Mi diva
Ser diva debe de ser agotador. Desde el momento de levantarse, hay que estar perfecta: limpieza de cutis, maquillaje (rímel, muy importante), ropa a la última moda perfectamente combinada con zapatos y complementos y por supuesto, "o de tualet".
Sus estaciones del año favoritas: las rebajas de julio y enero.
Su iglesia: MANGO
Su deporte: claro está, quemar ciudades yendo de tiendas
¡Solo de pensarlo me agoto!
Todo esto, no es más que una exageración con la que yo siempre bromeo con mi diva de la cuál os quiero hablar un poquito.

Esta diva nació en el corazón de Aluche, y se crió entre autobuses de la EMT y el DIA y el HiperUsera del barrio. Siempre me decía: "yooo, ¡¡la fruta en el HiperUsera!! ".
Si algo la caracteriza, es su constancia y determinación por llevar a cabo sus objetivos, cumpliendo pormenorizadamente cada paso que sea necesiario para ello. Así se construyó así misma.
Esta diva se lee los libros de instrucciones, pero no el "manual rápido" que el resto de los humanos tomamos por válido, no no no, el libro libro, y si puede ser, en español, inglés y alemán; por si varía en algo ...
Ella siempre soñaba, y en esto me contagiaba. Así que es más apropiado decir, soñábamos, diva y pupilo de diva, con vivir en un barrio "fashion", en el extranjero, con un novio guapo, un buen trabajo y rodeados de, llamémoslo, glamur.
Y he aquí que, pupilo de diva, o sea yo, se siente muy orgulloso, porque creo que su sueño se está convirtiendo en realidad, y ella ha conseguido gran parte de las cosas con las que soñaba cuando saltaba a su comba (aquí aún no usaba tacones) de niña.
Su sentido del humor, es casi tan absurdo como el mío, por eso siempre nos hemos montado miles de historietas para echarnos una buena carcajada. Y a pesar de todo lo descrito, es sencilla y amoldable a todas las situaciones.
Su corazón: de oro.
Su debilidad: sus amigos.
Su pasión: se llama Robert.
Su defecto: no le gustan los dibujos animados (ni siquiera Arthur o Pipper-Ann)
Su virtud: ser ella misma.
Un besote.

Sus estaciones del año favoritas: las rebajas de julio y enero.
Su iglesia: MANGO
Su deporte: claro está, quemar ciudades yendo de tiendas
¡Solo de pensarlo me agoto!
Todo esto, no es más que una exageración con la que yo siempre bromeo con mi diva de la cuál os quiero hablar un poquito.

Esta diva nació en el corazón de Aluche, y se crió entre autobuses de la EMT y el DIA y el HiperUsera del barrio. Siempre me decía: "yooo, ¡¡la fruta en el HiperUsera!! ".
Si algo la caracteriza, es su constancia y determinación por llevar a cabo sus objetivos, cumpliendo pormenorizadamente cada paso que sea necesiario para ello. Así se construyó así misma.
Esta diva se lee los libros de instrucciones, pero no el "manual rápido" que el resto de los humanos tomamos por válido, no no no, el libro libro, y si puede ser, en español, inglés y alemán; por si varía en algo ...
Ella siempre soñaba, y en esto me contagiaba. Así que es más apropiado decir, soñábamos, diva y pupilo de diva, con vivir en un barrio "fashion", en el extranjero, con un novio guapo, un buen trabajo y rodeados de, llamémoslo, glamur.
Y he aquí que, pupilo de diva, o sea yo, se siente muy orgulloso, porque creo que su sueño se está convirtiendo en realidad, y ella ha conseguido gran parte de las cosas con las que soñaba cuando saltaba a su comba (aquí aún no usaba tacones) de niña.
Su sentido del humor, es casi tan absurdo como el mío, por eso siempre nos hemos montado miles de historietas para echarnos una buena carcajada. Y a pesar de todo lo descrito, es sencilla y amoldable a todas las situaciones.
Su corazón: de oro.
Su debilidad: sus amigos.
Su pasión: se llama Robert.
Su defecto: no le gustan los dibujos animados (ni siquiera Arthur o Pipper-Ann)
Su virtud: ser ella misma.
Un besote.

Ojos así
… viaje de Bahrein hasta Beirut
fui desde el Norte hasta el polo sur
y no encontre ojos asi
como los que tienes tu …
(Shakira)
Supongo que las tragedias son en sí mismo y tristemente tragedias, pero se convierten en personales, no sólo por la magnitud de las mismas, sino por el grado con el llegan a afectarte.
Es mi caso cuando oí por primera vez que se estaba bombardeando Líbano. Y cuando ya oí que concretamente la ira se cebaba en el sur del país, todos mis sentidos se pusieron alerta. Estaba en Italia, pero tuve que llamar por teléfono a Laura para comprobar si su familia se encontraba bien. Llevamos unos días con el corazón en vilo, escuchando y leyendo cada noticia, esperando una llamada de teléfono que nos confirme que su familia está bien. Sabemos que han tenido que marcharse de su casa, que tienen miedo, mucho miedo, que no han parado de oír el ruido de bombas que yo sólo imagino por alguna película de nuestra guerra civil y que lo están pasando mal. ¡Qué injusto! Personas como tú y como yo, que a lo que aspiran es a ser felices cada día, a simplemente vivir, que se tengan que ver en esta situación.
Laura para mí, como ella dice de vez en cuando es “como mi hermana pequeña”. Cuando pronuncia estás palabras se me hincha el corazón de orgullo. Pero es así. Me he criado con ella, la recuerdo desde que tengo memoria. Mis primeros juegos eran con una pelota de plástico en la puerta de mi casa del pueblo, ella más arriba y yo abajo de la calle, y la pelota yendo y viniendo de uno a otro. Y desde ahí, desde que teníamos menos de un año, hasta hoy. Discutimos mucho (aunque ahora que lo pienso, cada vez menos), pero siempre éste fue un toque de nuestra relación. De hecho, recuerdo que alguien me dijo una vez: “Laura y tú sois amigos de verdad, porque después de veros discutir como lo hacéis, es increíble que sigáis manteniendo ese lazo de unión”. Y es cierto, ahí está mi Lauri, persona cuyo grado de fuerza en las emociones es capaz de arrasar el concepto de “intensidad” hasta convertirlo en algo minucioso. Ella no se conforma con vivir simplemente las cosas. Cada actividad o pensamiento se convierte en un huracán que arrastra todo a su paso.
Y por eso, esta tragedia me llega tan adentro y me tiene preocupado. Y por eso me sentí raro cuando antes de ayer, metido en mi mundo, camino de la piscina, hablaba con ella por teléfono. Me describía cómo se estaban viviendo las cosas al sur de Beirut, con la energía y carácter que ella imprime a sus palabras. Y a la vez, mientras yo caminaba con mi móvil en el oído, veía a las parejas besarse tranquilamente, a las ancianas del barrio hablar, pasear al perro, y a los niños chutar el balón. ¿No podría ser así también en el Líbano y en Israel, en todo el mundo, seamos lo que seamos, judíos, cristianos o budistas? Ante todo, todos somos seres humanos.
A esos ojos llenos de vida. Un abrazo.

fui desde el Norte hasta el polo sur
y no encontre ojos asi
como los que tienes tu …
(Shakira)
Supongo que las tragedias son en sí mismo y tristemente tragedias, pero se convierten en personales, no sólo por la magnitud de las mismas, sino por el grado con el llegan a afectarte.
Es mi caso cuando oí por primera vez que se estaba bombardeando Líbano. Y cuando ya oí que concretamente la ira se cebaba en el sur del país, todos mis sentidos se pusieron alerta. Estaba en Italia, pero tuve que llamar por teléfono a Laura para comprobar si su familia se encontraba bien. Llevamos unos días con el corazón en vilo, escuchando y leyendo cada noticia, esperando una llamada de teléfono que nos confirme que su familia está bien. Sabemos que han tenido que marcharse de su casa, que tienen miedo, mucho miedo, que no han parado de oír el ruido de bombas que yo sólo imagino por alguna película de nuestra guerra civil y que lo están pasando mal. ¡Qué injusto! Personas como tú y como yo, que a lo que aspiran es a ser felices cada día, a simplemente vivir, que se tengan que ver en esta situación.
Laura para mí, como ella dice de vez en cuando es “como mi hermana pequeña”. Cuando pronuncia estás palabras se me hincha el corazón de orgullo. Pero es así. Me he criado con ella, la recuerdo desde que tengo memoria. Mis primeros juegos eran con una pelota de plástico en la puerta de mi casa del pueblo, ella más arriba y yo abajo de la calle, y la pelota yendo y viniendo de uno a otro. Y desde ahí, desde que teníamos menos de un año, hasta hoy. Discutimos mucho (aunque ahora que lo pienso, cada vez menos), pero siempre éste fue un toque de nuestra relación. De hecho, recuerdo que alguien me dijo una vez: “Laura y tú sois amigos de verdad, porque después de veros discutir como lo hacéis, es increíble que sigáis manteniendo ese lazo de unión”. Y es cierto, ahí está mi Lauri, persona cuyo grado de fuerza en las emociones es capaz de arrasar el concepto de “intensidad” hasta convertirlo en algo minucioso. Ella no se conforma con vivir simplemente las cosas. Cada actividad o pensamiento se convierte en un huracán que arrastra todo a su paso.
Y por eso, esta tragedia me llega tan adentro y me tiene preocupado. Y por eso me sentí raro cuando antes de ayer, metido en mi mundo, camino de la piscina, hablaba con ella por teléfono. Me describía cómo se estaban viviendo las cosas al sur de Beirut, con la energía y carácter que ella imprime a sus palabras. Y a la vez, mientras yo caminaba con mi móvil en el oído, veía a las parejas besarse tranquilamente, a las ancianas del barrio hablar, pasear al perro, y a los niños chutar el balón. ¿No podría ser así también en el Líbano y en Israel, en todo el mundo, seamos lo que seamos, judíos, cristianos o budistas? Ante todo, todos somos seres humanos.
A esos ojos llenos de vida. Un abrazo.

Besugos
No sé cómo son los besugos, pero me consta que tienen conversaciones aburridas y sin sentido. Aunque según la RAE, un diálogo de besugos es aquél en el que cada uno expresa su opinión, a mí, me gusta llamar diálogo de besugos a todas las conversaciones sin sentido.
Estaba ayer platicando con mi tíos y mi prima y les contaba que la semana que viene estaría en Italia. En esto, que mi tío, con mirada pícara, se acerca a mí y riendo me dice al oído: "ten cuidado con los italianos".
Yo soy un poco torpe, primero para enteder las bromas, y segundo para recordar cada uno de los tópicos asociados a cada nacionalidad. Así que me quedé con cara de póker, asociando ideas rápidamente en mi cerebro de por qué debía tener cuidado. Ya desistí, y le pregunté el porqué. "¡¡¡¡Porque todos son maricones!!!!!", me respondió, como el niño de 5 años que dice una palabrota y corriendo se tapa la boca con las manos y se ríe.
Aquí, mi cara, ya no sé si era de besugo, de póker, de Mona Lisa o de maricón pensando qué coño me estás diciendo a mí.
Ay, son las cosas, que las pienso después y me rio, pero para qué mentirme, también me dejan un sabor agridulce. Supongo que son los típicos comentarios por los que decides no contar que tú también eres "italiano", muy "italiaano" y te quedas supercortado, y más con tu tío.
Viva Italia.





