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He decidido tomarme un fin de semana de no hacer nada después de mis dos presentaciones orales entre semana. Tampoco estoy para mucho si tenemos en cuenta que el dolor de cabeza vuelve a estar aquí y que en la calle hace frío.

Ahora que se acerca el Gordo siento la necesidad de salir a la calle y comprar décimo tras décimo. No se. Es como si todos los números me hablaran. De momento este año no he tenido el ya típico sueño a lo Anthony Blake para adivinar el número, pero si lo tengo, no compraré el décimo porque nunca acierto, por lo que es altamente estúpido estar mencionando esto en mi diario.

Hoy, mientras veía al Sporting jugar, pensé en lo siguiente: hay un cambio en el equipo. El jugador que sale tiene tarjeta amarilla. Le sacan otra porque su equipo va ganando y él se toma su tiempo en abandonar el terreno de juego. Roja. Así que el otro jugador que estaba esperando para entrar, ponte que tras seis meses de lesión, se queda en el banquillo, no? Bueno, claro, qué tontería.

No se por qué estoy escribiendo si no me apetecía una mierda al empezary ahora mucho menos.



 
Comentario:
No creo en la loteria de navidad. Sólo compro la del trabajo no vaya a ser que toque y se me quede cara de gilipollas
 
Comentario:
Pues yo creo que eso de la tarjeta justo antes de que te cambien pasa a menudo.
Y en el baloncesto más: cuando un jugador hace la tercera, si no le sientan inmediatamente, seguro que en la siguiente jugada hace la cuarta (vamos, un jugador tipo Romay o Fernando Martín... vaya, creo que me hago viejo, igual ni te suenan ya a jugadores; a bailarines de la tele, más bien).
Besines (y sin semáforo...)
 
Comentario:
Es que es la época de la desgana. Créeme. Tanta desgana que no tengo ganas ni de estar animada. A ver si cuando acabe los exámenes...
Besis!!
No