Vía de escape
A veces me gustaría, escapar a algún lugar, dónde no conozca a nadie, dónde no me puedan buscar. Y correr por callejuelas, q no sé para dónde van y abriendo nuevos caminos buscando la realidad, sin saber lo que me espera, yo así quiero despertar, y mirar por la ventana y ver a los pájaros volar.
SER por dónde me lleve el viento y hablar la lengua de los sentimientos, SER un grito en un mar inmenso, una nube q va allá en el cielo, SER un segundo tan sólo en el tiempo.
Cuantas veces habré deseado irme ya y no volver más, con una venda en los ojos, echar a correr y no parar. Cuantas veces habré deseado poder desaparecer, y no dejar mis huellas ni siquiera en un papel, sin saber lo que me espera, yo así quiero despertar, y mirar por la ventana los pajaritos volar.
SER por dónde me lleve el viento y hablar la lengua de los sentimientos, SER un grito en un mar inmenso, una nube q va allá en el cielo, SER un segundo tan sólo en el tiempo.
Y aunque hay cositas del mundo que no se ven, pero hay están tras la pared.
Hay q ver más allá dónde tus ojos alcancen a ver.
SER por dónde me lleve el viento y hablar la lengua de los sentimientos, SER un grito en un mar inmenso, una nube q va allá en el cielo, SER un segundo tan sólo en el tiempo.
Cuantas veces habré deseado irme ya y no volver más, con una venda en los ojos, echar a correr y no parar. Cuantas veces habré deseado poder desaparecer, y no dejar mis huellas ni siquiera en un papel, sin saber lo que me espera, yo así quiero despertar, y mirar por la ventana los pajaritos volar.
SER por dónde me lleve el viento y hablar la lengua de los sentimientos, SER un grito en un mar inmenso, una nube q va allá en el cielo, SER un segundo tan sólo en el tiempo.
Y aunque hay cositas del mundo que no se ven, pero hay están tras la pared.
Hay q ver más allá dónde tus ojos alcancen a ver.
QUE NUNCA SEPAS NI CÓMO NI CUÁNDO, NI CIENTO VOLANDO NI AYER NI MAÑANA
Que el maquillaje no apague tu risa
Quel el equipaje no lastre tus alas
Que el calendario no venga con prisa
Que el diccionario detenga las balas
Que las persianas corrijan la aurora
Que gane el quiero la guerra del puedo
Que los que esperan no cuenten las horas
Que los que matan se mueran de miedo
Que el fin del mundo te pille bailando
Que el escenario te tiña las canas
Que nunca sepas ni cómo ni cuándo
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche sea noche de bodas
Que todas las lunas sean lunas de miel
Que las verdades no tengan complejos
Que las mentiras parezcan mentiras
Que no te den la razón los espejos
Que te aproveche mirar lo que miras
Que no se ocupe de ti el desamparo
Que cada cena sea tu última cena
Que ser valiente no salga tan caro
Que ser cobarde no valga la pena
Que no te compren por menos de nada
Que no te vendan amor sin espinas
Que no te duerman con cuentos de hadas
Que no te cierren el bar de la esquina
Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche sea noche de bodas
Que no se ponga la luna de miel
Quel el equipaje no lastre tus alas
Que el calendario no venga con prisa
Que el diccionario detenga las balas
Que las persianas corrijan la aurora
Que gane el quiero la guerra del puedo
Que los que esperan no cuenten las horas
Que los que matan se mueran de miedo
Que el fin del mundo te pille bailando
Que el escenario te tiña las canas
Que nunca sepas ni cómo ni cuándo
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche sea noche de bodas
Que todas las lunas sean lunas de miel
Que las verdades no tengan complejos
Que las mentiras parezcan mentiras
Que no te den la razón los espejos
Que te aproveche mirar lo que miras
Que no se ocupe de ti el desamparo
Que cada cena sea tu última cena
Que ser valiente no salga tan caro
Que ser cobarde no valga la pena
Que no te compren por menos de nada
Que no te vendan amor sin espinas
Que no te duerman con cuentos de hadas
Que no te cierren el bar de la esquina
Que el corazón no se pase de moda
Que los otoños te doren la piel
Que cada noche sea noche de bodas
Que no se ponga la luna de miel
Cuento con moraleja
SOLO POR AMOR
Camino por mi camino.
Mi camino es una ruta con un solo carril: el mío.
A mi izquierda, un muro entero separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, al otro lado del muro.
De vez en cuando, en este muro encuentro un agujero, una ventana, una hendidura… Y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un día, mientras camino, me parece ver, al otro lado del muro, una figura que transita a mi ritmo, en mi misma dirección.
Miro esa figura: es una mujer. Es hermosa.
Ella también me ve. Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonrío… Me sonríe.
Un momento después, ella sigue su camino y yo apuro el paso porque espero ansiosamente otra oportunidad para cruzarme con esa mujer.
En la siguiente ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.
Le digo con señas lo mucho que me gusta.
Me contesta con señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continúa…
Me digo que, quizá, más adelante en el camino habrá seguramente una puerta. Y alomejor yo puedo cruzarla para encontrarme con ella.
Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro para encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco más adelante, la puerta aparece.
Allí está, al otro lado, mi ahora deseada y amada compañera.
Esperando… Esperándome…
Le hago un gesto. Ella me devuelve un beso en el aire. Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito. Avanzo contra la puerta para reunirme con ella., a su lado del muro.
La puerta es muy estrecha. Paso una mano, paso el hombro, hundo un poco el estómago, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza…
Pero mi oreja izquierda se queda atascada.
Empujo.
No hay forma. No pasa.
Y no puedo usar mi mano para retorcerla, porque no podría poner ni un dedo allí…
No hay espacio suficiente para pasar con mi oreja, así que tomo una decisión… (Porque mi amada está allí y me espera).
(Porque es la mujer con la que siempre soñé y me está llamando…)
Saco una navaja de mi bolsillo y, de un solo tajo rápido, me atrevo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y lo consigo: mi cabeza consigue pasar.
Pero, después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda atrapado.
La puerta no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio. Mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi otra mano no pasan…
Ya nada me importa, así que…
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo impulso y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgado, como sin vida. Pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que puedo atravesar la puerta…
Ya casi estoy al otro lado.
Justo cuando estoy apunto de terminar de pasar sobre la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado atascado en el otro lado.
Por mucho que me esfuerzo y me esfuerzo, no consigo pasar.
No hay forma. La puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella.
Demasiado angosta: no caben mis dos pies…
No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atrás…Así que, agarro el hacha y, apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.
Ensangrentado, a saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y con una pierna menos, me encuentro con mi amada.
-Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los precios por ti. Todo vale en la guerra y en el amor. No importan los sacrificios. Valían la pena si eran para encontrarse contigo, para conseguir estar juntos… Juntos para siempre…
Ella me mira mientras se le escapa una mueca.
-Así no. Así no quiero… A mí me gustabas cuando estabas entero.
He aquí un ejemplo de lo que nunca se tiene que hacer. Invadir el espacio de la otra persona nunca es bueno, y menos intentar cambiar como eres, porque pierdes todo por lo que tu pareja se enamoró de ti. Caminar uno al lado del otro, por caminos paralelos, mirando al otro lado del muro a través de puertas y ventanas para no perderlo de vista, para que sepa q siempre estarás ahí.
Camino por mi camino.
Mi camino es una ruta con un solo carril: el mío.
A mi izquierda, un muro entero separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, al otro lado del muro.
De vez en cuando, en este muro encuentro un agujero, una ventana, una hendidura… Y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un día, mientras camino, me parece ver, al otro lado del muro, una figura que transita a mi ritmo, en mi misma dirección.
Miro esa figura: es una mujer. Es hermosa.
Ella también me ve. Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonrío… Me sonríe.
Un momento después, ella sigue su camino y yo apuro el paso porque espero ansiosamente otra oportunidad para cruzarme con esa mujer.
En la siguiente ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.
Le digo con señas lo mucho que me gusta.
Me contesta con señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continúa…
Me digo que, quizá, más adelante en el camino habrá seguramente una puerta. Y alomejor yo puedo cruzarla para encontrarme con ella.
Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro para encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco más adelante, la puerta aparece.
Allí está, al otro lado, mi ahora deseada y amada compañera.
Esperando… Esperándome…
Le hago un gesto. Ella me devuelve un beso en el aire. Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito. Avanzo contra la puerta para reunirme con ella., a su lado del muro.
La puerta es muy estrecha. Paso una mano, paso el hombro, hundo un poco el estómago, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza…
Pero mi oreja izquierda se queda atascada.
Empujo.
No hay forma. No pasa.
Y no puedo usar mi mano para retorcerla, porque no podría poner ni un dedo allí…
No hay espacio suficiente para pasar con mi oreja, así que tomo una decisión… (Porque mi amada está allí y me espera).
(Porque es la mujer con la que siempre soñé y me está llamando…)
Saco una navaja de mi bolsillo y, de un solo tajo rápido, me atrevo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y lo consigo: mi cabeza consigue pasar.
Pero, después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda atrapado.
La puerta no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio. Mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi otra mano no pasan…
Ya nada me importa, así que…
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo impulso y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgado, como sin vida. Pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que puedo atravesar la puerta…
Ya casi estoy al otro lado.
Justo cuando estoy apunto de terminar de pasar sobre la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado atascado en el otro lado.
Por mucho que me esfuerzo y me esfuerzo, no consigo pasar.
No hay forma. La puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella.
Demasiado angosta: no caben mis dos pies…
No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atrás…Así que, agarro el hacha y, apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.
Ensangrentado, a saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y con una pierna menos, me encuentro con mi amada.
-Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los precios por ti. Todo vale en la guerra y en el amor. No importan los sacrificios. Valían la pena si eran para encontrarse contigo, para conseguir estar juntos… Juntos para siempre…
Ella me mira mientras se le escapa una mueca.
-Así no. Así no quiero… A mí me gustabas cuando estabas entero.
He aquí un ejemplo de lo que nunca se tiene que hacer. Invadir el espacio de la otra persona nunca es bueno, y menos intentar cambiar como eres, porque pierdes todo por lo que tu pareja se enamoró de ti. Caminar uno al lado del otro, por caminos paralelos, mirando al otro lado del muro a través de puertas y ventanas para no perderlo de vista, para que sepa q siempre estarás ahí.





