TSE no lo habría hecho mejor
No se muy bien cómo va hoy. Oh, ayer, quiero decir ayer, el día se acaba de ir. 00:43. Bien.
Me levanto en plan angustias llorando porque pensar en turistas y en camisetas me deprime hasta el infinito. No quiero afrontar otras ocho horas de pie y en vez de vestirme, recoger la casa, hacer la cama, llegar a la hora prevista y todas esas cosas dignas de la muerte, me quedo sentada en el sofá lamentando mi mala suerte y mirando por la ventana el día soleado repitiendo la frase: Y encima todos tienen jodidas vacaciones.
Mamá me llama y como me oye la voz mocosa me echa una pequeña bronca revitalizante que viene a decir que está conmigo pero que no debo desanimarme ("ahogarte en vasos de agua", dice ella) por tonterías. Me dice que si quiero dejar el trabajo, que lo deje ahora en plena semana grande de Gijón y que haga la puñeta, pero supongo que tengo que aguantar.
Con la cara enrojecida y unas ojeras más propias de un mapache que mías me voy al trabajo y como llego tarde me llaman al móvil. No contesto. Me da igual, me da igual, me da igual, quiero fumar el último cigarro en paz.
Tienes mala cara, me dice la novia del Jefecillo. Miento y digo que estoy bien y fuerzo la sonrisa y me voy al baño porque si sigues haciendo observaciones tan agudas e inteligentes me pondré a berrear una vez más, y para eso prefiero la taza del water en la que al menos puedes sentarte.
De repente veo a mi abuela y a mi hermana. Temiendo sufrir alucinaciones miro mejor y sí, son ellas. Pero qué coño...
Estupendo, visita sorpresa de tu familia que, cómo no, acaba de pasar por mi casa-pocilga viendo el resultado de llevar diez días viviendo sola. Mi abuela comenta con ironía y muy mala leche que "ya hemos pasado por el "palacio", ya te llamaré por teléfono cuando salgas de trabajar porque yo no te enseñé a vivir como los cerdos". Le doy un beso rápido a mi hermana que sonríe y está más alta (llevaba más de cuatro meses sin verla) y sigo doblando camisetas con la moral por los suelos.
Al menos no se les ocurrió venir el domingo cuando aparecí por casa a las dos de la tarde tras haber dormido (o haber hecho lo posible por ajustar mi sueño a los ronquidos de Xuxú) fuera.
00:58. tengo hambre, me alimento de pechuga de pavo y yogures con fibra. me apetece tomarme una cerveza, salir un poco, ver a Lala, a Angie, me apetece escupir en la cara de esas turistas que tardan una hora en escoger una camiseta, me apetece no estar sola y ser rica, tener cuarenta millones de euros y salir a cenar algo que no sea pavo, soplar las velas de mi cumpleaños hoy y mañana y en junio y cuando me salga de las narices y pedir deseos que se cumplan y no malgastar más soplidos en pedir un ascenso a Primera División del Sporting, y pasarme un día en la playa contigo, contigo, contigo, contigo, y con él, y con ella, con un bote de Coca Cola para mi, que soy idiota.
01:07. Mañana, hoy, no va a ser igual.
Volveré a pensar en T.S. Eliot en el trabajo, eso me ayuda.
Words move, music moves
Only in time; but that which is only living
Can only die. Words, after speech, reach
Into the silence. Only by the form, the pattern,
Can words or music reach
The stillness, as a Chinese jar still
Moves perpetually in its stillness.
Not the stillness of the violin, while the note lasts,
Not that only, but the co-existence,
Or say that the end precedes the beginning,
And the end and the beginning were always there
Before the beginning and after the end.
And all is always now.
Me levanto en plan angustias llorando porque pensar en turistas y en camisetas me deprime hasta el infinito. No quiero afrontar otras ocho horas de pie y en vez de vestirme, recoger la casa, hacer la cama, llegar a la hora prevista y todas esas cosas dignas de la muerte, me quedo sentada en el sofá lamentando mi mala suerte y mirando por la ventana el día soleado repitiendo la frase: Y encima todos tienen jodidas vacaciones.
Mamá me llama y como me oye la voz mocosa me echa una pequeña bronca revitalizante que viene a decir que está conmigo pero que no debo desanimarme ("ahogarte en vasos de agua", dice ella) por tonterías. Me dice que si quiero dejar el trabajo, que lo deje ahora en plena semana grande de Gijón y que haga la puñeta, pero supongo que tengo que aguantar.
Con la cara enrojecida y unas ojeras más propias de un mapache que mías me voy al trabajo y como llego tarde me llaman al móvil. No contesto. Me da igual, me da igual, me da igual, quiero fumar el último cigarro en paz.
Tienes mala cara, me dice la novia del Jefecillo. Miento y digo que estoy bien y fuerzo la sonrisa y me voy al baño porque si sigues haciendo observaciones tan agudas e inteligentes me pondré a berrear una vez más, y para eso prefiero la taza del water en la que al menos puedes sentarte.
De repente veo a mi abuela y a mi hermana. Temiendo sufrir alucinaciones miro mejor y sí, son ellas. Pero qué coño...
Estupendo, visita sorpresa de tu familia que, cómo no, acaba de pasar por mi casa-pocilga viendo el resultado de llevar diez días viviendo sola. Mi abuela comenta con ironía y muy mala leche que "ya hemos pasado por el "palacio", ya te llamaré por teléfono cuando salgas de trabajar porque yo no te enseñé a vivir como los cerdos". Le doy un beso rápido a mi hermana que sonríe y está más alta (llevaba más de cuatro meses sin verla) y sigo doblando camisetas con la moral por los suelos.
Al menos no se les ocurrió venir el domingo cuando aparecí por casa a las dos de la tarde tras haber dormido (o haber hecho lo posible por ajustar mi sueño a los ronquidos de Xuxú) fuera.
00:58. tengo hambre, me alimento de pechuga de pavo y yogures con fibra. me apetece tomarme una cerveza, salir un poco, ver a Lala, a Angie, me apetece escupir en la cara de esas turistas que tardan una hora en escoger una camiseta, me apetece no estar sola y ser rica, tener cuarenta millones de euros y salir a cenar algo que no sea pavo, soplar las velas de mi cumpleaños hoy y mañana y en junio y cuando me salga de las narices y pedir deseos que se cumplan y no malgastar más soplidos en pedir un ascenso a Primera División del Sporting, y pasarme un día en la playa contigo, contigo, contigo, contigo, y con él, y con ella, con un bote de Coca Cola para mi, que soy idiota.
01:07. Mañana, hoy, no va a ser igual.
Volveré a pensar en T.S. Eliot en el trabajo, eso me ayuda.
Words move, music moves
Only in time; but that which is only living
Can only die. Words, after speech, reach
Into the silence. Only by the form, the pattern,
Can words or music reach
The stillness, as a Chinese jar still
Moves perpetually in its stillness.
Not the stillness of the violin, while the note lasts,
Not that only, but the co-existence,
Or say that the end precedes the beginning,
And the end and the beginning were always there
Before the beginning and after the end.
And all is always now.
Comentario:
Creo que T.S Eliot marcó tu carrera de filóloga no es cierto?. Esta bien eso, por lo menos te la marca alguien importante. Mis recuerdos del Milán se remontan a gente rara pululando por el pasillo del departamental, gente que lleva jerseys de punto y que viven en la edad de "copiar todo de la enciclopedia Larousse" aún cuando lo que estas haciendo es un "apasionante" trabajo de Literatura Norteamericana. En fin...hoy será un día distinto, verás como sí. Si te animas a salir, yo iré a ver a Coti y a tomar algo por ahí con esta gente. Besin.





