I believe in miracles, because I believe in God.

I believe in miracles, because I believe in God.
Yo creo en los milagros, porque creo en Dios.
Siempre recordaba esta frase de Kathryn Kuhlman recordándoles a los hermanos que si creemos en Dios debemos esperar también que sucedan milagros y recibir sus bendiciones cuando oramos a El, le alabamos o sentimos su presencia.
Ayer el Señor me llevo a meditar un poco más en esta frase. La hermana Kathryn tenia una fe inmensa. Ella tenía una total certeza de quien era Dios y lo que era para ella. Ella tenía una relación profunda e intima con Dios y esta fe no daba lugar a dudas ni incertidumbres. Era por eso que ella decía con total convencimiento, con fe profunda y sin titubear: "Yo creo en los milagros, porque creo en Dios."
Ella amaba profundamente a Dios y conocía su poder y su amor y que para El nada es imposible.
De pronto al pensar en todo esto comencé a mirar esta frase desde una nueva perspectiva. Creo también en Dios. ¿Pero tengo el mismo nivel de fe? ¿Tengo esa relación tan íntima con Dios como nuestra hermana la tuvo y Dios quiere y desea tener con TODOS sus hijos? ¿Siento su presencia y reconozco su vos tanto como ella? ¿Puedo pararme con la misma fuerza de fe y certeza como ella y repetir esa frase?
Nuevamente repito que si, creo en Dios. Se también que el Espíritu Santo acepto mi amistad. Se también que creo en los milagros, pero también se que aun me falta mucho por aprender, por crecer, por madurar y cultivar, por buscar, llamar y pedir. Se que debo buscar muchísimo mas a Dios. Se que necesito mucho mas de Dios… pero se también que llegara ese hermoso día en que con la misma fuerza y fuego en el corazón, sintiendo la voz del Espíritu Santo en mi oído con la misma claridad que oyes a cualquiera de tus hermanos, podre ponerme en pie y decir también: YO CREO EN LOS MILAGROS, PORQUE CREO EN DIOS.
El Espíritu Santo es mi amigo y debo día a día cultivar y cuidar esta amistad. Le doy gracias por la paciencia y amor que me tiene. Le pido perdón por las veces que lo hago entristecer o que le den ganas de agarrarme de la oreja y ponerme en penitencia. Le doy gracias por las veces que me lleva a nuestro lugar privado para orar y me habla y me ministra. Es en esos momentos donde más puedo crecer y aprender. Es el más bello seminario. ..Te amo Señor. Gracias porque preparaste todo para que pueda acercarme a ti y ser tu amigo. Enamórame de ti. Cautívame con tu presencia. Dame la sabiduría y el temor para agradarte de corazón.







