Esto es América (o un trocito de ella)
Muchas veces hemos oído o incluso nosotros mismos hemos dicho al aire opiniones sobre los estadounidenses. Supongo que nos creemos con derecho a ello, ya que el ver sus series, sus películas o sus programas poseemos, según nosotros, un firme y sólido conocimiento de lo que es este país. Normalmente, estas opiniones no suelen positivas. A saber, que la educación primaria es de mala calidad, la sanidad es horrible, las comidas precocinadas y grasientas, los coches grandes, las políticas nefastas, los americanos semi-tontos, etc.
Voy a poner mi granito de arena para dar también otro punto de vista de los ciudadanos de a pie.
Nada más llegar, tuve una infección derivada de una operación. Pasé por unos dolores enormes y decidí ir a urgencias. Tuve la suerte de que el médico que me atendió era de padres españoles. No sólo me trató con gran cariño, sino que al saber que llevaba poco tiempo aquí y no conocía a casi nadie ni casi nada, se ofreció a ayudarme si tenía algún problema. El dolor no me remitió y decidí escribirle un correo electrónico para contarle lo que pasaba. Inmediatamente, me llamó y me buscó un cirujano en la ciudad para que al día siguiente fuera intervenido. Nada más llegar a casa de la operación, este hombre estaba llamando de nuevo para ver qué tal estaba. Desde luego que quedé agradecido de tener una ayuda así en un momento en el que no me sentía ni con fuerzas de preguntar cómo funcionaba el sistema de salud aquí.
Ya recuperado, hace una semana decidí dar un paseo por la ciudad con una amiga de aquí. El caso es que esta amiga habla casi tanto como yo, y empezamos a andar y a hablar, y así hasta que empezó a anocher y nos encontramos que no sabíamos dónde estábamos. Había tres personas tomando una cerveza en una terraza y decidimos preguntar cómo se iba hacia nuestra casa. Sorprendidos, nos dijeron que estábamos muy lejos y tardaríamos al menos una hora. Sin tiempo para pensar, una de las mujeres cogió sus llaves del auto y nos dijo que nos acercaba a casa. Nosotros, evidentemente, dijimos que no, a lo que ella respondió que tenía dos hijos y que no iba a hacernos nada malo. Así que aceptamos.
La mujer estaba un poco ebria y no paró de hablar en todo el camino. Había ido a un funeral y decidió con sus amigos tomarse una (o tres) cervezas en el bar de enfrente. Nos contó que su marido se había ido a Irak hace una semana. Y que estaba muy triste.
Repetía que ella apoyaba a sus tropas, pero que odiaba la guerra. Y entonces, me miraba y decía: "¿crees que soy una traidora?" Pero lo decía muy preocupada. Evidentemente, para mí la respuesta era trivial: Odiar una guerra no es ser traidor, máxime si tu marido ha tenido que ir a ella.
Sanos y salvos, llegamos a nuestra casa en poco tiempo.
Y estando en el DC una amiga y yo y nos fuimos a tomar una cerveza después de una caminata por toda la ciudad. Nos íbamos a sentar en la terraza, pero unos chicos nos dijeron que teníamos que ir dentro porque era la hora de cierre de beber en la calle. Entramos y enseguida nos dijeron que si no queríamos estar solos nos uniéramos a ellos. No solo no nos invitaron a las bebidas, sino que vinieron a pedir un taxi y le pagaron al taxista: "éramos sus invitados, y si ellos viajaban querían ser tratados igual". Yo no tenía palabras, y por mucho que me oponía, no había forma de no aceptar.
Son gestos, pequeñas cosas que te hacen sentir más a gusto. Y realmente las aprecio.
Un abrazo para todos.
Voy a poner mi granito de arena para dar también otro punto de vista de los ciudadanos de a pie.
Nada más llegar, tuve una infección derivada de una operación. Pasé por unos dolores enormes y decidí ir a urgencias. Tuve la suerte de que el médico que me atendió era de padres españoles. No sólo me trató con gran cariño, sino que al saber que llevaba poco tiempo aquí y no conocía a casi nadie ni casi nada, se ofreció a ayudarme si tenía algún problema. El dolor no me remitió y decidí escribirle un correo electrónico para contarle lo que pasaba. Inmediatamente, me llamó y me buscó un cirujano en la ciudad para que al día siguiente fuera intervenido. Nada más llegar a casa de la operación, este hombre estaba llamando de nuevo para ver qué tal estaba. Desde luego que quedé agradecido de tener una ayuda así en un momento en el que no me sentía ni con fuerzas de preguntar cómo funcionaba el sistema de salud aquí.
Ya recuperado, hace una semana decidí dar un paseo por la ciudad con una amiga de aquí. El caso es que esta amiga habla casi tanto como yo, y empezamos a andar y a hablar, y así hasta que empezó a anocher y nos encontramos que no sabíamos dónde estábamos. Había tres personas tomando una cerveza en una terraza y decidimos preguntar cómo se iba hacia nuestra casa. Sorprendidos, nos dijeron que estábamos muy lejos y tardaríamos al menos una hora. Sin tiempo para pensar, una de las mujeres cogió sus llaves del auto y nos dijo que nos acercaba a casa. Nosotros, evidentemente, dijimos que no, a lo que ella respondió que tenía dos hijos y que no iba a hacernos nada malo. Así que aceptamos.
La mujer estaba un poco ebria y no paró de hablar en todo el camino. Había ido a un funeral y decidió con sus amigos tomarse una (o tres) cervezas en el bar de enfrente. Nos contó que su marido se había ido a Irak hace una semana. Y que estaba muy triste.
Repetía que ella apoyaba a sus tropas, pero que odiaba la guerra. Y entonces, me miraba y decía: "¿crees que soy una traidora?" Pero lo decía muy preocupada. Evidentemente, para mí la respuesta era trivial: Odiar una guerra no es ser traidor, máxime si tu marido ha tenido que ir a ella.
Sanos y salvos, llegamos a nuestra casa en poco tiempo.
Y estando en el DC una amiga y yo y nos fuimos a tomar una cerveza después de una caminata por toda la ciudad. Nos íbamos a sentar en la terraza, pero unos chicos nos dijeron que teníamos que ir dentro porque era la hora de cierre de beber en la calle. Entramos y enseguida nos dijeron que si no queríamos estar solos nos uniéramos a ellos. No solo no nos invitaron a las bebidas, sino que vinieron a pedir un taxi y le pagaron al taxista: "éramos sus invitados, y si ellos viajaban querían ser tratados igual". Yo no tenía palabras, y por mucho que me oponía, no había forma de no aceptar.
Son gestos, pequeñas cosas que te hacen sentir más a gusto. Y realmente las aprecio.
Un abrazo para todos.
Comentario:
Nunca he estado en EEUU pero siempre he conocido americanos en los viajes. Supongo que los americanos viajeros también son un subtipo diferente al objeto de nuestros comentarios, pero son parte de ellos, no? Yo los he encontrado encantadores, y si hay cosas diferentes, pero eso no es malo. En Australia, durante un tour por el Parque del Kakadu había unos americanos padre madre hija y amigo de la hija ya mayores y el resto de europeos no paró de criticarles desde el principio.. these americans, que son posh, que son que se yo, pero lo cierto es que fueron, con diferencia los que más colaboraban en todas las tareas (era una especie de safari donde cocinabamos y demás),los que ayudaron a reparar el vehículo, los que meaban en cualquier sitio y se acomodaban mucho mejor que los que les ponían a parir... mi grano de arena también.
Comentario:
hola oscar, te habia escrito un comentario pero se borro :(, solo queria decirte que me deja super sorprendida porque como dices siempre se piensa mal de los "gringos"!!!... que bueno que te has encontrado gente amable y simpatica!!! :)
Un besoooooooooooo
Un besoooooooooooo





