Para el Cojo de Cobeta
Recuerdo varias conversaciones en las que te decía que tenía miedo a la muerte y a los muertos. Y tú siempre te reías y me decías lo mismo:
- "Niño, el día que yo me muera y vengas a darme un beso de despedida, te pegaré un muerdo".
- "Pues no te besaré".
Después de recibir la noticia, me acordé de esta conversación tantas veces repetida, y las lágrimas se me escaparon.
Como también se me fueron cuando me vino a la cabeza tus mensajes en mi contestador australiano:
- "Quiero hablar con Óscar, Óscar Pérez Concha".
Lo que me pude reír cuando te escuchaba más tarde allí y lo mucho que agradecía que te acordaras de mí tan lejos.
Poseías un don de gentes como nadie. Siempre tenías una sonrisa y una frase bonita para todo el mundo. Y pocas veces te vi negar un favor o un café o un sitio en la mesa.
Y lo vi en tu entierro. Cuánta gente te quería.
Estarías superorgulloso de ver que habia tantas personas que te querían, porque se veía tío, te querían.
Yo cumplí mi parte de nuestra conversación y te di un beso, y dos. Y te prometo que sin ningún miedo.
Te dedico este trocito de mi blog. Tú sabes que yo era uno de esos que te quería un montón. Un beso tío.

- "Niño, el día que yo me muera y vengas a darme un beso de despedida, te pegaré un muerdo".
- "Pues no te besaré".
Después de recibir la noticia, me acordé de esta conversación tantas veces repetida, y las lágrimas se me escaparon.
Como también se me fueron cuando me vino a la cabeza tus mensajes en mi contestador australiano:
- "Quiero hablar con Óscar, Óscar Pérez Concha".
Lo que me pude reír cuando te escuchaba más tarde allí y lo mucho que agradecía que te acordaras de mí tan lejos.
Poseías un don de gentes como nadie. Siempre tenías una sonrisa y una frase bonita para todo el mundo. Y pocas veces te vi negar un favor o un café o un sitio en la mesa.
Y lo vi en tu entierro. Cuánta gente te quería.
Estarías superorgulloso de ver que habia tantas personas que te querían, porque se veía tío, te querían.
Yo cumplí mi parte de nuestra conversación y te di un beso, y dos. Y te prometo que sin ningún miedo.
Te dedico este trocito de mi blog. Tú sabes que yo era uno de esos que te quería un montón. Un beso tío.






