Poes'ia
¿Qué es poesía? - dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
G.A.B'ecquer
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
G.A.B'ecquer
Hoy
Hoy estoy melanc'olico.
No s'e bien las razones de por qu'e. Quiz'as no las haya y se deba simplemente a la disminuci'on de la temperatura. No lo pienso mucho.
Esta manyana necesitaba hablar con mis padres. He marcado su n'umero y como siempre, la alegr'ia de mi madre al ver que era yo ha sido una sensaci'on agradable. Y tal y como son las madres, s'e que ella ha notado que hoy estaba m'as triste.
Pero hay d'ias para todo. Me acuerdo en estos momentos de las veces que he o'ido en otros que yo siempre estoy alegre y transmito energ'ia.
Pero en ocasiones no es as'i, y reclamo mi derecho a estar triste, confiando en que tambi'en haya otros que me animen.
Quiz'as tambi'en influya el trabajo, que llevo varios d'ias dando vueltas en c'irculo sin ya saber donde esta' el principio del camino.
O que quisiera que ese alguien especial se acordara de m'i esta noche y puediera o'ir su voz o acariciar su cuerpo. O que me dijera que manyana quiere verme y yo pasara el d'ia esperando y contando los minutos para verlo. O realmente lo que quisiera es que fuera un algo ya especial y no un simplemente vamos a conocernos.
Me gustar'ia que alguien me abrazara bien bien fuerte y que me dijera que qu'e soy tonto por tener ganas de llorar.
O que ahora no me sintiera solo en este despacho, en el que me pongo una y otra vez la canci'on de Bebe, que me recuerda que el tiempo todo calma.
Es uno de "esos d'ias".
Aqu'i siempre oyes por la manyana "Have a good day". Debe de ser que esta manyana con las prisas me lo he perdido.
No s'e bien las razones de por qu'e. Quiz'as no las haya y se deba simplemente a la disminuci'on de la temperatura. No lo pienso mucho.
Esta manyana necesitaba hablar con mis padres. He marcado su n'umero y como siempre, la alegr'ia de mi madre al ver que era yo ha sido una sensaci'on agradable. Y tal y como son las madres, s'e que ella ha notado que hoy estaba m'as triste.
Pero hay d'ias para todo. Me acuerdo en estos momentos de las veces que he o'ido en otros que yo siempre estoy alegre y transmito energ'ia.
Pero en ocasiones no es as'i, y reclamo mi derecho a estar triste, confiando en que tambi'en haya otros que me animen.
Quiz'as tambi'en influya el trabajo, que llevo varios d'ias dando vueltas en c'irculo sin ya saber donde esta' el principio del camino.
O que quisiera que ese alguien especial se acordara de m'i esta noche y puediera o'ir su voz o acariciar su cuerpo. O que me dijera que manyana quiere verme y yo pasara el d'ia esperando y contando los minutos para verlo. O realmente lo que quisiera es que fuera un algo ya especial y no un simplemente vamos a conocernos.
Me gustar'ia que alguien me abrazara bien bien fuerte y que me dijera que qu'e soy tonto por tener ganas de llorar.
O que ahora no me sintiera solo en este despacho, en el que me pongo una y otra vez la canci'on de Bebe, que me recuerda que el tiempo todo calma.
Es uno de "esos d'ias".
Aqu'i siempre oyes por la manyana "Have a good day". Debe de ser que esta manyana con las prisas me lo he perdido.
Let's go - Buffa-lo
Ring Ring (el teléfono).
- Óscar - digo yo
- ¡Hola Óscar! ¿Qué tal estás? Mira, me sobra una entrada para el partido de fútbol del lunes y he pensado que te gustaría venir. Normalmente los partidos de fútbol son en domingo, pero cada ciertos años se hace una noche especial en lunes. ¿Te apetece venir?
Yo reacciono muy mal ante los imprevistos. Tiendo a decir que no porque mi mente es demasiado cuadrada y cualquier cosa que se salga de lo planeado no es bien recibido.
- Mira, es que tengo un compromiso el lunes y no sé si voy a poder. Lo siento.
- Bueno, si cambias de opinión, dímelo.
El compromiso en cuestión era una fiesta de la asociación de chinos de la universidad. El presidente de la asociación, Ying, es uno de mis compañeros de despacho y me hizo tanta ilusión que me invitara, que le dije que iría. Ying es un tipo majete, majete a lo chino: no muy hablador y siempre ocupado, siempre yendo y viniendo (no sé a dónde irá cada vez que sale de la oficina). Ying tiene una cualidad admirable: cuando tiene sueño, se queda frito: en el sillón, en la mesa, al lado del ordenador, con el despacho lleno, vacío, ...
El caso es que me puse a pensar. ¿Y a ti, Óscar, qué te apetece más? Sinceramente, el partido. Me apetecía ver el espectáculo y gritar un rato. Pero claro, había dado mi palabra de ir a la fiesta.
Me dije, vamos a visualizar dónde me lo pasaré mejor:
A) Fiesta de la asociación de chinos: seguro que la comida era buena, pero casi seguro que todos se conocían y se iban a poner a hablar chino y ya me veía por enésima vez intentando integrarme con gente que no conozco y que solo voy a ver una tarde.
B) Partido: un ambiente de fiesta, mucha gente, cerveza, la sensación de estar en un gran estadio.
Qué tontería de ejercicio mental para autoconvencerme. Mi cerebro, el mismo que momentos antes no quería aceptar el plan imprevisto, había asimilado la información y quería ir al partido.
Decidio, iría al partido. Ofrecí mis disculpas a Ying entre una de sus siestas y otra y me vine para casa para preparame para el partido.
John me recogió super pronto. Como a las 4.30, cuando el partido era a las 8.30.
Llegamos a las inmediaciones del estadio. Coches y coches (carros y carros) con los maleteros abiertos, barbacoas, neveras repletas de cervezas, gente jugando al fútbol, etc. Era la tradicional "tail-gate party" previa al partido. Religiosamente, cada domingo, allí están los futboleros preparándose para el partido. Y como hoy era un día especial, estaba todo repleto. Allí que estuvimos bebiendo y fumando. Y oye, qué bien me vino esto de ser teleco, porque tuve una pequeña conversación con un tipo que me resultó super majete.
El partido y todo a su alrededor me pareció espectacular. Pore ejemplo, nada más sentarme, aparece un hombre volando con una especie de bombonas a propulsión. Las animadoras, los jugadores, ... Cada vez que el equipo hacía algo, la gente me chocaba las palmas, o te dan la mano, etc. Toda un fiesta.
Y por supuesto, el grito de ánimo: "let´s go - Buffa-lo"
Lo malo es que los Bills, perdieron en el último segundo. Literal, en el último segundo, van los CowBoys de Dallas y me ganas a mis Bills. Qué decepción. Pero vamos, la gente de aquí dice que siempre pasa lo mismo. Y es que los Bills, como Buffalo en general (sufre un proceso de desindustrialización y despoblación desde hace tiempo), están acostumbrados a perder.
Un besote para todos.



- Óscar - digo yo
- ¡Hola Óscar! ¿Qué tal estás? Mira, me sobra una entrada para el partido de fútbol del lunes y he pensado que te gustaría venir. Normalmente los partidos de fútbol son en domingo, pero cada ciertos años se hace una noche especial en lunes. ¿Te apetece venir?
Yo reacciono muy mal ante los imprevistos. Tiendo a decir que no porque mi mente es demasiado cuadrada y cualquier cosa que se salga de lo planeado no es bien recibido.
- Mira, es que tengo un compromiso el lunes y no sé si voy a poder. Lo siento.
- Bueno, si cambias de opinión, dímelo.
El compromiso en cuestión era una fiesta de la asociación de chinos de la universidad. El presidente de la asociación, Ying, es uno de mis compañeros de despacho y me hizo tanta ilusión que me invitara, que le dije que iría. Ying es un tipo majete, majete a lo chino: no muy hablador y siempre ocupado, siempre yendo y viniendo (no sé a dónde irá cada vez que sale de la oficina). Ying tiene una cualidad admirable: cuando tiene sueño, se queda frito: en el sillón, en la mesa, al lado del ordenador, con el despacho lleno, vacío, ...
El caso es que me puse a pensar. ¿Y a ti, Óscar, qué te apetece más? Sinceramente, el partido. Me apetecía ver el espectáculo y gritar un rato. Pero claro, había dado mi palabra de ir a la fiesta.
Me dije, vamos a visualizar dónde me lo pasaré mejor:
A) Fiesta de la asociación de chinos: seguro que la comida era buena, pero casi seguro que todos se conocían y se iban a poner a hablar chino y ya me veía por enésima vez intentando integrarme con gente que no conozco y que solo voy a ver una tarde.
B) Partido: un ambiente de fiesta, mucha gente, cerveza, la sensación de estar en un gran estadio.
Qué tontería de ejercicio mental para autoconvencerme. Mi cerebro, el mismo que momentos antes no quería aceptar el plan imprevisto, había asimilado la información y quería ir al partido.
Decidio, iría al partido. Ofrecí mis disculpas a Ying entre una de sus siestas y otra y me vine para casa para preparame para el partido.
John me recogió super pronto. Como a las 4.30, cuando el partido era a las 8.30.
Llegamos a las inmediaciones del estadio. Coches y coches (carros y carros) con los maleteros abiertos, barbacoas, neveras repletas de cervezas, gente jugando al fútbol, etc. Era la tradicional "tail-gate party" previa al partido. Religiosamente, cada domingo, allí están los futboleros preparándose para el partido. Y como hoy era un día especial, estaba todo repleto. Allí que estuvimos bebiendo y fumando. Y oye, qué bien me vino esto de ser teleco, porque tuve una pequeña conversación con un tipo que me resultó super majete.
El partido y todo a su alrededor me pareció espectacular. Pore ejemplo, nada más sentarme, aparece un hombre volando con una especie de bombonas a propulsión. Las animadoras, los jugadores, ... Cada vez que el equipo hacía algo, la gente me chocaba las palmas, o te dan la mano, etc. Toda un fiesta.
Y por supuesto, el grito de ánimo: "let´s go - Buffa-lo"
Lo malo es que los Bills, perdieron en el último segundo. Literal, en el último segundo, van los CowBoys de Dallas y me ganas a mis Bills. Qué decepción. Pero vamos, la gente de aquí dice que siempre pasa lo mismo. Y es que los Bills, como Buffalo en general (sufre un proceso de desindustrialización y despoblación desde hace tiempo), están acostumbrados a perder.
Un besote para todos.



Fame
A todos los que crecimos viendo Fama y soñábamos con estar algún día en Nueva York, o nos poníamos delante del espejo imitando a Leroy o queríamos tener una amiga como Coco.
Esta canción me da energía y me recuerda que de vez en cuando viene bien hacer el loco y dejarte llevar.
Además es una escena preciosa, en la que el padre de Bruno, pone una canción en medio de la calle y grita orgulloso a los cuatro vientos que la música es obra de su hijo.
A todos los soñadores.
Y a mi hermano Mario, con el que compartía entonces habitación y poníamos juntos todas las pegatinas en el armario.
Esta canción me da energía y me recuerda que de vez en cuando viene bien hacer el loco y dejarte llevar.
Además es una escena preciosa, en la que el padre de Bruno, pone una canción en medio de la calle y grita orgulloso a los cuatro vientos que la música es obra de su hijo.
A todos los soñadores.
Y a mi hermano Mario, con el que compartía entonces habitación y poníamos juntos todas las pegatinas en el armario.
Un amigo, por favor
El miércoles quedé con dos compañeros de aquí para ir a cenar a un restaurante de los de buenos-medianos de aquí: un pizza Hut. Jeje, es una broma fácil, lo siento. La comida es mala, pero no tan tan mala.
Fui con Dinko y Alex, dos chicos supermajetes.
La verdad que no es nada trascendente. Creeréis que se me han acabado las historias y esto es un diario. Bueno, casi casi, pero esta vez no.
Recuerdo cuando estaba en la secundaria lo difícil que me resultaba tener amigos, amigos chicos. No sé si se debía a mí, es decir, a que como yo me encontraba mejor entre las chicas, no me relacionaba con ellos o a que ellos, al verme algo afeminado y mariquita no querían relacionarse conmigo. Eso me preocupaba y me entristecia. Sentía una barrera que me aislaba.
Y de repente, en tercero, conocí a Néstor: tan ajeno a todas esas cosas, tan natural en sí mismo, tan en su mundo que quiso compartir conmigo, que me hizo sentir bien y romper ese muro. Encima Néstor estaba considerado como uno de los malotes del instituto (liceo).
Pasó el tiempo y llegué a la universidad. Me sorprendió muy gratamente que los chicos no tuvieran esa distancia que años antes sufrí. Supongo que era cuestión de edad y madurez por ambas partes.
Y por primera vez en mi vida, esa parte de mí se normalizó. No solo me sentía bien entre hombres, sino que poco a poco se han convertido en grandes amigos.
Luego vinieron los voluntarios de la Once, Suecia, el trabajo en Madrid, Australia, y ahora Estados Unidos. Y como ya es algo normal, pues ni pienso en ello y me voy de cena al Pizza Hut o a tomar unas cervezas o a correr por Colmenarejo.
Un abrazo para todos.
Fui con Dinko y Alex, dos chicos supermajetes.
La verdad que no es nada trascendente. Creeréis que se me han acabado las historias y esto es un diario. Bueno, casi casi, pero esta vez no.
Recuerdo cuando estaba en la secundaria lo difícil que me resultaba tener amigos, amigos chicos. No sé si se debía a mí, es decir, a que como yo me encontraba mejor entre las chicas, no me relacionaba con ellos o a que ellos, al verme algo afeminado y mariquita no querían relacionarse conmigo. Eso me preocupaba y me entristecia. Sentía una barrera que me aislaba.
Y de repente, en tercero, conocí a Néstor: tan ajeno a todas esas cosas, tan natural en sí mismo, tan en su mundo que quiso compartir conmigo, que me hizo sentir bien y romper ese muro. Encima Néstor estaba considerado como uno de los malotes del instituto (liceo).
Pasó el tiempo y llegué a la universidad. Me sorprendió muy gratamente que los chicos no tuvieran esa distancia que años antes sufrí. Supongo que era cuestión de edad y madurez por ambas partes.
Y por primera vez en mi vida, esa parte de mí se normalizó. No solo me sentía bien entre hombres, sino que poco a poco se han convertido en grandes amigos.
Luego vinieron los voluntarios de la Once, Suecia, el trabajo en Madrid, Australia, y ahora Estados Unidos. Y como ya es algo normal, pues ni pienso en ello y me voy de cena al Pizza Hut o a tomar unas cervezas o a correr por Colmenarejo.
Un abrazo para todos.
Platypus
Ayer llegué del trabajo y uno de mis amigos de aquí me dijo que tenía correo. Como veis, esto es como un pequeño buen vecindario. Cuando entré en mi habitación tenía un sobre, que ponía mi nombre y mi dirección de aquí. Me hizo ilusión ver mi nombre impreso con la dirección del Estado de Nueva York. Además, el hecho de recibir correo, también es algo bonito. Nos hemos acostumbrado rápidamente a los mensajes electrónicos y se perdió la costumbre de las cartas.
Abrí mi sobre, y allí apareció: un "platypus" de peluche. Joooo, me dieron ganas de llorar de alegría. Y todos estaréis pensando: "bien, ¿y qué puñetas es un platypus?". Pues "platypus" es la palabra inglesa para ornitorrinco. Qué diferencia de sonoridad de una a la otra, ¿verdad? En inglés, el animalito parece refinado y de movimientos sutiles; en español, un pequeño rinoceronte.
Mónica me había enviado un ornitorrinco de peluche que compró el año pasado en Sydney cuando vino a verme para darme ánimos con el puñetero dolorcillo a raíz de la infección que tengo desde que llegué a América (que ya estoy casi casi recuperado chicos). Joé, espero que a Cristobal Colón no se le infectara como a mí también una herida nada más llegar a este continente.
A los dos nos pareció un animal de lo más salado, y como el nombre es tan divertido, ella empezó a llamarme así. Muchas gracias Moni.
El caso es que eso me ha hecho pensar en los pequeños detalles que las personas tenemos los unos con los otros: palabras de ánimo, momentos de escuchar, llamadas de teléfono (como muchas que he recibido aquí y me han llenado de alegría) , un ¿te ayudo?...
Recuerdo con esto de ir al médico, que el novio de una chica de aquí me dijo: "yo te acompaño", casi sin conocerme. Se lo agradecí en el alma, de veras.
Mi madre, que como siempre digo, es muy sabia, siempre dice que hay que ser detallista. Que esas cosas están bien, por definición (mi madre no es muy dada a andarse con más explicaciones).
No estoy diciendo que ahora todos me mandéis un animalito de peluche por correo, no malinterpretéis. Que al final acabo con un pequeño Arca de Noé.
Solo era una reflexión al aire. Y me doy cuenta de que todos mis pensamientos que comparto con vosotros son de lo bonito que son las pequeñas cosas. Tengo que cambiar mi estilo, en serio. Algún día que esté enfadado, me pongo a escribir en el blog.
Besos para todos. Un abrazote enorme.
Abrí mi sobre, y allí apareció: un "platypus" de peluche. Joooo, me dieron ganas de llorar de alegría. Y todos estaréis pensando: "bien, ¿y qué puñetas es un platypus?". Pues "platypus" es la palabra inglesa para ornitorrinco. Qué diferencia de sonoridad de una a la otra, ¿verdad? En inglés, el animalito parece refinado y de movimientos sutiles; en español, un pequeño rinoceronte.
Mónica me había enviado un ornitorrinco de peluche que compró el año pasado en Sydney cuando vino a verme para darme ánimos con el puñetero dolorcillo a raíz de la infección que tengo desde que llegué a América (que ya estoy casi casi recuperado chicos). Joé, espero que a Cristobal Colón no se le infectara como a mí también una herida nada más llegar a este continente.
A los dos nos pareció un animal de lo más salado, y como el nombre es tan divertido, ella empezó a llamarme así. Muchas gracias Moni.
El caso es que eso me ha hecho pensar en los pequeños detalles que las personas tenemos los unos con los otros: palabras de ánimo, momentos de escuchar, llamadas de teléfono (como muchas que he recibido aquí y me han llenado de alegría) , un ¿te ayudo?...
Recuerdo con esto de ir al médico, que el novio de una chica de aquí me dijo: "yo te acompaño", casi sin conocerme. Se lo agradecí en el alma, de veras.
Mi madre, que como siempre digo, es muy sabia, siempre dice que hay que ser detallista. Que esas cosas están bien, por definición (mi madre no es muy dada a andarse con más explicaciones).
No estoy diciendo que ahora todos me mandéis un animalito de peluche por correo, no malinterpretéis. Que al final acabo con un pequeño Arca de Noé.
Solo era una reflexión al aire. Y me doy cuenta de que todos mis pensamientos que comparto con vosotros son de lo bonito que son las pequeñas cosas. Tengo que cambiar mi estilo, en serio. Algún día que esté enfadado, me pongo a escribir en el blog.
Besos para todos. Un abrazote enorme.
Integración
Llego a un sitio nuevo y lo primero que hago es explorar:
Ver dónde está el supermercado, la cafeta donde tomarme mi pequeña droga diaria, la piscina para relajarme, el parquecito para correr, los bares donde tomar una cerveza y ligotear un poquillo, los buses del barrio, ...
Pero también están esas pequeñas cosas que tontamente, me hacen sentir más integrado. Ejemplo, mi tarjeta descuento en el supermercado: imprescindible. Cada vez que llego a la caja y me preguntan, "¿tiene bono tarjeta?" Intento aparentar normalidad, como que la pregunta es totalmente habitual. Pero saco mi tarjeta con cierto pequeño orgullo y la entrego, como dicientole que a pesar de mi acento, tengo tarjeta, y que sepa que soy casi uno más. Creo que he sobrepasado cierto límite, porque ya tengo tarjeta hasta de la heladería, ... (pero por diez helados tengo uno gratis :-)).
El termo de la Universidad de Búfalo. Feísimo, horrible, pero muy útil. Primero, porque odio los cafés para llevar. Creo que se desperdician muchos envases. Quizás sea un poco radical, pero no uso ni pajita para remover el azúcar. Segundo, mi súpertermo, me da aún más: un descuento del 25 % (café por sólo 1$) y un pequeño sentimiento de unión cada vez que me cruzo con un miembro de la "comunidad-termo", que también me hace sentir más integrado.
Pero de todos las cosas, lo que más me ha llegado a mi corazoncito es mi nuevo candado para la taquilla del centro deportivo. Vosotros creéis que yo estoy aquí haciendo complicadas ecuaciones, teoremas, demostraciones, ... Bueno, sí, parte de mi trabajo es eso. Pero chicos, nada comparado con desfrizar cómo leches funciona un candado como éste. Me ha costado lo suyo: una combinación de número, dos vueltas a la derecha, una a la izquierda, otra a la derecha, pulsas el centro cada vez que paras, ... ¡Dios mío! ¡¡Los estadounidenses están de lo más duchos en esto, que lo hacen con una soltura que me dejan pasmado!!
Pero, pero, cuando hoy he ido a correr y he dejado mis cosas en la taquilla, ¡me he sentido el rey del mambo!

Un beso para todos.





