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Escrito te lo dejo
Disquisiciones variopintas sobre
la personalidad múltiple de un haragán
Acerca de
Soy yonki de la escritura y no entiendo nada. Y ya no quiero entenderlo. Vivo a gusto en la absoluta incomprensión. Escribo sobre ella, para pasar el mono y para entender menos.
Sindicación
 
De la ficción y la realidad
El otro día, después de tanto tiempo, me puse a escribir un relato de ficción. No me encontraba cómodo, pero tampoco me sentía intruso.

Antes sólo escribía ficción, y ahora me cuesta evadirme de la realidad a la hora de escribir. Antes contaba la vida de unos octogenarios que quieren suicidarse de mutuo acuerdo tirándose desde la Torre Picasso después de haber probado los tripis. También narré las peripecias de un vouyeur al que su madre le pilla con las manos en la masa. Incluso me atreví a escribir un melodrama sobre la Guerra Civil.

Y ahora lo que me empuja al papel en blanco es mi experiencia. Y no sé si me gusta o me disgusta. Sé que no es síntoma de pobreza imaginativa. Sólo es consecuencia de mi vaguería y del hecho de que las mejores ideas se me ocurren cuando estoy en la cama apunto de dormirme, cuando no tengo ganas para levantarme a por un boli y un papel para apuntar las escenas que me vienen a la cabeza. Al despertar, sólo pienso en lo poco que me apetece ir a trabajar. Las ficciones desaparecen misteriosamente en mi cabeza para no volver jamás, o para volver a la noche siguiente, pues nunca sé a ciencia cierta si lo que se me ocurre involuntariamente cuando tengo un píe en la vigilia y otro en el sopor es original o si es sólo repetición de ideas anteriores.

Dice Alessandro Baricco, el maestro Baricco, que sólo el que ha estado solo puede ser escritor. Estoy de acuerdo, pero a mí me pasa algo curioso: cuando no estoy solo, la ficción impera. Cuando estoy sin nadie, lo que vivo es lo que escribo. Bueno, eso no es del todo cierto. Entre ambas situaciones está la de no escribir nada, que también la exploto en demasía (¿eh, Leonor?). La soledad como amiga de la imaginación. ¿Qué te parece? Ahora que estar solo se me hace tan cuesta arriba, encerrado en esta puta urbe, retomo el hilo para escribir relatos donde yo sólo soy autor, ni narrador, ni protagonista, ni ostias. El relato que empecé se ha quedado en dos párrafos, esperando con el cursor parpadeante a que continúe creando un mundo. Estoy solo, debería resultarme fácil seguir.

Pero resulta que aquí estoy, otra vez, contando lo que se me pasa por la cabeza y por las tripas, vomitando pensamientos inconexos y sintiéndome mejor porque, al fin y al cabo, estoy escribiendo, qué más da si ficción o realidad. Todo llegará. ¿O no? El que es bueno en algo, lo sabe, reconoce su talento. Otra cosa es que tenga la más mínima idea de cómo explotarlo. Constancia, aprendizaje, perfeccionamiento, técnica, que la inspiración te llega trabajando… sí, si la teoría me la sé…

 
Comentario:
Tienes toda la racion de calamares... Digo ¡Razon!
En verano parece todo más lento, vacío... y Madrid por la mañana sigue siendo inconexa y agobiante como los sentimientos que yo también tengo aquí dentro.
Me he sentido muy identificada nuevamente...
Gracias por escribir!
Un Besito Cuidate!!
 
Comentario:
A mí también me pasa. Llevo años, y no es exagerar, con dos o tres novelas en la cabeza. A veces (normalmente cuando estoy a punto de dormirme)creo que por fin he dado en el clavo, que a la mañana siguiente por fin la empezaré, que todo saldrá solo, sin pensarlo casi, como ocurría hace tiempo... Y cuando me siento ante la pantalla del ordenador simplemente no sé escribir, me salen siempre las mismas palabras, las frases no describen lo que yo quiero decir, me cuesta perfilar los personajes... y ante la indecisión de cómo encaminarlo simplemente digo: anda, voy a tomarme unas cañas, voy a dar una vuelta, me voy de compras, voy a actualizar el blog... y la novela, o el cuento o lo que sea, se pierde en la nada, hasta que llegue otra vez la necesidad de comunicar algo y no sepas cómo.

Así que, amigo periolisto, si alguna vez descubres cómo hacer frente a eso, por favor ¡dame la receta1
 
Comentario:
"El que es bueno en algo, lo sabe, reconoce su talento"... Siempre estaremos quienes amamos la música y tenemos que aprender de oído, lo que siempre resulta más burdo e imperfecto... Siempre estareis los que, además de amar la música, teneis talento, técnica, conocimientos... Pero recuerda, querido Julio, no todo el que toca un instrumento es músico, porque la música, además de sonido, debe remover las entrañas, y tú las remueves, a veces no veas como. ¡Animo!... Lo que empuja al papel en blanco es la necesidad de salir y revelarse en cada trazo, sea en tono de humor, sea ironizando, sea desgarrándome,sea con lo cotidiano, sea desde mi experiencia o desde la ajena, sea por la boca de niños o de ancianos... Y es cierto, las mejores ideas surgen en el último parpadeo entre la vigilia el sopor (pensé que me estaba volviendo una obsesiva compulsiva, veo que hay algunos como yo).
Estoy deseando de que se te termine este verano, de verdad que sí...
Un beso y sigue en tus trece.
El día que edites o escribas, aunque no edites, tu primera novela quiero un ejemplar dedicado a Leonor.¿OK?
No