herstory
Feliz día de la mujer trabajadora para mi.
Um, vale, feliz día de la mujer para mi.
Mucho más feliz que el de ayer en el que varias pequeñas tragedias (botón del medio del móvil escacharrado, pereza al despertarme por la que me pierdo la primera clase, pisada de mierda de perro al volver a casa después de encontrarme el establecimiento de servicio técnico donde arreglar mi móvil cerrado) configuraron un día más bien pasable. Hubo un momento bueno, eso sí, porque se me ocurrió entrar en la biblioteca Jovellanos y fisgué por primera vez entre todos los libros. Estaba encantada paseando por los pasillos, tocando las tapas de algunos libros, asombrándome de que sólo tuvieran tal libro de tal autor, o de que tuvieran tantos de éste otro memo.
Como le he prometido a Lala que me leeré por fin uno de Kerouac este año (bueno, es un propósito de las dos para este año) saqué prestado uno que no es En el camino. Vamos, que no se ni el título, pero da igual porque si ayer lo saqué, con las mismas hoy lo devuelvo. Sin leer. No soporto a Kerouac, no soporto como escribe, es un medias tintas, y punto. Pero ahora por narices voy a acabarme En el camino, cagonros. Devolveré este y lo intentaré otra vez.
Hoy me leí un libro muy interesante de Margaret Atwood (muy en sintonía con el día que celebramos hoy, por cierto), La maldición de Eva. En uno de los ensayos contaba que a los 19 años había leído Al faro de la Woolf y que no había podido con él, pero que cuarenta años más tarde lo releyó y por fin comprendió muchas de las cosas que no había entendido en la primera lectura.
En clase, un rollo.
El profesor malvado que ahora me gusta dejó de gustarme esta mañana cuando impartió parte de las clases ataviado con gafas de sol de policía americano.
Y nada más. Tengo prisa, coño.
Soy una mujer trabajadora y debo hacer cosas, ya sabes, depilarme, leer, ehhh dormir la siesta y conseguir que alguien repare mi móvil.
Um, vale, feliz día de la mujer para mi.
Mucho más feliz que el de ayer en el que varias pequeñas tragedias (botón del medio del móvil escacharrado, pereza al despertarme por la que me pierdo la primera clase, pisada de mierda de perro al volver a casa después de encontrarme el establecimiento de servicio técnico donde arreglar mi móvil cerrado) configuraron un día más bien pasable. Hubo un momento bueno, eso sí, porque se me ocurrió entrar en la biblioteca Jovellanos y fisgué por primera vez entre todos los libros. Estaba encantada paseando por los pasillos, tocando las tapas de algunos libros, asombrándome de que sólo tuvieran tal libro de tal autor, o de que tuvieran tantos de éste otro memo.
Como le he prometido a Lala que me leeré por fin uno de Kerouac este año (bueno, es un propósito de las dos para este año) saqué prestado uno que no es En el camino. Vamos, que no se ni el título, pero da igual porque si ayer lo saqué, con las mismas hoy lo devuelvo. Sin leer. No soporto a Kerouac, no soporto como escribe, es un medias tintas, y punto. Pero ahora por narices voy a acabarme En el camino, cagonros. Devolveré este y lo intentaré otra vez.
Hoy me leí un libro muy interesante de Margaret Atwood (muy en sintonía con el día que celebramos hoy, por cierto), La maldición de Eva. En uno de los ensayos contaba que a los 19 años había leído Al faro de la Woolf y que no había podido con él, pero que cuarenta años más tarde lo releyó y por fin comprendió muchas de las cosas que no había entendido en la primera lectura.
En clase, un rollo.
El profesor malvado que ahora me gusta dejó de gustarme esta mañana cuando impartió parte de las clases ataviado con gafas de sol de policía americano.
Y nada más. Tengo prisa, coño.
Soy una mujer trabajadora y debo hacer cosas, ya sabes, depilarme, leer, ehhh dormir la siesta y conseguir que alguien repare mi móvil.
Comentario:
Ya te digo que nos marcó lo de las gafas. Hay que reconocer que fue tu gran día desgraciado del año: se te cae el mito profesoril y fallece tu botón del medio del móvil. Todo en la misma mañana. Ay, siempre te quedará el agrupamiento con el guapo en literatura...
Comentario:
Jejeje.Sí,esas cosas sólo pasan en la D1. Cuando levanté la vista y vi aquello, dije: Oh dios no puede ser, y me acordé de ti y pensé: A esta mujer se le debe de estar cayendo el mito erótico (bueno,tu afición no llegaría a tanto)a pasos agigantados y no me giré porque me imaginé que te estarías partiendo y la risa es contagiosa. Hasta mañana.





