Los amplios pasillos del pensamiento

En ocasiones hay imágenes que por motivos que desconocemos nos impactan, a mí me sucedió con esta en concreto. La primera vez que la vi, me parecía escuchar toda una algarabía de niños sonriendo por ese pasillo, sus carreras, esconderse y asustarse, toda esa alegría de la cual la niñez suele ir acompañada y una gran sonrisa se dibujó en mi faz.
Ha pasado mucho tiempo y hoy he vuelto a ver la misma imagen, pero en ella hoy sólo encontré la sombra de la desolación, ese sentimiento que acompaña a los desprotegidos de nuestra sociedad, en ese mismo pasillo escuché de nuevo gritos, pero no ya de alegría como eran los de los niños, sino de impotencia de muchas personas que deben pasar toda o parte de su vida recluídas en " instituciones".
Nuestra sociedad no quiere ver a la parte menos bondadosa de nosotros mismos y qué hacemos? recluirlos, quitarlos de nuestra vista para que nuestras conciencias ( si es que las tuviéramos) no laceren en exceso. Son los rostros de tantos y tantos enfermos mentales, de tantos niños sin familias, de tantos ancianos " aparcados" es como si hubiera un código secreto " lo que no produce, ocultémoslo", pero cabe una pregunta, hay muchas enfermedades mentales que son congénitas, otras producto de un nacimiento demasiado laborioso ( y en muchos casos un parto mal llevado), pero hay otras fruto de nuestra misma sociedad y de las que a pesar de todo lo que pensamos, nadie estamos libres y la vejez hoy en día es algo natural, hemos alargado nuestra vida, pero nuestra calidad?...
Así que mejor vamos haciendo más y más anchos los pasillos y si acaso y ya puestos los insonorizamos, porque cada día seremos más los que estaremos dentro empujados por la " sana sociedad" gritando muy alto, me resta despedirme dando un beso al alma de todas y cada una de las personas que día a día se asoman a las ventanas de ese pasillo tan largo que separa lo productivo de los ángeles indefensos.
kas-sandra en una tarde de nieve y tristeza.
Comentario:
Las imágenes nos transportan, nos situan en una realidad que hemos vivido o en una idea que concevimos.
Este ancho pasillo, que quiero descubrir con mostradores multicolor a ambos lados, me lleva a la salida de una sala de cine en Rambla Catalunya, me lleva a un lugar donde la gente circula con miles de imágenes y sensaciones recientemente construidas en su mente, a un deambular tranquilo de las personas que, satisfechas, han sido objeto de un hecho comunicativo que permeterá a su vez, construir un debate con sus acompañantes, acabar de deshilar el entresijo del guión, el carácter de los personajes...
Sí, sin duda el mundo nos está preparando lugares donde escondernos cuando ya no seamos "útiles" socialmente, pero mientras quisiera ver como los colores llenan las vitrinas a lado y lado del pasillo y, al fondo, las escaleras nos conducen a una calle espléndida donde pasear es la mejor invitación.
El blanco y negro de la imagen es el antesala de la policromía de la vida. Quisiera dejar este álito de esperanza.
Este ancho pasillo, que quiero descubrir con mostradores multicolor a ambos lados, me lleva a la salida de una sala de cine en Rambla Catalunya, me lleva a un lugar donde la gente circula con miles de imágenes y sensaciones recientemente construidas en su mente, a un deambular tranquilo de las personas que, satisfechas, han sido objeto de un hecho comunicativo que permeterá a su vez, construir un debate con sus acompañantes, acabar de deshilar el entresijo del guión, el carácter de los personajes...
Sí, sin duda el mundo nos está preparando lugares donde escondernos cuando ya no seamos "útiles" socialmente, pero mientras quisiera ver como los colores llenan las vitrinas a lado y lado del pasillo y, al fondo, las escaleras nos conducen a una calle espléndida donde pasear es la mejor invitación.
El blanco y negro de la imagen es el antesala de la policromía de la vida. Quisiera dejar este álito de esperanza.





