Un sueño
Esta noche he soñado con mi madre. Ella había logrado envejecer, había vivido mi madurez y conocido a mis hijos: sus nietos. Estaba en una cama echada plácidamente. La habíamos encontrado así al entrar en su piso (tenía un piso en la ciudad) y pensábamos que ya estaba muerta. Pero sonreía todavía y respiraba. Alzó una mano y me tocó el pelo, mientras decía que la dejara morir tranquila y feliz, pues había vivido una vida plena y blanca con nosotros...
Y en ese momento desperté y sentí de nuevo el dolor de su muerte hace ya casi siete años, siete largos años sin su cariño de madre, el más verdadero e imposible del mundo.
Y en ese momento desperté y sentí de nuevo el dolor de su muerte hace ya casi siete años, siete largos años sin su cariño de madre, el más verdadero e imposible del mundo.





