La Sinuosa Odisea de la María de Alcozares (Parte V)
Viene de:
Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4
Una de las cosas realmente curiosas de aquel lugar es que los monumentales edificios parecían vivos. Aunque, evidentemente, no se movían, la multitud de Marías que bajaban del autobús no podían evitar tener la sensación de que, en algún lugar detrás de aquellas
gruesos muros de roca, existían pulmones gigantescos, hinchándose e insuflando vida a las gigantescas estructuras, que, como todo allí, no resultaban del todo desconocidas para las
jóvenes.
Los altavoces, instalados en la cúspide de altísimas estacas de madera comenzaron a derramar borbotones de un líquido ligero y transparente que no tardó en formar numerosos charcos
sobre el suelo de tierra. Algunas de las muchachas no pudieron evitar refrescarse los pies en ellos y, para su asombro, al hacerlo, escucharon en su interior indescriptibles melodías, todas a la vez, pero perfectamente distinguibles entre sí.
- Bienvenidas a casa - murmuró el tipo del enorme megáfono - Veo que algunas ya estais disfrutando de las ventajas de nuestros charcos de alta fidelidad.
Las Marías levantaron la vista del suelo, tratando de ver el rostro de su interlocutor, pero el megáfono era demasiado grande y le tapaba la mayor parte de la cara. Pudieron ver, sin embargo, que vestía una bata blanca de doctor y unos pantalones manchados de barro.
- En breve sereis guiadas hasta la carpa de nutrición, donde os espera el desayuno. Se que ha sido una noche larga y confusa para la mayoría de vosotras. Supongo que apenas recordais este lugar, ¿me equivoco?
Todas y cada una de las chicas permanecieron en silencio.
- Entonces supongo que de mí tampoco os acordareis...
El megáfono descansó sobre la mesa de madera y todas las Marías pudieron al fín ver el rostro del hombre. Ojos verdes...mirada triste.
- Permitidme que me presente. Soy Silas, vuestro agente imaginador.
Continuará en breve en..."La Cabeza de Chema"
Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4
Una de las cosas realmente curiosas de aquel lugar es que los monumentales edificios parecían vivos. Aunque, evidentemente, no se movían, la multitud de Marías que bajaban del autobús no podían evitar tener la sensación de que, en algún lugar detrás de aquellas
gruesos muros de roca, existían pulmones gigantescos, hinchándose e insuflando vida a las gigantescas estructuras, que, como todo allí, no resultaban del todo desconocidas para las
jóvenes.
Los altavoces, instalados en la cúspide de altísimas estacas de madera comenzaron a derramar borbotones de un líquido ligero y transparente que no tardó en formar numerosos charcos
sobre el suelo de tierra. Algunas de las muchachas no pudieron evitar refrescarse los pies en ellos y, para su asombro, al hacerlo, escucharon en su interior indescriptibles melodías, todas a la vez, pero perfectamente distinguibles entre sí.
- Bienvenidas a casa - murmuró el tipo del enorme megáfono - Veo que algunas ya estais disfrutando de las ventajas de nuestros charcos de alta fidelidad.
Las Marías levantaron la vista del suelo, tratando de ver el rostro de su interlocutor, pero el megáfono era demasiado grande y le tapaba la mayor parte de la cara. Pudieron ver, sin embargo, que vestía una bata blanca de doctor y unos pantalones manchados de barro.
- En breve sereis guiadas hasta la carpa de nutrición, donde os espera el desayuno. Se que ha sido una noche larga y confusa para la mayoría de vosotras. Supongo que apenas recordais este lugar, ¿me equivoco?
Todas y cada una de las chicas permanecieron en silencio.
- Entonces supongo que de mí tampoco os acordareis...
El megáfono descansó sobre la mesa de madera y todas las Marías pudieron al fín ver el rostro del hombre. Ojos verdes...mirada triste.
- Permitidme que me presente. Soy Silas, vuestro agente imaginador.
Continuará en breve en..."La Cabeza de Chema"
La Sinuosa Odisea de la María de Alcozares (Parte III)
Viene de:
- Parte 1
- Parte 2
PARTE III
Cuatro horas después, la marca de aquel anónimo cigarrillo seguía en
su sitio, pero las lágrimas habían sido sustituidas por miles de gotas
de lluvia que caían con fuerza sobre María. Mientras, la oscuridad
del camino parecía hacerse cada vez más densa y viscosa. Hacía ya
mucho tiempo que había perdido de vista el "Galaxia", y las luces del
pueblo habían quedado atrás mucho antes de que comenzara la tormenta.
El ajado abrigo de lana, preñado de agua, no ofrecía tanta protección
como María había previsto en un principio, cuando resolvió abandonar
el que había sido su hogar durante un período de tiempo que ella misma tenía algo difuso, pero había que seguir adelante. No importaba el barro ni la humedad. Solo el por qué.
La noche había comenzado mal. Mariano estaba de los nervios, y los
"fieles" que habían acudido al local no podían creer que el
espectáculo habitual (bebida-baile-quemaduras) fuese a cambiar por
primera vez desde que María empezó a mover sus curvas en
Alcozares. Poco sabían ellos de la implacable ola de tristeza que,
inexplicablemente, había hecho acto de presencia en el interior de una
María que empezaba a no reconocerse a sí misma.
Hasta aquel mismo día, María había intentado llevar lo de su amnesia
del modo más racional posible, no dejando que interfiriese con su día
a día. Era perfectamente consciente de que, cada noche, la mayoría de
sus recuerdos del día desaparecían junto con las quemaduras que tan
popular la habían hecho. Apenas alcanzaba a recordar tres o cuatro
cosas, como qué había desayunado, o cómo había acabado el culebrón de las cuatro de la tarde. Cosas sin importancia, pero que le servían de tenue ligazón con el mundo real.
Por eso, la quemadura en su pecho tan solo era una de las cosas ue la habían sorprendido aquella mañana. La otra era una imagen, recurrente y con un grado de nitidez tal que a María le horadaba los pensamientos como un taladro.
Aquel hombre. Aquellos ojos verdes. Aquel cigarrillo en su pecho.
Aquella sonrisa triste. Y después, la nada.
Aquella maldita imagen era la que la había impulsado a estar donde
estaba ahora, vagando sin rumbo, en algun lugar al sur del pueblo,
buscando unos ojos verdes y una sonrisa triste. Buscándolos sin saber muy bien por qué. y sin saber muy bien dónde.
Frente a María, un intenso haz de luz cortó la oscuridad, mientras un
lastimero bramido mecánico comenzó a fundirse con el sonido de la
lluvia. El autobús paró a unos cuantos metros de la joven. Un autobús
antiguo, cuadradísimo y veterano en mil viajes, a juzgar por su
cansado aspecto.
María se quitó el agua de los ojos. Tras el parabrisas, iluminado por
una tenue luz verduzca, el conductor parecía hacerle gestos.
María se acercó a la puerta lateral, que el conductor abrió accionando
una oxidada manivela.
- ¿Sube?
- ¿Adónde van? - preguntó María, empapada.
- ¿Acaso importa? - el conductor encendió un cigarrito
- No.
- Anda, suba. Este no es su sitio. Y no se preocupe...aquí todos
tenemos marcas. Pase hacia el fondo, creo que debe de quedar algun
asiento libre.
Ni la misma María pudo entenderlo en aquel momento, pero antes de
pensarlo ya había subido a aquel enorme cacharro y caminaba por su
pasillo central, como si toda su vida se hubiese preparado para hacer precisamente eso. Y lo que veía bajo aquella luz verde, a medida que
avanzaba, le resultaba tan inquietante como vagamente familiar...
Continua en breve en "La Cabeza de Chema"
- Parte 1
- Parte 2
PARTE III
Cuatro horas después, la marca de aquel anónimo cigarrillo seguía en
su sitio, pero las lágrimas habían sido sustituidas por miles de gotas
de lluvia que caían con fuerza sobre María. Mientras, la oscuridad
del camino parecía hacerse cada vez más densa y viscosa. Hacía ya
mucho tiempo que había perdido de vista el "Galaxia", y las luces del
pueblo habían quedado atrás mucho antes de que comenzara la tormenta.
El ajado abrigo de lana, preñado de agua, no ofrecía tanta protección
como María había previsto en un principio, cuando resolvió abandonar
el que había sido su hogar durante un período de tiempo que ella misma tenía algo difuso, pero había que seguir adelante. No importaba el barro ni la humedad. Solo el por qué.
La noche había comenzado mal. Mariano estaba de los nervios, y los
"fieles" que habían acudido al local no podían creer que el
espectáculo habitual (bebida-baile-quemaduras) fuese a cambiar por
primera vez desde que María empezó a mover sus curvas en
Alcozares. Poco sabían ellos de la implacable ola de tristeza que,
inexplicablemente, había hecho acto de presencia en el interior de una
María que empezaba a no reconocerse a sí misma.
Hasta aquel mismo día, María había intentado llevar lo de su amnesia
del modo más racional posible, no dejando que interfiriese con su día
a día. Era perfectamente consciente de que, cada noche, la mayoría de
sus recuerdos del día desaparecían junto con las quemaduras que tan
popular la habían hecho. Apenas alcanzaba a recordar tres o cuatro
cosas, como qué había desayunado, o cómo había acabado el culebrón de las cuatro de la tarde. Cosas sin importancia, pero que le servían de tenue ligazón con el mundo real.
Por eso, la quemadura en su pecho tan solo era una de las cosas ue la habían sorprendido aquella mañana. La otra era una imagen, recurrente y con un grado de nitidez tal que a María le horadaba los pensamientos como un taladro.
Aquel hombre. Aquellos ojos verdes. Aquel cigarrillo en su pecho.
Aquella sonrisa triste. Y después, la nada.
Aquella maldita imagen era la que la había impulsado a estar donde
estaba ahora, vagando sin rumbo, en algun lugar al sur del pueblo,
buscando unos ojos verdes y una sonrisa triste. Buscándolos sin saber muy bien por qué. y sin saber muy bien dónde.
Frente a María, un intenso haz de luz cortó la oscuridad, mientras un
lastimero bramido mecánico comenzó a fundirse con el sonido de la
lluvia. El autobús paró a unos cuantos metros de la joven. Un autobús
antiguo, cuadradísimo y veterano en mil viajes, a juzgar por su
cansado aspecto.
María se quitó el agua de los ojos. Tras el parabrisas, iluminado por
una tenue luz verduzca, el conductor parecía hacerle gestos.
María se acercó a la puerta lateral, que el conductor abrió accionando
una oxidada manivela.
- ¿Sube?
- ¿Adónde van? - preguntó María, empapada.
- ¿Acaso importa? - el conductor encendió un cigarrito
- No.
- Anda, suba. Este no es su sitio. Y no se preocupe...aquí todos
tenemos marcas. Pase hacia el fondo, creo que debe de quedar algun
asiento libre.
Ni la misma María pudo entenderlo en aquel momento, pero antes de
pensarlo ya había subido a aquel enorme cacharro y caminaba por su
pasillo central, como si toda su vida se hubiese preparado para hacer precisamente eso. Y lo que veía bajo aquella luz verde, a medida que
avanzaba, le resultaba tan inquietante como vagamente familiar...
Continua en breve en "La Cabeza de Chema"
La gente no debería temer a sus gobiernos...son los gobiernos lo que deberían temer a la gente...

El trailer de "V for Vendetta", la esperada adaptación del clásico comic de Alan Moore ya se encuentra disponible en la Red. La película, producida por los Hermanos Wachowski y protagonizada por una rapada Natalie Portman y Hugo Weaving en el papel del héroe anarquista "V" se estrena en E.E.U.U. el 4 de Noviembre.
¿Qué nos ofrece este avance? Pues un poco de todo. Una cierta fidelidad visual para con el original impreso (intactos están ese gris Londres futurista y el aspecto de "V") y ciertos elementos "made-in-Wachowski" que uno no recuerda en el original.
Habiendo leido el comic y siendo consciente de la dificultad que entraña la empresa de adaptarlo a la gran pantalla intentando además convertirlo en un megaéxito, me daré con un canto en los dientes si, al menos, se respeta un 20% del transgresor espíritu del original. La esperanza es lo último que se pierde. Crucemos los dedos.
Tenía 27 años la primera vez que morí...

Una vez más, de forma indescriptible, me encuentro recomendando una película de difusa fecha de estreno (si es que este llega a suceder) en España. Estrenada en Marzo de este mismo año en E.E.U.U. y producida, entre otros, por George Clooney y Steven Soderbergh, "The Jacket" podría describirse como una mezcla de "La Escalera de Jacob", "Donnie Darko" y "Alguien voló sobre el Nido del Cuco". Tibiamente recibida por público y crítica en su país de origen, lo cierto es que "The Jacket" es una película irregular que no obstante atrapa desde el primer momento, con un trabajo de creación de atmósferas impecable y un guión que, aunque toma prestados demasiados elementos de otras películas consigue llamar la atención poderosamente entre la avalancha de thrillers mediocres que venimos sufriendo en los últimos tiempos.
Si a ello sumamos una preciosa banda sonora compuesta por Brian Eno y el impresionante trabajo interpretativo de Adrien Brody, Keira Knightley, la imprescindible Jennifer Jason Leigh y Kris Kristofferson (esta vez sin vampiros que matar), nos encontramos ante uno de los títulos más interesantes en lo que va de año. Puede que "The Jacket" deje que, en ocasiones, su siniestro estilo se imponga a su contenido, pero no cabe duda de que la película cuenta con los suficientes alicientes como para darle una oportunidad.
En cuanto al argumento...mejor que no sepais nada. En cuanto a la fecha de estreno, la IMDB apuesta por últimos de Agosto. Estad atentos...mientras tanto, podeis echarle un vistazo al trailer AQUÍ.
La Sinuosa Odisea de la María de Alcozares
La devoción que aquel pueblo tenía por María era, cuanto menos, curiosa. Diríase que exageradamente curiosa, si tenemos en cuenta que María tenía solo 19 años y que se trataba de una de las chicas que el club de alterne de las afueras del pueblo tenía a bien
alquilar de lunes a domingo.
Nadie sabía con seguridad de dónde venía, y Mariano, el dueño del "Galaxia" no estaba por la labor de aclarar tan interesante enigma. Pero una cosa era cierta: desde que María había llegado a Alcozares la economía del pueblo había crecido de manera exponencial. Lo que
amenazaba con convertirse en un pueblo fantasma demostraba, día a día, síntomas de una recuperación que excedía lo asombroso. El parquecito central lucía más verde que nunca, y el ayuntamiento por fín había podido permitirse asfaltar la Calle Mayor (sutilmente menos
diminuta que las demás). Y todo gracias al blanco de la piel de María, y a los cigarrillos de los turistas que visitaban la localidad.
El número que María realizaba cada noche era verdaderamente atípico. A eso de las doce de la noche, cuando, por regla general, el "Galaxia" estaba abarrotado de lugareños, japoneses y gente de la capital, la joven comenzaba el baile. Completamente desnuda, mostrando las apetitosas elipsis de unos pechos perfectos, tersos y blancos como la cuajada, la joven salía al vetusto escenario. Movimientos hipnóticos, sensuales, impensables para la gente del
pueblo hacía tan solo unos meses. Pura belleza. Puro sexo. Pura vida. Hombres y mujeres comulgaban del momento, celebrando la belleza, la juventud y el cuerpo de María.
Se daban casos en que las esposas acudían acompañando a sus maridos, tan impacientes como ellas por ver el espectáculo una vez más.
El caso es que, cada noche, la representación alcanzaba su paroxismo cuando, al tocar la música a su fin, los parroquianos (y parroquianas) menos vergonzosos acudían a apagar sus
cigarrillos y puros en la blanca e inmaculada piel de María, que en ningún momento demostraba sentir dolor alguno. Su cuerpo comenzaba a poblarse de marcas rojizas, quemaduras
que la vestían ante decenas de personas que la observaban esperando ver un lágrima o una mueca de desagrado que nunca llegaba.
La noche siguiente, todos aquellos que habían dejado su marca en María volvían a buscarla, pero, invariablemente, de noche a noche, todas las marcas habían desaparecido por completo del cuerpo de la muchacha, cuya piel volvía a lucir, virgen y suave.
Sin embargo, una noche, alguien no volvió a comprobar si su marca seguía en el cuerpo de María. Probablemente, porque sabía que era así.
(Continuará en breve en "La Cabeza de Chema")
alquilar de lunes a domingo.
Nadie sabía con seguridad de dónde venía, y Mariano, el dueño del "Galaxia" no estaba por la labor de aclarar tan interesante enigma. Pero una cosa era cierta: desde que María había llegado a Alcozares la economía del pueblo había crecido de manera exponencial. Lo que
amenazaba con convertirse en un pueblo fantasma demostraba, día a día, síntomas de una recuperación que excedía lo asombroso. El parquecito central lucía más verde que nunca, y el ayuntamiento por fín había podido permitirse asfaltar la Calle Mayor (sutilmente menos
diminuta que las demás). Y todo gracias al blanco de la piel de María, y a los cigarrillos de los turistas que visitaban la localidad.
El número que María realizaba cada noche era verdaderamente atípico. A eso de las doce de la noche, cuando, por regla general, el "Galaxia" estaba abarrotado de lugareños, japoneses y gente de la capital, la joven comenzaba el baile. Completamente desnuda, mostrando las apetitosas elipsis de unos pechos perfectos, tersos y blancos como la cuajada, la joven salía al vetusto escenario. Movimientos hipnóticos, sensuales, impensables para la gente del
pueblo hacía tan solo unos meses. Pura belleza. Puro sexo. Pura vida. Hombres y mujeres comulgaban del momento, celebrando la belleza, la juventud y el cuerpo de María.
Se daban casos en que las esposas acudían acompañando a sus maridos, tan impacientes como ellas por ver el espectáculo una vez más.
El caso es que, cada noche, la representación alcanzaba su paroxismo cuando, al tocar la música a su fin, los parroquianos (y parroquianas) menos vergonzosos acudían a apagar sus
cigarrillos y puros en la blanca e inmaculada piel de María, que en ningún momento demostraba sentir dolor alguno. Su cuerpo comenzaba a poblarse de marcas rojizas, quemaduras
que la vestían ante decenas de personas que la observaban esperando ver un lágrima o una mueca de desagrado que nunca llegaba.
La noche siguiente, todos aquellos que habían dejado su marca en María volvían a buscarla, pero, invariablemente, de noche a noche, todas las marcas habían desaparecido por completo del cuerpo de la muchacha, cuya piel volvía a lucir, virgen y suave.
Sin embargo, una noche, alguien no volvió a comprobar si su marca seguía en el cuerpo de María. Probablemente, porque sabía que era así.
(Continuará en breve en "La Cabeza de Chema")
Se ofrecen Cadáveres Exquisitos a dos bandas...
Como el verano es una época en la que por regla general se puede estar algo más de tiempo con los amigos, La Bitácora Indescriptible ha decidido unirse a nuestro blog hermano La Cabeza de Chema (también disponible en la sección de enlaces) en un nuevo proyecto estival. Se trata de la publicación de una serie de relatos breves escritos a cuatro manos, a modo de partido de tenis. Así, las historias que comiencen aqui seguirán allí, volverán aquí, volverán a marcharse allí....así hasta que una de las dos bitácoras encuentre un buen final para la historia. ¿A partir de cuando podreis disfrutar de tamaño acontecimiento literario? Pues a partir de mañana, en estas mismas y virtuales páginas. ¡¡Tiembla, Perez Reverte !!
Joyas para ver al fresco - NOW PLAYING: El Jedi de los Cojones

Comienza aquí y ahora una nueva sección veraniega, nacida al calor del sol y la candente
arena, hollada día tras día por multitud de decadentes cuerpos repletos de carnes colgantes
y pujantes rojeces. En ella os propondremos el visionado de determinadas obras malditas que
pueden ayudaros a pasar mejor (o peor, quien sabe) estos ardientes días de verano.
Comenzamos con un plato tan sugerente como desconocido..."El Amor es Éxtasis".
Editada en DVD ayer mismo en nuestro país, la película que nos ocupa es un perfecto ejemplo de como una cinta rodada con (una supuesta) seriedad y rigor acaba deviniendo en una involuntaria pieza cómica de primer orden. La celeridad con la que pasó por nuestras salas hace ya unos cuantos años, así como su pobre presencia en las estanterías de los videoclubs, han hecho de esta película de Lance Young una rareza digna de ser descubierta.
Pero no es solo su pobre box office y su baja popularidad lo que hace de esta cinta una joyita (del cine cómico, se entiende). "El Amor es Éxtasis" sorprende, entre otras cosas, por el absoluto desparpajo con el que habla de un tema al que los americanos no le han conseguido pillar aun el punto: el sexo. La película es más que explícita para los cánones estadounidenses, y trata (o más bién lo intenta) la sexualidad humana de una forma adulta y práctica, (sacrílega, que dirían en E.E.U.U.).
Por si esto fuese poco, echemos un vistazo al estelar casting de la cinta:
- En el rincón derecho, tenemos a Sheryl Lee (el cadaver más bello jamás concebido, o sea, la azulada Laura Palmer de Twin Peaks, tambien vista en "Vampiros de John Carpenter" haciendo feliz a Daniel Baldwin).
- En el rincón derecho, Craig Sheffer, un pedazo de jamón de york de limitados registros dramáticos que, no obstante, cumple con dignidad. "Lanzado" con la ya lejana "Razas de Noche", su carrera ha seguido derroteros cada vez más televisivos.
- Y en el centro del ring, el clásico, inigualable y nunca suficientemente valorado Terence Stamp, uno de esos grandes secundarios que igual vale para un roto que para un descosido
(malvado kryptoniano en "Superman 2", travesti en "Priscilla", lider de secta en "Bowfinger" o Canciller Galáctico deshauciado en "La Amenaza Fantasma").
A grandes rasgos, el argumento de la película, es el siguiente:
Un joven marido cuyo matrimonio atraviesa una etapa dificil averigua horrorizado que su esposa jamas ha tenido un orgasmo (con él, se entiende). Para subsanar semejante situación, el joven recurre a los servicios del Doctor Baltazar, un "terapeuta sexual que opera en el
límite de la legalidad". El tipo en cuestión (Stamp, como no) resulta ser una mezcla de Hannibal Lecter, Yoda y el Señor Miyagi, un hombre capaz de satisfacer a montones de mujeres durante horas y horas, un auténtico jedi lúbrico, gran conocedor de La Fuerza (sexual) y con un control absoluto sobre su cuerpo.
Baltazar accede a tomar al joven bajo su tutela y a revelarle los ancestrales secretos sexuales que lleva recogidos tras años de experiencias al límite del éxtasis.
Este argumento, que parece sacado de una película porno o, si me apuráis, de una de Esteso, nos es presentado mediante una mezcla de sobriedad y erotismo de salón (sonrojante, a lo Zalman King, el de "Orquídea Salvaje") lo que, combinado a delirantes diálogos entre Stamp y su pupilo, hace de "El Amor es Éxtasis" una involuntaria comedia que hay que ver para creer. Como colofón, transcribo uno de los diálogos de la cinta:
- STAMP: ¿Sueles masturbarte?
- SHEFFER: Mmmm...no...no cuando tengo una relación con alguien.
- STAMP: Pues eso tendrá que cambiar...
- SHEFFER: ¿Por qué?
- STAMP: Porque si no aprendes a amarte a tí mismo, nunca aprenderás a amar a una mujer.
Sin comentarios. No os la perdais.
Erase una vez un niño deforme y un chihuahua...

Ya pulula por el mundo lo nuevo del gurú del videoclip Chris Cunnigham. El trabajo en cuestión, titulado "Rubber Johnny" es una pieza de 6 minutos musicada (como no) por Aphex Twin a su habitual y cacofónico-industrial manera. Se nos cuenta la historia de un ser deforme (el "Rubber Johnny" del título) a quien sus padres tienen encerrado en un sótano, con un chihuahua (de sorprendente parecido con la mascota de Mickey Rourke en "El Mexicano") como única compañía.
Tras su visionado (absolutamente recomendable), podemos llegar a dos conclusiones:
- No cabe duda de que Cunningham se ha erigido en un genio de lo inquietante, en un gurú de la deformidad, en algo así como un David Cronenberg parido por la MTV. Rodado íntegramente en formato DV con infrarrojos, a nivel técnico el video es, como suele ser habitual, irreprochable. Figuras que sugieren mas que mostrar, criaturas que se arrastran y emiten siniestros sonidos electrónicos...todo muy Cunningham.
- ...Quizá demasiado Cunningham. A uno ya empieza a asaltarle la duda de si el bueno de Chris es capaz de hacer algo distinto a lo visto hasta ahora. El trabajo del realizador sigue sorprendiendo e inquietando hasta niveles impensables, pero no le vendría mal un cambio de tercio. Tiempo al tiempo. Esperemos que su esperadísimo salto al largometraje no tarde.
Mientras tanto, el DVD ya está disponible (aunque a día de hoy no tengo claro de si ya ha llegado a nuestro país). En el caso de que no lo encontreis, preguntad al amigo Ramoncín como conseguirlo (o como no hacerlo).
LA GUERRA DE LOS CRUISES
Siempre he sido un ferviente defensor de Steven Spielberg. Consciente de sus muchos defectos, pero sobre todo, sabedor de sus méritos, en los últimos tiempos he tenido que discutir y luchar a capa y espada para hacer comprender a mucha gente que Spielberg ha sido, y sigue siendo, uno de los grandes. Inexplicablemente, en los últimos años, su fama de "Rey Midas" de Hollywood ha ido empeorando hasta el punto de que cada vez más gente lo llega a considerar un mal director. Todos estamos de acuerdo en que el pobre Steven ha filmado trozos de celuloide que aun hoy figuran en los primeros puestos de las listas del almibar (buenos ejemplos son "Always", "Amistad" o "Hook". Pero por cada "Always", hay un "Tiburón", por cada "Amistad" hay una "En busca del Arca Perdida" y por cada "Hook" hay una "La Lista de Schindler".
En determinados círculos, es más que común encontrarse con la opinión generalizada de que al menos las cuatro últimas películas de la filmografía de Steven Spielberg son auténticos desastres. Nunca lo he considerado así. "Inteligencia Artificial" (si dejamos de lado ese terrorífico desenlace) me parece una muestra perfecta de la mejor ciencia ficción. "Minority Report" es insultantemente superior a la mayoría de películas del género rodadas en los últimos 15 o 20 años. "Atrápame si puedes" es un delicioso ejemplo de cine al estilo clásico e incluso "La Terminal" (una clara obra menor) se muestra como una eficiente comedia con muchas menos pretensiones de las que se ha dicho por ahí.
Y ahora nos llega esta "Guerra de los Mundos"...y contra todo pronóstico, me cuesta defender a Spielberg más que nunca. No por su labor en la dirección, que sigue siendo notable, sobre todo a la hora de orquestar pantagruélicas "set-pieces" trufadas de abracadabrantes efectos especiales. El problema principal de la película, a mi modo de ver, está (como suele ocurrir demasiado ultimamente) en su guión.
David Koepp, sin duda un tipo con cierto talento, pero que debería trabajar menos y concentrar sus esfuerzos en causas más nobles, se propuso convertir "La Guerra de los Mundos" original en una suerte de 11-S intergaláctico, en un enorme mazazo a la civilización, en una catastrofe contra la que nada se puede hacer. Es precisamente este concepto el primer punto fuerte de la película. La sensación de que nada se puede hacer contra la invasión. Solo huir. En este sentido, la película nos muestra, a ratos, lo grande que hubiera podido ser. Las escenas que nos demuestran lo crueles que los humanos pueden ser entre sí cuando están sometidos a la presión del terror y el miedo brillan con luz propìa (esa masa furibunda intentándole robar el coche a Cruise o la actitud de los marines en el Ferry de New Jersey) y dan al conjunto pinceladas de veracidad ( muy a lo "El Efecto Dominó" de Koepp) que nunca llegan a dominar la función.
Y no lo hacen por muchas razones. La primera de ellas: Tom Cruise es una pavorosa elección a la hora de encarnar a un obrero perdedor, separado y, para colmo, mal padre. Cruise nunca me ha parecido un mal actor, pero está claro que su sonrisa profidén no ayuda en nada a la hora de darle credibilidad a su personaje.
Por otro lado, la típica subtrama una y mil veces vista en la que un padre separado tiene que luchar contra la adversidad al tiempo que intenta no perder (o recuperar) el amor de sus vástagos no funciona en absoluto. Si a ello sumamos que el comportamiento del hijo de Cruise es totalmente increible (¿qué demonios le pasaba a ese chaval?), nos encontramos con que las relaciones entre los protagonistas hacen aguas por todas partes. Siendo esto así, la película se reduce a ser una inacabable sucesión de persecuciones, derrumbes, explosiones, embotellamientos y catástrofes variadas. Incluso la aparición de Tim Robbins, sobreactuadísimo, acaba teniendo un impacto en el público, sospecho, mucho menor del que se buscaba.
Si a ello le sumamos que, por alguna extraña razón, Spielberg opta por cargarse el poco suspense de la película mostrándonos el aspecto de los invasores (un diseño horrendo, por cierto) a mitad de la historia, en una escena clavada a otras que ya han aparecido antes en sus películas (y mucho mejor realizadas), llegamos a la conclusión de que la película ofrece mucho más ruido que nueces.
Así, que, en la parte positiva, nos queda:
- El haber intentado hacer una película seria sobre el tema, sin demasiadas concesiones al americanismo ni a la heroicidad, a-la-Independence Day.
- Los FX, verdaderamente apabullantes y espectaculares.
- Los momentos en que la historia se centra en las consecuencias del miedo y el caos en la gente.
Y en la parte negativa:
- La película no es en absoluto fiel a la novela ni aporta nada nuevo al tema. El conjunto se revela como muy plano.
- Los personajes principales, así como las relaciones entre ellos, están excesivamente difuminadas.
- El final, atropellado y/o aburrido.
Así que, no es que la película sea gran cosa, pero cosas peores pululan por la cartelera...así que...avisados quedais.
En determinados círculos, es más que común encontrarse con la opinión generalizada de que al menos las cuatro últimas películas de la filmografía de Steven Spielberg son auténticos desastres. Nunca lo he considerado así. "Inteligencia Artificial" (si dejamos de lado ese terrorífico desenlace) me parece una muestra perfecta de la mejor ciencia ficción. "Minority Report" es insultantemente superior a la mayoría de películas del género rodadas en los últimos 15 o 20 años. "Atrápame si puedes" es un delicioso ejemplo de cine al estilo clásico e incluso "La Terminal" (una clara obra menor) se muestra como una eficiente comedia con muchas menos pretensiones de las que se ha dicho por ahí.
Y ahora nos llega esta "Guerra de los Mundos"...y contra todo pronóstico, me cuesta defender a Spielberg más que nunca. No por su labor en la dirección, que sigue siendo notable, sobre todo a la hora de orquestar pantagruélicas "set-pieces" trufadas de abracadabrantes efectos especiales. El problema principal de la película, a mi modo de ver, está (como suele ocurrir demasiado ultimamente) en su guión.
David Koepp, sin duda un tipo con cierto talento, pero que debería trabajar menos y concentrar sus esfuerzos en causas más nobles, se propuso convertir "La Guerra de los Mundos" original en una suerte de 11-S intergaláctico, en un enorme mazazo a la civilización, en una catastrofe contra la que nada se puede hacer. Es precisamente este concepto el primer punto fuerte de la película. La sensación de que nada se puede hacer contra la invasión. Solo huir. En este sentido, la película nos muestra, a ratos, lo grande que hubiera podido ser. Las escenas que nos demuestran lo crueles que los humanos pueden ser entre sí cuando están sometidos a la presión del terror y el miedo brillan con luz propìa (esa masa furibunda intentándole robar el coche a Cruise o la actitud de los marines en el Ferry de New Jersey) y dan al conjunto pinceladas de veracidad ( muy a lo "El Efecto Dominó" de Koepp) que nunca llegan a dominar la función.
Y no lo hacen por muchas razones. La primera de ellas: Tom Cruise es una pavorosa elección a la hora de encarnar a un obrero perdedor, separado y, para colmo, mal padre. Cruise nunca me ha parecido un mal actor, pero está claro que su sonrisa profidén no ayuda en nada a la hora de darle credibilidad a su personaje.
Por otro lado, la típica subtrama una y mil veces vista en la que un padre separado tiene que luchar contra la adversidad al tiempo que intenta no perder (o recuperar) el amor de sus vástagos no funciona en absoluto. Si a ello sumamos que el comportamiento del hijo de Cruise es totalmente increible (¿qué demonios le pasaba a ese chaval?), nos encontramos con que las relaciones entre los protagonistas hacen aguas por todas partes. Siendo esto así, la película se reduce a ser una inacabable sucesión de persecuciones, derrumbes, explosiones, embotellamientos y catástrofes variadas. Incluso la aparición de Tim Robbins, sobreactuadísimo, acaba teniendo un impacto en el público, sospecho, mucho menor del que se buscaba.
Si a ello le sumamos que, por alguna extraña razón, Spielberg opta por cargarse el poco suspense de la película mostrándonos el aspecto de los invasores (un diseño horrendo, por cierto) a mitad de la historia, en una escena clavada a otras que ya han aparecido antes en sus películas (y mucho mejor realizadas), llegamos a la conclusión de que la película ofrece mucho más ruido que nueces.
Así, que, en la parte positiva, nos queda:
- El haber intentado hacer una película seria sobre el tema, sin demasiadas concesiones al americanismo ni a la heroicidad, a-la-Independence Day.
- Los FX, verdaderamente apabullantes y espectaculares.
- Los momentos en que la historia se centra en las consecuencias del miedo y el caos en la gente.
Y en la parte negativa:
- La película no es en absoluto fiel a la novela ni aporta nada nuevo al tema. El conjunto se revela como muy plano.
- Los personajes principales, así como las relaciones entre ellos, están excesivamente difuminadas.
- El final, atropellado y/o aburrido.
Así que, no es que la película sea gran cosa, pero cosas peores pululan por la cartelera...así que...avisados quedais.
Nacida el 1 de Julio
Ayer, 1 de Julio, se cumplió un año desde que veía la luz este simpar proyecto, que a lo largo de todo ese tiempo ha procurado haceros pasar un rato agradable cada vez que me daba por actualizar la cosa. Espero que al menos ese pírrico objetivo se haya conseguido.
Aprovechando la efeméride no quiero perder la oportunidad de dar las gracias a todos aquellos visitantes que, esporádica o regularmente, se han dejado caer por aquí. Gracias por vuestros apoyos, comentarios, etc.
La Bitácora Indescriptible encara su segundo año de vida con los mismos pilares principales con los que empezó: CINE, VIDA Y LANGOSTA. Con ello, quiero decir que no espereis grandes fichajes. Ni Shakira va a pasarse por aquí a apadrinarnos, ni Fernando Alonso va a poner su mejor cara de velocidad en nuestra portada.
Intentaremos seguir siendo lo que somos, y lo consideraremos una victoria. Y ahora, entonemos todos juntos el ancestral cántico:
¡¡ CINE, VIDA Y LANGOSTA !! ¡¡ LARGA VIDA A LA BITÁCORA !!
Aprovechando la efeméride no quiero perder la oportunidad de dar las gracias a todos aquellos visitantes que, esporádica o regularmente, se han dejado caer por aquí. Gracias por vuestros apoyos, comentarios, etc.
La Bitácora Indescriptible encara su segundo año de vida con los mismos pilares principales con los que empezó: CINE, VIDA Y LANGOSTA. Con ello, quiero decir que no espereis grandes fichajes. Ni Shakira va a pasarse por aquí a apadrinarnos, ni Fernando Alonso va a poner su mejor cara de velocidad en nuestra portada.
Intentaremos seguir siendo lo que somos, y lo consideraremos una victoria. Y ahora, entonemos todos juntos el ancestral cántico:
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