Y que me perdone Ruben Darío!
Qué escribiría el insigne Rubén Darío de las modernas aspirantes a misses venezolanas? inscrito en las florituras del modernismo que lo arrolló y lo dejó sin que le pagaran el accidente, diría algo así como esto:
La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?
sólo paja y alpiste hay en su cabeza,
adornada de fantasías prestadas de un diseñador,
suspiros se escapan de su boca fresa,
abultada por el colágeno, pintada con ardor.
La princesa está triste en su silla de falso oro,
muestra un aburrimiento sin decoro,
y entre foto y foto, a falta de un oficio mejor,
sueña con príncipes de gran esplendor.
La princesa espera un rico heredero
o un bien dotado y noble varón,
que en blanco rocín de aerolínea
la instale a vivir cómodamente en el exterior,
rodeada de un séquito de damas,
que le celebren las ocurrencias en cada ocasión.
Pero la princesa no ríe, se siente escueta,
aún le falta real para operarse las tetas,
perfilar su naríz y retocar el mentón.
Por horas posa ante el plateado espejo,
y la cruel sentencia del pulido reflejo,
es que se niega a devolverle la imagen de Iris Chacón.
¡Pobrecita princesa, quiere los ojos azules!
trocar sus crespos en lisos cabellos, sutiles cuales tules,
para estar a tono con su soñado palacio real,
y cambiar el detallazo, la inconveniente herencia,
de su abuela pancha la del platanal.
La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?
sólo paja y alpiste hay en su cabeza,
adornada de fantasías prestadas de un diseñador,
suspiros se escapan de su boca fresa,
abultada por el colágeno, pintada con ardor.
La princesa está triste en su silla de falso oro,
muestra un aburrimiento sin decoro,
y entre foto y foto, a falta de un oficio mejor,
sueña con príncipes de gran esplendor.
La princesa espera un rico heredero
o un bien dotado y noble varón,
que en blanco rocín de aerolínea
la instale a vivir cómodamente en el exterior,
rodeada de un séquito de damas,
que le celebren las ocurrencias en cada ocasión.
Pero la princesa no ríe, se siente escueta,
aún le falta real para operarse las tetas,
perfilar su naríz y retocar el mentón.
Por horas posa ante el plateado espejo,
y la cruel sentencia del pulido reflejo,
es que se niega a devolverle la imagen de Iris Chacón.
¡Pobrecita princesa, quiere los ojos azules!
trocar sus crespos en lisos cabellos, sutiles cuales tules,
para estar a tono con su soñado palacio real,
y cambiar el detallazo, la inconveniente herencia,
de su abuela pancha la del platanal.
Otra vez Abril
Perdóname abril,
si en tu idilio de primavera salí desafiante un día
perdóname por mi actitud naif ante la vida
¡he caído en la confusión tantas veces!
pero aún cuando voy por ahí,
tropezando, tropezando,
mi corazón...¡sigue aquí adentro!
empujando, deseando.
Un día tal como hoy hace 5 años el sol sembró gorras en la frente de todos...las autopistas vacías no sentían el paso de los carros, el tráfico no se comía nuestra cotidianidad. Tal día como hoy, hace 5 años, me uní con mis vecinos a una insólita caminata, una cruzada por las ideas en las que creímos. Las urbanizaciones se unían en un deslave de kilómetros de personas a pie, las vías principales sentían el peso de muchos pasos calzados en zapatos de goma. Tal día como hoy miré las motas de un cielo gris que no daba ni la menor señal de lo que iba a ocurrir.
Llegamos juntos desbordando las estrechas vías que conducen a la antigua PDVSA de Chuao, y entre la emoción y el paroxismo, alguien empujó una ficha de dominó que creó una reacción en cadena cuyas consecuencias son ampliamente conocidas. Pero la verdad, esa que se quedó grabada en mi memoria, no será documentada nunca por nadie, porque lo que pasó en ese día excede cualquier explicación, deshace cualquier lógica, las contradicciones de ese día convirtieron a la realidad en algo imposible de creer.
La historia que aparece en los libros será una minúscula faceta pulida y observada por una mente igual de minúscula y es algo que sólo entiendo hoy, a la luz de los años, el paso del tiempo sobre la impune tumba de los muertos.
Porque a estas alturas los muertos de ambos bandos no han sido reivindicados, los agitadores y responsables de ambos lados siguen libres, en la calle y ejerciendo altos cargos públicos o se han cobijado en la discretísima sombra de la desinformación. Las familias siguen rotas, las mentes siguen perturbadas por el recuerdo. Una parte de mí se acuerda de este nuevo aniversario pero sigue acurrucada, en un rincón, asombrada por la sangre y el fuego, atormentada por la televisión, asediada por los acontecimientos. Una parte de mí sigue aterrada ante el recuerdo de la barbarie, del humo que no dejaba ver nada, de los gritos que surgen de la niebla lacrimógena, de la sangre en el pavimento, de las banderas destrozadas por las balas, de los cuerpos caídos en el pavimento, los que no se volvieron a levantar jamás, entre los cuales pude estar yo. ¿Hay motivos para sentirse rudos o victoriosos ante la tragedia de ese día? Para mí sólo afirma una sencilla y cruda verdad: en el medio de la guerra, todos pierden.
Yo perdí una importante parte de mí ese día, la que creía ciegamente y sin cuestionar en las personas, la que ingenuamente se paseaba por las marchas como si fuera una gigantesca verbena escolar, la que alguna vez pensó que marchar era un divertido y fructífero pasatiempo.
Este día para mí es luto, por todas las familias que sienten la ausencia de alguien en su casa o en su corazón.
A ellos, les dedico este sentimiento que aún me embarga.
si en tu idilio de primavera salí desafiante un día
perdóname por mi actitud naif ante la vida
¡he caído en la confusión tantas veces!
pero aún cuando voy por ahí,
tropezando, tropezando,
mi corazón...¡sigue aquí adentro!
empujando, deseando.
Un día tal como hoy hace 5 años el sol sembró gorras en la frente de todos...las autopistas vacías no sentían el paso de los carros, el tráfico no se comía nuestra cotidianidad. Tal día como hoy, hace 5 años, me uní con mis vecinos a una insólita caminata, una cruzada por las ideas en las que creímos. Las urbanizaciones se unían en un deslave de kilómetros de personas a pie, las vías principales sentían el peso de muchos pasos calzados en zapatos de goma. Tal día como hoy miré las motas de un cielo gris que no daba ni la menor señal de lo que iba a ocurrir.
Llegamos juntos desbordando las estrechas vías que conducen a la antigua PDVSA de Chuao, y entre la emoción y el paroxismo, alguien empujó una ficha de dominó que creó una reacción en cadena cuyas consecuencias son ampliamente conocidas. Pero la verdad, esa que se quedó grabada en mi memoria, no será documentada nunca por nadie, porque lo que pasó en ese día excede cualquier explicación, deshace cualquier lógica, las contradicciones de ese día convirtieron a la realidad en algo imposible de creer.
La historia que aparece en los libros será una minúscula faceta pulida y observada por una mente igual de minúscula y es algo que sólo entiendo hoy, a la luz de los años, el paso del tiempo sobre la impune tumba de los muertos.
Porque a estas alturas los muertos de ambos bandos no han sido reivindicados, los agitadores y responsables de ambos lados siguen libres, en la calle y ejerciendo altos cargos públicos o se han cobijado en la discretísima sombra de la desinformación. Las familias siguen rotas, las mentes siguen perturbadas por el recuerdo. Una parte de mí se acuerda de este nuevo aniversario pero sigue acurrucada, en un rincón, asombrada por la sangre y el fuego, atormentada por la televisión, asediada por los acontecimientos. Una parte de mí sigue aterrada ante el recuerdo de la barbarie, del humo que no dejaba ver nada, de los gritos que surgen de la niebla lacrimógena, de la sangre en el pavimento, de las banderas destrozadas por las balas, de los cuerpos caídos en el pavimento, los que no se volvieron a levantar jamás, entre los cuales pude estar yo. ¿Hay motivos para sentirse rudos o victoriosos ante la tragedia de ese día? Para mí sólo afirma una sencilla y cruda verdad: en el medio de la guerra, todos pierden.
Yo perdí una importante parte de mí ese día, la que creía ciegamente y sin cuestionar en las personas, la que ingenuamente se paseaba por las marchas como si fuera una gigantesca verbena escolar, la que alguna vez pensó que marchar era un divertido y fructífero pasatiempo.
Este día para mí es luto, por todas las familias que sienten la ausencia de alguien en su casa o en su corazón.
A ellos, les dedico este sentimiento que aún me embarga.
It´s been a hard day and night, and i´ve working like a dog.
Los Beatles debieron saber lo que era eso. Entrar una mañana cualquiera a un sitio y no saber a que hora se vuelve a poner los pies en la calle. Pasar horas cabalgando sobre el sueño y el cansancio, superar la fatiga y llegar a un estado mental similar al trance, desterrando la mundana sensación de que el tiempo pasa y las cosas también.
Justamente ayer fué una de esas ocasiones en que el calendario se hace flexible y los días se unen en un período sin dormir, las horas son segundos y tu entorno se reduce al mínimo. Ayer fue una de esas peligrosas ocasiones en que llevada al límite realmente soy capaz de decir lo que pienso y escuchar los fuegos artificiales estallar sobre las personas. Gracias a dios, estaba muy cansada para hablar. Ahora mismo me voy a dormir.
Un beso a todos.
Justamente ayer fué una de esas ocasiones en que el calendario se hace flexible y los días se unen en un período sin dormir, las horas son segundos y tu entorno se reduce al mínimo. Ayer fue una de esas peligrosas ocasiones en que llevada al límite realmente soy capaz de decir lo que pienso y escuchar los fuegos artificiales estallar sobre las personas. Gracias a dios, estaba muy cansada para hablar. Ahora mismo me voy a dormir.
Un beso a todos.





