Por varias palabras tuyas
No me gusta que me digan lo que se espera de mí. Lo que soy, lo doy. Pero si me dices qué debo ser, no doy.
Me gusta la sinceridad y las cosas claras, pero no la rudeza y el lenguaje desnudo y falto de cariño o amistad.
Soy una persona sensible. Para muchas facetas de la vida esto es bueno, para otras, me hace ser voluble y tener el ánimo arriba o abajo por una palabra más o menos.
No me gustan los comandos. Producen en mí el efecto contrario al que el interlocutor desea. Me bloqueo, me encojo, me entristezco, me empequeñezco, me silencio. Se me gana con la motivación, el trabajo en grupo, el afecto o las ganas de trabajar.
No me digas de mal modo qué tengo que hacer, porque entonces no te diré. Me parecerá algo no natural, y me sentiré incómodo, me alejaré.
No me gusta que me digan que debo ser líder. Si lo soy, surge.
No me gusta que me fuercen. Se rompe la magia, el encanto. Y yo me construyo mi mundo a base de eso. No destruyas ese mundo, porque me iré con él.
Comentario:
La rudeza también nos hace crecer..., eso creo yo.





