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JESUCRISTO A LAS NACIONES
Sonríe, Jesús te ama
Acerca de
Bendiciones y sean bienvenidos.Mi nombre es Leonel y quiero compartir con Uds. sobre Jesucristo, mi gran amor, mi señor y mi salvador. ¿Sabías que El te ama muchísimo? Por eso llegaste aquí.... En este sitio encontraras palabra de Dios para tu vida. Tanto para aquel que nunca escucho de que hay alguién que quiere ayudarle porque le ama, como para aquel que ya tuvo la alegria de conocer y aceptar a Jesucristo en su corazón y anhela seguirle y servirle o ya lo esta haciendo. Encontrarás predicas, videos, algunas fotos, estudios y material que si Dios lo permite seran de guia para tu vida en el Señor. Sientanse como en su casa. Tienes mi mail por si quieres escribirme. jesucristo2005@mixmail.com Jesucristo salva, sana y libera!!!
Sindicación
 
SUPLICA PIDIENDO LIBERACIÓN Y GUIA. (SALMO 143)
Salmo143:10-11
10- Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud
11- Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás;
Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.


Este salmo nos deja muchas y grandes enseñanzas.
En el, vemos a un David agotado, cansado y que sentía desmayar su espíritu debido a la persecución de la que era objeto.
(La historia de esta persecución la podes ver en el 1º Libro de Samuel capitulo 19 al 22 pero te aconsejaría empezar antes para aprender un poco de la vida de David y como fue escogido por Dios.)
David estaba ante una gran prueba y ante la misma suplico a Dios. Digo suplica y no solamente oración.
La suplica es una oración mucho más profunda de la normal. Sale directamente del corazón casi como si dijéramos que las palabras, sentimiento y sensaciones salen atravesando las paredes del corazón. Es un clamor lleno de fuerza, fe y dependencia total y real de Dios. Esto se hace evidente con la imagen que lo muestra a David como una tierra sedienta anhelante de esa lluvia fresca y revividora que viene del cielo. (Salmo 143:6)
David sabia y creía que la única ayuda vendría al igual que esa lluvia fresca solamente del cielo. Por eso clamo a Dios por liberación pero sobre todas las cosas clamo para saber cual era su voluntad. Quería agradar a Dios, aun cuando la espera para su liberación se extendiera. Aun cuando el camino a seguir hiciera que la prueba sea mas larga o más amarga.
Aclaremos que nunca Dios permitirá que seas probado o que tengas que pasar algo que no puedas soportar. Y recuerda también que en la prueba Dios esta contigo (todos los días hasta el fin del mundo nos prometió en su palabra y sus promesas SIEMPRE se cumplen) y siempre las pruebas nos sirven para formar nuestro carácter y para crecer y acercarnos mas a Dios.
En el libro de Daniel capitulo 3 puedes ver como Sadrac, Mesac y Abed-nego en medio del horno de fuego (que representa la prueba) caminaron con el Señor, salieron libres, sanos, ya no tenían ataduras, no tenían ni un poquito de olor a quemado y fueron engrandecidos. Además el Rey ordeno que ningún pueblo o nación podría blasfemar al Dios de estos varones pues no había otro dios que pudiera librar como el de ellos.
¿Pero porque David pidió saber y poder hacer su voluntad (la de Dios) aunque supiera que talvez se hiciera o no mas larga la espera?
No solo lo hizo por el corazón agradable a Dios que el tenia. No solo lo hizo por su fe y el amor por Dios. Lo hizo porque él sabia que en la obediencia esta la bendición. (Deuteronomio 28)
Si él era obediente seria librado de sus enemigos, tomaría todas las promesas de Dios y seria vivificado y librado de sus angustias.
En lugar de estar solo, escondido y angustiado al ser obediente a Dios estaría libre, contento y bendecido porque Dios se goza en nuestra obediencia. Para él Señor nuestra obediencia es más agradable que cualquier sacrificio.
Y David fue escuchado y no solamente fue librado del rey Saul, sino que recibio todas las promesas de Dios, llego a ser rey y danzo lleno de gozo cuando llevaba el arca (que simboliza la presencia del Señor) a su pueblo.
Rescatemos tres ideas esenciales:
1º) Dios es nuestro ayudador. Clama a mí y Yo te responderé dice en el libro de Jeremías 33:3. Clama a Él y el te responderá. A su tiempo, el tiempo exacto veras su voluntad, veras su respuesta. Él te ama y quiere y puede ayudarte. Siempre te escucha. La única manera de obtener esa respuesta que buscas es orando a Él. No importa cuan grande sea la prueba. Dios tiene el poder para darte la victoria. Nuestro Señor no ha menguado. Es el mismo hoy, ayer y por los siglos. El Dios que creo los cielos y la tierra te ama.
2º) Procuremos la voluntad de Dios. En ella esta la bendición. En ella esta la victoria. Las bendiciones de Dios están en el camino de Dios. La bendición de Cristo la encontraras en las manos de Cristo. ¿Leíste Deuteronomio 28? Todas esas bellas promesas son para ti. Si eres obediente a Dios y su palabra. Si de corazón intentas agradarle TODAS LAS BENDICIONES SON TUYAS. Y no temas, si te sientes débil puedes orar pidiéndole a Dios las fuerzas y la sabiduría para andar por los caminos de rectitud y santidad sin la cual nadie vera a Dios.
3º) Dios escudriña los corazones. Dios sabe cuando una oración sale del corazón. Reconoce una oración real aunque nuestra dificultad para hablar o formar frases por tener un vocabulario corto nos haga pensar todo lo contrario. Él sabe cuando solo son palabras sueltas sin una pizca de sentimiento. Él reconoce un clamor y una suplica.
David pudo elevar esa oración con fe y esperanza en Dios primero por reconocer que solo Dios lo podía ayudar y segundo porque sabia que debía pedir. Sabia que quería y porque lo quería.
Si estas orando por algo y no sabes si estas pidiendo bien pide la guía del Espíritu Santo y él te mostrara como orar.
Hoy por doquier se clama por un avivamiento o una vivificación como David. ¿Pero sabemos que es un avivamiento? ¿sabemos como Cristo piensa y como mira lo que esta pasando? Pidamos la guía de Dios, pidamos mirar como Cristo y sentir como Cristo. Ciertamente es necesario un avivamiento como en distintos lugares del mundo esta sucediendo pero solo podremos alcanzarlo orando, clamando y suplicando. Pero para suplicar con esa sed que lo hacia David debemos tener un corazón como el de Cristo. Amor y pasión por las almas. Amor por Dios. Saber por lo que estamos orando y su necesidad. Sentirla como nuestra necesidad. Clamar con sed. Pedir que esa petición se haga carne en nuestro corazón para que desde allí con forma de súplica sea levantada al trono de Dios.
Y él Señor que te ama y te escucha te envíara su pronta respuesta.
Dios les bendiga grandemente.
Gracias Espíritu Santo.