Genesis
La primera vez que los escuché, me enamoré. Me perdía en sus notas oníricas en la ventana, mirando las cumbres del Ávila. No existía la dosis exagerada y empalagosa del algodón de azúcar que es el pop actual. Era un estado más bien un tanto fantasioso e idealista, el estado de gracia del rock progresivo. Claro, es difícil ser una fan de un grupo al que sólo le faltaban dos discos para pasar a la historia. Así que sólo me quedaba conocer el camino de regreso a los orígenes de Génesis, escuchar por qué todo el mundo prefería a Peter Gabriel en lugar de Phil Collins, qué pasaba con un grupo cuyo primer disco apareció mucho antes de yo nacer. He de confesar que la experiencia ha sido muy curiosa, pero había esa refrescante sensasión de reconocer a un virtuoso de algún instrumento cuando lo oyes en una canción, el solo de guitarra, el especialista en la batería, y hasta el hippismo de una pandereta, conduciendo sus versiones perfectamente antes de la era del mezclador, el sampler y la música digital.
Génesis regresa y yo regreso a Génesis. Me acabo de bajar la discografía completa (29 discos si no me equivoco) y, escuchar melodías tan desfasadas de la actual realidad musical, dominada en su mayoría por la chequera y los gerentes de mercadeo en lugar de los músicos, es casi como acostumbrarme a escuchar en verdad otra vez, en contraparte de estar pasando a toda velocidad entre obstinada y aturdida, por todo el dial reggaetonero que hoy se hace llamar radio. Es como mirar por primera vez una fresca ensalada cuando todo lo que han ofrecido en la calle es hamburguesas con grasientas papas fritas.
Volver a Génesis ha sido duro. Muchos detractores de mis gustos casi me habían convencido de que era como de otro planeta escucharlos hasta que me di cuenta de que hay gente puede ser simplemente intolerante a lo desconocido. (y un poco estrecha de mente, by the way)
Pero yo feliz, en la oscuridad de la noche, me reconcilio conmigo misma escuchando a veces a Peter, a veces a Phil, soñando otra vez con las cumbres del Avila.
Génesis regresa y yo regreso a Génesis. Me acabo de bajar la discografía completa (29 discos si no me equivoco) y, escuchar melodías tan desfasadas de la actual realidad musical, dominada en su mayoría por la chequera y los gerentes de mercadeo en lugar de los músicos, es casi como acostumbrarme a escuchar en verdad otra vez, en contraparte de estar pasando a toda velocidad entre obstinada y aturdida, por todo el dial reggaetonero que hoy se hace llamar radio. Es como mirar por primera vez una fresca ensalada cuando todo lo que han ofrecido en la calle es hamburguesas con grasientas papas fritas.
Volver a Génesis ha sido duro. Muchos detractores de mis gustos casi me habían convencido de que era como de otro planeta escucharlos hasta que me di cuenta de que hay gente puede ser simplemente intolerante a lo desconocido. (y un poco estrecha de mente, by the way)
Pero yo feliz, en la oscuridad de la noche, me reconcilio conmigo misma escuchando a veces a Peter, a veces a Phil, soñando otra vez con las cumbres del Avila.
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