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Mi nombre es Juan Diego Nusa Peñalver y soy periodista. Me gustaría compartir contigo información sobre la actividad internacional de Cuba, que es mi país de origen, cuya imagen se distorsiona en el mundo por los enemigos de la Revolución cubana. Este espacio también será un puente sincero de amistad y solidaridad en favor de las mejores causas del Tercer Mundo. My name is Juan Diego Nusa Peñalver and I am a journalist. I would like to share with you information about the international activity of Cuba, which is my country of origin, whose imagen is distorted in the world by the enemies of the Cuban Revolution. This space also will be a sincere bridge of friendship and solidarity in favor of the best reasons of the Third world.
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Complot Washington-Miami (I)
VERDUGOS AMPARADOS POR LA CIA

Embajadas y diplomáticos cubanos, blancos favoritos del terrorismo

Por: JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER

La historia de la humanidad no registra un caso similar. Durante casi medio siglo, Cuba ha sido objetivo directo de la agresividad norteamericana y de un genocida terrorismo para subvertir y derrocar el orden legal de su Estado soberano.


"Las acciones terroristas contra nuestro servicio exterior empiezan desde el mismo momento en que triunfa la Revolución", subraya el vicecanciller Abelardo Moreno Fernández

En esos largos años la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, bajo estrictas órdenes de la Casa Blanca, ejecutó y organizó cientos de actos criminales contra las sedes diplomáticas cubanas y sus funcionarios como blanco preferencial. Lo atestiguan el propio Congreso de EE.UU. en investigaciones al respecto y lo prueban también decenas de documentos estadounidenses desclasificados.

Las evidencias indican con claridad que el aliento y el respaldo de la Oficina Oval siempre se ha manifestado para alentar y financiar el terrorismo contra la pequeña isla del mar Caribe.

Algunos de sus hijos se han visto en la necesidad de ir a Norteamérica para impedir actos de esa naturaleza contra la ínsula, y en ocasiones proteger también a ciudadanos estadounidenses. Ese es el caso de los luchadores antiterroristas Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero, injusta e ilegalmente encarcelados en Estados Unidos desde el 12 de septiembre de 1998.

Tres mil 478 cubanos han muerto y mil 099 resultaron heridos graves, sin contar los cuantiosos daños materiales. Ese es el saldo de la política anticubana de las sucesivas administraciones norteamericanas desde 1959 hasta el presente.

Especialmente, los gobiernos republicanos de Ronald Reagan (1981-1989) y de George Bush (1989-1993), padre del actual ocupante de la mansión ejecutiva de Pennsylvania Avenue, fomentaron y patrocinaron sin el menor sonrojo a la extrema derecha cubanoamericana afincada en ese país, hasta convertirla en un poderoso lobby en la capital del imperio.

"Las acciones terroristas contra nuestro servicio exterior empiezan desde el mismo momento en que triunfa la Revolución", subraya Abelardo Moreno Fernández, viceministro para Asuntos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.



El 22 de abril de 1976 perecieron Adriana Corcho (con su familia en la foto) y Efrén Monteagudo, funcionarios de la embajada en Portugal, como consecuencia del estallido de una bomba


"Ya en 1959, en algunos países como los Estados Unidos y República Dominicana, existían elementos vinculados a la dictadura batistiana (torturadores y otros represores, prófugos de la justicia revolucionaria), que comenzaron a crear situaciones contra nuestras embajadas en el exterior.

"Por ejemplo, fue agredido el entonces encargado de negocios de Cuba en República Dominicana, lo que provocó incluso un intento de penetración violenta en la embajada nuestra en Santo Domingo.

"Esta actividad, por supuesto que tuvo picos, relacionada con los períodos de una mayor intensidad del terrorismo contra Cuba, al calor de la subversiva Operación Mangosta primero y de las acciones de los grupos terroristas vinculados con la CIA y otros servicios especiales norteamericanos, ya en la década de los años 70 y hasta los años 80 del pasado siglo.

"Nuestros diplomáticos resultaban más vulnerables a cualquier tipo de hecho terrorista por estar fuera de las fronteras nacionales. Además, se sabe que son compañeros plenamente comprometidos con los postulados de nuestro proceso revolucionario", destaca.

Abanico de grupos terroristas

Como parte de su política, Washington se dio a la tarea en todos estos años de crear un enjambre de grupúsculos contrarrevolucionarios terroristas, responsables de incontables acciones violentas contra la nación antillana, con el propósito, siempre fracasado, de desestabilizar, debilitar y destruir a cualquier precio a su Revolución.


La imagen muestra la magnitud de la explosión que destruyó completamente la representación cubana en Lisboa, Portugal

Entre todas, la más fuerte y privilegiada por la Casa Blanca es la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), creada el 6 de julio de 1981 por el finado hampón Jorge Más Canosa, principal promotor de los atentados contra el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

La FNCA aparece como una entidad supuestamente no lucrativa, dedicada a promover influencias dentro de Estados Unidos para lograr cambios políticos en Cuba. Sus fundadores tenían orígenes comunes, habían pertenecido a las estructuras militares y políticas del dictador Fulgencio Batista, fueron mercenarios de la Brigada 2506, derrotada en Playa Girón (bahía de Cochinos), e integrantes de grupos terroristas anticubanos, y que prestaban servicios a la CIA en sus planes contra Cuba. Esa mafia constituyó una estructura con un presupuesto millonario para ejecutar acciones, que tenían dos fines concretos: la eliminación física del máximo dirigente cubano y afectar la economía de la Isla, en particular su floreciente industria turística.

Siguiendo esta línea, en 1992 creó en su seno una rama clandestina de corte terrorista denominada Comisión de Seguridad o Grupo Paramilitar, encargada de preparar y realizar actos de esa índole, tratando de encubrir la participación de Mas Canosa en estas. El grupo ha sido presidido por personajes tenebrosos como Alberto Hernández, Luis Zúñiga, Horacio García, Roberto Martín Pérez y Francisco José Hernández. Justamente, por estos calurosos días de 2006 un escándalo estremece la jungla de Miami, bastión de esta agrupación, a partir de una denuncia por estafa presentada contra sus socios por el ex director de la FNCA José Antonio Llama, en la cual se describe en detalles cómo se creó el referido Grupo Paramilitar, con qué objetivos, cómo se financió, qué armas compraron, para qué las iban a usar y quiénes participaban en su dirección.

Entre las organizaciones terroristas más violentas contra la mayor de las Antillas se encuentran también Abdala, Comandos L, Alpha-66, Cuba Independiente y Democrática, Comandos F-4, Omega-7, Jóvenes de la Estrella, Hermanos al Rescate, Acción Cubana y Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), entre otras de ese corte.

En ese complejo contexto, las fórmulas más empleadas contra Cuba para "ablandarla" y restarle apoyo interno fueron, en lo fundamental, el sabotaje o destrucción de objetivos civiles dentro del país; ataques piratas contra instalaciones costeras, naves mercantes y embarcaciones pesqueras; atentados a edificaciones y personal cubano en el exterior, incluidas sedes diplomáticas, oficinas de aviación, naves aéreas e instalaciones turísticas y la constante instigación a elementos subversivos a través de emisoras de radio y televisión, para realizar actos de esta naturaleza contra los centros de producción y de servicios, indicándoles incluso la forma de hacerlo.

El terrorismo como método oficial


Las oficinas de Cubana de Aviación en Madrid fueron objeto de un atentado dinamitero como parte de la estrategia contrarrevolucionaria de la CIA contra la Isla

El vicetitular del Exterior, Abelardo Moreno, explica que el imperialismo, y en particular el norteamericano, tiene una naturaleza que lo lleva a fomentar actos agresivos, a declarar, por ejemplo, la guerra preventiva en 60 o más oscuros rincones del mundo o a ser el promotor de la Operación Cóndor de eliminación de militantes de izquierda en el Cono Sur americano.

"O sea, que el terrorismo para el imperialismo norteamericano es un método, independientemente de sus resultados, y lo emplea en la misma medida que le sirve como complemento de otras acciones.

"Fíjate que en los meses previos a la invasión mercenaria por Playa Girón, en 1961, resultaron de una intensa actividad terrorista, dirigida por la CIA y ejecutada por las organizaciones mercenarias que existían en Cuba en esa época, algunos de cuyos integrantes principales fueron infiltrados en el país por el aparato encubierto de la superpotencia. Ese incremento del terrorismo en aquella etapa no representó un fin en sí mismo, sino constituyó un apoyo para crear el desconcierto, fomentar la inseguridad y la inestabilidad vinculada con los intentos, que se materializarían poco después de desatar una intervención armada contra nuestro pueblo.

"Ahora, el imperialismo cuenta con muchos medios en su arsenal, todos los cuales ha empleado contra Cuba. El afán de aislar al país es uno de ellos, y ha sido utilizado durante muchos años. Recuerda que durante los años 60 del pasado siglo, y hasta que algunos países latinoamericanos rectificaran y establecieran relaciones con La Habana, Estados Unidos logró que América Latina, con una honrosa excepción, México, rompiera lazos diplomáticos.

"La desestabilización es otro elemento de ese arsenal y dentro del cual figura el terrorismo, que persigue ese fin como objetivo central.

"El bloqueo económico es igualmente un ingrediente, medida impuesta desde el inicio mismo de la Revolución y que dura hasta hoy 47 años después.

"El objetivo del imperio estadounidense con el terrorismo no es alcanzar resultados concretos por sí mismo hoy o mañana, sino que forma parte de su propia naturaleza y de los resortes empleados para tratar de destruir a aquellos Gobiernos, naciones y procesos que no se pliegan a sus designios e intereses."

Blancos predilectos del terrorismo

Ya desde fecha tan temprana como el 5 de junio de 1959 (la Revolución triunfa en enero de ese año), se reportó el asalto de la embajada de la Isla en la República Dominicana, donde fueron brutalmente agredidos los diplomáticos cubanos Juan José Díaz del Real y Mario Rivas Patterson, mientras cinco días después fue ametrallado el automóvil del embajador en Haití, Antonio Rodríguez Echazábal, quien resultó ileso.


En la foto se observa la actitud digna de 11 pescadores cubanos secuestrados por mercenarios al servicio de la CIA en mayo de 1970

El 17 de noviembre de 1962 autoridades norteamericanas detuvieron y golpearon brutalmente al agregado y otros dos funcionarios de la delegación cubana ante la Organización de las Naciones Unidas.

La amplia lista incluye los daños de consideración ocasionados por el estallido de potentes bombas al consulado y embajada de Cuba en México, el 3 de diciembre de 1973 y el 20 de enero de 1974, respectivamente; a la Misión ante las Naciones Unidas, en Nueva York, el 6 de junio de 1976, y al edificio de la Sección de Intereses en Washington por el atentado dinamitero que sufrió el 8 de junio de 1978. Balas y explosivos en manos terroristas han segado valiosas vidas de diplomáticos y funcionarios cubanos destacados en los Estados Unidos y en otros países, en una criminal cruzada que no respeta ningún límite, principio o ley.

Hombres ejemplares como Enrique Valdés Morgado y Juan Mulens Quirós, correos diplomáticos fallecidos el 15 de marzo de 1963 en un supuesto accidente aéreo en Perú, que -como se verificó después- fue una acción enemiga, figuran en la extensa lista del martirologio cubano.

La historia recoge la muerte del custodio Sergio Pérez Castillo el 4 de abril de 1972, por un artefacto explosivo colocado en el consulado en Montreal, Canadá, mientras Adriana Corcho y Efrén Monteagudo, funcionarios de la embajada en Portugal, perecieron el 22 de abril de 1976 como consecuencia de la potente bomba que destruyó completamente esa representación en Lisboa.

Tampoco sus colegas y compatriotas olvidan a Félix García Rodríguez, miembro de la Misión Permanente de Cuba ante la ONU, ultimado a tiros a plena luz del día en Nueva York, el 11 de septiembre de 1980.

El proceder del Gobierno estadounidense y sus organismos de inteligencia, apoyando a sus "ahijados del crimen"" en estas acciones terroristas, lo corroboran las indagaciones del analista Percy Francisco Alvarado Godoy, en su trabajo "Pasajes del terrorismo contra Cuba"", en el cual denuncia que el 9 de agosto de 1976, dentro del fortalecimiento de una campaña de ataques a legaciones diplomáticas y comerciales de la ínsula en el exterior, fueron asesinados Crecencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, representantes de la embajada de Cuba en la Argentina, luego de ser secuestrados por elementos contrarrevolucionarios de origen cubano. Alvarado Godoy, agente Frayle de la Seguridad de la Isla, señala que aún se desconoce el paradero de ambos y acusa de ese canallesco golpe al terrorista Gaspar Eugenio Jiménez Escobedo, el mismo que junto a Guillermo Novo Sampoll, Pedro Crispín Remón Rodríguez y su jefe, el sanguinario Luis Clemente Faustino Posada Carriles, intentaron en noviembre de 2000 un magnicidio con explosivos de alto poder destructivo en contra del Comandante en Jefe Fidel Castro, durante un acto de solidaridad con Cuba en el Paraninfo de la Universidad de Panamá.

El analista aporta nuevos elementos sobre el proceder de la CIA y de las organizaciones contrarrevolucionarias, que atacaron en diversas oportunidades sedes diplomáticas de la isla caribeña en otros países.

Menciona, entre otros, la bomba hecha estallar el 3 de mayo de 1967, en el automóvil del embajador en México, que provocó heridas a cuatro personas; el artefacto explosivo colocado frente al consulado general en Montreal, Canadá, el 29 de mayo de 1969, y la detonación de dos bombas el 4 de mayo de 1974 frente al consulado cubano en Mérida, Yucatán, México.

Revela que otros explosivos fueron despachados a embajadas cubanas, como fue el caso de las situadas en Madrid (17 de mayo de 1972) y Londres (4 de mayo de 1974).

Esta criminal política llegó a extremos inauditos como el disparo realizado con una bazuca contra el edificio de las Naciones Unidas, en Nueva York, el 2 de diciembre de 1964, en el momento en que hacía uso de la palabra el comandante Ernesto Che Guevara, entonces ministro de Industrias.

De esa acción se responsabilizó a Novo Sampoll, residente en EE.UU. e involucrado también en el asesinato, el 21 de septiembre de 1976, del ex canciller chileno Orlando Letelier y su secretaria la norteamericana Ronni Moffit, entre otras fechorías.

Las acciones terroristas contra Cuba cobraron inusitada actividad a principios de los 90. Esos grupúsculos intensificaron desde territorio de los EE.UU. y otras bases de operaciones en Centroamérica, acciones violentas contra el pueblo cubano y sus dirigentes, alentados por el derrumbe del campo socialista y por considerar inminente el colapso de la Revolución.
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