Tradiciones
El otro día nos reunimos un grupo de amigos para comer y despedir así a una compañera que se iba de Buffalo. Fue una de esas comidas en las que empezamos pronto a cocinar, todo juntos: amasamos, rellenamos empanadas, horneamos un pastel, y sobre todo, hablamos.
Cuando ya estábamos en la mesa con el estómago más que lleno, salió el tema de tradiciones navideñas.
Yo conté algunas de España, entre ellas, la lotería. Me parece una tradición preciosa eso de comprar un número y dividirlo en participaciones para compartirlas con tus seres queridos. Creo que es un gesto más que bonito el que si toca, tengas que repartir el dinero.
Pero desde luego, nuestra tradición fue ganada con mucho por una que se practica en Italia, "la bella Italia", en la époco del "Palio" (creo que es por agosto o septiembre). Cristina, una chica estupenda que es mi vecina aquí, contó qué se hace en su ciudad cada ciertos años, en un pequeño pueblo en la región de Friuli-Venezia.
Ellos también tienen algo parecido a nuestra lotería, pero en vez de tener unos niños cantores que sacan los números y los premios, usan un cerdo. Sí, sí, un cerdo. Los números que representan los boletos son esparcidos por el suelo, y el cerdo en cuestión tiene que cagar. Mientras el cerdo no haga sus necesidades, todo el mundo está en la plaza, observándolo por tanto tiempo como éste se tome. Qué estrés, yo que no puedo ni hacer pis si hay alguien en el urinario de al lado, imaginad al pobre cerdito.
Finalmente, él número donde caiga la mierda es el ganador. Y el ganador gana el cerdo.
El ganador, cerdo en mano, se dirige a su casa, donde en breve aparecerá el "matacerdos" con su pistola para acabar con la vida del animalito y ser así plato principal de la comida. Esto era así hace años, pero hoy en día, con todas las normas de sanidad, creo que no funciona exactamente igual.
Aún así, me pareció una historia tan divertida que no paré de reír.
Un abrazo para todos.
Buen comienzo de semana.
Aquí una fotillo cocinando.

Y aunque yo no aparezca cocinando, sino bebiendo una cerveza, yo también colaboré...

Cuando ya estábamos en la mesa con el estómago más que lleno, salió el tema de tradiciones navideñas.
Yo conté algunas de España, entre ellas, la lotería. Me parece una tradición preciosa eso de comprar un número y dividirlo en participaciones para compartirlas con tus seres queridos. Creo que es un gesto más que bonito el que si toca, tengas que repartir el dinero.
Pero desde luego, nuestra tradición fue ganada con mucho por una que se practica en Italia, "la bella Italia", en la époco del "Palio" (creo que es por agosto o septiembre). Cristina, una chica estupenda que es mi vecina aquí, contó qué se hace en su ciudad cada ciertos años, en un pequeño pueblo en la región de Friuli-Venezia.
Ellos también tienen algo parecido a nuestra lotería, pero en vez de tener unos niños cantores que sacan los números y los premios, usan un cerdo. Sí, sí, un cerdo. Los números que representan los boletos son esparcidos por el suelo, y el cerdo en cuestión tiene que cagar. Mientras el cerdo no haga sus necesidades, todo el mundo está en la plaza, observándolo por tanto tiempo como éste se tome. Qué estrés, yo que no puedo ni hacer pis si hay alguien en el urinario de al lado, imaginad al pobre cerdito.
Finalmente, él número donde caiga la mierda es el ganador. Y el ganador gana el cerdo.
El ganador, cerdo en mano, se dirige a su casa, donde en breve aparecerá el "matacerdos" con su pistola para acabar con la vida del animalito y ser así plato principal de la comida. Esto era así hace años, pero hoy en día, con todas las normas de sanidad, creo que no funciona exactamente igual.
Aún así, me pareció una historia tan divertida que no paré de reír.
Un abrazo para todos.
Buen comienzo de semana.
Aquí una fotillo cocinando.

Y aunque yo no aparezca cocinando, sino bebiendo una cerveza, yo también colaboré...

Sábado 1:55 a.m.
Acabo de venir de tomar unas cervezas algo improvisadas con unos compañeros. Estoy cansado, pero aquí me teneis frente al ordenador haciendo ... nada.
Me apetecía poner aquí unas fotos. No son nada especial, pero quería compartirlas con vosotros/ustedes.
Este es el Boulevard Inn & Suites o University Guest Quartes, que es donde vivimos (ya sé que os lo pusé ya, pero era de noche y quería que lo vieráis de día).

Nada más doblar la esquina de casa, tenemos un Mc Donald's. Éste puede estar vacío, pero el "drive-thru" siempre tiene cola, os lo aseguro, sea la hora que sea.

Y al lado de la hamburguesería, está el cine Amherst. Realmente nuestra residencia está justo en el límite de Buffalo con la siguiente ciudad, Amherst (pero vamos, esto es como Barcelona y L'Hospitalet, que la Riera Blanca divide ambas ciudades). Amherst tiene la buena reputación de ser una de las ciudades más seguras de EEUU.
Como alguien le decía a unas amigas, Buffalo es una ciudad "oreo": barrio de blancos, barrio de negros y vuelta al de blancos. Pero ojo, nunca se juntan el chocolate y la leche. Es un poco exagerado, pero Amherst viene a ser una ciudad de blancos. Por cierto, nosotros vivimos en uno de esos límites de la galleta.

La oficina a donde cada día vamos a trabajar. Mi mesa es la de las dos pantallas encendidas. Tener dos pantallas es de lo más útil ya que te permite tener dos documentos abiertos y paralelamente trabajar. Al principio pensé que era una tontería, pero no, muy útil.

Y este es el famoso cartelito con mi nombre. Ya sé que está sin tildes, pero no vamos a pedir peras al olmo. Además, aquí no soy Óscar, soy "Asquer", que es como ellos me pronuncian. Al principio, me daba vergüenza pronunciar mi nombre porque suena parecido a "asco" en español. Así, cada vez que iba al Starbucks y me preguntaban por mi nombre para luego gritar cuando el café estuviera preparado, yo patriotricamente decía un Óscar bien marcado. Pero siempre salía el café y me llamaban nombres rarísimos o tenía que deletrearme una y otra vez. Así que de ahora en adelante, llamadme "Asquer". Oye, y desde que me auto-llamo así, ningún problema.

Y aquí va un atardecer en DC. Ya os dije que el DC me encantó. Bonito, ¿verdad?

Esta es una foto al río del DC: ¡¡¡El POTOMAC!!! Me encanta el nombre del río; es tan sonoro: POTO-MAC. Estuve los dos días que permanecía allí repitiendo una y otra vez el nombre del dichosito río: POTOMAC. Muy bucólico el Potomac, la gente en su barquito o en su kayak. (La foto del puente va para Moni, que le encantan los puentes).

El metro del DC. Sabéis que una de mis pasiones son los trenes. Pues no podía faltar la foto de rigor con el metro. Por cierto, para todos aquéllos que seáis como yo, os recomiento este enlace:
www.urbanrail.net. Yo me paso horas muertas ahí.

Las calles en DC tienen nombres, números y ... ¡¡letras!! Ya sé que os parecerá una tontería, pero a mí, me hizo mucha gracia. Esta va dedicada a G.

Este es un monumento muy famoso del DC y del que ahora mismo no recuerdo su nombre. La foto, aunque os parezca superoriginal, no fue idea mía, sino de mi compañera de viaje. Ella hizo una y me gustó tanto, que inmediatamente fui con mi cámara e hice la misma foto. La suya quedó mejor ...

Y esta, para despedirme: desde aquí se ve el Potomac, el Capitolio, si afináis la vista, la Casa Blanca, el pivote famoso, etc.

Un beso a todos.
Me apetecía poner aquí unas fotos. No son nada especial, pero quería compartirlas con vosotros/ustedes.
Este es el Boulevard Inn & Suites o University Guest Quartes, que es donde vivimos (ya sé que os lo pusé ya, pero era de noche y quería que lo vieráis de día).

Nada más doblar la esquina de casa, tenemos un Mc Donald's. Éste puede estar vacío, pero el "drive-thru" siempre tiene cola, os lo aseguro, sea la hora que sea.

Y al lado de la hamburguesería, está el cine Amherst. Realmente nuestra residencia está justo en el límite de Buffalo con la siguiente ciudad, Amherst (pero vamos, esto es como Barcelona y L'Hospitalet, que la Riera Blanca divide ambas ciudades). Amherst tiene la buena reputación de ser una de las ciudades más seguras de EEUU.
Como alguien le decía a unas amigas, Buffalo es una ciudad "oreo": barrio de blancos, barrio de negros y vuelta al de blancos. Pero ojo, nunca se juntan el chocolate y la leche. Es un poco exagerado, pero Amherst viene a ser una ciudad de blancos. Por cierto, nosotros vivimos en uno de esos límites de la galleta.

La oficina a donde cada día vamos a trabajar. Mi mesa es la de las dos pantallas encendidas. Tener dos pantallas es de lo más útil ya que te permite tener dos documentos abiertos y paralelamente trabajar. Al principio pensé que era una tontería, pero no, muy útil.

Y este es el famoso cartelito con mi nombre. Ya sé que está sin tildes, pero no vamos a pedir peras al olmo. Además, aquí no soy Óscar, soy "Asquer", que es como ellos me pronuncian. Al principio, me daba vergüenza pronunciar mi nombre porque suena parecido a "asco" en español. Así, cada vez que iba al Starbucks y me preguntaban por mi nombre para luego gritar cuando el café estuviera preparado, yo patriotricamente decía un Óscar bien marcado. Pero siempre salía el café y me llamaban nombres rarísimos o tenía que deletrearme una y otra vez. Así que de ahora en adelante, llamadme "Asquer". Oye, y desde que me auto-llamo así, ningún problema.

Y aquí va un atardecer en DC. Ya os dije que el DC me encantó. Bonito, ¿verdad?

Esta es una foto al río del DC: ¡¡¡El POTOMAC!!! Me encanta el nombre del río; es tan sonoro: POTO-MAC. Estuve los dos días que permanecía allí repitiendo una y otra vez el nombre del dichosito río: POTOMAC. Muy bucólico el Potomac, la gente en su barquito o en su kayak. (La foto del puente va para Moni, que le encantan los puentes).

El metro del DC. Sabéis que una de mis pasiones son los trenes. Pues no podía faltar la foto de rigor con el metro. Por cierto, para todos aquéllos que seáis como yo, os recomiento este enlace:
www.urbanrail.net. Yo me paso horas muertas ahí.

Las calles en DC tienen nombres, números y ... ¡¡letras!! Ya sé que os parecerá una tontería, pero a mí, me hizo mucha gracia. Esta va dedicada a G.

Este es un monumento muy famoso del DC y del que ahora mismo no recuerdo su nombre. La foto, aunque os parezca superoriginal, no fue idea mía, sino de mi compañera de viaje. Ella hizo una y me gustó tanto, que inmediatamente fui con mi cámara e hice la misma foto. La suya quedó mejor ...

Y esta, para despedirme: desde aquí se ve el Potomac, el Capitolio, si afináis la vista, la Casa Blanca, el pivote famoso, etc.

Un beso a todos.
Esto es América (o un trocito de ella)
Muchas veces hemos oído o incluso nosotros mismos hemos dicho al aire opiniones sobre los estadounidenses. Supongo que nos creemos con derecho a ello, ya que el ver sus series, sus películas o sus programas poseemos, según nosotros, un firme y sólido conocimiento de lo que es este país. Normalmente, estas opiniones no suelen positivas. A saber, que la educación primaria es de mala calidad, la sanidad es horrible, las comidas precocinadas y grasientas, los coches grandes, las políticas nefastas, los americanos semi-tontos, etc.
Voy a poner mi granito de arena para dar también otro punto de vista de los ciudadanos de a pie.
Nada más llegar, tuve una infección derivada de una operación. Pasé por unos dolores enormes y decidí ir a urgencias. Tuve la suerte de que el médico que me atendió era de padres españoles. No sólo me trató con gran cariño, sino que al saber que llevaba poco tiempo aquí y no conocía a casi nadie ni casi nada, se ofreció a ayudarme si tenía algún problema. El dolor no me remitió y decidí escribirle un correo electrónico para contarle lo que pasaba. Inmediatamente, me llamó y me buscó un cirujano en la ciudad para que al día siguiente fuera intervenido. Nada más llegar a casa de la operación, este hombre estaba llamando de nuevo para ver qué tal estaba. Desde luego que quedé agradecido de tener una ayuda así en un momento en el que no me sentía ni con fuerzas de preguntar cómo funcionaba el sistema de salud aquí.
Ya recuperado, hace una semana decidí dar un paseo por la ciudad con una amiga de aquí. El caso es que esta amiga habla casi tanto como yo, y empezamos a andar y a hablar, y así hasta que empezó a anocher y nos encontramos que no sabíamos dónde estábamos. Había tres personas tomando una cerveza en una terraza y decidimos preguntar cómo se iba hacia nuestra casa. Sorprendidos, nos dijeron que estábamos muy lejos y tardaríamos al menos una hora. Sin tiempo para pensar, una de las mujeres cogió sus llaves del auto y nos dijo que nos acercaba a casa. Nosotros, evidentemente, dijimos que no, a lo que ella respondió que tenía dos hijos y que no iba a hacernos nada malo. Así que aceptamos.
La mujer estaba un poco ebria y no paró de hablar en todo el camino. Había ido a un funeral y decidió con sus amigos tomarse una (o tres) cervezas en el bar de enfrente. Nos contó que su marido se había ido a Irak hace una semana. Y que estaba muy triste.
Repetía que ella apoyaba a sus tropas, pero que odiaba la guerra. Y entonces, me miraba y decía: "¿crees que soy una traidora?" Pero lo decía muy preocupada. Evidentemente, para mí la respuesta era trivial: Odiar una guerra no es ser traidor, máxime si tu marido ha tenido que ir a ella.
Sanos y salvos, llegamos a nuestra casa en poco tiempo.
Y estando en el DC una amiga y yo y nos fuimos a tomar una cerveza después de una caminata por toda la ciudad. Nos íbamos a sentar en la terraza, pero unos chicos nos dijeron que teníamos que ir dentro porque era la hora de cierre de beber en la calle. Entramos y enseguida nos dijeron que si no queríamos estar solos nos uniéramos a ellos. No solo no nos invitaron a las bebidas, sino que vinieron a pedir un taxi y le pagaron al taxista: "éramos sus invitados, y si ellos viajaban querían ser tratados igual". Yo no tenía palabras, y por mucho que me oponía, no había forma de no aceptar.
Son gestos, pequeñas cosas que te hacen sentir más a gusto. Y realmente las aprecio.
Un abrazo para todos.
Voy a poner mi granito de arena para dar también otro punto de vista de los ciudadanos de a pie.
Nada más llegar, tuve una infección derivada de una operación. Pasé por unos dolores enormes y decidí ir a urgencias. Tuve la suerte de que el médico que me atendió era de padres españoles. No sólo me trató con gran cariño, sino que al saber que llevaba poco tiempo aquí y no conocía a casi nadie ni casi nada, se ofreció a ayudarme si tenía algún problema. El dolor no me remitió y decidí escribirle un correo electrónico para contarle lo que pasaba. Inmediatamente, me llamó y me buscó un cirujano en la ciudad para que al día siguiente fuera intervenido. Nada más llegar a casa de la operación, este hombre estaba llamando de nuevo para ver qué tal estaba. Desde luego que quedé agradecido de tener una ayuda así en un momento en el que no me sentía ni con fuerzas de preguntar cómo funcionaba el sistema de salud aquí.
Ya recuperado, hace una semana decidí dar un paseo por la ciudad con una amiga de aquí. El caso es que esta amiga habla casi tanto como yo, y empezamos a andar y a hablar, y así hasta que empezó a anocher y nos encontramos que no sabíamos dónde estábamos. Había tres personas tomando una cerveza en una terraza y decidimos preguntar cómo se iba hacia nuestra casa. Sorprendidos, nos dijeron que estábamos muy lejos y tardaríamos al menos una hora. Sin tiempo para pensar, una de las mujeres cogió sus llaves del auto y nos dijo que nos acercaba a casa. Nosotros, evidentemente, dijimos que no, a lo que ella respondió que tenía dos hijos y que no iba a hacernos nada malo. Así que aceptamos.
La mujer estaba un poco ebria y no paró de hablar en todo el camino. Había ido a un funeral y decidió con sus amigos tomarse una (o tres) cervezas en el bar de enfrente. Nos contó que su marido se había ido a Irak hace una semana. Y que estaba muy triste.
Repetía que ella apoyaba a sus tropas, pero que odiaba la guerra. Y entonces, me miraba y decía: "¿crees que soy una traidora?" Pero lo decía muy preocupada. Evidentemente, para mí la respuesta era trivial: Odiar una guerra no es ser traidor, máxime si tu marido ha tenido que ir a ella.
Sanos y salvos, llegamos a nuestra casa en poco tiempo.
Y estando en el DC una amiga y yo y nos fuimos a tomar una cerveza después de una caminata por toda la ciudad. Nos íbamos a sentar en la terraza, pero unos chicos nos dijeron que teníamos que ir dentro porque era la hora de cierre de beber en la calle. Entramos y enseguida nos dijeron que si no queríamos estar solos nos uniéramos a ellos. No solo no nos invitaron a las bebidas, sino que vinieron a pedir un taxi y le pagaron al taxista: "éramos sus invitados, y si ellos viajaban querían ser tratados igual". Yo no tenía palabras, y por mucho que me oponía, no había forma de no aceptar.
Son gestos, pequeñas cosas que te hacen sentir más a gusto. Y realmente las aprecio.
Un abrazo para todos.
Felicidades a los contrayentes
Se casan Alice y Robert (viernes 21 a las 7 de la tarde. Sevilla). Y como no puedo acompañarlos en este día tan especial, lo menos que puedo hacer es desearles mi más sincera enhorabuena desde aquí.

Alice y yo estudiamos juntos teleco y compartimos muy buenos momentos. En este caso, la conjugación del verbo "compartir" es la correcta, ya que "compartimos" tanto en presente como en pasado. Sin embargo, el "estudiar teleco", dejésmolo en pasado.
Muchos paseos por Madrid, muchas tardes de estudio en su casa de Aluche, infinidad de mañanas echando currículums y sueños, muchos sueños. Y si nos hubiera salido ese trabajo de Nueva York, ¿qué habría sido de nuestras vidas? ¿Y aquél de Londres? ¿Y te acuerdas de aquél para "Pimkie", la tienda de ropa, que yo me empeñé que mandaras y que tú no querías?
Recuerdo aquél noviembre después de terminar la carrera universitaria en el que no teníamos trabajo y nos salió uno de mozos de almacén. Nos pagaban en una semana unos 500 y pico euros. ¡¡¡¡¡500 euros!!!!! A cambio, teníamos que montar un gran árbol de Navidad en un centro comercial a las afueras de Santander, ayudando a unos escaladores profesionales que se encargarían en las alturas de la parte más arriesgada. Allí que nos plantamos con nuestros monos de trabajo en un polígono de Alcorcón a cargar en un camión cada una de las partes de aquél árbol gigante. Y al día siguiente, rumbo a Santander.
Las 10 de la noche, hora de cierre, era el comienzo de la jornada laboral, hasta las 8 de la mañana. Y ¡qué experiencia tener el centro comercial para nosotros solos! Por no hablar de los escaladores, ...
También nuestros viajes a Conpenhague, Lund, Estocolmo, Lisboa, París, Berlín, Nueva York, ... Y siempre en vuelos separados, tú con Iberia y yo con la de bajo coste. Espero que eso no sea una premonición de futuro ...
Muchas felicidades a los dos.
Y también quería hacer una mención muy especial a todos los que no nos casamos y por ahora no vemos el momento pronto. Porque también nos merecemos "felicidades".
Y va por aquéllos que alguna vez han tenido alguna vez un pequeño, aunque sea pequeño sentimiento de pensar "jo, me gustaría encontrar a alguien realmente especial".
Y a los que no lo han encontrado o no quieren encontrarlo, también felicidades, que no es más que mucha felicidad.
Y los que tienen a esa persona especial, oye, pues también deseo lo mejor.
Una muy buena y sabia amiga (Betty Mousikou) me dijo hace poco:
"Yo creo en el amor, así que si tengo que esperar, espero, pero no renuncio a ello ni lo cambio por algo menos valioso."
Betty, que no te quepa duda que tú desprendes mucho amor.
Por el amor, por ese que Robert y Alice se tienen y por el que todos llevamos dentro.
Un abrazo a todos.

Alice y yo estudiamos juntos teleco y compartimos muy buenos momentos. En este caso, la conjugación del verbo "compartir" es la correcta, ya que "compartimos" tanto en presente como en pasado. Sin embargo, el "estudiar teleco", dejésmolo en pasado.
Muchos paseos por Madrid, muchas tardes de estudio en su casa de Aluche, infinidad de mañanas echando currículums y sueños, muchos sueños. Y si nos hubiera salido ese trabajo de Nueva York, ¿qué habría sido de nuestras vidas? ¿Y aquél de Londres? ¿Y te acuerdas de aquél para "Pimkie", la tienda de ropa, que yo me empeñé que mandaras y que tú no querías?
Recuerdo aquél noviembre después de terminar la carrera universitaria en el que no teníamos trabajo y nos salió uno de mozos de almacén. Nos pagaban en una semana unos 500 y pico euros. ¡¡¡¡¡500 euros!!!!! A cambio, teníamos que montar un gran árbol de Navidad en un centro comercial a las afueras de Santander, ayudando a unos escaladores profesionales que se encargarían en las alturas de la parte más arriesgada. Allí que nos plantamos con nuestros monos de trabajo en un polígono de Alcorcón a cargar en un camión cada una de las partes de aquél árbol gigante. Y al día siguiente, rumbo a Santander.
Las 10 de la noche, hora de cierre, era el comienzo de la jornada laboral, hasta las 8 de la mañana. Y ¡qué experiencia tener el centro comercial para nosotros solos! Por no hablar de los escaladores, ...
También nuestros viajes a Conpenhague, Lund, Estocolmo, Lisboa, París, Berlín, Nueva York, ... Y siempre en vuelos separados, tú con Iberia y yo con la de bajo coste. Espero que eso no sea una premonición de futuro ...
Muchas felicidades a los dos.
Y también quería hacer una mención muy especial a todos los que no nos casamos y por ahora no vemos el momento pronto. Porque también nos merecemos "felicidades".
Y va por aquéllos que alguna vez han tenido alguna vez un pequeño, aunque sea pequeño sentimiento de pensar "jo, me gustaría encontrar a alguien realmente especial".
Y a los que no lo han encontrado o no quieren encontrarlo, también felicidades, que no es más que mucha felicidad.
Y los que tienen a esa persona especial, oye, pues también deseo lo mejor.
Una muy buena y sabia amiga (Betty Mousikou) me dijo hace poco:
"Yo creo en el amor, así que si tengo que esperar, espero, pero no renuncio a ello ni lo cambio por algo menos valioso."
Betty, que no te quepa duda que tú desprendes mucho amor.
Por el amor, por ese que Robert y Alice se tienen y por el que todos llevamos dentro.
Un abrazo a todos.
De seres humanos, automóviles y ratones.
Podría escribir todo un libro. Es al principio de cada viaje o de cada estancia donde tus sentidos están agudizados al máximo para captar el paisaje, los contrastes, los peinados o la actitud en general de las personas.
Mi primera impresión de Búfalo no fue muy buena. Me pareció una ciudad dormitorio toda ella.
El centro se llama así porque la ciudad empezó a crecer desde allá, pero no es un centro como tal. Esa fue mi primera decepción. Es un lugar vacío, sin vida, tiendas o restaurantes.
Las distancias se hacen enormes, debido a que todo el mundo vive en casas unifamiliares. Y para más sensación de vacío en las calles, la mayoría de sus habitantes se mueven en automóvil a todas partes. Todo es “Drive-Thru”, es decir, servicio desde el asiento del carro: el McDonald’s, el Dunkin Donuts, el cajero automático y lo que ya me terminó de rematar esta sensación, la farmacia. Esa fue mi segunda decepción y sentimiento de no verme identificado o viviendo por un tiempo en un sitio como este.
Pero de nuevo he comprobado el instinto de supervivencia del que los seres humanos fuimos dotados en la evolución y del que ni ratas, ni ratones o cucarachas nos ganan. A los tres días ya me sentía en parte “Buffalonian”. Empecé a correr por el campo de golf enorme que tengo al lado de casa (todo ello ambientado con conejitos, ardillas, gansos canadienses que en su migración pasan unos días con nosotros y nos abonan, literalmente, todo parque de la ciudad, pequeñas colinas, etc), encontré una zona de bares interesante, el lago Erie, el río Niágara, las cataratas, Toronto a dos horas, el lago Ontario, etc. Finalmente, tener un pequeño centro comercial al lado de casa, hace que viva en el meollo de mi pequeño suburbio y además, la única línea de metro de la ciudad, tiene el final a 500 metros de mi habitación, con correspondencia a muchos autobuses.
Y sin lugar a dudas, lo que ha hecho que esté feliz aquí es el haber conocido a personas especiales. Como ya he dicho otras veces, el estar solo hace que personas en tu misma situación se conviertan en cercanas en poco tiempo. La gente del complejo de apartamentos en el que vivo son esas personas de las que os hablo. Además, también conocí a un par de chicos americanos un día tomando una cerveza y son los que me han enseñado las reglas del fútbol americano y los lugares de la ciudad que sin coche no podría ir.
Bueno, capítulo 1 de Buf. Mañana más. Os dejo unas fotos.
Besos a todos.
1. Ayuntamiento de Buffalo. Máximo exponente de Art-Decó de la ciudad y todo Norteamérica. (¿Habéis visto cómo me he leído el cartel de la entrada?)

2. Mi hogar aquí. Es como el primer motel en el que paran "Thelma y Lousie", pero sin la piscina en el centro (y sin el Brat Pitt del segundo hostal). Yo vivo en el piso de arriba y la cocina la compartimos todos. La mayoría son profesores visitantes o investigadores como yo.

3. Más cataratas. Esta vez de noche.

4. La puerta del Sol de Toronto, con Pe anunciando cosméticos.

5. Iglesia "Gay-friendly" en Toronto.

6. Esperando a los novios, pero ya me he comido un trozo del pastel porque no aguantaba más (también Toronto):

7. Y por fin, nuestra cocina y nuestra cervecita. Salud para todos.


Mi primera impresión de Búfalo no fue muy buena. Me pareció una ciudad dormitorio toda ella.
El centro se llama así porque la ciudad empezó a crecer desde allá, pero no es un centro como tal. Esa fue mi primera decepción. Es un lugar vacío, sin vida, tiendas o restaurantes.
Las distancias se hacen enormes, debido a que todo el mundo vive en casas unifamiliares. Y para más sensación de vacío en las calles, la mayoría de sus habitantes se mueven en automóvil a todas partes. Todo es “Drive-Thru”, es decir, servicio desde el asiento del carro: el McDonald’s, el Dunkin Donuts, el cajero automático y lo que ya me terminó de rematar esta sensación, la farmacia. Esa fue mi segunda decepción y sentimiento de no verme identificado o viviendo por un tiempo en un sitio como este.
Pero de nuevo he comprobado el instinto de supervivencia del que los seres humanos fuimos dotados en la evolución y del que ni ratas, ni ratones o cucarachas nos ganan. A los tres días ya me sentía en parte “Buffalonian”. Empecé a correr por el campo de golf enorme que tengo al lado de casa (todo ello ambientado con conejitos, ardillas, gansos canadienses que en su migración pasan unos días con nosotros y nos abonan, literalmente, todo parque de la ciudad, pequeñas colinas, etc), encontré una zona de bares interesante, el lago Erie, el río Niágara, las cataratas, Toronto a dos horas, el lago Ontario, etc. Finalmente, tener un pequeño centro comercial al lado de casa, hace que viva en el meollo de mi pequeño suburbio y además, la única línea de metro de la ciudad, tiene el final a 500 metros de mi habitación, con correspondencia a muchos autobuses.
Y sin lugar a dudas, lo que ha hecho que esté feliz aquí es el haber conocido a personas especiales. Como ya he dicho otras veces, el estar solo hace que personas en tu misma situación se conviertan en cercanas en poco tiempo. La gente del complejo de apartamentos en el que vivo son esas personas de las que os hablo. Además, también conocí a un par de chicos americanos un día tomando una cerveza y son los que me han enseñado las reglas del fútbol americano y los lugares de la ciudad que sin coche no podría ir.
Bueno, capítulo 1 de Buf. Mañana más. Os dejo unas fotos.
Besos a todos.
1. Ayuntamiento de Buffalo. Máximo exponente de Art-Decó de la ciudad y todo Norteamérica. (¿Habéis visto cómo me he leído el cartel de la entrada?)

2. Mi hogar aquí. Es como el primer motel en el que paran "Thelma y Lousie", pero sin la piscina en el centro (y sin el Brat Pitt del segundo hostal). Yo vivo en el piso de arriba y la cocina la compartimos todos. La mayoría son profesores visitantes o investigadores como yo.

3. Más cataratas. Esta vez de noche.

4. La puerta del Sol de Toronto, con Pe anunciando cosméticos.

5. Iglesia "Gay-friendly" en Toronto.

6. Esperando a los novios, pero ya me he comido un trozo del pastel porque no aguantaba más (también Toronto):

7. Y por fin, nuestra cocina y nuestra cervecita. Salud para todos.


Un cartel con mi nombre
En directo, desde mi despacho de Buffalo, y con teclado sin tildes, os escribo para comunicaros la tremenda alegr'ia que tengo ahora mismo. El encargado del laboratorio ha impreso un papel con mi nombre y lo ha plastificado y lo ha colgado de mi cub'iculo!
Estoy integrado en el departamento! :-)
Mi salud va mejor. A'un estoy en recuperaci'on despu'es de la pequenya ciruj'ia, peor ya bastante mejor. Abrazos a todos.
Estoy integrado en el departamento! :-)
Mi salud va mejor. A'un estoy en recuperaci'on despu'es de la pequenya ciruj'ia, peor ya bastante mejor. Abrazos a todos.





