De seres humanos, automóviles y ratones.
Podría escribir todo un libro. Es al principio de cada viaje o de cada estancia donde tus sentidos están agudizados al máximo para captar el paisaje, los contrastes, los peinados o la actitud en general de las personas.
Mi primera impresión de Búfalo no fue muy buena. Me pareció una ciudad dormitorio toda ella.
El centro se llama así porque la ciudad empezó a crecer desde allá, pero no es un centro como tal. Esa fue mi primera decepción. Es un lugar vacío, sin vida, tiendas o restaurantes.
Las distancias se hacen enormes, debido a que todo el mundo vive en casas unifamiliares. Y para más sensación de vacío en las calles, la mayoría de sus habitantes se mueven en automóvil a todas partes. Todo es “Drive-Thru”, es decir, servicio desde el asiento del carro: el McDonald’s, el Dunkin Donuts, el cajero automático y lo que ya me terminó de rematar esta sensación, la farmacia. Esa fue mi segunda decepción y sentimiento de no verme identificado o viviendo por un tiempo en un sitio como este.
Pero de nuevo he comprobado el instinto de supervivencia del que los seres humanos fuimos dotados en la evolución y del que ni ratas, ni ratones o cucarachas nos ganan. A los tres días ya me sentía en parte “Buffalonian”. Empecé a correr por el campo de golf enorme que tengo al lado de casa (todo ello ambientado con conejitos, ardillas, gansos canadienses que en su migración pasan unos días con nosotros y nos abonan, literalmente, todo parque de la ciudad, pequeñas colinas, etc), encontré una zona de bares interesante, el lago Erie, el río Niágara, las cataratas, Toronto a dos horas, el lago Ontario, etc. Finalmente, tener un pequeño centro comercial al lado de casa, hace que viva en el meollo de mi pequeño suburbio y además, la única línea de metro de la ciudad, tiene el final a 500 metros de mi habitación, con correspondencia a muchos autobuses.
Y sin lugar a dudas, lo que ha hecho que esté feliz aquí es el haber conocido a personas especiales. Como ya he dicho otras veces, el estar solo hace que personas en tu misma situación se conviertan en cercanas en poco tiempo. La gente del complejo de apartamentos en el que vivo son esas personas de las que os hablo. Además, también conocí a un par de chicos americanos un día tomando una cerveza y son los que me han enseñado las reglas del fútbol americano y los lugares de la ciudad que sin coche no podría ir.
Bueno, capítulo 1 de Buf. Mañana más. Os dejo unas fotos.
Besos a todos.
1. Ayuntamiento de Buffalo. Máximo exponente de Art-Decó de la ciudad y todo Norteamérica. (¿Habéis visto cómo me he leído el cartel de la entrada?)

2. Mi hogar aquí. Es como el primer motel en el que paran "Thelma y Lousie", pero sin la piscina en el centro (y sin el Brat Pitt del segundo hostal). Yo vivo en el piso de arriba y la cocina la compartimos todos. La mayoría son profesores visitantes o investigadores como yo.

3. Más cataratas. Esta vez de noche.

4. La puerta del Sol de Toronto, con Pe anunciando cosméticos.

5. Iglesia "Gay-friendly" en Toronto.

6. Esperando a los novios, pero ya me he comido un trozo del pastel porque no aguantaba más (también Toronto):

7. Y por fin, nuestra cocina y nuestra cervecita. Salud para todos.


Mi primera impresión de Búfalo no fue muy buena. Me pareció una ciudad dormitorio toda ella.
El centro se llama así porque la ciudad empezó a crecer desde allá, pero no es un centro como tal. Esa fue mi primera decepción. Es un lugar vacío, sin vida, tiendas o restaurantes.
Las distancias se hacen enormes, debido a que todo el mundo vive en casas unifamiliares. Y para más sensación de vacío en las calles, la mayoría de sus habitantes se mueven en automóvil a todas partes. Todo es “Drive-Thru”, es decir, servicio desde el asiento del carro: el McDonald’s, el Dunkin Donuts, el cajero automático y lo que ya me terminó de rematar esta sensación, la farmacia. Esa fue mi segunda decepción y sentimiento de no verme identificado o viviendo por un tiempo en un sitio como este.
Pero de nuevo he comprobado el instinto de supervivencia del que los seres humanos fuimos dotados en la evolución y del que ni ratas, ni ratones o cucarachas nos ganan. A los tres días ya me sentía en parte “Buffalonian”. Empecé a correr por el campo de golf enorme que tengo al lado de casa (todo ello ambientado con conejitos, ardillas, gansos canadienses que en su migración pasan unos días con nosotros y nos abonan, literalmente, todo parque de la ciudad, pequeñas colinas, etc), encontré una zona de bares interesante, el lago Erie, el río Niágara, las cataratas, Toronto a dos horas, el lago Ontario, etc. Finalmente, tener un pequeño centro comercial al lado de casa, hace que viva en el meollo de mi pequeño suburbio y además, la única línea de metro de la ciudad, tiene el final a 500 metros de mi habitación, con correspondencia a muchos autobuses.
Y sin lugar a dudas, lo que ha hecho que esté feliz aquí es el haber conocido a personas especiales. Como ya he dicho otras veces, el estar solo hace que personas en tu misma situación se conviertan en cercanas en poco tiempo. La gente del complejo de apartamentos en el que vivo son esas personas de las que os hablo. Además, también conocí a un par de chicos americanos un día tomando una cerveza y son los que me han enseñado las reglas del fútbol americano y los lugares de la ciudad que sin coche no podría ir.
Bueno, capítulo 1 de Buf. Mañana más. Os dejo unas fotos.
Besos a todos.
1. Ayuntamiento de Buffalo. Máximo exponente de Art-Decó de la ciudad y todo Norteamérica. (¿Habéis visto cómo me he leído el cartel de la entrada?)

2. Mi hogar aquí. Es como el primer motel en el que paran "Thelma y Lousie", pero sin la piscina en el centro (y sin el Brat Pitt del segundo hostal). Yo vivo en el piso de arriba y la cocina la compartimos todos. La mayoría son profesores visitantes o investigadores como yo.

3. Más cataratas. Esta vez de noche.

4. La puerta del Sol de Toronto, con Pe anunciando cosméticos.

5. Iglesia "Gay-friendly" en Toronto.

6. Esperando a los novios, pero ya me he comido un trozo del pastel porque no aguantaba más (también Toronto):

7. Y por fin, nuestra cocina y nuestra cervecita. Salud para todos.


Comentario:
Conozco bien esos "centros" de ciudad americanos sin alma, antítesis de lo que estamos acostumbrados a vivir en Europa. No se te ocurra ir a Indianapolis: es el paradignma de este concepto. Todo lo demás suena bien. Qué envidia la posibilidad de explorar Canadá! Abrazo





