madrugar es un rollo, bebé
Ocho minutos antes
de la hora de entrada despiertas del sueño malo del hombre que pretendía quemarte con un cigarrillo en los tobillos. Primer juramento del día. No llegas realmente a pensar, se te ocurre el número del taxi y dices
la dirección habitual. Tarde tarde tarde, pero me da igual desde que se que no tienen huevos a despedirme. Sin duchar, sin peinar, sin desayunar, acabas de lavarte la cara en el baño del trabajo pero te da igual igual igual. Legaña por aquí, legaña por allá, pelo electrizado, ojeras que ni la crema de pepino puede borrar.
Resignada, te vas animando, sin Pharmatón, sin té con leche. Te escapas a por un pincho, lees en el periódico que
Roberto se queda y comes encerrada en el baño sentada sobre la taza con una satisfacción inmensa.
A la vuelta ves a tus amigas que esperan por ti en el patio que hay delante de tu casa. Tienes la tarde libre y se supone que debes hacer cosas relacionadas con la beca de marras, pero vas al supermercado a por pavo, a por té para Lala, a por lacón, a por más botellas cuando se acaban, a la farmacia a por los parches para Lala. Estás borracha y rompes sin querer el mobiliario de tu casa a golpe de cadera. Gritas consignas y te ríes aunque a veces pienses en mañana y en la vagancia... Y ellas se van.
He tenido una especie de momento ansioso y como ya no hay comida en casa he bajado al quiosco a por regalices y luego a por un helado Cheesecake que he engullido en nanosegundos. Acto seguido he recordado que en la nevera está el último Vitalínea de chocolate. Chupándome los dedos al final. Um.
Cinco botellas en su contenedor especial. Eso me convierte en una ciudadana decente, supongo.
No quiero estar sola esta noche.
Razonablemente feliz e ilusionada por nada en especial, sea eso bueno o malo. Creo que sufro una resaca prematura en este preciso momento y eso me cabrea.
de la hora de entrada despiertas del sueño malo del hombre que pretendía quemarte con un cigarrillo en los tobillos. Primer juramento del día. No llegas realmente a pensar, se te ocurre el número del taxi y dices
la dirección habitual. Tarde tarde tarde, pero me da igual desde que se que no tienen huevos a despedirme. Sin duchar, sin peinar, sin desayunar, acabas de lavarte la cara en el baño del trabajo pero te da igual igual igual. Legaña por aquí, legaña por allá, pelo electrizado, ojeras que ni la crema de pepino puede borrar.
Resignada, te vas animando, sin Pharmatón, sin té con leche. Te escapas a por un pincho, lees en el periódico que
Roberto se queda y comes encerrada en el baño sentada sobre la taza con una satisfacción inmensa.
A la vuelta ves a tus amigas que esperan por ti en el patio que hay delante de tu casa. Tienes la tarde libre y se supone que debes hacer cosas relacionadas con la beca de marras, pero vas al supermercado a por pavo, a por té para Lala, a por lacón, a por más botellas cuando se acaban, a la farmacia a por los parches para Lala. Estás borracha y rompes sin querer el mobiliario de tu casa a golpe de cadera. Gritas consignas y te ríes aunque a veces pienses en mañana y en la vagancia... Y ellas se van.
He tenido una especie de momento ansioso y como ya no hay comida en casa he bajado al quiosco a por regalices y luego a por un helado Cheesecake que he engullido en nanosegundos. Acto seguido he recordado que en la nevera está el último Vitalínea de chocolate. Chupándome los dedos al final. Um.
Cinco botellas en su contenedor especial. Eso me convierte en una ciudadana decente, supongo.
No quiero estar sola esta noche.
Razonablemente feliz e ilusionada por nada en especial, sea eso bueno o malo. Creo que sufro una resaca prematura en este preciso momento y eso me cabrea.
Comentario:
Julio pofavó...
Te perdono, está bien.
Te perdono, está bien.
Comentario:
Otia, el post me ha recordado a la cancion de los suaves, creo que se llama "siempre igual", guardando las distancias ehh,
besines
besines
Comentario:
Me vestí mal, pero sí, me vestí. Llegué con un playero sin atar como única falta.
Suerte por ese callejón.
Suerte por ese callejón.
Comentario:
Te vestiste al menos no?. Yo llegué rauda y veloz a mi taquilla del hípico, pero no osaré más aventurarme por el pasadizo oscuro que llega hasta el parque de Isabel La Católica en un intento desesperado por ganar tiempo. Tú sabes que gente más chunga?. A ver si mañana te levantas por lo menos a y veinte;) Besin.





