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ENTRE EL SUEÑO Y LA VIGILIA
Registro heterogéneo de la vida despierta y dormida de una caraqueña.
Acerca de
Josie vive en Caracas desde hace veintitantos años, viajando de Este a Oeste y de punta a punta de su ciudad natal, algo que no tendría nada de especial de no ser porque la ciudad tiene varias dimensiones y es vertiginosa en más de un sentido. Es bella y terrible a la vez, donde conviven el paraíso y el caos. Es éste el motivo por el cual titulo mi blog ¨entre el sueño y la vigilia¨ porque no importa si estás despierto, drogado o dormido. El realismo mágico tiene otra dimensión en la capital de Venezuela. Vivir en Caracas o sobrevivir a la ciudad es cuestión de actitud. Hernán: Mi novio, una cuchura de hombre. Mamá: una cuchura pesada pero que haría cualquier cosa por mi. Wendy: Mi cuñada, comadre de curdas, compartimos un pasado lleno de alcohol, affairs y unas cuantas resacas oficineras. Sofi: es mi hermana. A quien dios no le da hijos, le da sobrinos, y a quien no le da hermanos le da amigos.
Sindicación
 
INTENTALO
Hay cosas que obviabas de toda la vida y les pasabas por un lado diciéndote a ti misma ¨eso es demasiado fácil, ridículo, fastidioso, extraño o impropio de mi¨...hasta que intentas hacerlo. Hoy me pasó en pilates. Sentada sobre mis talones, apoyando mi frente sobre la colchoneta, con los brazos estirados...era casi cómodo, me sentía como un gato estirandose con la espalda arqueada hasta que el profesor dijo, que sin alzar la frente ni levantarnos de nuestros talones, alzáramos los brazos. Diossss..cómo pude haber subestimado a ese hombre, a ese pillo.

Mucha gente hace su vida y el resto pasa de largo con una sonrisa de burla o un dedo acusador.
Pero no intentan ponerse en situación. Eso sería demasiado para muchos.

También hay cosas en la vida que me parecieron difíciles en algún momento, sin siquiera haberlo intentado. Es ahí cuando recuerdo a mi papá alentándome a hacer casi cualquier locura. De pequeña él era mi cómplice en cualquier cosa que me pasara por la cabeza, y quien me enseñó que las iniciativas son más importantes que la edad, el género o el tamaño. Imaginar su cara alentándome casi me hace afrontar las situaciones difíciles con una sonrisa de entrega y no con una lágrima de resignación.

El suspiro que sale de nosotros ante el camino empinado, bien nos lo podríamos ahorrar para tener aliento para la marcha.

Al final, lo único que podemos superar es a nosotros mismos, nuestras limitaciones y nuestros miedos. Lo que logremos de nuestra superación será aquello que los otros vean y quizás no comprendan, esa cara radiante en un día nublado, esa expresión serena ante un comentario mordaz, o una noticia triste.
No