Autodestrucdivas
El comentario es que ¨Brit¨ se rapó la cabeza y subastó el pelo. Anteriormente se habia casado en Las Vegas y en menos de 48 horas anuló el matrimonio. Se besó con Madonna, encabezó durante años la lista de las peores vestidas, montó un show sobre una pretendida virginidad que no le interesaba a nadie más sino a su himen, tuvo una historia de amor y dolor con Justin y está embarazada mientras se encuentra en rehabilitación (la tercera en una semana) ¿Quién hubiera imaginado que del inocente ¨Club Disney¨salen semejantes monstruos del mundo del espectáculo? Los niños se mueren de Sida en Africa, los ríos inundan Bolivia, Los glaciares se siguen derritiendo y (horror) los huecos siguen en las vías de Caracas. Entretanto, la fenecida melena de la ex-princesita del pop sube su precio en unos cuantos cientos de dólares en e-bay. ¿Son las autodestrucdivas la auténtica cortina de humo sobre los problemas mundiales? ¿Son beneficiosas para el tratamiento del stress? ¿Son sus vidas relatos terapéuticos propicios para la cola entre las 4 de la tarde y las 10 de la noche?
Tenemos nuestras criollitas ¨femmes fatales¨: la del famoso videíto con el galan de telenovela con todo y ¨jugueticos¨, las de liceístas recién salidas del anonimato para animar la líbido en unos cuantos celulares, la de cierta diputada peluda ella, de gocho hablar y su famoso ¨aquí hacemos lo que nos da la gana¨, la opositora radial que habla con cierto médico con el cual descarga su bilis y su pena cual dama de las camelias, las viandantes de la Libertador y su variopinto aspecto, las chicas devotas de ese lema que reza ¨sin tetas no hay paraíso¨, las buhoneras del centro y hasta la doña de la esquina en busca de viejas emociones olvidadas al abrigo de nuevas y más frescas pieles. Todas tenemos un pequeño drama en la vida (propio o prestado) que nos hace distraernos de esta vida efímera y violenta en su carnaval de personajes y situaciones, en su desenfreno por existir y en su irrevocable sentencia a desaparecer.
Tenemos nuestras criollitas ¨femmes fatales¨: la del famoso videíto con el galan de telenovela con todo y ¨jugueticos¨, las de liceístas recién salidas del anonimato para animar la líbido en unos cuantos celulares, la de cierta diputada peluda ella, de gocho hablar y su famoso ¨aquí hacemos lo que nos da la gana¨, la opositora radial que habla con cierto médico con el cual descarga su bilis y su pena cual dama de las camelias, las viandantes de la Libertador y su variopinto aspecto, las chicas devotas de ese lema que reza ¨sin tetas no hay paraíso¨, las buhoneras del centro y hasta la doña de la esquina en busca de viejas emociones olvidadas al abrigo de nuevas y más frescas pieles. Todas tenemos un pequeño drama en la vida (propio o prestado) que nos hace distraernos de esta vida efímera y violenta en su carnaval de personajes y situaciones, en su desenfreno por existir y en su irrevocable sentencia a desaparecer.





