taichi
Teniendo en cuenta que llevo toda la semana despertándome a la ua de la tarde, consideré una señal el hacerlo hoy a las nueve de la mañana. Sí, alguien quería decirme algo.
Me puse a pensar en la cama qué era lo que debía ocurrir, y entonces caí en la cuenta. ¡Los cursos de taichi!
Empezaba a las diez de la mañana en la playa de Poniente, así que me daba tiempo de sobra a llegar. Oh, sí, vuelta a la vida sana y todo eso.
Pero de camino a la playa me perdí y empecé a maldecirme a mi misma y a la señal que me dio los buenos días. Me metí en una especie de callejón donde gente con muy mala pinta esperaba ante un centro de acogida a tomar el café mañanero.
Niña presiosaaaaaaaaaaaa, el sol no sale hoy en Gijón porque estás tu aquí mi amol. Ven a tomarte algo con nosotros aquí!
Eh, um, sí, jeje, otro día quizás.
Me pierdo de nuevo y aparezco en el lugar donde hace dos o tres semana mataron a un mendigo. Doy marcha atrás.L a única posibilidad parece cruzar por la autopista. Lo hago, con miedo, pero lo hago.
Llego a las vías del tren donde advierte claramente: Prohibido cruzar.
Cruzo.
Y llego a taichi donde el profesor no es el del año pasado, hace chistes malos, y el grupito de viejas pesadas va radiando los movimientos mientras dicen: armonía, armonía, mira fía, esto ye la grulla.
Me puse a pensar en la cama qué era lo que debía ocurrir, y entonces caí en la cuenta. ¡Los cursos de taichi!
Empezaba a las diez de la mañana en la playa de Poniente, así que me daba tiempo de sobra a llegar. Oh, sí, vuelta a la vida sana y todo eso.
Pero de camino a la playa me perdí y empecé a maldecirme a mi misma y a la señal que me dio los buenos días. Me metí en una especie de callejón donde gente con muy mala pinta esperaba ante un centro de acogida a tomar el café mañanero.
Niña presiosaaaaaaaaaaaa, el sol no sale hoy en Gijón porque estás tu aquí mi amol. Ven a tomarte algo con nosotros aquí!
Eh, um, sí, jeje, otro día quizás.
Me pierdo de nuevo y aparezco en el lugar donde hace dos o tres semana mataron a un mendigo. Doy marcha atrás.L a única posibilidad parece cruzar por la autopista. Lo hago, con miedo, pero lo hago.
Llego a las vías del tren donde advierte claramente: Prohibido cruzar.
Cruzo.
Y llego a taichi donde el profesor no es el del año pasado, hace chistes malos, y el grupito de viejas pesadas va radiando los movimientos mientras dicen: armonía, armonía, mira fía, esto ye la grulla.
Comentario:
Jajaja, Alba debiste de acabar en el Albergue Covadonga como poco. Yo en principio tb me apunto. Mmm, el profesor no estara bueno por un casual no?. Besin.
Comentario:
eso donde ye? en poniente? y hasta cuando? yo también quiero hacer el capullo en la playa y que las viejas comenten la jugada...





