helados, fútbol y huelga de hambre
Durante el puente tuve tiempo incluso para aburrirme, tiempo para trabajar el 1 de mayo y eso que por lo general no lo hago. Pero se puede decir que lo pasé bien.
El viernes tomé mi segundo helado del año con mis compañeras de facultad para celebrar la nota del último examen, de chocolate. No estaba muy rico, he de decir.
El sábado tocaba partido del Sporting por la tele, así que me fui a casa de Lala con cuatro cervezas, patatas sabor jamón y una bolsa con ropa para que me ayudara a escoger qué ponerme. Roberto, como es habitual, estaba muuuuy guapo. También vi al que me gusta de Ultra Boys entre el público, cómo no, haciendo alarde de torso de gimnasio y con la camiseta quitada. Hooligans totales animamos como nunca, sufrimos, celebramos los tres goles, bebimos las cervezas, y después pusimos música hortera (el Suck it to me de Almodóvar y Diva de Richi Bastante, sí, el tremendo friki que antaño fue fan de Tamara nunca faltan) mientras nos maquillábamos y Lala decidía que no debía cambiar de modelito. Total que acabé saliendo con falda. Y triunfé, oye, que antes de subirme al bus un colgao empezó a gritar: Ehhhhh rubiaaaaaa, rubiaaaaaaaaaaa, tuuuuu la de rojoooooooo, estás tremendaaaaaaa.
Bueno, no se si eso es triunfar exactamente porque él era, como he dicho, un colgao en toda regla y yo ni siquiera soy rubia. Um, bueno, tengo partes un poco más claritas, sí.
Fuimos a un restaurante nuevo a cenar y todo estaba muy rico, pero por culpa de las patatas jamoneras, los maizitos y las aceitunas y demás guarradas dejé la mitad en el plato.
El domingo tocaba enfado con mi abuela, que en cuanto me vio beber una Fanta de naranja antes de comer, dejó caer que tenía resaca, así que me enfadé mucho porque para un día que no tengo dolores de cabeza, ni malestar general, ni boca pastosa, ni nada, a ella le da por decir eso de "el que va de romería se arrepiente al otro día". Indignada como estaba acabé por declararme en huelga de hambre, y con un "pues ahora no como, hala", me metí en mi cuarto toda la tarde. Me mareé y estaba un poco débil, pero aguanté como una campeona a lo Gandhi.
Y hoy pse, aburrida. El mono me venció a media tarde y acabé por salir a la calle a fumar. Después de dos días sin peinarme iba rogando no encontrarme con nadie conocido, y aunque el Muro, Cimavilla estaban llenos de gente, no vi a nadie. Y me tomé el tercer helado del año, de chocolate también, y mucho más rico.
Jo, yo quería haber quedado con Lala, pero ella estaba en casa de su abuela, así que las sidras que me apetecían tendrán que esperar.
Ohhhh, estoy contenta.
El viernes tomé mi segundo helado del año con mis compañeras de facultad para celebrar la nota del último examen, de chocolate. No estaba muy rico, he de decir.
El sábado tocaba partido del Sporting por la tele, así que me fui a casa de Lala con cuatro cervezas, patatas sabor jamón y una bolsa con ropa para que me ayudara a escoger qué ponerme. Roberto, como es habitual, estaba muuuuy guapo. También vi al que me gusta de Ultra Boys entre el público, cómo no, haciendo alarde de torso de gimnasio y con la camiseta quitada. Hooligans totales animamos como nunca, sufrimos, celebramos los tres goles, bebimos las cervezas, y después pusimos música hortera (el Suck it to me de Almodóvar y Diva de Richi Bastante, sí, el tremendo friki que antaño fue fan de Tamara nunca faltan) mientras nos maquillábamos y Lala decidía que no debía cambiar de modelito. Total que acabé saliendo con falda. Y triunfé, oye, que antes de subirme al bus un colgao empezó a gritar: Ehhhhh rubiaaaaaa, rubiaaaaaaaaaaa, tuuuuu la de rojoooooooo, estás tremendaaaaaaa.
Bueno, no se si eso es triunfar exactamente porque él era, como he dicho, un colgao en toda regla y yo ni siquiera soy rubia. Um, bueno, tengo partes un poco más claritas, sí.
Fuimos a un restaurante nuevo a cenar y todo estaba muy rico, pero por culpa de las patatas jamoneras, los maizitos y las aceitunas y demás guarradas dejé la mitad en el plato.
El domingo tocaba enfado con mi abuela, que en cuanto me vio beber una Fanta de naranja antes de comer, dejó caer que tenía resaca, así que me enfadé mucho porque para un día que no tengo dolores de cabeza, ni malestar general, ni boca pastosa, ni nada, a ella le da por decir eso de "el que va de romería se arrepiente al otro día". Indignada como estaba acabé por declararme en huelga de hambre, y con un "pues ahora no como, hala", me metí en mi cuarto toda la tarde. Me mareé y estaba un poco débil, pero aguanté como una campeona a lo Gandhi.
Y hoy pse, aburrida. El mono me venció a media tarde y acabé por salir a la calle a fumar. Después de dos días sin peinarme iba rogando no encontrarme con nadie conocido, y aunque el Muro, Cimavilla estaban llenos de gente, no vi a nadie. Y me tomé el tercer helado del año, de chocolate también, y mucho más rico.
Jo, yo quería haber quedado con Lala, pero ella estaba en casa de su abuela, así que las sidras que me apetecían tendrán que esperar.
Ohhhh, estoy contenta.
Comentario:
Yo hubiese dado lo que fuera por haber tomado sidras.
Pero noooooooo, ese puto pueblo perdido de la mano de Dios, de luto rigurosa, con la chupa, pasando más calor que Pepe el hijoputa y saludando a los lugareños, también conocidos como "familia".
Si, si Manolín esa ye la nieta de Neda.
Madre fia muriósete alguien?.
Besais el suelo por donde yo vomito putos endogámicos de mierda.
Pero noooooooo, ese puto pueblo perdido de la mano de Dios, de luto rigurosa, con la chupa, pasando más calor que Pepe el hijoputa y saludando a los lugareños, también conocidos como "familia".
Si, si Manolín esa ye la nieta de Neda.
Madre fia muriósete alguien?.
Besais el suelo por donde yo vomito putos endogámicos de mierda.
Comentario:
Ponte más contenta: el Role-playing me lo dan antes de junio, y pienso hacer copias. No me importa que me vean haciendo el ridículo con tal de que vean a Nacho. Aaaaaaaah...





