George felt, lay in ignoring many things completely. How anyone could work in the same office for ten years or bring up children without putting certain thoughts permanentely to the back of their mind was beyond him. And as for the last grim lap when you had a catheter and no teeth, memory loss seemed like a godsend"
(A Spot of Bother. Madd Haddon).

Puede venir a ser algo así:

"El secreto de la satisfacción (o la alegría) consiste en ignorar muchas cosas completamente. Cómo sino uno puede trabajar 10 años en la misma oficina o criar hijos sin poner ciertos pensamientos permanentemente en la parte de atrás de la mente está más allá de su comprensión. Y en esa última etapa lúgubre de la vida, cuando tienes un catéter y ningún diente, la pérdida de memoria parece entonces una bendición del cielo".

Vaya, que empecé a leer el libro y me quedé ahí, porque esta frase accionó mi mecanismo de pensar.

Por ejemplo, con las relaciones sociales, los amigos. Muchas veces hay algo de alguien que nos saca de quicio, algún comentario, olvido, consejo, mala costumbre, etc. No tener tan en cuenta estos detalles, evidentemente ayuda a que nuestras relaciones personales sean mejores. Quizás sea una mezcla de indiferencia y acostumbrarse a una situación o una persona. Pero si tu amigo Pepe se olvida de llamarte para ir al cine porque quizás no le apetecía ir contigo o porque no cayó en la cuenta, pues chico, tampoco es para cogerse el cesto de las chufas y dejarle de hablar.

También creo que esa forma de ignorancia es lo que las personas con una enfermedad terminal deben hacer para vivir cada día. Olvidarse de su propia realidad o una parte de ella para poder ir tirando.

Se me ocurre que los problemas se asimilan en dos estados. El primero es enfretamiento y aceptación. Enfrentarse es hacer frente a algo, saber qué te está pasando o que es lo que piensas. Y en segundo lugar, vendría esta etapa de almacenamiento en el trastero de nuestra mente. No creo que sea bueno almacenar directamente sin haberse enfrentado uno a sus miedos o a sus problemas.

En mi caso, es algo que voy aprendiendo con los años. Trato de que ciertos comentarios no me hieran, ciertas actitudes en el trabajo o de mis padres me sean más indiferentes o no tomarme muy exageradamente alguna pequeña decepción de amigos. Si algo sé ahora es que las cosas buenas que la gente hace hacia a ti suelen ser muchas más que las malas.

Os dejo también este artículo del New York Times, que aunque no igual, es parecido. En él se explica que el negarse a uno mismo hechos es una defensa a una realidad, que puede ser visto como un acto cobarde y de justificación para casi cualquier situación, o que por el contrario, puede ayudar a hacer vínculos sociales más fuertes, ya que estás más preparado a las traiciones y engaños de tus congéneres . Esto último me suena muy exagerado, como muy gringo o de telenovela, pero vamos, es en parte lo que comentaba antes. Quizás no fue muy idea mía lo de los amigos, sino que lo leí hace semanas aquí. Yo también soy un pequeño traidor en potencia jeje.

Artículo Periódico:
Denial Makes The World Go Round

Un abrazo a todos.
 
Comentario:
La verdad es que tratar de ignorar ciertas situaciones/personas que te han herido es una buena técnica.. siempre y cuando tu personalidad no sea obsesiva compulsiva..como la mía..
Así que Oscarcito, como vengas a Sydney y no me llames para ir al cine, me cojo el cesto de las chufas y te dejo de hablar, eh? ;)
 
Comentario:
Actualizaste!!! y dos post a la vez :) que guai!!. Que pensamientos profundos, y que libro que lees, con ese comienzo debe ser muy reflexivo.... El ignorar las pequeñeses es siempre un buen sistema, sin que se vuelva demasiado claro está...
¿Así que está vuelto un Homer??? Um... no engordes!!! Y las fotos parece que estas en el set de una peli/serie americana. Me parece que dentro de poco saldrán las gilmore girls y atravesarán la calle!!. :)

un besote!!!
t.
pd:Harry Potter me lo terminé cuatro días después de su salida oficial, me quedé tres noches hasta tardísimo leyendo. Me encantó! valió la pena la espera.
No