Martes, 13, y pelando.
Regreso en este día de (según los supersticiosos de mala suerte) Febrero, preludio de San Valentín, santo patrono de todos los que le regalamos el corazón a alguien. Mucho ha pasado en Caracas la funesta. Sabana Grande ya no es (por ahora) el ombligo del caos. Los buhoneros retirados dejan ver las tiendas establecidas antes de su llegada. El caos ahora lo hacen los 33000 carros nuevos en todas la avenidas sumado a lo que ya había en las mismas vías de hace 50 años. Se me hace que la solución habitacional será el motor-home: Ruedas 20 metros, te cepillas los dientes, te bañas, te perfumas y ruedas otros veinte metros. Desayunas, revisas el portafolio, la cartera, la ropa y ruedas otros veinte metros. Al final llegarás tarde al trabajo (como siempre) pero tu casa está en el estacionamiento.
Pero hablemos del motivo de la cola descomunal de mañana: el amor.
Recuerdo el primer amor como si fuese ayer, de eso hace algunos años (si tal como dice Gardel, 20 años no son nada.)
Vivia en Alto Hatillo cuando eso era monte y culebra, y lo increìble es que se presento en mi propia casa el dia de mi cumpleaños. Lo ùnico que faltaba era Cupido en uniforme de DHL y con carpeta en mano: "Entrega Especial, Firme aquí, que tenga un buen día". Fué un batacazo. No dudé ni un segundo que aquel ser me producía una sensación nueva, jamás sentida, pero absolutamente reconocible. Aquel sol de las cinco de la tarde en los arcos de mi casa iluminando al que sería el flechazo de mi vida no se me olvidará jamás. Mis padres extrañados no podían creerme. Es más, si hubiesen podido, no hubieran querido, después de todo, ¿qué sabía una pulga como yo del amor si apenas sabía ir al baño sola y ni habia mudado los dientes? Pero estaba allí, en todo mi ser, no sólo en mi corazón. Los niños más lindos del colegio en ese entonces paseaban como pavos reales enfrente de todas desplegando sus núbiles encantos pero para mí eran como si pasara el viento. El romance vivía en mi cabeza y se alimentaba con cada inocente encuentro (sí, en esa época habían niños inocentes).
Como he recalcado, eso pasó hace muchos años y aunque intelectuales digan que es una locura, los científicos una reacción química y los poetas románticos su material para ganarse la vida, la definición del amor no es más válida según el diccionario que según el corazón. Hoy en día tengo una pareja que me recuerda a mi primer amor, suave, dócil, romántico y predispuesto a la sonrisa. Su piel y su estatura han cambiado, su cabello no es del mismo color y sus dedos finos no me recuerdan los rechonchitos deditos de otra cara, otro tiempo, otro nombre.
Mañana saldrán las secretarias con una rosa medio marchita en mano, los hoteles estarán full, los restaurantes de las mercedes pareceran centros de refugio despues de un huracán, no habrá chocolates en ninguna tienda de Caracas, alguien cojerá alergia al peluche, se revestirán los amantes de latex, de seda, de sus mejores ropas, de perfumes... otros verán un dividí pirata empiernados en una cama.
Y muchos celebrarán la gracia de tener amigos aunque no tengan pareja.
Mañana estaré, en la capital de todas las teorías del caos en algún punto entre Propatria y Palo Verde, a punto de una tortículis, ofreciendo en mis labios el regalo de un beso que se acerca despacio y dice: Te Amo cariño, feliz día.
Pero hablemos del motivo de la cola descomunal de mañana: el amor.
Recuerdo el primer amor como si fuese ayer, de eso hace algunos años (si tal como dice Gardel, 20 años no son nada.)
Vivia en Alto Hatillo cuando eso era monte y culebra, y lo increìble es que se presento en mi propia casa el dia de mi cumpleaños. Lo ùnico que faltaba era Cupido en uniforme de DHL y con carpeta en mano: "Entrega Especial, Firme aquí, que tenga un buen día". Fué un batacazo. No dudé ni un segundo que aquel ser me producía una sensación nueva, jamás sentida, pero absolutamente reconocible. Aquel sol de las cinco de la tarde en los arcos de mi casa iluminando al que sería el flechazo de mi vida no se me olvidará jamás. Mis padres extrañados no podían creerme. Es más, si hubiesen podido, no hubieran querido, después de todo, ¿qué sabía una pulga como yo del amor si apenas sabía ir al baño sola y ni habia mudado los dientes? Pero estaba allí, en todo mi ser, no sólo en mi corazón. Los niños más lindos del colegio en ese entonces paseaban como pavos reales enfrente de todas desplegando sus núbiles encantos pero para mí eran como si pasara el viento. El romance vivía en mi cabeza y se alimentaba con cada inocente encuentro (sí, en esa época habían niños inocentes).
Como he recalcado, eso pasó hace muchos años y aunque intelectuales digan que es una locura, los científicos una reacción química y los poetas románticos su material para ganarse la vida, la definición del amor no es más válida según el diccionario que según el corazón. Hoy en día tengo una pareja que me recuerda a mi primer amor, suave, dócil, romántico y predispuesto a la sonrisa. Su piel y su estatura han cambiado, su cabello no es del mismo color y sus dedos finos no me recuerdan los rechonchitos deditos de otra cara, otro tiempo, otro nombre.
Mañana saldrán las secretarias con una rosa medio marchita en mano, los hoteles estarán full, los restaurantes de las mercedes pareceran centros de refugio despues de un huracán, no habrá chocolates en ninguna tienda de Caracas, alguien cojerá alergia al peluche, se revestirán los amantes de latex, de seda, de sus mejores ropas, de perfumes... otros verán un dividí pirata empiernados en una cama.
Y muchos celebrarán la gracia de tener amigos aunque no tengan pareja.
Mañana estaré, en la capital de todas las teorías del caos en algún punto entre Propatria y Palo Verde, a punto de una tortículis, ofreciendo en mis labios el regalo de un beso que se acerca despacio y dice: Te Amo cariño, feliz día.
Comentario:
Primero lo primero, gracias por tu visita, mi sincero blog siempre estará abierto para ti.
Ajá, me alegra mucho que desempolvaras el tuyo, y sigas mostrando la caracas real, picara, e ironica, y con el toque de humor que la caracteriza.
Ojalá hayas pasado un buen dia de los Enamorados...
Saludos desde esta orilla del mar caribe, (que tambien es la tuya)
Ajá, me alegra mucho que desempolvaras el tuyo, y sigas mostrando la caracas real, picara, e ironica, y con el toque de humor que la caracteriza.
Ojalá hayas pasado un buen dia de los Enamorados...
Saludos desde esta orilla del mar caribe, (que tambien es la tuya)





