FIESTAS, RUMBAS, UTILIDADES, SOBREPESO, DERROCHE Y COMILONA...DE TODO PARA LOS CARAQUEÑOS EN ESTA NAVIDAD...
Diciembre se anunció con su sutileza mística y sus aires festivos...y el primer aire festivo me tomó por sorpresa en mi cama.
Una clara mañana de los últimos días de noviembre dormía acurrucada y feliz, abrí mis ojitos con pesadez, levanté un poquito la sábana y me congelé. Los mocos se me cristalizaron ahí mismo, y me arropé temblando en un acto reflejo."coño, y este frío de dónde si hasta ayer hacían 27 grados a la sombra" y ahora, ¿¿cómo carajo me bajo de la cama al piso de granito sin medias ni pantuflas a la vista, para bañarme (prrrrr) vestirme, abrir la nevera para sacar las cosas del desayuno (doble prrrrr) y salir a la calle tapada como un esquimal para ir al trabajo?? ¿es que esto sigue siendo Caracas, o cómo fué que llegué a los Andes?
Superado el obstáculo climático, me encontré con el otro signo inequívoco de la Navidad caraqueña...la cola de carros se hace desde las 7 de la mañana. Si bien en Caracas existen las horas pico, Diciembre es considerado EL MES pico, la gente con real en mano se vuelve como loca en las calles.
Finalmente llego a mi trabajo con dos horas de retraso porque a alguien le robaron las utilidades acabaditas de cobrar y se lanzó al Metro...bueno, por lo menos mi jefe y mis compañeros de trabajo llegarán tarde también, con toda seguridad. (todos usamos el metro)
Salgo a la calle y el desastre del boulevard de Sabana Grande se pinta de rojo y verde...Santas de plástico, adornos navideños, ropa, regalos, alquiler de celulares, café y chucherías... esa no es mi lista de compras, es la cantidad de tarantines que tengo que sortear para pasar de la salida del subterráneo a la entrada de la torre donde trabajo...a tan sólo dos metros de distancia. (¿se imaginan que tenga que cruzar la calle??? me suicido)
En el trabajo todo es normal y tranquilo...hasta que llego la hora de salir. Ahí hago cálculos...será más conveniente salir a las 6, calarme dos horas de regreso más lo que se tarde el autobús en la cola, llegar como a las nueve de la noche...¿o salgo a las 8 para llegar un poco antes, como a la 8.55?
En el metro de regreso escucho las gaitas , las mismas de hace 20 años. Recuerdos van y vienen, abstrayéndome de la realidad que me tiene aprisionada como una sardina en el vagón del tren. Una indefinible cantidad de olores me llegan de los cercanos cuerpos calientes y sudorosos...cuando llego simplemente me dejo llevar por la corriente humana que me arrastra fuera del vagón y cuento: a ver, dos piernas, dos brazos, dos orejas, las manos, la cartera, la bolsa del almuerzo, el bolso del gimnasio, todo ok...sólo me hace falta el boleto para poder salir, que se me cayó en alguna parte mientras salía arrastrada por mis queridos conciudadanos.
En el metrobus me pregunto, ¿y qué haré el 24? mis tíos se divorciaron y ya no iremos a su casa, tendremos que ver como hacemos para meter a la familia en el apartamento de 90 M2. Creo que si acondicionamos el tendedero y los baños para meter gente, estaremos cómodos. Así que pienso en decirle sin rodeos a mi mamá. ¨o nos vamos a un restaurante, o alquilamos un salon de fiestas, o invitamos a los imprescindibles y nos dejamos de invitaciones por mera cortesía a la tía de la abuela de la concuñada de tu mejor amiga o lo que es lo mismo, a mi primo tercero que no veo desde que tenia 8 años¨ hay falta de E-S-P-A-C-I-O.
De todos modos, antes de eso hay que pensar en entrar en batalla por las ofertas navideñas a fin de que todos se lleven su regalito. Luego hacer la lista de compras para la cena de navidad, y cuántos digestivos y antiácidos le tocan a cada uno después de la bacanal.
Finalmente llego a mi casa, y me derrumbo ante el televisor con la mirada perdida hasta que llegue la hora de lavarse los dientecitos, hacer pipí y a dormir.
Ahh, qué dificil es ser una chica cosmopolita.
Una clara mañana de los últimos días de noviembre dormía acurrucada y feliz, abrí mis ojitos con pesadez, levanté un poquito la sábana y me congelé. Los mocos se me cristalizaron ahí mismo, y me arropé temblando en un acto reflejo."coño, y este frío de dónde si hasta ayer hacían 27 grados a la sombra" y ahora, ¿¿cómo carajo me bajo de la cama al piso de granito sin medias ni pantuflas a la vista, para bañarme (prrrrr) vestirme, abrir la nevera para sacar las cosas del desayuno (doble prrrrr) y salir a la calle tapada como un esquimal para ir al trabajo?? ¿es que esto sigue siendo Caracas, o cómo fué que llegué a los Andes?
Superado el obstáculo climático, me encontré con el otro signo inequívoco de la Navidad caraqueña...la cola de carros se hace desde las 7 de la mañana. Si bien en Caracas existen las horas pico, Diciembre es considerado EL MES pico, la gente con real en mano se vuelve como loca en las calles.
Finalmente llego a mi trabajo con dos horas de retraso porque a alguien le robaron las utilidades acabaditas de cobrar y se lanzó al Metro...bueno, por lo menos mi jefe y mis compañeros de trabajo llegarán tarde también, con toda seguridad. (todos usamos el metro)
Salgo a la calle y el desastre del boulevard de Sabana Grande se pinta de rojo y verde...Santas de plástico, adornos navideños, ropa, regalos, alquiler de celulares, café y chucherías... esa no es mi lista de compras, es la cantidad de tarantines que tengo que sortear para pasar de la salida del subterráneo a la entrada de la torre donde trabajo...a tan sólo dos metros de distancia. (¿se imaginan que tenga que cruzar la calle??? me suicido)
En el trabajo todo es normal y tranquilo...hasta que llego la hora de salir. Ahí hago cálculos...será más conveniente salir a las 6, calarme dos horas de regreso más lo que se tarde el autobús en la cola, llegar como a las nueve de la noche...¿o salgo a las 8 para llegar un poco antes, como a la 8.55?
En el metro de regreso escucho las gaitas , las mismas de hace 20 años. Recuerdos van y vienen, abstrayéndome de la realidad que me tiene aprisionada como una sardina en el vagón del tren. Una indefinible cantidad de olores me llegan de los cercanos cuerpos calientes y sudorosos...cuando llego simplemente me dejo llevar por la corriente humana que me arrastra fuera del vagón y cuento: a ver, dos piernas, dos brazos, dos orejas, las manos, la cartera, la bolsa del almuerzo, el bolso del gimnasio, todo ok...sólo me hace falta el boleto para poder salir, que se me cayó en alguna parte mientras salía arrastrada por mis queridos conciudadanos.
En el metrobus me pregunto, ¿y qué haré el 24? mis tíos se divorciaron y ya no iremos a su casa, tendremos que ver como hacemos para meter a la familia en el apartamento de 90 M2. Creo que si acondicionamos el tendedero y los baños para meter gente, estaremos cómodos. Así que pienso en decirle sin rodeos a mi mamá. ¨o nos vamos a un restaurante, o alquilamos un salon de fiestas, o invitamos a los imprescindibles y nos dejamos de invitaciones por mera cortesía a la tía de la abuela de la concuñada de tu mejor amiga o lo que es lo mismo, a mi primo tercero que no veo desde que tenia 8 años¨ hay falta de E-S-P-A-C-I-O.
De todos modos, antes de eso hay que pensar en entrar en batalla por las ofertas navideñas a fin de que todos se lleven su regalito. Luego hacer la lista de compras para la cena de navidad, y cuántos digestivos y antiácidos le tocan a cada uno después de la bacanal.
Finalmente llego a mi casa, y me derrumbo ante el televisor con la mirada perdida hasta que llegue la hora de lavarse los dientecitos, hacer pipí y a dormir.
Ahh, qué dificil es ser una chica cosmopolita.
Comentario:
Que bueno encontrarme con otro "conciudadano".
Quizas.. tal vez.. puede ser que nos hallamos tropezado en el metro.
Saludos.
PD: Me gustó mucho tu post, y mucho mas lo de chicas cosmopolitas.
PD: Trataré de ponerme al día con tu blog. (yo soy nueva aqui)
Quizas.. tal vez.. puede ser que nos hallamos tropezado en el metro.
Saludos.
PD: Me gustó mucho tu post, y mucho mas lo de chicas cosmopolitas.
PD: Trataré de ponerme al día con tu blog. (yo soy nueva aqui)
Comentario:
ya veo q en todos sitios las navidades significa gente y caos, jaja.. besos





