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ENTRE EL SUEÑO Y LA VIGILIA
Registro heterogéneo de la vida despierta y dormida de una caraqueña.
Acerca de
Josie vive en Caracas desde hace veintitantos años, viajando de Este a Oeste y de punta a punta de su ciudad natal, algo que no tendría nada de especial de no ser porque la ciudad tiene varias dimensiones y es vertiginosa en más de un sentido. Es bella y terrible a la vez, donde conviven el paraíso y el caos. Es éste el motivo por el cual titulo mi blog ¨entre el sueño y la vigilia¨ porque no importa si estás despierto, drogado o dormido. El realismo mágico tiene otra dimensión en la capital de Venezuela. Vivir en Caracas o sobrevivir a la ciudad es cuestión de actitud. Hernán: Mi novio, una cuchura de hombre. Mamá: una cuchura pesada pero que haría cualquier cosa por mi. Wendy: Mi cuñada, comadre de curdas, compartimos un pasado lleno de alcohol, affairs y unas cuantas resacas oficineras. Sofi: es mi hermana. A quien dios no le da hijos, le da sobrinos, y a quien no le da hermanos le da amigos.
Sindicación
 
Hombres necios que sin razón habláis...
Algo nuevo que se está asentando en Venezuela es el fundamentalismo. Que si el maquillaje, que si el hilo dental, que si el papel toilette. Que si el tinte, que si el carro nuevo, que si todo eso es un virus. Tal vez la belleza de la mujer venezolana se ha casado con el espíritu de la competencia al punto de que muchas mujeres ignoren olímpicamente las proporciones de su cuerpo y se monte sendas siliconas...pero, ¿no es su real derecho de hacer con su cuerpo lo que le dé la gana? si se siente ¨alineada¨ ¿no es su opción pensar o actuar diferente a lo que indica el común denominador? y si no lo hace...¿a quién le importa? ¿acaso volvemos a los temibles tiempos de la inquisición como para que alguien defina y hable de ¨moralidad¨ como si un vómito compulsivo e incontenible fuese?

Me imagino que el nuevo ideal femenino de la mujer venezolana, es una mujer chancletuda, vestida harapienta de cualquier manera, con los cabellos mugrientos en el más completo desorden, lavando sus miserias con jabón azul, cuando puede. Esa mujer que no por gusto sino por falta de opciones, vive añorando su femeneidad, tanto que en Cuba las mujeres utilizan las tizas del colegio para dar algún color a sus párpados. ¡Son estas mujeres, de las que cierto tiranuelo dice con desparpajo que están ¨liberadas¨ del consumismo!

Cuando se llena la boca de ¨moral¨ debería hablar de ¨traumas¨ el trauma de ver una mujer atractiva y bella rechazándolo fríamente por mono, feo, mal hablado, retorcido y cobarde. Es la verdadera mujer venezolana, la que no abandona el glamour ni en las marchas, la que le ha dado el puntapié por el trasero. Cuando acusan a una mujer de prostituta, primero deberían leer a Sor Juana Inés de La Cruz: ...Hombres necios que sin razón habláis, sin ver que sois ocasión de lo mismo que acusáis....
No