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Vuelo de una incrédula
Lugar anónimo donde el pensamiento vuele y la palabra aterrice.
Sindicación
 
Amistad...


"Más que mis manos en un teclado, más que una sonrisa frente a un monitor, más que la emotividad de un e-mail; la amistad es la fuerza espiritual que una persona recibe, cuando descubre que hay otra que cree en ella y descarta la soledad."
 
Soy rencorosa

Tengo que entonar el " mea culpa" cuando echo la vista hacia atrás me doy cuenta de ello ( no demasiado atrás para ser exactos) pero aunque tarde aprendo y no por sensiblerías ciertas sino porque me he dado cuenta que la falta de perdón me ata a las personas con resentimiento, encadena y neutraliza los recursos emocionales, ya que canaliza de modo indebido mis fuerzas, con lo fácil que sería mirar hacia lo positivo, lástima que sea tan imperfecta en la práctica cuando la teoría parece que la tengo asumida.
El odio y el rencor es como un veneno que se toma a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenando.
Si se pudiera renunciar a ser adulto sería la primera en apuntarme, pero éso ya es asunto de otro costado.
Hora de escuchar música, hoy la noche será amenizada con Roberta Flack un homenaje a una voz increíble y alguien común con un buen amigo.
Y ésto es todo amiguitos ( era Porky quien lo decía?)
 
Te escucho


T- engo entre mis manos
e- encendida una vela


E-spero que ilumine
s-ilenciosamente mi aridez,
c-auta y recalcitrante,
u-na y sola
ch-anza invisible y
o-bsoleta
 
La máscara


La máscara

Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer la gente.

Luego descubro que solo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara. Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades; luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy, sino por la máscara.

Uso una máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara. Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático; luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimidar, es la máscara.

Me pongo una máscara, convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras, es precisamente lo que impido con ellas.

Hay muchas clases de máscaras y tienen nombre propio: inseguridad, miedo, timidez y un largo etc... y todas ellas impiden que nos veamos a nosotros mismos tal y como somos, así que a partir de hoy fuera máscara, pero sería incapaz de un cambio tan drástico como salir igual que Eva ( al desnudo), así que probaré con un ligero maquillaje e igual sus efectos secundarios dan lugar a un post ( qué curiosa es la vida!!).
 
Carta de amor atípica



Te regalo un cuento. Podía haber sido un paseo por el parque o una canción a medio hacer. Una carta de amor, un capuccino en tu plaza favorita o un truco de magia sin ensayar apenitas. Pero no. Quería que fuera un cuento. No para después de hacer el amor ni para que nos echemos de menos. No para que suene el Adaggieto de la quinta de Mahler, ni nada por el estilo.

Te regalo un cuento para que puedas hacerlo tuyo dibujándole una narizota, para que lo compartas con tu vecina de escalera o con tu gato. Para que elijas la banda sonora que te apetece que suene de fondo mientras lo lees.

Yo tengo mis canciones para escribirte. Tu las tuyas para leerme.

Te regalo un cuento para que puedas llevarlo contigo, dobladito en el bolso, o entre las páginas de un libro de Benedetti. Para que cuando te enfades conmigo puedas estrujarlo y hacer con él una pelota de papel, arrojarlo por la ventana y mirar complacida cómo lo atropella un autobús. Para que lo fotocopies mil veces y le entregues una copia a quien más te apetezca. Para que envuelvas con él una manzana o para colgarlo en tu pared. Para que le claves alfileres los días en los que me matarías. O para apuntar encima del título el teléfono de tu banco.

Te regalo un cuento improvisado. De esos que empiezas a escribir sin pensar y que no sabes cuándo acaban. Te regalo esta noche y todas las demás. Te ofrezco mi sonrisa non stop, sin conservantes ni colorantes. Aún a riesgo de poder ser acusado de alevosía y nocturnidad, y aunque puedan encontrarse muchos más agravantes.

Te dejo abierta la ventana para que te cueles, para que me espíes ésta noche. Para que me veas sin que te vea. Para que me cuides un poco sin que yo lo sepa.

Te regalo una idea. El concepto más hermoso de complicidad, un escenario vacío en el que buscar la manera de encontrarse. Te regalo un cuento que habla de amigos y de sueños, de noches de verano pegajosas, de mí mismo mientras me imagino tu cuarto desde lo alto del cielo, antes de lanzarme en picado sobre tu almohada. De kamikazes que se estrellan en tus brazos y que no vuelven a despegar, ni falta que les hace.

Te regalo el kit completo de cariño, el maletín mágico con el que jugabas de niña a maquillar muñecas y cocinar guisos de plastilina mientras yo fabricaba dinamita con el Quimicefa.

Te regalo un cuento indeterminado sin pies ni cabeza, sin trama ni desenlace final, sin argumentos y sin actores de reparto. Sin moraleja. Y si la tiene, que sólo tú la conozcas.

Lo único que necesitas es apagar la luz, cerrar los ojos y la puerta de tu habitación, no necesariamente en ese orden. Dejar que te lea al oído, olvidarte de las facturas y del telediario. Quererme un poco más que hace cinco minutos y hacérmelo saber, de alguna manera.

Te regalo un deseo. Llenarte de unas ganas locas de reír y de que salgas corriendo en busca de una diadema bonita para el pelo. Que necesites llamarme y te encuentres pidiéndome que apague la luz, que cierre mi puerta y entonces, empieces a leer el mismo cuento que estás leyendo ahora. Y ojalá no podamos dejar de llamarnos cada noche, para contarnos el mismo cuento. Toda una vida.

Un cuento para llevarte de viaje, y para leerle a tus hijos y a los míos, a tus nietos y a mi abuela. A las calles y a los parques.

Te regalo un cuento sin papel de colores ni un "espero que te guste". Sin aplicar el IVA y sin descuento por pronto pago. Un cuento que habla de ti y de mí, que pueda leerse cualquier día del año, a cualquier hora, sea cual sea tu estado de ánimo o tu sabor favorito de helado.

Te regalo este cuento.

Nota: Carta finalista (segunda clasificada) del IV Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor de Escuela de Escritores.
 
El peso específico es lo que importa...


¿Sabías que....?



·Si los maniquíes de las tiendas fueran mujeres reales, serían demasiado delgadas para menstruar.



· Hay 3 mil millones de mujeres que NO tienen cuerpo de supermodelos, y solamente 8 que sí lo tienen. Marilyn Monroe usaba talla 44 español (algo asi como 11 Mex), y los traía locos a todos!!!!! ¿¿¿¿quién se fijó en la talla???? (gracias a Dios....jajajajaja) Es la mujer mas sensual de todos los tiempos.



·Si Barbie fuera una mujer real, sus proporciones la obligarían a caminar a gatas, sus piernas no podrían sujetarla de pie.



·La mujer promedio pesa unos 65 kg. y usa tallas entre un 42(9) y un 44(11).



·Una de cada cuatro mujeres en edad universitaria sufre desórdenes de alimentación.



·¡Las modelos de las revistas están retocadas,¡ NO son perfectas!



·Un estudio psicológico mostró, en 1995, que el contemplar una revista de modas durante tres minutos causaba depresión, vergüenza y culpa al 70% de las mujeres.

Las modelos de hace 20 años pesaban 8% menos que la mujer común. Las de hoy en día pesan 23% menos.

La belleza de una mujer no está en su ropa, su figura, ni en su peinado. La belleza de una mujer debe brotar de sus ojos, porque ellos son las ventanas hacia su alma, el lugar donde reside el amor.

La belleza de una mujer no está en sus facciones, sino que es el reflejo de la belleza verdadera de su alma. Es el cuidado amoroso que da, la pasión que ella muestra. La belleza de una mujer solamente se desarrolla con el paso de los años.

Una mujer puede ser muy sensual y bella si se lo propone, si lo siente... no importa que sea gorda o flaca, rubia o morena... es cuestión de vivirlo, y atención aunque hasta ahora era un problema exclusivamente femenino la esclavitud física también está cercenando al hombre ( tomado tal como masculino).

SONRÍAN Y SEAN FELICES ( estoy comiendo unos bombones que son el azúcar de la vida y por nada pienso renunciar a ellos).





UNA MUJER PUEDE SER MUY SENSUAL Y BELLA SI SE LO PROPONE, SI LO VIVE, SI LO SIENTE... NO IMPORTA SI SEA FLACA O GORDA O MORENA O RUBIA... ES CUESTIóN DE VIVIRLO...
 
Mi caja abierta



El mundo fue creciendo, creciendo,
las personas se distancian cada vez más.
Cada una cargando su soledad,
ocultando sus sueños,
olvidando de reir,
escondiendo sus lágrimas.
Guardando sus mejores
sentimentos en una caja oscura,
sin coraje para abrirla.
Nuestro mundo interior no cabe más
en el mundo exterior.
Nadie tiene tiempo ni espacio.
Todos tienen compromisos,
horarios, agendas llenas...

Sea trabajo, diversión,
descanso...

Y alguien, pensó:
-En este mundo enorme,
aún existen personas que quieren abrir su caja
oscura, mostrar para otro lo
que guarda tan escondido...y aún
existen personas que gustarían de
conocer el contenido de esas cajas
y poder abrir las suyas también.

Pero la tierra creció tanto hay tantos lugares, distancias....
Entonces se le dió al hombre
la magia de poder estar en cualquier
lugar del planeta en segundos y de establecer contacto inmediato con
aquellos que deseaban abrir
sus cajas.

De allí surgió INTERNET.

Y ASÍ
TE CONOCÍ ......