DESCUIDANDOTE PARA CAER

Titulo atrapante ¿No es verdad? Solo quería llamarles la atención.
Si me preguntas sobre mi vida cristiana y si tuve algún tropiezo o una caída y cuando o en que circunstancia fue una de las respuestas inmediatas seria cuando descuide mi intimidad y mi relación con Cristo.
Y si de descuidar la relación con Dios nuestro creador se trata podemos encontrar dos tipos de descuidos. El conciente y el inconciente.
El conciente es cuando dejas que lo que la palabra llama vanidad y todo lo que no es de provecho ocupe mas y demasiado lugar en tu vida desplazando o dejando de cada día mas tu relación con Dios.
Es como la semilla que cayo entre pedregales en la parábola del sembrador la cual al no tener mucha tierra broto enseguida pero salio el sol y la quemo y al no tener raíz se seco. O podría ser como las semillas que cayeron entre espinos los cuales crecieron y la cubrieron hasta ahogarlas.
Hay veces que dejamos que las cosas del mundo nos rodeen y nos ahoguen. Y no hace falta decir que si tu no estas firme en el Señor no podrás crecer y te secaras pues tu raíz no es profunda, es decir, porque no estas afirmado en Cristo. Si Cristo es el centro en tu vida y tu vida gira en torno a Él estarás firme y crecerás.
Hablamos también del inconciente y esto es algo en lo que debemos estar atentos. Prestemos atención.
Hay veces que llenamos tanto nuestras vidas de ocupaciones (muchas de las cuales serán ocupaciones buenas, con buenas intenciones, invitaciones de un lado y del otro para servir, para colaborar, para ministrar, etc) que no nos damos cuenta que poco a poco nuestra comunión con Dios comienza a decrecer. Hay más cansancio lo que nos lleva a bajar el escudo de la fe que detiene los dardos del enemigo. Hay menos tiempo para buscar a Dios. Hay menos tiempo y menos fuerzas para ir a tu lugar privado para orar a Dios debido al cansancio lógico del cuerpo al cual Dios hizo perfecto y le dispuso naturalmente de una necesidad de descanso.
Y a veces todo comienza con un pequeño y sutil: Perdóname Señor pero estoy muy cansado como para orar hoy… mañana orare mas tiempo….
Pero al otro día nuevamente las muchas ocupaciones no permiten ese “más tiempo”.
En el mundo el stress es una de las afecciones más populares y de mayor crecimiento por la intensidad y cantidad de ocupaciones y problemas en las que las personas se sumergen. La iglesia lamentablemente no escapa a ella. El diablo sutilmente lo fue metiendo de a poquito sin que nadie se de cuenta.
Lamentablemente hay siervos de Dios que no saben o no se animan a decir que no en algunas oportunidades y agotan sus vidas con multitud de ocupaciones.
Lamentablemente muchas veces también no nos damos cuenta y por desconocer esto o la vida de las ovejas y colaboradores fieles e idóneos que el Señor puso a nuestro lado también los ahogamos a ellos con muchas tareas hasta que un día lo vemos cansado o derrotado y nos preguntamos como paso si este hermanito fiel siempre estuvo “trabajando” fiel a la obra. Lo que no vemos es que quizás trabajo mucho y no le dimos tiempo a que también se alimente para no perder las fuerzas.
Dios siempre ayuda, Dios es fiel y siempre te socorre. No va a dejarte caer ni desmayar…si seguís su voluntad. No esperes nunca que el siga la tuya.
Ojo, tampoco tomemos de excusa que para evitar el stress no voy a ocuparme de lo que Dios me pide como así tampoco pongamos la excusa de que tengo otras obligaciones que no me permiten responder al llamado que Dios me hace o por eso descuido la obra que Dios puso en mis manos para llevar adelante. Las prioridades las pone Dios, el no te obliga a nada pero las hace saber en tu corazón a través de su Espíritu Santo. Que las quieras cumplir y que te gusten o no ya es un problema entre tu y el Señor. “En la obediencia esta la bendición”
Con esto no quiero decir que dejes todo y te metas de lleno en la iglesia. Cada uno tiene su llamado, para cada cosa su tiempo, Dios puede estar llamándote a ser luz en tu empresa, en un puesto del gobierno, en la escuela o donde sea. Solo me refiero a que debemos cumplir la voluntad de Dios para cada uno y cuando Dios te la muestra y te pide algo es para que lo cumplamos.
Somos llamados a tomar toda la armadura de Dios. Pongámonosla. Cuidemos que no se oxide, que no estemos debilitados o que nos hayan dado una armadura que no es la nuestra (como cuando Saúl le dio su armadura a David para que enfrente a Goliat pero esta le molestaba para caminar y tuvo que quitársela).
El ponernos la armadura nos enseña que somos guerreros, soldadas de Jehová de los ejércitos.
¿Has visto algún soldado que no salga entrenado a la batalla o que no pase por su campamento a recargar sus armas o tomar alimento o descansar?
Bueno, tú tampoco descuides tu comunión con Dios.
Ora en cada una de tus decisiones o respuestas a dar. Afirma tu vida en santidad y en la palabra de Dios. Día a día pon en orden el altar de tu corazón y cuida que el fuego no se apague. No permitas por ningún motivo que alguien ponga en la puerta de tu lugar oculto y de búsqueda de Dios: VUELVO PRONTO.
SIEMPRE BUSCA A DIOS. DIA A DIA. ASI TENDRAS VICTORIA EN TODO.
NO DESCUIDES TU COMUNION CON DIOS.
QUE DIOS TE BENDIGA GRANDEMENTE.







