Esas breves verdades que se acompañan con música.
Cuenta, cuenta la leyenda
Que antes todo era mejor
Cuenta la leyenda
Que se podía caminar
Y de vez en cuando
Mirar al cielo y respirar
Pero no puedo llorar
Por un pasado que no conocí
Por eso
Dame un cuchillo para cortar el aire y besarte
Si me siento pesado es por el plomo
que llevo en la sangre
Ríos de fuego de acero de vida y de tiempo
Que van sin remedio a tumbas
que llegan al cielo
Donde se brindan con llantos de miles de liras
Como la vida les pasa de largo y los dejar ir
No me importará morir
No me importará morir
Escenas de amores perdidos en calles de luna
Que solo se encuentra en frases de un canto inútil
Camisa de fuerza
Sultana de nadie
Vivir en Caracas
Morir en Caracas
Calles de luna
Perdidos en calles de luna.
Yordano-Vivir en caracas.
Qui´n, en su sano juicio, puede racionalizar Caracas?
Los arquitectos discuten, las comunidades protestan, las vías se trancan como las débiles venas de una anciana que ha engordado mucho y trata de resistir un día más, los recogelatas buscan ávidos los restos que la "civilización" deja a su paso.
Los gobiernos prometen, parapetean, desisten.
Los cerros se vienen abajo, el agua es río buscando su cauce olvidado por los hombres siglos atrás, el verde revienta rabioso en cualquier hueco de tierra, los árboles levantan el concreto, en una guerra silente de fuerzas desmedidas, insistiendo en seguir su ciclo vital por encima de cualquier alcaldía. El sol reververa en el río de metal de las avenidas, por dentro del cual se cuecen a fuego lento, cuerpos vulnerables en estado de desesperación.
Mientras tanto, poetas como Yordano se abandonan a lo evidente y entienden realmente qué es Caracas, un big bang que no entiende de reglas, ni físicas, ni matemáticas, es un valle de (des) ilusiones, de sueños despiertos y espejismos producto del calor.
Caracas es una excusa para distraernos de los mosquitos, el calor, la vegetación rebelde y hermosa, las lluvias torrenciales e imprevisibles. Caracas con su gris trata de matizar el excesivo azul del cielo. Con su ruido de ciudad trata de callar a las guacamayas, a los loros, a los pajaritos puntuales (lo único puntual) que cantan a las 5.30 de la mañana. Con sus quebradas de aguas negras trata de ahogar las rebeldes flores de colores brillantes que crecen a su alrededor. Con su humo trata de manchar el blanco traje de las garzas, que vuelan indiferentes sobre las cabezas de la humanidad.
Que antes todo era mejor
Cuenta la leyenda
Que se podía caminar
Y de vez en cuando
Mirar al cielo y respirar
Pero no puedo llorar
Por un pasado que no conocí
Por eso
Dame un cuchillo para cortar el aire y besarte
Si me siento pesado es por el plomo
que llevo en la sangre
Ríos de fuego de acero de vida y de tiempo
Que van sin remedio a tumbas
que llegan al cielo
Donde se brindan con llantos de miles de liras
Como la vida les pasa de largo y los dejar ir
No me importará morir
No me importará morir
Escenas de amores perdidos en calles de luna
Que solo se encuentra en frases de un canto inútil
Camisa de fuerza
Sultana de nadie
Vivir en Caracas
Morir en Caracas
Calles de luna
Perdidos en calles de luna.
Yordano-Vivir en caracas.
Qui´n, en su sano juicio, puede racionalizar Caracas?
Los arquitectos discuten, las comunidades protestan, las vías se trancan como las débiles venas de una anciana que ha engordado mucho y trata de resistir un día más, los recogelatas buscan ávidos los restos que la "civilización" deja a su paso.
Los gobiernos prometen, parapetean, desisten.
Los cerros se vienen abajo, el agua es río buscando su cauce olvidado por los hombres siglos atrás, el verde revienta rabioso en cualquier hueco de tierra, los árboles levantan el concreto, en una guerra silente de fuerzas desmedidas, insistiendo en seguir su ciclo vital por encima de cualquier alcaldía. El sol reververa en el río de metal de las avenidas, por dentro del cual se cuecen a fuego lento, cuerpos vulnerables en estado de desesperación.
Mientras tanto, poetas como Yordano se abandonan a lo evidente y entienden realmente qué es Caracas, un big bang que no entiende de reglas, ni físicas, ni matemáticas, es un valle de (des) ilusiones, de sueños despiertos y espejismos producto del calor.
Caracas es una excusa para distraernos de los mosquitos, el calor, la vegetación rebelde y hermosa, las lluvias torrenciales e imprevisibles. Caracas con su gris trata de matizar el excesivo azul del cielo. Con su ruido de ciudad trata de callar a las guacamayas, a los loros, a los pajaritos puntuales (lo único puntual) que cantan a las 5.30 de la mañana. Con sus quebradas de aguas negras trata de ahogar las rebeldes flores de colores brillantes que crecen a su alrededor. Con su humo trata de manchar el blanco traje de las garzas, que vuelan indiferentes sobre las cabezas de la humanidad.
Comentario:
si alguien tiene los acordes para guitarra de esta canción les agradezco me los envíen. gracias
Comentario:
sin duda, las ciudades q amamos no son siempre comprensible.. besos
Comentario:
No se como has podido ecribir tan bonito y con metáforas tan apropiadas, acerca de semejante caos.
La canción de Yordano, es como una fijación en mi mente, cada vez que pienso en Caracas, empiezo a tararearla.
Besitos
La canción de Yordano, es como una fijación en mi mente, cada vez que pienso en Caracas, empiezo a tararearla.
Besitos





