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Mi nombre es Juan Diego Nusa Peñalver y soy periodista. Me gustaría compartir contigo información sobre la actividad internacional de Cuba, que es mi país de origen, cuya imagen se distorsiona en el mundo por los enemigos de la Revolución cubana. Este espacio también será un puente sincero de amistad y solidaridad en favor de las mejores causas del Tercer Mundo. My name is Juan Diego Nusa Peñalver and I am a journalist. I would like to share with you information about the international activity of Cuba, which is my country of origin, whose imagen is distorted in the world by the enemies of the Cuban Revolution. This space also will be a sincere bridge of friendship and solidarity in favor of the best reasons of the Third world.
Sindicación
 
Denuncian Golpe de Estado en Honduras
Manuel Zelaya, presidente constitucional de Honduras

Por Juan Diego Nusa Peñalver

La madrugada del domingo tropas fascista hondureñas tomaron por asalto la casa presidencial, detuvieron ilegalamente a José Manuel Zelaya y lo expulsaron a Costa Rica, el mismo día en que se convocaba a una consulta popular en procura de apoyo para una reforma constitucional y la instauración de una asamblea nacional constituyente.
El derrocamiento fue ordenado por la Corte Suprema y horas después el Congreso lo convalidó al designar como reemplazo a su titular, Roberto Micheletti, quien ordenó el toque de queda por 48 horas.
El Congreso acusó a Zelaya de "reiteradas violaciones a la Constitución" y designó a Micheletti, "por el tiempo que falte para terminar el periodo constitucional y que culmina el 27 de enero del año 2010".
Pero la legitimidad de Micheletti fue de inmediato puesta en duda desde Washington. "Reconocemos a Zelaya como el debidamente presidente electo y constitucional de Honduras. No vemos a otro", dijo un funcionario del gobierno de Barack Obama.
Poco antes la secretaría de Estado, Hillary Clinton, había condenado el golpe ya que "viola los preceptos democráticos" hemisféricos.
También condenaron el golpe de Estado fascista en Honduras todos los gobiernos de América Latina y el Caribe, la Unión Europea, la Unión Sudamericana de Naciones, el Grupo de Río y hasta la mismísima y desacredita Organización de Estados Americanos, que una vez más demuestra dramáticamente su inoperatividad y la inviabilidad de su cacareada Carta Democrática de ese organismo interamericano
Entretanto en Nueva York las Naciones Unidas convocaron a una reunión de la Asamblea General para tratar la crisis, mientras su secretario general, Ban Ki-Moon exigió "la restitución de los representantes democráticamente electos".
Desde San José, hacia donde fue expulsado, Zelaya dijo que se consideraba todavía el presidente y desmintió una supuesta carta de renuncia suya que había sido leída en Tegucigalpa frente al Congreso.
"Yo nunca he renunciado ni nunca voy a usar ese mecanismo cuando he sido presidente electo por el pueblo", dijo.
"Este es un crimen más contra la democracia, a mi casi me asesinan en la mañana, entraron a balazos, rompieron las puertas a balazos, entraron militares encapuchados a mi casa, me sacaron amenazado de muerte, apuntado con todos los fusiles", agregó Zelaya.
Luego "me subieron a un vehículo, me llevaron a la Fuerza Aérea y me subieron a un avión y me trajeron a Costa Rica", añadió.
Ocho de sus ministros, entre ellos la canciller Patricia Rodas, fueron detenidos por los militares, confirmó un funcionario del derrocado gobierno.
Los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se aprestaban a una reunión de emergencia en las próximas horas en Managua, Nicaragua, a donde ya se encuentra los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Rafael Correa, de Ecuador, entre otros.
En los últimos días, Zelaya había chocado con el Tribunal Supremo de Justicia, el Electoral, el Congreso, las Fuerzas Armadas y medios de comunicación, que estaban en contra de su proyecto de consulta popular para pregunatarle si estaba de acuerdo con convocar a una asamblea nacional constituyente que eventualmente reforme la neoliberal Constitución hondureña.
Las primeras horas de la mañana estuvieron marcadas por los sobrevuelos permanentes de aviones y helicópteros militares, mientras buena parte de la ciudad sufría cortes eléctricos y de comunicaciones.
Los canales de televisión y radios fueron totalmente silenciado durante horas, poco después de trascender la deposición del presidente.
Ello no impidió que centenares de seguidores del presidente se congregaran frente a la Casa Presidencial, acordonada por un fuerte dispositivo militar, para exigir el regreso de Zelaya, mientras portaban pancartas donde se leía "militares golpistas".
"Un oficial nos amenazó con lanzarnos bombas", dijo el activista del bloque popular Isidro Portillo.
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