¿ Regalos o castigos de la vida?

Somos avariciosos de las cosas que deseamos, así cuando nos llega un regalo damos gracias, pero si vemos un resquicio en el que vislumbrar más y más nos lanzamos a por él, es como si el regalo ya no tuviera el primer valor que le dimos.
Así en ocasiones la vida por esta actitud nos castiga de un modo tan simple pero rotundo que nos deja nokeados, preguntándonos a posteriori,¿ pero qué habré hecho yo?, sin darnos cuenta del menosprecio que le hacemos a los regalos que esta nos ofrece.
La vida no es perfecta a todas luces, pero más imperfecta aún parece que nos empeñamos en verla o hacerla nosotros mismos.
Es difícil la renuncia a determinados sentimientos, tan difícil como su aceptación en otros casos; decisiones, inseguridades, realidades, temor, todo se entremezcla y nos hace vagabundear de un modo más rebuscado que un paria, él al menos sabe lo que no desea… porque en realidad ¿ qué es lo que no deseamos nosotros?, lo que teníamos, lo que tenemos, lo que podríamos tener… Si ajustamos las pautas, veremos que lo que teníamos sigue ahí y siempre será inmutable, porque en el adulto son tantos los condicionantes que nos presionan que rendirse no es de cobardes, sino de responsables, lo que tenemos, estará durante un tiempo hasta que ya no seamos capaces de soportar la situación, cuando el presente queramos convertirlo en futuro, ahí se termina lo que tenemos hoy y en cuanto a lo que podríamos tener… es bonito soñar, pero es mejor saber despertarse a tiempo, descorrer el velo y si fuéramos medianamente inteligentes conservar “ lo que tenemos” el mayor tiempo posible, siempre que aún pueda darnos alegría y vida, cuando lo que nos produzca sea angustia y pena es hora de dejarlo pasar.
Brindemos por el presente sea cual fuere, estamos aquí para vivirlo y eso ya es mucho.
Comentario:
Dear Ms Johns,
¿Regalo o castigo?
Ser paria a sabiendas que la historia demuestra la desposesión de la que será objeto.
¿Renunciar? Tener o retener en el ruedo de la facilidad y el acomodo del pasar.
Treinta segundos de caida libre pueden ser más largos que una vida entera, la anilla en la mano asegura la apertura del parapente.
Qué agradable el vuelo.
¿Regalo o castigo?
Ser paria a sabiendas que la historia demuestra la desposesión de la que será objeto.
¿Renunciar? Tener o retener en el ruedo de la facilidad y el acomodo del pasar.
Treinta segundos de caida libre pueden ser más largos que una vida entera, la anilla en la mano asegura la apertura del parapente.
Qué agradable el vuelo.





