El camino correcto.
Leía los versículos 16 al 21 del capitulo 6 del evangelio de san Juan y me llamo la atención especialmente el ultimo versículo. Más específicamente dos palabras: En seguida.
Uno cuando lee estos versículos es muy probable que los compare con los de Pedro caminando sobre las aguas, puede que piense sobre la fe y también sobre reconocer la voz de nuestro maestro así como la Biblia dice que las ovejas conocen la voz de su pastor. Seguramente la fe seria el tema que más resaltaría. Sin embargo el versículo 21 tiene también un secreto más que importante.
Nos dice la palabra que cuando le recibieron con gozo en la barca, esta llego enseguida a su destino, a la tierra donde iban.
Enseguida, pronto, sin rodeos, derechito y sin errar el camino. En cuanto se recibió a Cristo en la barca es como que esta encontró el rumbo perfecto o los mejores vientos o lo que haya sido necesario para llegar.
¿Cuántas veces nosotros andamos como barquitos perdidos sin saber como llegar a la meta?
Puede ser que no encuentres la paz en tu vida o no encuentres el rumbo y has llegado a un lugar donde no sabes como continuar. Ya no puedes ser el capitán de ese barco que es tu vida. Sabes que te hace falta algo.
También hay veces que tenemos proyectos o sabemos donde queremos ir, donde queremos llegar pero se nos complica el como alcanzar esa meta.
O puede que también tengas muchos proyectos o tengas que tomar decisiones importantes y no sepas como tomarlas y aun mas no sepas cual es la voluntad de Dios y tu alma esta turbada.
Al leer este pasaje se nos rebela que hay un solo camino, una sola manera de alcanzar ese destino y es recibiendo a Cristo.
El único camino a Dios es Cristo. El único camino a la victoria es Cristo. La única manera de llegar a la meta es Cristo.
Recibámosle en nuestro corazón, confiemos nuestra vida a El. Entreguémosle nuestra vida a El y esperemos tranquilamente en Dios.
Primeramente si no has recibido a Cristo en tu corazón y andas en busca de paz, de una esperanza, déjame decirte que Dios te ama y quiere recibirte como a su hijo. No importa tu pasado si estas dispuesto a dejarlo atrás y pedir perdón por tus pecados y entregarle tu vida a Cristo y recibirlo como Señor y Salvador. Todos somos pecadores y la palabra nos enseña que la paga del pecado es muerte, vida eterna lejos de Dios en ese lugar tan horrendo llamado infierno. Pero hay un regalo hermoso, una dadiva como la llama la palabra y es que si recibimos a Cristo, si creemos en su nombre, si nos reconocemos pecadores y pedimos perdón a Dios arrepintiéndonos de esos pecados, se nos da la potestad (el derecho) de ser llamados hijos de Dios.
Y si ya eres un hijo de Dios y necesitas una guía dice la Biblia en el libro de los salmos que si encomendamos nuestra obras a Dios, el afirmara nuestros pensamientos. También nos dice que Él endereza las sendas del justo.
Tenemos y no debemos olvidar, la posibilidad de orar a nuestro Papá para que nos guié y nos guarde. Para que cierre las puertas que el enemigo quiera poner en nuestro camino junto con las piedras de tropiezo y que solo permita que se abran aquellas que son su voluntad.
Si queremos agradarle debemos estar seguros que El nos guiara y no permitirá que nos desviemos. Si oramos y confiamos en El y buscamos agradarle y cumplir su voluntad el se manifestara bendiciendo nuestro camino.
Yo oro porque Dios administre mi tiempo, el laboral, el descanso y aun la diversión. Tengo muchos proyectos pero quiero hacer la voluntad de Dios y moverme en ella y en sus tiempos.
Y ahora si, leamos el pasaje entero meditando en el por completo y pensemos en la fe pues con ella podremos alabar a Dios mientras caminamos sabiendo que Cristo al mando de nuestra vida, ya en nuestro barco, nos guiara en seguida a la tierra donde nos dirigimos.
Yo le recibí. Soy un feliz hijo de Dios. Él me ayuda en mi vida. En los momentos buenos y malos siempre esta conmigo. Por eso le alabo y le doy gracias. Soy salvo, tengo vida eterna en Cristo.
Ya le recibí en mi corazón, le invite a subir a mi barco y ser el capitán. ¿Qué harás tú?
Gracias Espíritu Santo

Uno cuando lee estos versículos es muy probable que los compare con los de Pedro caminando sobre las aguas, puede que piense sobre la fe y también sobre reconocer la voz de nuestro maestro así como la Biblia dice que las ovejas conocen la voz de su pastor. Seguramente la fe seria el tema que más resaltaría. Sin embargo el versículo 21 tiene también un secreto más que importante.
Nos dice la palabra que cuando le recibieron con gozo en la barca, esta llego enseguida a su destino, a la tierra donde iban.
Enseguida, pronto, sin rodeos, derechito y sin errar el camino. En cuanto se recibió a Cristo en la barca es como que esta encontró el rumbo perfecto o los mejores vientos o lo que haya sido necesario para llegar.
¿Cuántas veces nosotros andamos como barquitos perdidos sin saber como llegar a la meta?
Puede ser que no encuentres la paz en tu vida o no encuentres el rumbo y has llegado a un lugar donde no sabes como continuar. Ya no puedes ser el capitán de ese barco que es tu vida. Sabes que te hace falta algo.
También hay veces que tenemos proyectos o sabemos donde queremos ir, donde queremos llegar pero se nos complica el como alcanzar esa meta.
O puede que también tengas muchos proyectos o tengas que tomar decisiones importantes y no sepas como tomarlas y aun mas no sepas cual es la voluntad de Dios y tu alma esta turbada.
Al leer este pasaje se nos rebela que hay un solo camino, una sola manera de alcanzar ese destino y es recibiendo a Cristo.
El único camino a Dios es Cristo. El único camino a la victoria es Cristo. La única manera de llegar a la meta es Cristo.
Recibámosle en nuestro corazón, confiemos nuestra vida a El. Entreguémosle nuestra vida a El y esperemos tranquilamente en Dios.
Primeramente si no has recibido a Cristo en tu corazón y andas en busca de paz, de una esperanza, déjame decirte que Dios te ama y quiere recibirte como a su hijo. No importa tu pasado si estas dispuesto a dejarlo atrás y pedir perdón por tus pecados y entregarle tu vida a Cristo y recibirlo como Señor y Salvador. Todos somos pecadores y la palabra nos enseña que la paga del pecado es muerte, vida eterna lejos de Dios en ese lugar tan horrendo llamado infierno. Pero hay un regalo hermoso, una dadiva como la llama la palabra y es que si recibimos a Cristo, si creemos en su nombre, si nos reconocemos pecadores y pedimos perdón a Dios arrepintiéndonos de esos pecados, se nos da la potestad (el derecho) de ser llamados hijos de Dios.
Y si ya eres un hijo de Dios y necesitas una guía dice la Biblia en el libro de los salmos que si encomendamos nuestra obras a Dios, el afirmara nuestros pensamientos. También nos dice que Él endereza las sendas del justo.
Tenemos y no debemos olvidar, la posibilidad de orar a nuestro Papá para que nos guié y nos guarde. Para que cierre las puertas que el enemigo quiera poner en nuestro camino junto con las piedras de tropiezo y que solo permita que se abran aquellas que son su voluntad.
Si queremos agradarle debemos estar seguros que El nos guiara y no permitirá que nos desviemos. Si oramos y confiamos en El y buscamos agradarle y cumplir su voluntad el se manifestara bendiciendo nuestro camino.
Yo oro porque Dios administre mi tiempo, el laboral, el descanso y aun la diversión. Tengo muchos proyectos pero quiero hacer la voluntad de Dios y moverme en ella y en sus tiempos.
Y ahora si, leamos el pasaje entero meditando en el por completo y pensemos en la fe pues con ella podremos alabar a Dios mientras caminamos sabiendo que Cristo al mando de nuestra vida, ya en nuestro barco, nos guiara en seguida a la tierra donde nos dirigimos.
Yo le recibí. Soy un feliz hijo de Dios. Él me ayuda en mi vida. En los momentos buenos y malos siempre esta conmigo. Por eso le alabo y le doy gracias. Soy salvo, tengo vida eterna en Cristo.
Ya le recibí en mi corazón, le invite a subir a mi barco y ser el capitán. ¿Qué harás tú?
Gracias Espíritu Santo








