Le daré lo mejor a mi Dios... porque lo amo

Malaquias 1:6-10
1:6 El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?
1:7 En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.
1:8 Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.
1:9 Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.
1:10 ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.
Dura palabra hablada por Dios a través del profeta Malaquias a Israel.
¿Puede un pueblo después de conocer tanto el favor de Dios y su amor llegar a menospreciarlo tanto como perder el respeto y el amor por Él? Vemos aquí que si.
Ya no tenían el respeto por lo que presentaban al Señor. Ya no escogían lo mejor para Dios sino lo que sobraba. Lo enfermo o lo malo.
Ya no tomaban el becerro o el cordero limpio y sin mancha sino que daban el cojo, el ciego. Como dije antes lo que sobraba.
No solo eso hacían sino que también cuestionaban a Dios en su amor. No era que Dios no los amara sino que el pueblo tenía el corazón duro y no entendían los propósitos de Dios. (Jacob y Esau)
Comparándonos con este pueblo podríamos preguntarnos que lugar le damos a Dios en nuestras vidas y que tiempo le damos a la oración.
¿Le damos de corazón un tiempo consagrado a Él para buscarle o solo le damos lo que sobra, cuando nos acordamos, cuando algo nos desborda o como leía cuando estamos cansados para hacer otra cosa?
Dios escudriña los corazones. Por lo tanto ve que le ofreces cada día y si le buscas primero para que lo demás sea añadido. Buscad primeramente el reino de Dios nos enseña la palabra.
Pensemos juntos un poquito:
•Que lugar le damos a Dios
•Tiene nuestro corazón viéndolo como altar el nombre de Jehová.
•Le amamos de verdad o aun necesitamos clamar: Enamórame de ti.
•Nesecitamos nuevamente que nos recuerden que es la oración y que nos digan que un hijo de Dios no puede ni debe vivir sin la oración.
•Jesús mismo oraba en todo tiempo.
•Es tu oración solo pedir o hay también sacrificio de alabanza, perfume agradable al Señor.
"Que Dios nos conceda el saber orar como nos conviene y como a Él le agrada para que cada vez que vayamos a la oración su presencia nos envuelva y salgamos renovados, fortalecidos, gozosos y llenos de su presencia."
Gracias Espíritu Santo.
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