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ENTRE EL SUEÑO Y LA VIGILIA
Registro heterogéneo de la vida despierta y dormida de una caraqueña.
Acerca de
Josie vive en Caracas desde hace veintitantos años, viajando de Este a Oeste y de punta a punta de su ciudad natal, algo que no tendría nada de especial de no ser porque la ciudad tiene varias dimensiones y es vertiginosa en más de un sentido. Es bella y terrible a la vez, donde conviven el paraíso y el caos. Es éste el motivo por el cual titulo mi blog ¨entre el sueño y la vigilia¨ porque no importa si estás despierto, drogado o dormido. El realismo mágico tiene otra dimensión en la capital de Venezuela. Vivir en Caracas o sobrevivir a la ciudad es cuestión de actitud. Hernán: Mi novio, una cuchura de hombre. Mamá: una cuchura pesada pero que haría cualquier cosa por mi. Wendy: Mi cuñada, comadre de curdas, compartimos un pasado lleno de alcohol, affairs y unas cuantas resacas oficineras. Sofi: es mi hermana. A quien dios no le da hijos, le da sobrinos, y a quien no le da hermanos le da amigos.
Sindicación
 
La noche sin ti
Ayer pasó Her buscándome y nos fuimos a comer a Mamma Nostra de Altamira. Exquisito restaurant italiano, sillas, mesas, todo melancólico y acogedor, como me gusta. Ordenamos unos tortellini rellenos de carne con salsa blanca (el) y unos canelones rellenos de ricotta y salmón (yo) casi me atraganto. Parecía que todo este tiempo a dieta me había dejado un tapón en el esófago y la comida no bajaba. (y comí muy, muuuy lentamente) luego de la limonada me sentí extraña, pero lo que realmente disfruté fué la compañía de Her. Su modo de hablar suave y masculino, sus gracias y pequeñas morisquetas, su mano siempre buscando la mía.
¨yo soy como un sapito y tu eres como la planta sobre la que me apoyo. Siempre te necesito, necesito estar pegado a ti, no soporto verte lejos.¨ Eso simplemente merece un :p con todo mi amor. Las horas se nos pasan lentas, el estrés pasa y nos sentimos en slow-motion cuando estamos juntos.
También hablamos de lo que pasó en Terrazas. Le expliqué que mi mamá se podía poner pesada y que me pareció lo mejor mandarlos los dos al zipote. Antes de que la pesada fuese yo. Me miró con cara de perrito triste. Dijo que en el futuro se abstendría de esos jueguitos y yo le agradecí con un beso. Seguimos conversando de cualquier cantidad de cosas, casi vemos a los mesoneros voltear las sillas sobre las mesas como a la 1 am. Me tomé mi Bayleys sin ganas de salir de allí. Ojalá la noche de anoche hubiese durado toda la vida, y me dí cuenta de que pocas cosas disfruto más que la noche, un buen restaurant y el tiempo interminable en buena compañía, secreteando las cosas que a nadie le diríamos, amparados por el anonimato y (gracias a Dios) olvidados del mundo. Él y yo. Nadie más. Ni las playas paradisíacas, ni los casinos impresionantes, ni el sexo de toda la noche, ni la rumba sin fin, ni siquiera una noche de rock desenfrenado.

Luego llegué a mi casa, y tras las salutaciones de rigor, me fuí a mi camita, me deslicé suave debajo de mi colcha gruesa, completamente desnuda, y me acurruqué en una esquina de mi cama. Quise estar todavía despierta unos instantes para disfrutar concientemente del calorcito bajo las sábanas, pero me dormí pensando: ¿qué es la noche sin tí, cariño? ¿pueden existir las noches sin ti?
 
Comentario:
Precioso post, disfruta de muchas noches como esa.. Gracias por tus palabras tan amables en mi blog, aun hay herida, pr ya he tomado decisiones y eso hace q las cosas sean más faciles.. besos
No