Detalles en papel
Tengo una gotera en la memoria. Una que se ensancha a medida de que pasan ciertas cosas desagradables y me obligo a olvidarlas para poder seguir adelante. Por esa gotera a veces se escapan cosas maravillosas, como el evento al que quiero ir, las exposiciones que quiero ver, los amigos a los que tengo que llamar, las cosas que tengo que hacer, las cuentas por pagar, los freelances que debo terminar, las entrevistas a las que debo ir, mis pensamientos más profundos...
aunque esto último no tanto.
Mis pensamientos mas íntimos los comparto con el anónimo y público espacio de internet. Ésa es la temática de este blog.
Por eso cargo conmigo el cuadernito. Su historia viene con el cuadernito I, comprado en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela, una simpática libreta de buen tamaño para llevar en la cartera, tapas duras, espiral y motivo ecológico.
En el cuadernito II, en sus pequeñas páginas está mi universo, mis lágrimas y mis risas, mi duelo y mi felicidad. Allí dentro están amontonados mis sueños y mis reflexiones, escritos deprisa, con ansiedad o con parsimonia. Hoy por ejemplo, escribo que hace seis años, tal día como hoy, la virgen puso escarcha en mis manos y milagro en mi vida, puso el verbo en mi boca y fuego en el corazón de los incrédulos, que tuvieron que creer porque vieron (incluyéndome).
Y un día, estuvo también, en mi humilde cuadernito, mi ayuda, la llave de algo que me estaba fallando.
Hernán y yo tenemos cimentada una relación con mucho esfuerzo. No hay papeles, ni hijos, ni siquiera techo compartido. Lo que hubo entre antes y ahora fueron celos, recelos, silencios, incomprensiones, malentendidos, terceras personas (de parte y parte, cuando nada estaba claro) un coctel que pudo haber matado cualquier cosa antes de nacer. Pero ¿cómo sobrevivió? simple. Porque quisimos. Sin embargo, yo soy una persona ¨callada¨ cuando entre las principales quejas de los hombres está el ruido que puede ocasionar una mujer cuando al final del día es un mar de quejas, yo simplemente respondo con esto a ¿qué tal te fue en tu dia de trabajo?:
¨aburrido¨ y respiro.
Hernán tenía cierta alarma acerca de cuáles eran mis pensamientos, qué sentía, si estaba triste, alegre, enfadada...nada. Mi expresión era un comercial de Botox. En eso me olvidé mi cuadernito en su casa. Y él lo leyó.
Al día siguiente me fué a buscar con una sonrisa de oreja a oreja con mi cuadernito en sus manos. Yo no me sentí ofendida. Si dejo mi agenda por ahí, no tengo por qué enfadarme si alguien incurre en la tentación de leerlo porque yo lo haría, ni el tendría nada que reclamarme porque leyó algo estrictamente privado que no pensaba compartir.
Entonces me dice ¨me encanta lo que escribiste, ahora te comprendo¨ yo no entendía, entonces abrió el cuadernito en una página nueva y leo.
¨Siempre que necesites expresarte encuentra la manera, aunque sea escribiendo, dime lo que quieras, dibújalo, como tu prefieras, pero dímelo. Tus palabras me conmovieron....¨ y un laaaargo etcétera.
Pero, ¿¿¿qué significa esto???
en eso veo la esquina de una hoja doblada. ¨Busca la página con el mismo doblez¨ busqué entre las páginas y vi un escrito que hacia tiempo hice con motivo de una de nuestras peleas.
En él decía que cuando lo veía dormir, cuando estaba distraído, cuando reía, cuando todo eso implicaba sus silencios y todo eso lo amaba en él yo optaba por el silencio porque...¿cómo podía explicárselo? ¿cómo es que yo podía romper con la magia de esos instantes con palabras trilladas, rutinarias, con algún desvaído teamo que no exprese exactamente lo que me pasa? hablé de este mundo vanal y absurdo, donde todo tiene una etiqueta, un cliché, un precio, un target y un marketing. Ese mundo inventado en que nos alejábamos de los placeres sencillos y las simples verdades. Ante todo eso, yo opto por el silencio. El silencio con el que viví años y años en una montaña verde y solitaria, con sus sonidos naturales. Cuando el ruido es mucho a mi alrededor y me harto del frenesí a mi alrededor de la gente por hacer algo que justifique su existencia, escucho mi propio silencio.
Su sonrisa era franca al terminar de leer yo los dos escritos, bendita sea la palabra que nos permite comunicarnos, y bendito el destino que mandó el mensaje a su destinatario sin proponérmelo. (¿Estaría un ángel haciéndome el favorcito de enviar el mensaje?)
Por eso los invito a que expresen sus deseos, sus emociones, sus ideas, su verdadero yo, ante su dios, su amante, su amigo, su confidente y no se llenen de ruido, porque cuando se expresan verdaderamente, el universo entero se mueve a su favor. Aunque la tentación de callar sea irresistible.
aunque esto último no tanto.
Mis pensamientos mas íntimos los comparto con el anónimo y público espacio de internet. Ésa es la temática de este blog.
Por eso cargo conmigo el cuadernito. Su historia viene con el cuadernito I, comprado en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela, una simpática libreta de buen tamaño para llevar en la cartera, tapas duras, espiral y motivo ecológico.
En el cuadernito II, en sus pequeñas páginas está mi universo, mis lágrimas y mis risas, mi duelo y mi felicidad. Allí dentro están amontonados mis sueños y mis reflexiones, escritos deprisa, con ansiedad o con parsimonia. Hoy por ejemplo, escribo que hace seis años, tal día como hoy, la virgen puso escarcha en mis manos y milagro en mi vida, puso el verbo en mi boca y fuego en el corazón de los incrédulos, que tuvieron que creer porque vieron (incluyéndome).
Y un día, estuvo también, en mi humilde cuadernito, mi ayuda, la llave de algo que me estaba fallando.
Hernán y yo tenemos cimentada una relación con mucho esfuerzo. No hay papeles, ni hijos, ni siquiera techo compartido. Lo que hubo entre antes y ahora fueron celos, recelos, silencios, incomprensiones, malentendidos, terceras personas (de parte y parte, cuando nada estaba claro) un coctel que pudo haber matado cualquier cosa antes de nacer. Pero ¿cómo sobrevivió? simple. Porque quisimos. Sin embargo, yo soy una persona ¨callada¨ cuando entre las principales quejas de los hombres está el ruido que puede ocasionar una mujer cuando al final del día es un mar de quejas, yo simplemente respondo con esto a ¿qué tal te fue en tu dia de trabajo?:
¨aburrido¨ y respiro.
Hernán tenía cierta alarma acerca de cuáles eran mis pensamientos, qué sentía, si estaba triste, alegre, enfadada...nada. Mi expresión era un comercial de Botox. En eso me olvidé mi cuadernito en su casa. Y él lo leyó.
Al día siguiente me fué a buscar con una sonrisa de oreja a oreja con mi cuadernito en sus manos. Yo no me sentí ofendida. Si dejo mi agenda por ahí, no tengo por qué enfadarme si alguien incurre en la tentación de leerlo porque yo lo haría, ni el tendría nada que reclamarme porque leyó algo estrictamente privado que no pensaba compartir.
Entonces me dice ¨me encanta lo que escribiste, ahora te comprendo¨ yo no entendía, entonces abrió el cuadernito en una página nueva y leo.
¨Siempre que necesites expresarte encuentra la manera, aunque sea escribiendo, dime lo que quieras, dibújalo, como tu prefieras, pero dímelo. Tus palabras me conmovieron....¨ y un laaaargo etcétera.
Pero, ¿¿¿qué significa esto???
en eso veo la esquina de una hoja doblada. ¨Busca la página con el mismo doblez¨ busqué entre las páginas y vi un escrito que hacia tiempo hice con motivo de una de nuestras peleas.
En él decía que cuando lo veía dormir, cuando estaba distraído, cuando reía, cuando todo eso implicaba sus silencios y todo eso lo amaba en él yo optaba por el silencio porque...¿cómo podía explicárselo? ¿cómo es que yo podía romper con la magia de esos instantes con palabras trilladas, rutinarias, con algún desvaído teamo que no exprese exactamente lo que me pasa? hablé de este mundo vanal y absurdo, donde todo tiene una etiqueta, un cliché, un precio, un target y un marketing. Ese mundo inventado en que nos alejábamos de los placeres sencillos y las simples verdades. Ante todo eso, yo opto por el silencio. El silencio con el que viví años y años en una montaña verde y solitaria, con sus sonidos naturales. Cuando el ruido es mucho a mi alrededor y me harto del frenesí a mi alrededor de la gente por hacer algo que justifique su existencia, escucho mi propio silencio.
Su sonrisa era franca al terminar de leer yo los dos escritos, bendita sea la palabra que nos permite comunicarnos, y bendito el destino que mandó el mensaje a su destinatario sin proponérmelo. (¿Estaría un ángel haciéndome el favorcito de enviar el mensaje?)
Por eso los invito a que expresen sus deseos, sus emociones, sus ideas, su verdadero yo, ante su dios, su amante, su amigo, su confidente y no se llenen de ruido, porque cuando se expresan verdaderamente, el universo entero se mueve a su favor. Aunque la tentación de callar sea irresistible.
Comentario:
en mi caso lo dificil ha sido aprender a callar.. pq desde siempre aprendí a comunicar.. como sabes en casa hablamos hasta con las manos, jajaj besos





